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Los cinco horribles, un álbum ilustrado realizado por el autor Wolf Erlbruch ¡Un libro feo! Porque hay mundo feo, personas feas, lugares feos, pero ¿son Los cinco horribles representantes de eso?

Me parece que estoy en una fase que tiene que ver con leer al señor Wolf Erlbruch. En poco tiempo he hablado de él bastante y es que estoy intentando explorar los clásicos del álbum ilustrado, si es que ya se les pueden llamar así; me parece que sí. La última adquisición que he hecho de un libro de Erlbruch ha sido Los cinco horribles, editado por la editorial Juventud en 2001 la primera edición y en 2011 la segunda. Seguramente Los cinco horribles no es un libro que actualmente los padres comprarían a sus hijos. Y por eso, porque no creo ni en el estilo de vida de basarse en las novedades, ni tampoco en las modas, creo que los padres o quienes deseen tener en las manos una creación artística diferente, de calidad, deberían poder tenerlo en sus casas.

En el máster que estoy llevando a cabo hemos estado hablando en una asignatura con Ana Garralón de cierta decadencia en el tono rompedor, atrevido, subversivo de los álbumes. No es que ahora no haya literatura infantil y juvenil que no aborde temas sociales, la hay y bastante, pero no hay LIJ incómoda, inclasificable, libertaria, feísta, extraña. Conozco una editorial como Media Vaca que sí que sí que intenta situarse en un espacio raro. Porque como decía su editor Vicente Ferrer en una entrevista para el blog de Anatarambana: “El cambio más sustancial debe de ser el que he experimentado yo. Será la edad, será el sodio no asimilado de la mesalazina que tomo tres veces al día o será el clima de Valencia, quién sabe. El caso es que ya no tengo paciencia. No entiendo que sean los personas más desagradables que uno puede imaginar quienes nos dicten a los demás cómo deben hacerse las cosas y que no haya creación literaria que por lo menos lo cuente. Los cuentos sustancialmente no han cambiado, pero sí siento que todo lo demás está cambiando, y no siempre a mejor. «Uno detrás de otro, iban llegando los ministros e iban ocupando su lugar en la mesa: el sr. Patán, el sr. Nefasto, la sra. Funesta, el sr. Pelma, la sra. Lela, el sr. Inepto, la sra. Ruin, el sr. Rufián…». En otra época, esto podría ser el inicio de un relato dirigido a los niños, pero me parece que pocos autores lo ven así ahora mismo. La sociedad, y la literatura (que es su reflejo), se están haciendo, en mi opinión, cada vez más conformistas”.

Voy a hablaros de Los cinco horribles que es un libro antibelleza fácil, que no experimenta la belleza en un aspecto físico concreto sino en lo opuesto: lo periférico, los abandonado, lo que hay debajo del mundo, la piel con verrugas, la nariz muy grande, las relaciones cortantes y crueles de quienes nunca han recibido buen trato, siempre la posibilidad de un infortunio. Aquí Los cinco horribles son cinco marginados sociales, sin grandes recursos, cinco animales poco queridos por su aspecto y otros quehaceres que estos animales llevan a cabo, del todo asqueroso para humanos, como es: el sapo, la rata, el murciélago, la araña y la hiena. Digamos que el arte -en este caso la música-, la creación supera a la miseria, a los horrores de las vidas difíciles. Siempre nos puede quedar el consuelo de ciertas artes, como la literatura, que como decía Michelle Petit nos da dignidad especialmente en los lugares más crueles.

En efecto, estaban tan absortos con la magia de aquella música que se habían olvidado de su horrible aspecto.

La rata entendió lo que la hiena había querido decir. Algo insegura, pero sonriente, sacó de su bolsillo un pequeño ukelele y tocó una canción.

Bajo el puente, en el silencio de la madrugada se alzó una melodiosa y dulce voz: la araña había empezado a cantar una balada.

El murciélago se emocionó tanto que le faltó poco para caer al suelo. Cuando se recuperó, empezó a acompañarla silbando con mucho sentimiento.

Por otro lado, todos tenemos un lado sensible, ¿no es verdad? Quizás no todo el mundo. Pero algunas personas no lo sacan porque no se han criado con él, no les ha sido práctico para sobrevivir, no les han aceptado y en lugar de poder ser más naturales han tenido que crearse una coraza y convertirse en aquello que los demás veían en ellos: fealdad y marginalidad. ¿Puede una rata tocar algo tan adorable como un ukelele? Pues sí. A veces solo necesitamos que nos vean valientes, capaces, maravillosos para serlo. Vernos reflejados como personas ganadoras en la vida nos hace serlo más al mismo tiempo. Nuestra seguridad emocional depende muchas veces de cómo nos ven nuestros amigos, las personas que queremos.

El nuevo libro del abecedario Se trata de un libro ilustrado lleno de diseño, de geometría, encuadres, sencillez

Este libro está escrito por Moritz. Karl Philipp Moritz fue un pensador, un artista del siglo XVIII, que defendía la utilidad del arte con fines pedagógicos apareciendo en su obra paisajes bucólicos, exploración del alma humana teniendo en cuenta la belleza. Mortiz define lo bello como aquello que está completo en sí mismo y en esta obra suya veo belleza ante todo. Es una obra, El nuevo libro del abecedario, que aunque ilustrada posteriormente por el gran Wolf Erlbruch y editada en España por Barbara Fiore en 2011 tiene un aspecto de objeto bien definido, con un olor a libro común -para mí, que me gusta oler los libros-, un formato pequeño y un fluir de la lectura, de las ilustraciones, delicioso.

Es un libro físicamente encantador, y no precisamente por superficial y tierno, sino porque parece bien acabado, un libro-cerebro que ojear en momentos de desasosiego. No es más largo que la palma de una mano y te lo puedes llevar metido casi en el bolsillo. Es uno de estos libros que poder tener en el baño y en la terraza para momentos de soledad, entretenimiento personal. A mí me gusta a veces solo cogerlo un rato, pasar sus páginas y tratarlo bien. En este libro se habla de todo, de todo lo importante. Al niño se le puede hablar, enseñar, no obstante, este libro enseña el mundo al niño y no el adoctrinamiento sobre un contexto social, histórico concreto. Se presentan aquí los temas eternos. Por ello que la idea de este autor para este libro sigue teniendo sentido en nuestra época. Este este uno de estos libros de literatura infantil y juvenil para todas las edades, como los buenos libros de LIJ. Cualquier persona puede disfrutar con un libro que, evidentemente, no trata a los niños como seres incapaces de pensar como los adultos, sino que les habla de manera madura desde el arte y la creación literaria.

Reflexión
Hay un hombre sentado a la mesa.
Sobre la mesa hay un libro.
El hombre ha leído el libro.
El hombre reflexiona.
Yo leo este libro. Luego lo cierro.
Entonces debo reflexionar
sobre lo que he leído.
El libro está ante mí.
El pensamiento está ante mí.
El libro me lo pueden quitar.
El pensamiento no me lo pueden quitar.
Tú no sabes lo que estoy pensando.
Yo no sé lo que estás pensando.
Te veo perfectamente,
pero el pensamiento que hay en ti
no lo puede ver.
El hombre sentado junto a la mesa
no piensa con la mano,
no piensa con los ojos,
no piensa con los oídos,
piensa con la mente.
Yo no puedo ver la mente del hombre.
El genio del hombre está en su interior.

El nuevo libro del abecedario es una obra que explora la muerte, la inteligencia humana, con una lógica aplastante, una consecución de sucesos pensados aparentemente de manera espontánea como un niño haría, como para un niño; los sentidos a través de los cuales conocemos el mundo. Porque primeramente esta obra comienza con los cinco sentidos pero no se queda ahí y lleva la filosofía del universo al niño, hablando de la relación entre personas y animales, la naturaleza en contraposición a lo civilizado. Ya en el siglo XVIII parece que este autor creía en la posibilidad de hacer mensajes donde los niños entraran cargados de los mismos secretos que la literatura para adultos. En El nuevo libro del abecedario se intenta que todo entre: todo lo que los seres humanos somos capaces de pensar. Como en cualquier otro abecedario están todas sus letras de la A a la Z, divididas en 26 imágenes. De la primera imagen a la vigésimosexta imagen. En la primera imagen tenemos a la A “el ojo abierto contempla el mundo” y en la Z tenemos “y nuestros destinos los zanja el tiempo”.

La obra tiene una estructura que se repite. En cada doble página hay una imagen que tiene que ver con la letra del abecedario que corresponde. En la primera cara de la doble página hay un breve texto que reflexiona sobre diferentes temas como: “Movimiento”, “Tacto”, “El hombre civilizado”, “Personas y animales”, “La naturaleza pura”… Y en la segunda doble página está la mayor parte de la ilustración, porque esta también toca un poco de la primera cara y una frase donde está incluida la letra que corresponde. Para los temas citados la frase sería:

Movimiento: Con la fuerza del agua la Rueda gira.

Tacto: Niño, ¡guárdate de las llamas del Fuego!

El hombre civilizado: Al llegar el Otoño, abrigo y estufa es de agradecer.

Personas y animales: La oveja se como la alfalfa del prado y El hombre toma la lana del Manso animal; porque en este caso hay dos doble páginas sobre el mismo tema.

La naturaleza pura: Desnudo, el hombre no es Nada ante el frío.

El nombre original de este libro no era otro que El libro del abecedario y en la edición que yo tengo han pretendido ajustar el texto a la primera edicion de todas, “cuidadosamente modernizado”. En esta edición primera había unos grabados coloreados de Peter Haas que han sido sustituídos por las ilustraciones de Wolf Erlbruch. Este ilustrador nació en el 1948 y trabaja como grafista freelance en Wuppertal, además de ser profesor de ilustración en la Bergischen Universiät GH Wuppertal.

¿Qué es esto? ¿Un abecedario? ¿Un libro par aprender a leer? Es un libro para aprender a leer, a pensar, a mirar… Un libro colmado de una poesía sencilla, de una filosofía concreta, de un viaje lleno de sensibilidad a través del alfabeto en 26 imágenes.

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