Un espacio de libros

ilustración, ideas, creatividad y mi vida

La conejita Marcela y La zanahoria. Conejos en portada, diferentes maneras de hacer presente al bosque y de ser con los demás Voy a hablar de dos álbumes ilustrados que comparten un conejo en la portada y que hablan de asuntos parecidos pero uno recordando sonidos del lenguaje oral y el otro teniendo en cuenta situaciones presentes

Conocí el álbum de La conejita Marcela leyendo una entrevista a Esther Tusquets, la autora del texto. En este caso, como no suele ocurrir ya que normalmente texto e ilustración son indivisibles, las ilustraciones del álbum que ahora pueden verse llegaron años después a la escritura del texto, en 2011, un año antes de la muerte de Esther Tusquets. Esta nueva edición ha sido publicada por Kalandraka, siendo el original publicado por Lumen en 1980. Por otro lado, La zanahoria es un álbum reciente relativamente, de 2015, realizado por Laia Doménech, inspirado por un cuento tradicional chino. Es bastante cierto que se ha abusado de las adaptaciones de textos como para mostrar la valía de algún ilustrador cuando no parece que haya un texto a la altura; pero creo que en este caso se crea una obra nueva, inspirada por culturas solidarias que generaban cuentos para transmitir a las próximas generaciones; cuentos arraigados a la tierra.

Es recurrente el hecho de utilizar animales en los libros para los niños como dice Diego Gutiérrez en el número #115 de Peonza: “Los animales han sido protagonistas de los mitos, leyendas y cuentos originados como explicación del mundo y los misterios de la vida en tiempos remotos, desde el mismo origen de nuestra especie. Y han acompañado a la Humanidad como fuente de consuelo, socialización, diversión y aprendizaje en el largo proceso de civilización hasta nuestros días”. Lo que bien es cierto es que no siempre el hecho de que aparezcan animales en un libro quiere decir que se busque respetarlos, darles voz; en numerosas ocasiones no se trata más que un instrumento para hacer un metáfora sobre la sociedad humana, y solo está importando eso. Por otro lado, es verdad que para un lector que no lo lea de esta manera, se sumergirá en un bosque donde puede que genere mayor empatía con los animales  y la vida en él. A mí me parecen, no obstante, más interesantes aquellos libros que tienen como fondo un respeto por el bosque y no una cura de los problemas humanos que solo tienen que ver con los humanos.

He seleccionado estos dos álbumes, La conejita Marcela cogido de la biblioteca del barrio, porque por un lado quería hablar de dos álbumes donde apareciera el bosque como escenario o por lo menos la naturaleza y, por otro, ver cómo se integraba esa naturaleza en la historia, qué papel jugaba. En el caso del álbum La zanahoria este juega un papel estético fundamental y esta me parece que es parte de la poesía del álbum, la sensibilidad con la que Doménech retrata el bosque: un espacio lleno de vida, cosa que desde las guardas se ve. En las guardas podemos observan un montón de insectos diferentes, cada uno con sus características e introducirnos en un espacio donde hay tamaños diversos en cada animal, en las montañas, y todos hacen el conjunto. Este último álbum rescata una historia que tendrá siglos de vida para recuperar los cuentos que forman parte de nosotros como seres humanos. Como decía Eduardo Galeano: “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. La editorial Milrazones ha querido mostrar a los lectores su raíces, porque aunque se trata de un cuento tradicional chino, al final la cooperación, la gestión de los recursos de manera solidaria, el ambiente rural, son creencias que pienso que se han dado en la mayor parte de las sociedades. Los conceptos del bien común, la inteligencia campesina, la cultura local, el respeto por las raíces, la solidaridad entre especies, están presente en este libro. Tiene algo que ver este álbum con el de Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno donde también pasa que si se tiene paciencia y uno no es avaricioso, la tierra siempre recompensa con comida suficiente.

El bosque es un espacio de vida donde nos encontramos lo invisible, al sin voz, al ninguno, a los nadie, como decía Galeano. Porque desgraciadamente hemos dejado de ser capaces de escuchar los sonidos que hay en él. Hemos dejado de oler sus fragancias, de tocar las cortezas, de jugar con los nidos. Ese lenguaje que era parte de nosotros mismos nos ha sido amputado y con él los cuentos, la simbología de la comunidad… En la literatura tenemos la oportunidad de poder volver a conectar con las historias que nos definen, que nos consuelan, que nos muestran espacios que podemos hacer nuestros. Dice Michèle Petit en su libro Leer el mundo: “A lo largo de los años, Beatriz Helena Robledo pudo medir, dice, las infinitas posibilidades que ofrecen la lectura y la escritura para reconstruir el sentido de la vida, curar las heridas, ensanchar el mundo. Con los más frágiles, los más desprovistos de vínculos, ella observó cómo la literatura (gracias al arte de un mediador) creaba dentro de los participantes un anclaje, “un sedimento de verdad, de certeza afectiva”.

Por otro lado, La conejita Marcela es un álbum sobre las desigualdades humanas, el racismo, las jerarquías, las censuras, las revoluciones, cuando todos somos iguales, y no está bien que unos humillemos a los otros. Esta idea de donde hay pobres hay ricos, donde hay feos hay guapos, donde hay negros hay blancos, incluso donde hay mujeres hay hombres, es una visión injusta de la sociedad. Somos todos personas y no deberíamos estar tan pendientes de la parte externa de nosotros mismos que no es más que una construcción social, en los últimos tiempos apoyada en el capitalismo más agresivo, que genera violencias porque usa un lenguaje violento, el del crecimiento, el del dinero, el de la competición, el del usar y tirar.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Eduardo Galeano

Las ilustraciones de Laia Doménech no resultan demasiado actuales encajando muy bien con la época en la que fue escrito el fragmento. De hecho pareciera más ilustrado hace veinte años que hace seis. Todo lo contrario ocurre con La zanahoria que tiene un estilo bastante actual, menos clásico, no hay un realismo en las ilustraciones de los animales como en el caso del álbum de Tusquets.

Con respecto al bosque este no nos transmite belleza en Marcela, no es demasiado explícito. Se sabe que ahí está porque los conejos viven en él pero no es un elemento a destacar que genere belleza, sensaciones. No hay un lenguaje del bosque. Es todo bastante minimalista. Aparecen algunas hojas de árboles o los troncos, árboles en la lejanía, algunos brotes en forma de rayajos, algo de agua muy solitaria. Quizás sea también la deforestación que está sintiendo el mundo. Este es un álbum que me recuerda a Rosa Caramelo o Julia, la niña que tenía sombra de chico.

 

Érase un bosque lejano,

jamás pisado por los pies

de los hombres.

Fragmento de La zanahoria

 

*La ilustración de portada es de Adolfo Serra.

Michèle Petit: “El relato es esencial para organizar nuestra experiencia”. Algunas notas sobre las palabras de Michèle Petit en la 41 Feria Internacional del libro de Buenos Aires Reflexiono aquí sobre algunas de sus palabras y cito algunos de los contenidos que me han parecido más interesantes

“Somos animales poéticos”. Estas tres palabras son de las que más se me han quedado marcadas en la primera escucha de Michèle Petit. Y además, es de agradecer que ella hable en la lengua a través de la cual yo me comunico y no en francés, porque esto hace que escucharla todavía sea más cercano. Por desgracia no hablo francés y tendría que recurrir a una traducción, que seguro que podría estar muy bien. Pero me gusta más así.

El tema de habitar el mundo a través y gracias a las palabras es algo que me parece que resuena en mi cabeza mucho y que me ha enseñado bastante. Esto de que si no sabes para qué están los relatos, cómo vas a dedicarles parte de tu tiempo. Los relatos no se crean para enseñar al niño un valor determinado, no tienen un uso específico, no son una herramienta para la escuela. Pueden serlo pero no existe la literatura por eso sino para mostrar el mundo. El secreto precisamente de la narración es que nos ayuda a conocer el mundo, a habitarlo. Por esto han existido desde siempre los relatos porque ellos han sido mediadores entre la realidad y nosotros mismos. El ser humano se consuela y cura gracias a la poesía, a las palabras que no son las del uso diario, que se han vuelto cuanto menos agresivas, frías, pobres. Solo hay que poner la televisión. Existe un lenguaje narrativo que nos ayuda a imaginar, ver más allá, en otro tiempo. Cuando este no se cultiva uno se puede sentir ajeno a lo que le rodea.

Como periodista nunca me ha interesado esa manera de contar tan desarraigada, falta de alma, desnaturalizada. Me gustaría destacar de la conferencia de Michèle Petit que podéis encontrar en youtube, algunas ideas:

Trabajando sobre la lectura y la transmisión cultural me di cuenta de que ciertos usos de la lengua nos exilan, nos brutalizan sin que seamos ni siquiera conscientes de ello. Nos alejan de nosotros mismos, de nuestros seres más queridos, del mundo, de sus paisajes. Otros, en cambio, nos permiten edificar, parafraseando a Gustavo Martín Garzo, “casas de palabras”, casas sin las cuales los lugares reales, materiales donde vivimos serían posiblemente inhabitables.

Ilustración de Wolf Erlbruch

Creo que es verdad lo que dice Michèle Petit de que la gran masa social, la religión capitalista o el poder o todo junto han hecho que nos avergoncemos de las raíces nuestras, si es que ya alguien las tiene, por lo menos en España. Se ha hecho como un lugar común sobre la tradición  española donde están incluidas las tortillas de patatas y las corridas de toros. Pero qué pasa con la tradición oral, las lenguas minoritarias que quedan en lugares como en Cáceres con la fala, por ejemplo, la poesía oral, los cuentos, los acertijos, la sabiduría rural. Los cantos tradicionales no se valoran. Creo que también tiene que ver con que solo se valora aquello que da dinero. El relato del poder, que no es relato, el antirelato, ha engullido a los relatos verdaderos. Porque lo que es triste es que mucha gente actualmente ni idea tiene de la cultura familiar, los cantos del pueblo, la simbología del lenguaje que tiene que ver con la tierra. Se ha dado de lado a nuestra capacidad como animales poéticos, pero tanto por la parte de poético como de animal.

Si se desconecta de esto es difícil volver a hacerlo. Solo cuando deje de verse el leer, escuchar, como perder el tiempo, no ser prácticos, quizás se pueda valorar un paisaje olvidado y podremos empezar a ver la sensibilidad del ser humano fluir.

En todas las culturas se aprende primero la música de la lengua, su prosodia, que no se enseña pero que se transmite.

Quién no se ha consolado con el canto de la madre. Muchos lo hemos hecho. La voz de las personas que nos han mostrado el mundo de bebés se nos queda en el recuerdo, las nanas, las canciones, los acertijos, para mí por lo menos eran hogar y cobijo y tranquilidad. Cuando pongo la televisión y engancho con determinados programas creo que me podría deprimir si los veo mucho; porque me alejan, veo personas que no son yo, escuchó un lenguaje sin poesía, sin música.

Además de aprender a nombrar las cosas que están presentes, el niño aprende a nombrar la ausencia.

Ilustración Ralph Steadman

Porque todas las personas tenemos miedos y el lenguaje de los medios no nos consuela. Cierta realidad que se ha creado no nos consuela; nos pone en alerta, en tensión, nos abruma, nos violenta. Se nos muestra un mundo de una manera que da miedo. Los relatos nos ayudan a entender los miedos, ellos son consuelo. Pero claro el lenguaje de la narración no entiende de dineros, de sistema capitalista, sus motivos para existir nada tienen que ver con la rentabilidad económica. Sin embargo, los medios de comunicación masivos han perdido la relación con las palabras, buscan ganar dinero, y para hacerlo cada vez están reduciendo más la riqueza del lenguaje. Porque parece que lo sensible, lo musical, la cultura, no existe para ellos.

Cuando el bebé puede nombrar lo ausente, aparece en su mente la posibilidad de su propia ausencia. Y esa es una herida que no se curará jamás. Felizmente está la cultura y la lengua del relato que apaciguaran su tormento.

Acerca de los inmigrantes dice Michèle Petit en la conferencia: “En su lengua, son oradores y poetas. En la lengua de la inmigración son cojos y mano de obra. “El lenguaje acaba por no ser más que para la designación inmediata de las cosas. O para dar órdenes, pedir o exigir”. “Uno habita una lengua cercana al cuerpo, a las sensaciones, una lengua atenta a los detalles de la realidad, que evoca, que da lugar también a otro sitio aún más allá de lo inmediato”. Creo que deberíamos educar haciendo referencia a mucha cultura oral que se ha perdido. Que hay una gran desenfoque en muchas escuelas.

Ilustración de Carll Cneut

Aburrirse es necesario para encontrar la narración y también saber escuchar esos cuentos. Como dice Walter Benjamin: ” Por qué se acaba el arte de contar historias es una pregunta que me he hecho siempre que, aburrido, me he dejado pasar largas horas de sobremesa con otros comensales; pero aquella tarde, de pie en la cubierta de paseo del Bellver, junto a la cámara del timón, creí encontrar la respuesta mientras con mis prismáticos repasaba todos los detalles del cuadro incomparable que ofrecía Barcelona desde el barco. El sol se ponía detrás de la ciudad y parecía licuarla. La vida parecía extinguirse en los espacios de tonos pálidos que separaban el follaje de los árboles , el cemento de los edificios y los roquedales de los montes lejanos (…) Pero el aburrimiento ya no tiene cabida en nuestro mundo. Han caído en desuso aquellas actividades secretas e íntimamente unidas a él. Ésta y no otra es la razón de que desaparezca el don de contar historias, porque mientras se escuchan, ya no se teje ni se hila, se rasca o se trenza. En una palabra, pues, para que florezcan las historias tiene que darse el orden, la subordinación y el trabajo. Narrar no es sólo un arte, es además un mérito, y en Oriente hasta un oficio. Acaba en sabiduría, como a menudo e inversamente la sabiduría nos llega bajo la forma del cuento…”

Y me gustaría acabar con otra cita de Benjamin que tiene que ver con el título de esta entrada y es que dice él: “Diríase que una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias”.

La imagen de la portada de este artículo es una ilustración de Elena Odriozola.

 

 

 

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Dibujar a lo grande es el nombre de los dos cursos de verano para niños que organiza este año el Museo ABC de Madrid El Museo ABC es un espacio especializado en dibujo e ilustración situado en la calle Amaniel del centro de la capital; siempre tiene exposiciones que poder visitar además de las actividades

Si este verano te vas a quedar en Madrid, me ha parecido interesante el curso de verano que realiza el Museo ABC para los niños y las niñas. Así que te lo recomiendo. Un curso, como no podía ser de otra manera, que gira entorno al dibujo. Summer Drawing que es como se llama la escuela de verano del Museo ABC abre dos cursos de verano de una semana cada uno con el nombre de Dibujar a lo grande. El Museo ABC para quien no lo conozca se encuentra en el centro de Madrid en la zona de San Bernardo, al lado del barrio de Malasaña y muy próximo al Centro Conde Duque. Es un Museo que habitualmente tiene exposiciones como la que hay en la actualidad sobre el trabajo de Ana Juan. Esta última la podéis visitar hasta el 18 de junio.

Además, hasta el 12 de junio está Alfredo. La ventana de atrás. Desmemorias de un dibujante; y hasta mañana día 9 de junio está la exposición Y este cuento no ha acabado.

El objetivo de Dibujar a lo grande es que los niños aprendan conceptos básicos de arte, ilustración, danza y arquitectura. Son dos cursos, el primero del 26 al 30 de junio y el segundo del 3 a l 7 de julio. Están dirigidos a niños de 6 a 12 años. El curso es apetecible para todos los públicos viendo el programa. Uno de los puntos que más me ha gustado es el del día jueves -en el programa viene bien explicado- donde se reflexionará entre la diferencia entre arte y vandalismo. Se hablará del arte callejero, de las técnicas de sprays y plantillas.

Descubriremos un montón de cosas sobre el arte callejero, sus técnicas y materiales. Además reflexionaremos para diferenciar entre arte y vandalismo.

Se llevará a cabo también ese día un mural colectivo.

Prepararemos nuestras propias plantillas y nos pondremos las mascarillas para crear nuestro propio mural inspirados por el Street Art.

Por días, para hablar también de los otros, los nombres del monográfico que se hará cada día son: el lunes, ¿para qué sirve un dibujo?; el martes, dibujo y movimiento; el miércoles, David contra Goliat; el jueves, ¿arte o vandalismo?; el viernes, dibujar a lo grande.

El horario de los cursos, según viene especificado en la página web del Museo, será el siguiente:

08.30 — 09.00 h Acogida

09.00 — 10.00 h Actividad en inglés

10.00 — 11.00 h Actividad artística

11.00 — 11.30 h Desayuno (por cuenta de los participantes)

11.30 — 13.45 H Actividad o taller

14.00 —1 5.00 h Comida (servida en el Museo por un catering especializado en comidas para escolares)

15.00 — 15.30 h Recogida

El precio es de 30 euros la jornada y 125 euros la semana. Podéis descargar el pdf con el programa completo aquí. Primeramente se deben confirmar las plazas por correo o por teléfono y una vez se sepa que quedan libres se debe enviar el formulario de inscripción cumplimentado.

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Material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil en la red: charlas, discursos, conferencias, mesas redondas que poder escuchar como música para los oídos Sobre el mundo de la edición, la ilustración, la academia hay no demasiado en cuanto a vídeos pero los hay tremendamente interesantes

A veces leyendo es la mejor manera a través de la cual poder aprender, descubrir, pero hay ocasiones en las que, por diversos motivos, los ojos no tienen ganas de leer páginas y prefieren cambiar a escuchar la voz, con los oídos, de determinadas personas. Como he escuchado de algunos de mis profesores del máster, como Ana Garralón o Felipe Munita, no es necesario leer mil libros al año para ser un gran lector; basta con leer uno al año que sea significativo para uno mismo. No se trata de cantidad sino de calidad, del cómo leemos, para qué. Por ello, me gustaría compartir algunos vídeos que durante este curso de mi máster a mí me han enseñado muchísimo, tanto como las lecturas. Agradezco que estén de forma abierta a la gente en internet porque de otro modo sería difícil estar en diferentes lugares e ir presencialmente a todos estos espacios. Es posible que el encuentro físico sea mucho más poderoso, sí lo es, pero yo tengo que reconocer que en el rincón de mi casa he podido acceder a muchos conocimientos que seguramente no tendría de no existir YouTube u tras plataformas, y que no me he sentido sola escuchando en diferido y quizás a kilómetros de distancia. Algunos de estos vídeos están pasados al escrito en forma de artículos con el fin de conservarlos mejor y poder compartirlos por diferentes vías.

Necesitamos construir un lector del futuro capaz de ser crítico con los textos, con la información, capaz de construir el conocimiento; y los libros informativos todavía hoy son una oportunidad de encontrarse con la información bien explicada y bien diseñada. No solamente queremos lectores de literatura sino queremos también lectores que lean otras disciplinas.

Ana Garralón

El primer audiovisual, aunque ya he mencionado este de Ana Garralón muy breve, sobre literatura infantil y juvenil que quiero compartir es la charla de Vicente Ferrer, editor de Media Vaca con el nombre de La vida secreta de los libros. En esta charla Vicente Ferrer habla sobre su editorial, cómo funciona, cómo empezaron, qué hacen. Me parece un documento valiosísimo. Destacaría muchas cosas dichas pero por quedarme con alguna me interesa la personalidad de este editor que se sale de modas, de la corriente y que se dedica a hacer libros que, en mi opinión, pasaran a la historia, dejaran huella. Como premio a ser un gran editor, sus libros no están en librerías con la misma frecuencia que otras editoriales, y en bibliotecas en escasas ocasiones. Los bibliotecarios no lo conocen y al no tener ya distribuidores o comerciales y hacérselo ellos todo, no consiguen subir el muro del mercado del libro actual, donde hay que producir, producir y producir sin parar. Se trata de un vídeo de una hora y cuarto donde podemos apreciar cómo la manera de ser de una persona es determinante para ver la editorial que es. La gran mayoría de las editoriales independientes suelen ser llevadas por una, dos, tres personas como mucho por lo que cómo son sus editores tiene que ver con el catálogo que lleva a cabo la editorial durante su historia de vida.

El segundo material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que ha sido importante para mí durante este curso es la conferencia impartida por Adolfo Córdova con el nombre de La familia imaginada. He tenido el placer de conocer brevemente a Adolfo Córdova durante la Feria del libro de Madrid, ha sido profesor mío del máster, y creo que en este vídeo puede ver claramente la personalidad y enfoque que tiene Adolfo con respecto a la LIJ. Su estudio de los personajes secundarios y su estudio de las familias, de los cambios con respectos a aquellos libros de aventuras primeros a la actual literatura infatil y juvenil. Los huérfanos, los reales y los simbólicos, las ganas de independencia por parte del niño y la ansiada necesidad de los padres cuando no se tienen; la crueldad de los cuentos clásicos…

Hay un material audiovisual de literatura infantil y juvenil que, aunque es cierto que por momentos se me hizo un poco pesado, nos muestra el trabajo del dibujando Liniers. Es más bien sobre su personalidad, su vida, algo distendido, como un hablar entre dos amigos. Para aquellos a los que les guste la novela gráfica, el dibujo de prensa, me parece que disfrutaran con lo que cuenta Liniers. Es un vídeo muy humorístico porque él es muy divertido. Pero no todo es Macanudo. También se habla de sus trabajos previos como el Bonjour, cómo comenzó a trabajar de dibujante, su infancia… De Liniers hay bastante contenido audiovisual en la red.

En cuarto lugar me gustaría compartir un discurso muy breve pero muy especial puesto que ha significado una de las revelaciones del máster para mí. Se trata de la autora Úrsula K Le Guin. He tenido que leer para el programa de lecturas del máster Un mago de Terramar y este libro me ha abierto las puertas a una escritora que escribe desde otra manera de ver el mundo. Muchos autores escriben sobre muchas vidas posibles pero partiendo de esta sociedad destructiva; algunos dándola por hecho simplemente. K Le Guin ve el mundo sin las afectaciones sociales de su cultura; lo mira replanteándose todo, no aceptando que destrozar la naturaleza por parte de los seres humanos sea una opción. Porque ni siquiera lo es para el ser humano en sí. Investigué sobre ella más allá de la novela y he leído El nombre del mundo es bosque y estoy leyendo Las Tumbas de Atuán. Recomiendo a esta mujer defensora del bosque, de las mujeres, de las comunidades libres.

Por último, me gustaría compartir un material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que es una ponencia de Ana Garralón sobre los libros informativos. Esta especialista en literatura infantil y juvenil cita diferentes libros que podrían considerarse dentro del concepto de libro informativo, entre ellos Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno. Mi sensación es la de que Garralón ve los libros informativos como aquellos objetos libro verdaderamente de enseñanza para el niño o la niña frente a libros didácticos sin un valor artístico. La enseñanza no puede realizarse de un forma fría, carente de creatividad y esperando quitar el alma de las historias. Porque estos libros informativos de los que habla la profesora Garralón se camuflan entre los álbumes ilustrados, entre los cuentos, se trata de una manera bella de enseñar el mundo, de mostrar una realidad. Se trata de aunar de alguna manera ciencia y arte. Garralón habla de la lectura estética y de la lectura eferente según la autora Louise M. Rosenblatt explica en su obra La literatura como exploración. Los libros informativos se han enfrentado de esta manera a los literarios cuando el lector es un agente fundamental y no solo cuenta el objetivo del texto concreto. Un mismo libro no será igual para uno u otro lector, y por tanto estas diferencias no son para nada naturales.

Al término de mi viaje me di cuenta de que no había salido en busca de información sino para extraviarme y conocer el mundo que vosotros encontraréis en este libro.

Mitsumasa Anno citado por Ana Garralón

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Bárbara Serrano Kieckebusch de la editorial La casita roja: “Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas” Esta entrevista a la editora de La Casita roja la he llevado a cabo para la asignatura Editar para niños cómo se construye un catálogo del Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la UAB con la profesora Ana Garralón

La casita roja nace en septiembre de 2016 en Barcelona, un nacimiento interesante de conocer en parte por ser una novedad: ¿qué hacen las editoriales que dan sus primeros pasos en esta década de los años diez del siglo XXI?; en un momento aparentemente florido para la literatura infantil y juvenil pero donde se aprecia una adaptación de los libros al mercado más agresivamente capitalista y donde tras esas numerosas floraciones lo que hay es mucha flor de plástico, y un distanciamiento de la naturaleza de la literatura. Bárbara Serrano Kieckebusch es su editora, junto con Julián Pérez Aragón; hacen una propuesta por la producción local porque como nos comentaba Bárbara en los correos que he intercambiado con ella: “Para mí es inconcebible publicar fuera, soy una radical en eso. Tanto que he rechazado libros que me encantaban sólo porque me obligaban a participar en una coedición en Asia. El ecologismo no es una postura política: es una cuestión ética y de supervivencia.” Apuestan por el cómic en un catálogo que libro a libro les parezca coherente; donde el humor, pero también la aventura, la narrativa y el aprendizaje puedan formar parte del universo de los niños. Como dicen en su página web: “Nos tomamos la literatura tan en serio que ofrecemos risas”.

¿Cómo os decidisteis a empezar a editar libros precisamente en este momento en el que parece que hay una saturación de literatura infantil y juvenil en el mercado? Es cierto que el mercado infantil está saturado, en parte porque muchas editoriales que hasta ahora no publicaban libros infantiles han visto en él un nicho en el que crecer (durante un tiempo, el género ha resistido la crisis mejor que otros); lo mismo ha ocurrido con la novela gráfica y con los libros de cocina.

Por eso, desde el primer momento decidimos buscar un hueco propio dentro del nicho, editando libros con unas características muy marcadas: todos nuestros títulos tienen humor, porque es una buena forma de que los pequeños descubran la lectura como una fuente de placer y se aficionen a ella, que es el objetivo último de esta aventura. De ahí que apostemos asimismo con fuerza por el cómic. No obstante, no queremos hacer libros meramente divertidos: buscamos que todos tengan, aunque sea de forma sutil, una estructura narrativa clásica (planteamiento, nudo y desenlace) y algo de aventura, a diferencia de muchos títulos actuales, que son descriptivos y gravitan en torno a la ilustración, o a la inversa, tienen textos potentes pero gráficamente cojean un poco.

En tercer lugar, todos nuestros libros ofrecen un aprendizaje, transmiten algún valor y pretenden dar pie a que los padres reflexionen con los niños sobre algún tema. Por ejemplo, con ​¡Demasiados juguetes!​ se puede hablar sobre la tendencia a la acumulación; con ​Las aventuras de Lester y Bob​, ​Caja y ​Rodrigo y su mejor amigo​, sobre la amistad; sobre vencer los miedos con ​El capitán Pug​ y ​El globo rojo en la lluvia​, o la alegría de descubrir el mundo, como con ​Ovejas, muchas, muchísimas ovejas​, ​Viaje al fin del mundo​ y ​Vida en Marte​, la importancia de ser uno mismo, con ​¡Guau!​, o del poder de la imaginación y las nuevas emociones, con ​La caja sorpresa​.

Otro elemento que nos diferencia es que, por sistema, para reforzar esa vertiente, o en alguna ocasión la vertiente lúdica, preparamos materiales para las librerías que ofrecen un contenido complementario. Como sabemos que los libreros tienen poquísimo espacio, junto a la versión en papel también hacemos siempre la versión para la web. También preparamos materiales para profesores. La idea es hacerlo de todos los libros, pero como la única que trabaja exclusivamente para la editorial soy yo, así que me encargo de todo, desde la selección y el contacto con agentes y editores, hasta la entrada en máquina, la promoción y el trato con los distribuidores, y tampoco puedo externalizar mucho, lo voy haciendo cuando puedo.

Finalmente, en un proyecto tan arriesgado y personal, has de estar absolutamente convencido de lo que haces, y sentir pasión por ello, para poder soportar los momentos duros, que no son pocos: sobra decir que me apasiona mi trabajo y que no me imagino haciendo otra cosa (aunque me lo he planteado más de una vez durante mi carrera profesional), y siempre me ha encantado editar libros complejos, en color, y muy especialmente infantiles. Tengo la suerte, además, de conectar con los niños, con su humor, su imaginación, su lógica… Por eso me decanté por este género. Aparte, por más que haya quien lo considere un género menor, es esencial: constituye la semilla para crear nuevos lectores, por tanto hay que cuidar los libros al máximo, respetarlos y trabajarlos con mimo, pensando en todos los aspectos, mirándolos con lupa. Y también es así como yo necesito trabajar: no sólo por prurito profesional, sino sobre todo por respeto al autor, que te ha confiado su obra, y al lector.

Esto enlaza con que también me atrae el papel de editor como agente social, siempre he sentido la inquietud de aportar algo a la sociedad, y me gustaría que ésta fuera mi granito de arena en la formación de los niños: todos sabemos que la lectura nos ayuda a fijar el lenguaje, que estructura nuestro pensamiento, por tanto, cuanto más amplio es el lenguaje, mayores recursos tenemos para comprender el mundo; también nos ayuda a desarrollar la imaginación, a ampliar miras, a desarrollar la empatía… y a ser felices, claro.

La casita roja es una editorial muy reciente, no llegáis al año de vida. ¿Qué os gustaría llegar a conseguir? ¿Cuál es la meta? En primer lugar, que la cuenta corriente esté el menor tiempo posible a juego con el nombre de nuestra casita, para poder seguir publicando libros que adoramos y queremos compartir con los niños de nuestro país, y hacerlo de la forma que nos gusta (a un ritmo pausado, dedicando a cada proceso la atención y el tiempo que requiere) durante muchos años. Para ello, nos esforzamos por ir dando a conocer nuestro catálogo, nuestros valores, para que no sólo los libreros (a los que visitamos siempre que podemos) nos conozcan y aprecien (me alegra poder decir que en general la acogida ha sido magnífica: otro acicate para superar los momentos duros), sino también el público. Como todo editor, sueño con llegar a “crear marca”, que la gente confíe en que si compra un libro de La casita roja, no les defraudará y encontrarán sus elementos esenciales.

¿Qué diferencias encontráis entre la edición actual en España para niños y la de finales del siglo XX? Aparte de la burbuja editorial que sufre ahora mismo, en general se ha modernizado, ha empezado a abordar temas de actualidad y profundos para servir también de guía para los padres para afrontar problemas comunes, pero con libros hermosos, y en muchos casos a arriesgar más con las ilustraciones, se han ampliado los registros, imagino que en parte porque somos conscientes del bombardeo visual al que están sometidos los niños, y por tanto su registro también es más amplio. Cabe destacar asimismo que se ha extendido la deslocalización de la producción, en busca de costes más bajos. Pero eso es algo que nosotros rechazamos de plano: no sólo por la falta de control respecto al proceso que implica (me gusta ir a la entrada en máquina), y porque, en caso de que un libro tenga éxito y se agote la edición, no tienes margen de reacción y acabarás imprimiendo localmente, con lo que tu precio inicial no cuadrará con los nuevos costes. También lo rechazo porque todos sabemos que, cuando algo es más barato, es a costa de otros factores (precariedad laboral, descuido del medio ambiente).

Podríamos decir que ahora conviven las editoriales que siguen haciendo libros “de batalla” y a un ritmo industrial con otras que desde hace años apuestan por la calidad y los títulos muy selectos. Esto, a su vez, se refleja en que encontramos, a grandes rasgos, dos tipos de libros: los que gustan sobre todo a los niños (licencias, libros con mucha información pero un poco feúchos…) y los que gustan sobre todo a los adultos (ilustraciones hermosas, textos delicados, poéticos, descriptivos). Yo busco que nuestros libros puedan gustar a niños y adultos por igual: que a los adultos les parezcan hermosas las ilustraciones y los textos, y los atraigan los valores y aprendizajes de los títulos, y que los niños se diviertan con ellos, vivan aventuras, se emocionen.

¿Qué supone para La casita roja la ilustración en los libros que editáis? ¿Y el texto? Precisamente por lo que comento en el apartado anterior, ilustración y texto tienen un peso idéntico, su calidad debe estar perfectamente equilibrada. Incluso en libros con textos sencillísimos, como es el caso de O​vejas, muchas, muchísimas ovejas​ y ​¡Demasiados juguetes!​, el texto está muy pensado y trabajado: hemos reproducido la musicalidad, el ritmo y la economía del lenguaje de los originales.

Le dais bastante importancia en la editorial a la novela gráfica pero a veces la línea que diferencia esta del álbum ilustrado es muy fina. ¿Cuáles os parecen estas diferencias? En efecto, la frontera es muy fina, y de eso queremos convencer a libreros y lectores, dado que aún hay bastante prejuicio respecto al cómic, que se asocia a contenidos sencillos, superhéroes o licencias y ediciones baratas de quiosco, aparte de que se suele temer salirse de lo que se considera normal.

No obstante, la novela gráfica no sólo puede ser tan profunda y rica como un álbum ilustrado, sino que presenta ventajas respecto a éste, y unos pocos editores ya están publicando novelas gráficas infantiles de gran calidad, que aúnan la belleza del álbum ilustrado con dichas ventajas del cómic: en primer lugar, la narración descansa sobre los diálogos y la secuenciación de imágenes; así pues, con sus textos breves y el constante apoyo de las imágenes, que contextualizan el texto, de modo que puedes introducir mayor vocabulario, los cómics dan mayor independencia a los niños a la hora de leer, y pueden estimular a los más reticentes a hacerlo, pues pueden seguir la historia sólo con las imágenes. En cambio, en el álbum ilustrado el hilo argumental se divide entre texto e ilustración.

Además, en la novela gráfica la narración se construye con diversos lenguajes aparte de texto e ilustración: onomatopeyas, símbolos (notas musicales cuando alguien canta o silba, bombillas cuando uno tiene una idea…), expresiones faciales, colores con valor semántico… Así, se estimula la interpretación de símbolos, el desarrollo del lenguaje visual, esencial para interpretar información que encontramos en forma de imágenes, la capacidad de abstracción, y los acostumbra a mirar de izquierda a derecha y de arriba abajo, al igual que hacemos al leer.

Qué autores os gustaría poder llegar a publicar No tengo en mente grandes nombres: sólo quiero publicar grandes libros -o que al menos a mí me parecen grandes- sea quien sea el autor. Por ejemplo, la selección entre los Toon Books (colección en la que se publicaron originalmente todos los libros de nuestra colección de cómics salvo ​Caja​) la hago al margen del autor. Por supuesto, no negaré que me haría ilusión tener en catálogo a maestros como Ende, Roald Dahl, Sendak o Gianni Rodari. Pero sabemos que hay algunos grandes autores con obra infantil olvidada; he valorado algún caso pero los he descartado porque no tenían los elementos que busco (o tenían elementos que me echaban atrás).

Vuestro libro​ El globo rojo en la lluvia de Liniers tiene la capacidad de ser para todas las edades. ¿Cómo fue su proceso de edición? Fue un gozo poder contratar este precioso libro. La negociación fue dura, sobre todo porque la empecé cuando la editorial ni siquiera estaba constituida como empresa y yo era una completa desconocida entre los agentes y editores extranjeros (siempre he trabajado en la sombra, y mi experiencia en derechos de autor la adquirí como ayudante en el anonimato). Pero tengo la suerte de que, tras saber que llevo largos años en el sector, y que por tanto lo conozco y sé que no hay que perder de vista el aspecto financiero, captar mi entusiasmo, mi voluntad de trabajar con amor, y el espíritu del proyecto, tanto este agente en concreto como otros han confiado en nosotros y me alegra decir que de momento todos se muestran encantados con el resultado. Un problema con el que me encontré es el del lenguaje: yo quería evitar los giros argentinos del original, por ejemplo, el uso del pretérito indefinido cuando aquí empleamos el perfecto, así que hice una adaptación del texto y del título, también de algunos juegos de palabras, a un castellano estándar, que sometimos a aprobación del autor, con éxito.

Abogáis por el humor pero creo que por uno inteligente. ¿No habéis encontrado autores españoles que encajen con esto? Como te decía, los proyectos propios que he arrancado han quedado abortados, a pesar de haber invertido en ellos mucho tiempo y esfuerzo. Partían de ideas propias, eran encargos muy concretos, así que necesitaba más bien alguien que ejecutara una idea. Pero sí que he recibido algún original con ese humor inteligente, lo que pasa es que el humor no es el único denominador común de nuestro catálogo: debe convivir con los elementos enumerados al principio. No obstante, no me cabe duda de que hay creadores que encajarían con nuestro espíritu. El problema es encontrar el tiempo para buscarlos, o tener la suerte de que contacten con nosotros y se dé la circunstancia de que su propuesta tiene todo lo que buscamos.

Y por último, tengo entendido que actualmente la industria editorial se basa en las novedades y que cada vez más parece que las editoriales son como cualquier otra empresa, y deben sacar muchos libros para ser rentables. Pero los libros son arte y el arte no nace o no debería nacer de una necesidad comercial y más aún, el arte necesita tiempo y reposo. Tengo la impresión de que editoriales como Media Vaca hacen libros que pasaran a la historia, algunos han tardado años en hacerlos, pero nada tienen que hacer como empresa. ¿No creéis que hacer buenos libros está reñido con la actualidad necesidad de novedades, este sistema capitalista que está engulléndose el sentido de la literatura? Por descontado, es incompatible. Lo que apuntas es exactamente el problema último del sector editorial: la contradicción de que, siendo un oficio esencialmente artesanal (la edición de cada libro es un proceso único, en el que se coordinan numerosos agentes, personas, puede haber mil imprevistos, y cada texto, cada título tiene sus retos…; como bien dices, pide reposo, sea literatura o libro práctico, no importa), ha vivido un proceso de industrialización y aceleración que llegó a su cénit en los años que se consideran de bonanza, cuando, al igual que en el sector inmobiliario, se creó una burbuja que, como todas, acabó explotando. Sin embargo, el ritmo de publicación no ha descendido en relación con el descenso del consumo. Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas, y éste alimente el resto de la producción y compense los fracasos.

Aparte hay que mencionar la concentración del sector en grandes grupos que van engullendo editoriales (y librerías), y que en efecto se dirigen como una empresa estándar, con una búsqueda de un margen de beneficio altísimo, que no es propio del mundo del libro, así como de un crecimiento constante. Aunque también hay editoriales medianas que siguen la misma lógica, precisamente por esa necesidad de novedades y por la bajada del consumo (que ha llevado a algunas a diversificar, como comentaba, publicando géneros que hasta entonces no trabajaban). ¿Y a qué responde esta necesidad de novedades? El mercado no absorbe (porque es imposible) la ingente cantidad de novedades que se publican; por tanto, gran parte de ellas acaban siendo devueltas (como os habrán explicado, la devolución es un derecho de los libreros pactado a cambio de que sea el editor el que fije el precio; tiene sus ventajas, porque ayuda a las librerías independientes y pequeñas y evidentemente al editor, pero tienen ese lado terrible, son un disgusto cuando llegan y en general condenan al libro para siempre; además, te hacen vivir en la incertidumbre constante). Para que estas devoluciones no supongan un descalabro financiero, hay que compensarlas con constante colocación en el mercado, con los ingresos correspondientes. Es una locura, una huida hacia delante.

Yo confío en que cuidando al lector (porque el que sigue yendo a las librerías es el lector de raza, el que busca y valora la calidad), dosificando la producción (¿para qué publicar 8 libros al mes, cuando es raro que uno compren más de dos al mes?) y acompañando con mimo cada libro durante todo el proceso, apoyando a distribuidores y libreros, y, en mi caso, siendo conscientes de que se trata de un mercado de goteo, y por tanto debemos estar atentos a los gastos y prever que los ingresos se producen también gota a gota, se puede mantener una editorial que obtenga el margen suficiente para cubrir gastos e ir construyendo un colchón financiero para imprevistos. No me gustaría tener que relegar la editorial a un plano secundario y trabajar en otra cosa en paralelo para poder pagarme el alquiler.

También confío en que en algún momento el mercado se racionalizará, porque la situación no va únicamente en detrimento del libro: también sufren las consecuencias los trabajadores y colaboradores, sean autónomos o pequeñas empresas, que ven como sus sueldos y tarifas están congelados (en algunos casos, desde que se hizo el cambio al euro; increíble pero cierto), cuando no se bajan, y se ven sometidos a una presión terrible, obligados a trabajar con precipitación y angustia.

En los correos intercambiados, le pedimos a Bárbara una fotografía que les pudiera gustar para introducir en la entrevista y Bárbara nos habla de La casita roja real: “Donde pasé largos veranos en mi infancia, grandes momentos en mi juventud; vamos, un refugio y sinónimo de felicidad, como quiero que sea la editorial; aparte, desde el principio de la aventura pensé que, si mis finanzas se ponían especialmente difíciles, me instalaría en ella…”. Se nos han quedado cuestiones que nos gustaría conocer, más ahora tras saber más sobre la editorial, como el hecho de que algunos de los libros editados hasta ahora estén realizados con un lomo característico o preguntas sobre la traducción de los textos, ¿tiene Bárbara también una faceta de traductora? O saber algo más sobre los personajes que ya forman parte de su catálogo, de sus autores. Sobre las distintas colecciones. En cualquier caso, su catálogo es breve todavía y apenas puede verse el recorrido del mismo. Dejemos más preguntas para una futura ocasión.

 

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Los cinco horribles, un álbum ilustrado realizado por el autor Wolf Erlbruch ¡Un libro feo! Porque hay mundo feo, personas feas, lugares feos, pero ¿son Los cinco horribles representantes de eso?

Me parece que estoy en una fase que tiene que ver con leer al señor Wolf Erlbruch. En poco tiempo he hablado de él bastante y es que estoy intentando explorar los clásicos del álbum ilustrado, si es que ya se les pueden llamar así; me parece que sí. La última adquisición que he hecho de un libro de Erlbruch ha sido Los cinco horribles, editado por la editorial Juventud en 2001 la primera edición y en 2011 la segunda. Seguramente Los cinco horribles no es un libro que actualmente los padres comprarían a sus hijos. Y por eso, porque no creo ni en el estilo de vida de basarse en las novedades, ni tampoco en las modas, creo que los padres o quienes deseen tener en las manos una creación artística diferente, de calidad, deberían poder tenerlo en sus casas.

En el máster que estoy llevando a cabo hemos estado hablando en una asignatura con Ana Garralón de cierta decadencia en el tono rompedor, atrevido, subversivo de los álbumes. No es que ahora no haya literatura infantil y juvenil que no aborde temas sociales, la hay y bastante, pero no hay LIJ incómoda, inclasificable, libertaria, feísta, extraña. Conozco una editorial como Media Vaca que sí que sí que intenta situarse en un espacio raro. Porque como decía su editor Vicente Ferrer en una entrevista para el blog de Anatarambana: “El cambio más sustancial debe de ser el que he experimentado yo. Será la edad, será el sodio no asimilado de la mesalazina que tomo tres veces al día o será el clima de Valencia, quién sabe. El caso es que ya no tengo paciencia. No entiendo que sean los personas más desagradables que uno puede imaginar quienes nos dicten a los demás cómo deben hacerse las cosas y que no haya creación literaria que por lo menos lo cuente. Los cuentos sustancialmente no han cambiado, pero sí siento que todo lo demás está cambiando, y no siempre a mejor. «Uno detrás de otro, iban llegando los ministros e iban ocupando su lugar en la mesa: el sr. Patán, el sr. Nefasto, la sra. Funesta, el sr. Pelma, la sra. Lela, el sr. Inepto, la sra. Ruin, el sr. Rufián…». En otra época, esto podría ser el inicio de un relato dirigido a los niños, pero me parece que pocos autores lo ven así ahora mismo. La sociedad, y la literatura (que es su reflejo), se están haciendo, en mi opinión, cada vez más conformistas”.

Voy a hablaros de Los cinco horribles que es un libro antibelleza fácil, que no experimenta la belleza en un aspecto físico concreto sino en lo opuesto: lo periférico, los abandonado, lo que hay debajo del mundo, la piel con verrugas, la nariz muy grande, las relaciones cortantes y crueles de quienes nunca han recibido buen trato, siempre la posibilidad de un infortunio. Aquí Los cinco horribles son cinco marginados sociales, sin grandes recursos, cinco animales poco queridos por su aspecto y otros quehaceres que estos animales llevan a cabo, del todo asqueroso para humanos, como es: el sapo, la rata, el murciélago, la araña y la hiena. Digamos que el arte -en este caso la música-, la creación supera a la miseria, a los horrores de las vidas difíciles. Siempre nos puede quedar el consuelo de ciertas artes, como la literatura, que como decía Michelle Petit nos da dignidad especialmente en los lugares más crueles.

En efecto, estaban tan absortos con la magia de aquella música que se habían olvidado de su horrible aspecto.

La rata entendió lo que la hiena había querido decir. Algo insegura, pero sonriente, sacó de su bolsillo un pequeño ukelele y tocó una canción.

Bajo el puente, en el silencio de la madrugada se alzó una melodiosa y dulce voz: la araña había empezado a cantar una balada.

El murciélago se emocionó tanto que le faltó poco para caer al suelo. Cuando se recuperó, empezó a acompañarla silbando con mucho sentimiento.

Por otro lado, todos tenemos un lado sensible, ¿no es verdad? Quizás no todo el mundo. Pero algunas personas no lo sacan porque no se han criado con él, no les ha sido práctico para sobrevivir, no les han aceptado y en lugar de poder ser más naturales han tenido que crearse una coraza y convertirse en aquello que los demás veían en ellos: fealdad y marginalidad. ¿Puede una rata tocar algo tan adorable como un ukelele? Pues sí. A veces solo necesitamos que nos vean valientes, capaces, maravillosos para serlo. Vernos reflejados como personas ganadoras en la vida nos hace serlo más al mismo tiempo. Nuestra seguridad emocional depende muchas veces de cómo nos ven nuestros amigos, las personas que queremos.

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El nuevo libro del abecedario Se trata de un libro ilustrado lleno de diseño, de geometría, encuadres, sencillez

Este libro está escrito por Moritz. Karl Philipp Moritz fue un pensador, un artista del siglo XVIII, que defendía la utilidad del arte con fines pedagógicos apareciendo en su obra paisajes bucólicos, exploración del alma humana teniendo en cuenta la belleza. Mortiz define lo bello como aquello que está completo en sí mismo y en esta obra suya veo belleza ante todo. Es una obra, El nuevo libro del abecedario, que aunque ilustrada posteriormente por el gran Wolf Erlbruch y editada en España por Barbara Fiore en 2011 tiene un aspecto de objeto bien definido, con un olor a libro común -para mí, que me gusta oler los libros-, un formato pequeño y un fluir de la lectura, de las ilustraciones, delicioso.

Es un libro físicamente encantador, y no precisamente por superficial y tierno, sino porque parece bien acabado, un libro-cerebro que ojear en momentos de desasosiego. No es más largo que la palma de una mano y te lo puedes llevar metido casi en el bolsillo. Es uno de estos libros que poder tener en el baño y en la terraza para momentos de soledad, entretenimiento personal. A mí me gusta a veces solo cogerlo un rato, pasar sus páginas y tratarlo bien. En este libro se habla de todo, de todo lo importante. Al niño se le puede hablar, enseñar, no obstante, este libro enseña el mundo al niño y no el adoctrinamiento sobre un contexto social, histórico concreto. Se presentan aquí los temas eternos. Por ello que la idea de este autor para este libro sigue teniendo sentido en nuestra época. Este este uno de estos libros de literatura infantil y juvenil para todas las edades, como los buenos libros de LIJ. Cualquier persona puede disfrutar con un libro que, evidentemente, no trata a los niños como seres incapaces de pensar como los adultos, sino que les habla de manera madura desde el arte y la creación literaria.

Reflexión
Hay un hombre sentado a la mesa.
Sobre la mesa hay un libro.
El hombre ha leído el libro.
El hombre reflexiona.
Yo leo este libro. Luego lo cierro.
Entonces debo reflexionar
sobre lo que he leído.
El libro está ante mí.
El pensamiento está ante mí.
El libro me lo pueden quitar.
El pensamiento no me lo pueden quitar.
Tú no sabes lo que estoy pensando.
Yo no sé lo que estás pensando.
Te veo perfectamente,
pero el pensamiento que hay en ti
no lo puede ver.
El hombre sentado junto a la mesa
no piensa con la mano,
no piensa con los ojos,
no piensa con los oídos,
piensa con la mente.
Yo no puedo ver la mente del hombre.
El genio del hombre está en su interior.

El nuevo libro del abecedario es una obra que explora la muerte, la inteligencia humana, con una lógica aplastante, una consecución de sucesos pensados aparentemente de manera espontánea como un niño haría, como para un niño; los sentidos a través de los cuales conocemos el mundo. Porque primeramente esta obra comienza con los cinco sentidos pero no se queda ahí y lleva la filosofía del universo al niño, hablando de la relación entre personas y animales, la naturaleza en contraposición a lo civilizado. Ya en el siglo XVIII parece que este autor creía en la posibilidad de hacer mensajes donde los niños entraran cargados de los mismos secretos que la literatura para adultos. En El nuevo libro del abecedario se intenta que todo entre: todo lo que los seres humanos somos capaces de pensar. Como en cualquier otro abecedario están todas sus letras de la A a la Z, divididas en 26 imágenes. De la primera imagen a la vigésimosexta imagen. En la primera imagen tenemos a la A “el ojo abierto contempla el mundo” y en la Z tenemos “y nuestros destinos los zanja el tiempo”.

La obra tiene una estructura que se repite. En cada doble página hay una imagen que tiene que ver con la letra del abecedario que corresponde. En la primera cara de la doble página hay un breve texto que reflexiona sobre diferentes temas como: “Movimiento”, “Tacto”, “El hombre civilizado”, “Personas y animales”, “La naturaleza pura”… Y en la segunda doble página está la mayor parte de la ilustración, porque esta también toca un poco de la primera cara y una frase donde está incluida la letra que corresponde. Para los temas citados la frase sería:

Movimiento: Con la fuerza del agua la Rueda gira.

Tacto: Niño, ¡guárdate de las llamas del Fuego!

El hombre civilizado: Al llegar el Otoño, abrigo y estufa es de agradecer.

Personas y animales: La oveja se como la alfalfa del prado y El hombre toma la lana del Manso animal; porque en este caso hay dos doble páginas sobre el mismo tema.

La naturaleza pura: Desnudo, el hombre no es Nada ante el frío.

El nombre original de este libro no era otro que El libro del abecedario y en la edición que yo tengo han pretendido ajustar el texto a la primera edicion de todas, “cuidadosamente modernizado”. En esta edición primera había unos grabados coloreados de Peter Haas que han sido sustituídos por las ilustraciones de Wolf Erlbruch. Este ilustrador nació en el 1948 y trabaja como grafista freelance en Wuppertal, además de ser profesor de ilustración en la Bergischen Universiät GH Wuppertal.

¿Qué es esto? ¿Un abecedario? ¿Un libro par aprender a leer? Es un libro para aprender a leer, a pensar, a mirar… Un libro colmado de una poesía sencilla, de una filosofía concreta, de un viaje lleno de sensibilidad a través del alfabeto en 26 imágenes.

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Conocer el mundo mientras se destruye La literatura nos da dignidad (a las personas)... ¿Pero qué dignidad les ofrece al resto de la vida en la tierra?

La literatura nos da la oportunidad de conocer el mundo. Esta es la mayor razón de peso para defenderla y entender que su existencia no debería ser solo cuestión de gustos, sino que realmente debería formar parte de nuestra sociedad como parte de la cultura escrita que tenemos, reivindicando las historias que pueden leerse para llegar a ser sujetos con total dignidad nosotros, ayudándonos a comprender nuestra realidad; en la que no estamos solamente las personas. ¿Se puede llegar a tener plena dignidad sin haber estimulado lo más posible la inteligencia? De alguna manera, al menos en ese punto estoy yo, todo parece relativo: es decir los valores que se defienden ahora mutaran de aquí a un tiempo y se verán obsoletos; no serán suficiente. Entonces la literatura qué mundo muestra, ¿por qué hay historias que siempre tienen algo que decir aunque hayan pasado 100 años? Y si todo es relativo… ¿no hay algo que no lo es? Que somos animales, mamíferos; que no somos una mesa sino un ser vivo que nace y muere. Entonces, si la vida (toda la vida del planeta, no solo de la nuestra especie) es anterior a la literatura… Pienso yo que imbricarla en el ADN de la literatura debería ser inevitable. Pienso que si en el 2017 no se aboga por un futuro y presente sostenible dentro de la naturaleza, esta -la literatura- no será tan importante.

Con todo esto no estoy defendiendo que haya libros que vendan valores de amor por el medioambiente, que también si son de calidad, si no que de alguna manera creo que literatura y ecología son como dos caras de una misma pieza y que es importante tener la pieza entera en la mano. La literatura es algo interno a las personas que existe desde que el lenguaje es lenguaje y se buscaba contar historias, hacer entender un relato… Y en ese momento también estábamos siendo muy animales. La literatura antes era muy parecida a la naturaleza, mitos, creencias, porque los hombres solamente vivían en ella: el bosque, la agricultura, el uso de herramientas fabricadas a mano, las ropas… Y la literatura se fue alejando poco a poco hasta el punto de existir grandes novelas catalogadas como clásicos porque hacen una gran defensa de tantas cosas preciosas… Y sin embargo, se burlan de otros animales, pisotean el campo, le dan la espalda, no importa, lo queman, lo mean; y ese enfoque de ese autor que no estaba interesado en una de las libertades más bonitas, se suple porque hace un retrato sobrecogedor sobre la psicología humana. Bueno.

Considero que igual que una novela bien escrita que defienda barbaridades sobre los derechos humanas no sería bien recibida tampoco lo deberían ser aquellas que tienen un desconocimiento pleno del derecho de los demás seres vivos. Pongo un ejemplo: si estoy leyendo un libro que aboga por la igualdad entre las personas y en una escena en la cena se dice que se comen un chuletón. A mí me parece que en la literatura no se trata de salvar al hombre mientras se le separa de lo que precisamente es: un ser que defiende derechos y con capacidad para defender los de los demás animales, al menos desde su punto de vista de sociedad humana. No estoy atacando el comer carne, simplemente digo que hay que presentarlo de modos menos familiares y cuestionar esa actividad. Porque comer carne significa: matar a otro animal y en qué condiciones -ha vivido y se le mata- Y si quieres ser un hombre poco machista mientras se comenten otro delitos por lo menos que la voz narrativa se entere. Si la literatura que nos da la oportunidad de conocer no es capaz de pensar en ello me pregunto, ¿quién? Porque la literatura es la que dialoga y a través del diálogo está esa esperanza. El barón rampante fue una novela que me interesó mucho. Estamos ante una mala realidad donde sabemos que el ser humano ha provocado la destrucción de mucha masa forestal, que hemos violado los derechos de tantos animales. Que nos hemos cargado árboles en una noche que llevaban ahí cientos de años… Hemos predicado la ignorancia y provocado caos, incertidumbre en un mundo que lleva funcionando miles de años. Solo pensamos en el corto plazo. Todo rápido y como no reflexionamos sobre la muerte nos creemos invencibles y superficiales. Y destruimos. Precisamente la lectura es una acto lento que requiere tiempo. Un libro hay que leerlo: sus palabras, sus párrafos, sus capítulos… Como igualmente paciente es la madre naturaleza, ya que el tiempo para ella no es una hora, ni dos. Ella no tiene prisa. Por ello la literatura debería tener esa fuerza primitiva que nos une a todos.

A estas reflexiones un tanto desajustadas y no del todo certeras me ayudan mis estudios en el máster en libros y literatura infantil de la UAB. Profesores como Daniel Goldin, Adolfo Córdova, Teresa Colomer y otros como Michele Petit son fuente de inspiración para mí. Muchas de sus ideas las he abrazado porque estoy muy de acuerdo con ellas pero sin sus enseñanzas no hubiera podido tenerlas.

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El globo rojo en la lluvia Se trata de un libro algo inclasificable y más bien clasificable como una obra de Liniers

Como se dice en los créditos del libro:Ricardo Liniers ha realizado el material gráfico con tinta, acuarela y gotas de lluvia”. Lo cierto es que El globo rojo en la lluvia es una obra tierna pero que nada tiene que ver con el concepto de ternura de cierta literatura infantil y juvenil. Esta es una obra de arte y como tal es para todos aquellos lectores amantes de los buenos libros. Tenerlo en las manos es como beberte tu bebida favorita en el momento que más te gusta, con la gente que te hace más feliz. Quizás suena exagerado pero se nota tanto que es algo sublime que solo sentir el libro físicamente es placentero. Tiene un olor como a viejo y el fondo de sus hojas no es del todo blanco, sino que tiene un cierto aspecto viejito. Lo cogí de la librería Panta Rhei ya habiendo leído alguna reseña del mismo.

Lo que quería decir con la cita del principio es que la lluvia es muy importante en El globo rojo en la lluvia. Primero porque, gráficamente, dentro de su presencia se desarrollan los sencillos hechos que no son otros que un paseo de dos hermanas que disfrutan del sábado -más bien la mayor, Matilda, quiere enseñarle a la pequeña, Clementina, cómo disfrutarlo- saliendo de su casa y pasándola bajo la lluvia. La lluvia es un personaje más que lejos de dar miedo empapa la historia con su magia húmeda. Pero la lluvia es algo más. Porque mientras que Matilda la ve como un elemento más positivo para disfrutar del sábado, la pequeña es algo más reticente. Está en proceso de captar a su hermanita. La lluvia es la diversión de Matilda, pero las demás personas, no tienen por qué tener las mismas apetencias, ¿no? No obstante, es su hermana mayor y después de confiar en ella -está bien atreverse a lo nuevo también- y llegar a empatizar con Matilda y su diversión, juntas disfrutan de lo lindo. La empatía. Me ha parecido que esta obra deja ver lo que esto significa y cómo a veces cuando estamos tan felices y queremos compartir eso con aquellos que más queremos, quizás ellos nos siguen, pero tienen su propia lluvia. Sus propios impulsos ocultos. Ocurre esto cuando Matilda le da el globo de Clementina al arco iris en un acto impulsivo y se da cuenta que la falta de autonomía de la niña de repente desaparece, porque se va corriendo detrás de él sin importarle nada más. Esta escena que queda congelada mientras Matilda la mira desde detrás me parece muy significativa. Es la misma ilustración que se ve en la portada del libro.

Ese juego entre los deseos de cada persona y el conseguir ver el de los demás es la empatía, entenderlo, darte cuenta, y considero que estas hermanas tienen mucho de esto. Matilda se da cuenta perfectamente de ese impulso de su hermana por ir detrás del globo y que debería haberla pedido permiso, quizás, y es por ello que le consigue más globos cuando llegan a casa y ella misma se coloca dos de ellos en su cama. Me encanta además que se prefieran los días de lluvia a los soleados, esto quizás es algo personal, porque sin duda son días muy bonitos. La lluvia es vida, es agua para todos, es el ciclo que se activa o que sigue o que finaliza; es el ciclo de la naturaleza. Los silencios son muy importantes en esta obra con mil capas donde de lo que se trata es de lograr entender a cada personaje en un diálogo donde nos vemos reflejados como personas. Gracias a ellas podemos entendernos mejor porque son dos mentes que están ahí en dos dimensiones. Entender el significado de los pequeños momentos: detalles que ocurren en la vida diaria que son muy pero que muy importantes; uno se queda ahí pensando que se ha dado cuenta de algo esencial. O quizás es el que está detrás viéndolo todo el que también se da cuenta.

Este libro está editado en español por La casita roja. Su título original es The big wet ballon.

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Es tu turno, Adrián Una mezcla de novela gráfica con algo de álbum ilustrado sobre los miedos a la hora de afrontar las relaciones sociales...

Es tu turno, Adrián es una propuesta plásticamente llamativa, de contrastes, nada homogénea, con pasajes muy coloridos -paleta amplia de colores- y otros más propios de la novela gráfica que en este caso son en blanco y negro a lápiz. Estos momentos en blanco y negro tienen un gran poder narrativo, no utilizándose apenas las palabras. Son escenas parecidas al storyboard plagadas de detalles en cada viñeta. En ellas puede verse a la familia de Adrián, una familia que se proporciona amor, una familia sencilla llena de silencios y de armonía; aunque Adrián no cuenta sus problemas. Pero también vemos la escuela, un lugar donde a Adrián le afloran sus miedos: miedo a relacionarse con los demás, y especialmente miedo a hablar en público, miedo a leer en público cuando llega su turno. A esto no ayuda nada un territorio hostil con chicos y chicas que se burlan de él. Los chavales le hacen el conocido como bullying. Adrián es muy callado, muy reservado, tímido y todo esto, desgraciadamente, alimenta a las personas que disfrutan riéndose de los demás, generando un mundo donde uno se puede sentir muy mal.

No obstante, cada persona tiene sus herramientas, sus armas para defenderse de lo que le asusta y le impide ser feliz. Adrián encuentra a un perro llamado Niebla que se convierte en su fuerza para que no aparezcan sus miedos, se disipen estos, él se sienta bien, cómodo, libre. Adrián es un personaje con el que muchos nos podemos sentir identificados porque todos hemos podido vivir situaciones incómodas y consciente o inconscientemente creamos modos de saberlas afrontar porque no son de nuestro agrado. Es tu turno, Adrián un libro sobre la psicología humana y cómo los problemas a veces no tienen que ver con que tengas una estructura familiar más o menos desestructurada; a veces aparecen los miedos y no se sabe muy bien por qué. Adrián es un niño imaginativo, creativo, bueno y fácilmente un lector puede sentirse de su lado. Todos al final buscamos amigos, personas o sensaciones que nos hacen volver a nuestro estado de felicidad, gracias a los cuales nos sentimos de nuevo protegidos y no perdidos en un mundo a veces hostil, grande, dificultoso, lleno de temores, de inseguridades. Hay un juego en el libro entre la dicha y el sentirse desdichado, entre la realidad cruel y una realidad donde la imaginación de uno le pone color y energía.

Este libro está editado por Ekaré en este año 2017. La edición es en tapa dura. Muy cuidada y con un olor a libro de los que me gustan. Es un libro con un formato muy cómodo, muy fácilmente transportable, más bien pequeño. Está escrito por Helena Oberg (1966) e ilustrado por Kristin Lidstrom (1984), las dos autoras suecas. Las guardas del libro tienen una función narrativa comenzando la historia ya en ellas. Es tu turno, Adrián fue nominado en 2015 al August Prize. Rodeados de libros muy amables y estéticamente monos, con mucha sencillez y pocos colores, esta pequeña novela tiene un aspecto distinto, un punto diferente, mucha fuerza en la gran variedad de colores que no teme mezclar y llenar todos los espacios. Las tipografías también son un elemento a destacar. Son muy preparadas para el libro -la del título que luego se repite en el interior del libro es genial- y es un tipo de letra, la más usada, que simula a la escritura de una persona.

La historia está contada a modo de diario, en primera persona por Adrián. Me ha recordado al libro de Jordi Sierra i Fabra de El niño que se cayó en un agujero. Las ilustraciones son fluidas pudiendo observar la facilidad con la que esta artista dibuja, el trazo fácil y el gran dominio del lápiz. Todos los elementos de la escena parecen estar ahí más allá del dibujo, como si existieran; los dibujos transmiten un placer visual mientras el ojo recorre todo el plano. Hay un punto, como decía, de cine, de escenas que están pasando, momentos que están sucediendo, pura acción, presente.

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