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Feria del libro de Madrid… y el viaje a Segovia

En unos días empezará la Feria del libro de Madrid 2018 y por primera vez estaré del otro lado. Es verdad que solamente será durante los fines de semana, sábados y domingos, porque el resto del tiempo estaré en la librería, que estará abierta en su horario habitual y tenemos libros deliciosos; pero pienso disfrutar mucho de la experiencia el tiempo que esté por allí intentando ayudar a la gente a encontrar su libro, resolver sus dudas. Van a ser unos días bastante cansados en los que estaré todo el día en la librería prácticamente sin descanso (: Creo que por eso he decidido cortarme el pelo, para estar bien cómoda, y evitar el calor y el tiempo dedicado a peinar melenas largas -me lo he cortado que da gusto y tenía que decirlo -. Espero que aquellas y aquellos que vayáis a la feria no dudéis en pasar a visitar la caseta número 98. Es muy emocionante pensar que vas a estar en un evento que tantas veces has visto desde el otro lado, y mirabas a los libreros, los editores, y pensabas que qué profesión tan bonita tenían. Ahora que puedo dedicarme a esto lo corroboro y también creo que o te gusta o no te gusta, que el gusto casi nunca se hace, ya se nace -casi- con él. He oído muchas veces a personas que han acabado teniendo una librería que siempre soñaron con trabajar en una, no es algo que se te ocurra de un día para otro, y pienso que como otros oficios la atracción surge mucho antes y aparece un vínculo que te lanza a ser tú misma el propio oficio.

He estado frikeando y -también con algo que me contó un pajarito-, ¡estamos justo al lado de Tres Rosas Amarillas! Una de mis librerías más queridas de Madrid. Estoy encantada con que estemos pegaditas, pegaditas, que seamos vecinas porque creo que entonces el lector tiene ahí unos metros muy interesantes que ojear entre unos y otros. Ellos están especializados en pop-up y dentro de esta técnica en los libros infantiles y juveniles y creo que podemos estar bien siendo vecinos. De cuento está cerca en la 96, con lo que estamos las tres seguidas. La librería Jarcha, de la cual soy admiradora también, no está del todo lejos, en la 85. Si podéis pasaos por ella porque seguro que tienen muy buenas recomendaciones tanto de infantil como de adulto. En la caseta 91 están los de Osera de la Sierra; no conozco la librería pero tengo ganas. Es interesante que haya proyectos de librería no solamente en Madrid capital sino también en sus pueblos. Y por el otro lado, en la 108 está el Dragón lector, ¡nada lejos! Un lujo de compañías entre las que estará Turuletras en su primer año en la feria.

Entre las firmas que tendremos en la caseta estarán las de los autores de Lechuza Detective; Pedro Mañas escritor de las Princesas Dragón o el poemario Ciudad Laberinto; Gómez-Jurado, entre otros.

Dicho esto -intentaré contaros cómo va la experiencia una vez comencemos- este puente hemos estado en Segovia asistiendo al festival Titirimundi. Pero me gustaría hablaros no del festival, sino de algunas librerías que hemos conocido, especialmente Intempestivos. Allí me compré un recopilatorio de las historietas de Liniers, un libro que ya conocía, pero no había visto el momento de poder llevármelo a casa. Yo soy muy fan de Liniers, especialmente de Enriqueta, Fellini y Madariaga. Los adoro. Tomamos un cafecito y nos reímos un poco leyendo algunas de las historietas mientras absorbíamos el café con leche. Me encantó el cartel que tenía en la puerta esta librería donde decía algo así como que hay que cuidar la tierra porque es el único planeta que tiene libros. También conocí la librería Punto y Línea, que al contrario que la primera que lleva cuatro años abierta, tiene una vida de 40 años cumplidos. Se dice pronto. Y ahí están, manteniéndose, y dando ejemplo. Una librería con un fondo también muy interesante, más clásica en su estética, más oscura y laberíntica; con el mismo encanto. Me sorprendió para bien ver que Segovia, en su casco antiguo, tenía unas cuantas librerías. Qué bien. Yo por lo menos vi cinco. Y estoy hablando de un espacio pequeño, entre el acueducto y la catedral que se camina en 10 minutos. Y además librerías muy vivas, con muy buen fondo, ilusión, energía. Eso sí, no vi ninguna especializada en literatura infantil y juvenil. No sé si sería necesario.