Un espacio de libros

ilustración, ideas, creatividad y mi vida

La ENCICLOPEDIA de LA TIERRA TEMPRANA Una novela gráfica de Isabel Greenberg

Como muchos libros de los que tengo en mi biblioteca, los leí al comprarlos y después ahí están en la estantería sin haber podido comentar al menos mis impresiones sobre ellos.

La enciclopedia de la tierra temprana es un buen ejemplo. Cuando llego a casa por la tarde-noche escojo el libro que más me apetece leer -releer- y lo ojeo, lo leo, lo miro, sin pretensiones, sin prisas; simplemente estoy ahí en el sofá: él y yo hacemos una cierta interacción entre nuestras historias, la manta y el flexo. Y poco a poco, a lo largo de la semana lo voy leyendo pausadamente y me voy a adentrando en su orden y lógica hasta que lo acabo. La semana pasada me pasó esto con La ENCICLOPEDIA de LA TIERRA TEMPRANA.

Esta novela gráfica recibió el premio a la Mejor Novela Gráfica del año en UK y aquí en castellano ha sido editada por Impedimenta. Es una novela de formato grande y muchas páginas, grande y gruesa, ¿existe alguna enciclopedia minúscula?, que prácticamente desde el principio consigue que no despegues los ojos de sus páginas. La manera de esta ilustradora de dibujar y de secuenciar los acontecimientos provocan unas especie de adicción inevitable que hace que nada sea cansado, aburrido para el lector. Asunto nada fácil. Todo acontece de manera rodada en una época remota llena de naturaleza, leyendas, mitología, religiones, ironía. Esa tierra temprana donde las distancias eran abismos, y los pueblos vivían sumergidos en su imaginario colectivo. Es una novela que habla de la propia manera de narrar, de los narradores, de cómo se construyen y se cuentan las historias.

Aparecen numerosos personajes, tribus, clanes, gentes, ropas, animales y todo se hace real, el mundo de la tierra temprana se nos es mostrado a través de un viaje. El viaje que hace El Narrador. Resulta que este, un chico, percibe que algo le falta, no se siente completo, y un sabio le dije que es posible que le falte un pedazo de su alma, pero que habría ido muy lejos: y él se embarca en busca de esa felicidad. Este niño fue dividido en tres partes cuando era un bebé, se hicieron tres bebés, uno para cada una de las tres hermanas que se encontraron al niño y decidieron adoptarlo ya que nadie parecía reclamarlo. No quisieron criarlo entre las tres así que a petición de ellas, el sabio hizo tres niños cada uno de ellos con la cualidad de cada una de las hermanas… Al crecer los tres niños infelices, incompletos, estos pidieron al sabio que volviera a unirle. Pero como decía, aun así, él notaba que le faltaba todavía otra parte.

Yo no estoy acostumbrada a leer cómic -imágenes secuenciadas tipo storyboard-, no he leído demasiado, y sin embargo, aquí he encontrado una lectura que me ha sido completamente absorvente, llena de vívidas escena. Mucho mejor que ver cualquier serie. Por otro lado, la sencillez con la que todo sucede provoca relajación al leer. No es sencillo con el fin de que los niños lo entiendan; es sencillo para todas las edades con esa simpleza aplastante que hace que nuestra mente entre en calma y sintonía con lo que sucede. Es una obra que habla del amor, del poder, de las batallas, de las perspectivas religiosas, todo con mucha inteligencia y humor. Las ilustraciones están llenas de detalles, pero también hay elegancia en la selección de los colores.

Esta es la primera novela gráfica de Greenberg, publicada en 2013 por la editorial Jonathan Cape; por Random House en Canadá y Little Brown en Estados Unidos. Isabel Greenberg, que vive en Londres, ha publicado otra novela llamada Las cien noches de Hero, “una nueva y subversiva historia épica”, también editada en castellano por Impedimenta y considerada por la crítica británica como uno de los mejores libros de 2016.

 

Shel Silverstein

Cuando me empecé a interesar por la literatura infantil y juvenil recuerdo que fueron autoras como Carme Solé Vendrell las que me motivaron a adentrarme en esta historia que es esta literatura. Las ilustraciones así tradicionales, como yo las llamaba en mi cabeza, aunque más apropiado sería decir clásicas de la LIJ, me reconfortaban probablemente porque sin darme cuenta me transportaban a mi infancia, al hogar, a la protección en mi casa, a momentos con el pijama, de noche, de relajación total donde todo tenía armonía, todo fluía mientras yo leía las historias que tenía por casa, casi seguro con mi madre presente ayudándome.

Shel Silverstein nació en 1930 y forma parte de ese grupo de primeros autores de álbum ilustrado, aunque luego las fronteras no son precisas como es lógico. Sus dibujos son muy sencillos, simples, con una elaboración rápida pareciera. Este autor tiene obras tan conocidas como ¿Quién compra un rinoceronte? (1964), El árbol generoso (1964) o Leocadio, un león de armas tomar (1963); estas tres últimas obras reeditas hace poco por Kalandraka. Es un placer volver a ver estos clásicos editados. En el caso de Leocadio os dejo una reseña de la revista Babar muy interesante sobre esta nueva edición de la editorial gallega: aquí. La leí hace un tiempo y hay algunas curiosidades bastante interesantes. Miguel Azaola ha realizado las traducciones de estas tres obras de nuevo editadas.

Otras obras de este autor son Una luz en el ático o Falling up. La vida de Silverstein es relativamente corta, murió en 1999 a la edad de sesenta y nueva años, y algo triste debido a la muerte de su hija a los once años de edad, Shanna, que nació en 1970. Tuvo otro hijo que nació en 1983. Supuestamente la obra Una luz en el ático está dedicada a su hija. Y Falling up a su hijo. En 1963 fue cuando comenzó a publicar libros para niños y poemas ilustrados por él.

Este autor también se dedicó a la poesía, fue cantautor, guionista de cine y televisión, dibujante, dramaturgo. Sus primeros dibujos para adultos se publicaron en el Pacific Stars and Stripes en los años 50, cuando el Ejército de Estados Unidos le destinó a Japón y Corea. Fue uno de los más reconocidos dibujantes de Playboy hasta mediados de los años 70; de hecho, Leocadio, apareció primero en la revista Playboy con el nombre original de Lafcadio, the Lion Who Shot Back. Fue nominado al Óscar y al Globo de Oro por una de sus canciones, I’m Checkin’ Out, en la película Postales desde el filo. En 1984 recibió el premio Grammy al Mejor Álbum Infantil. A boy named Sue de Johnny Cash fue compuesta por Silverstein.

Sobre El árbol generoso desde la editorial Kalandraka se no dice: “Vuelve un clásico que pregona la amistad, el cuidado del medio ambiente…Tierno y conmovedor, un relato del paso de la infancia a la edad adulta; una historia sobre la generosidad y el amor sin límites de un árbol hacia un niño”.

Y aquí una breve rima de Shel Silverstein, tan sumamente polifacético:

There are not happy endings.

Endings are the saddest part,

So just give me a happy middle

and a very happy start.

Shel Silverstein

 

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Teatro Un libro informativo sobre el teatro lejos de los sermones y del tedio para enseñar a los niños

Durante mis vacaciones en Santander a finales de agosto visité la Librería Gil, situada en la plaza Pombo de la capital de Cantabria, o al menos la que visité yo porque he descubierto que hay dos librerías más en la ciudad: una en la calle San Fernando y otra en la calle General Dávila. Aunque conocía la librería por las redes sociales me quedé fascinada al entrar en un espacio con libros de tanta calidad, porque pese a que no estuve más de una hora dentro, en la sección de literatura infantil y juvenil había verdaderas maravillas; como algunos libros de Media Vaca que nunca había visto antes en estanterías (Panamá o las aventuras de mis siete tíos o Tetas). Hablando de calidad también la tiene el libro que compré, Teatro, editado por Ekaré. Es un libro que puede interesar a todas las edades, lo que es para mí un buen libro de LIJ. ¡Ah!, y es un libro informativo: con él seremos capaces de aprender sobre ese arte tan ancestral que es el teatro, sus mecanismos, secretos, personalidades, psicologías, herramientas, estructura, elementos… Una gran parte del mundo, mucho de lo que un niño puede albergar de dudas, sobre el teatro está en este libro.

Como se dice en la portada de Teatro, este es un actividario (diccionario + actividades), ya que fácilmente es un libro para poder enseñar el teatro y poder hacer ejercicios, se proponen asuntos muy divertidos a los niños. Todo son propuestas que a uno le dan ganas de probar, sin que nada parezca como algo obligado.

¿Sí? ¿Hola? ¿Aló? Cuando te pasen al teléfono para que le mandes un besito a alguien, después de colgar siguen hablando e improvisa una conversación que incluya frases como <¿De verdad?>, <¿Tú sola?>, y/o <¿Y aún no has ido a la policía?>. Mide la calidad de tu improvisación por el asombro que produzcas alrededor.

Se enseña también a hacer un teatrillo, personajes, máscaras con papel maché, una manera muy sencilla y divertida. El tono del texto es coloquial o así se busca, natural, muy cercano. Es un libro para pensar que no pone a los niños en un nivel inferior sino que ofrece información para el teatro a la altura de cualquier persona. Conocemos a autores como Brecht, Calderón de la Barca, Chéjov, Esquilo, Eurípides, Gil Vicente, Goldoni, Grimaldi, Grotoeski, Ibsen… También aparecen en este diccionario otras palabras como In media res, Kabuki, Isabelino, Naturalismo, Mierda. A propósito de Mierda se dice que:

Cuando la gente llegaba al tearo en carruajes, los caballos se detenían frente a la puerta para que salieran las señoras y sus sombreros y las señoras y sus bigotes. En ese momento, los animales hacían allí mismo sus necesidades, sin pensarlo dos veces. Entretanto, en los camerinos, los actores esperaban noticias de los mozos de recados que iban a observar el movimiento a la entrada del teatro y que, no pudiendo contar colas de caballo, ponían la mirada en el suelo. Muchos caballos, muchas heces, por lo tanto, mucho público. Cuando aquello pasaba, los mozos corrían por los corredores junto a los camerinos gritando la mejor noticia posible: <Muchas mierda! ¡Mucha mierda!>. La expresión ha sobrevivido hasta hoy para desear buena suerte en escena(…)

Aparecen otras palabras en este diccionario donde nombres propios, conceptos, nombres comunes, se mezclan. Un diccionario que sería casi un diccionario enciclopédico: Absurdo, Acomodador, Angry Men, Arquetipo, Blanco, Noh, Nervios. A propósito de esta última palabra se propone:

¡Respira! A veces nos olvidamos de respirar como debe ser. La respiración pausada tranquiliza y ayuda a pensar. Prueba este truco que te ayuda a funcionar el cerebro: inspira tres veces rápidamente solo por una de las fosas nasales y expira lentamentos y expira lentamente por la otra. Repítelo unas cuantas veces, mientras te distraes de los nervios.

Es un libro escrito por Ricardo Enriques e ilustrado por André Letria; unas ilustraciones dinámicas, sencillas, contemporáneas en unas tonalidades naranja y negro que se repiten en toda la obra. Nos es la primera vez que estos dos autores trabajan juntos; ya lo hicieron con Mar en 2012, también un actividario, del estilo de Teatro. Con el humor que también caracteriza a Teatro. En el caso de Mar todo se refiere al mar y a la vez que se conocen todos sus rincones en forma de diccionario a los niños se les proponen actividades que despiertan sus deseos de aventuras.

Esta obra ha sido publicada por primera vez en 2015 por Pato Lógico Edições y la adaptación y traducción ha sido llevada a cabo por Beatriz Peña Trujillo. Para la edición de Ekaré de 2016 además se han realizado textos adicionales por parte de Mercedes Palomar y Pablo Larraguibel. Esta edición ha sido impresa en Barcelona. Es un libro de gran formato que llama la atención en la estantería, un objeto que como tal tiene protagonismo a la hora de manejarlo.

 

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El forastero misterioso Un libro con unas ilustraciones de Atak incómodas y coloristas inspiradas en iconografías medievales

Compré el libro El forastero misterioso en la Feria del libro de este año 2017. De Mark Twain solo había leído Las aventuras de Huckleberry Finn y algún relato breve. Creo recordar que de pequeña leí Las aventuras de Tom Sawyer. Es este un libro triste porque muestra el lado más cruel del ser humano, un lado que, sin embargo, no siempre es irrelevante, y marginal. Es verdad que la mayor parte de las personas somos buenas y no deseamos el mal a los demás, pero como se dice en este libro: las minorías muchas veces toman el control y todos los demás por miedo nos vemos convencidos por el discurso de la codicia, el egoísmo, la violencia.

– Pero es cierto lo que te digo. Conozco tu raza. Está hecha de borregos. Está gobernada por minirías, y raras veces o nunca por mayorías. La raza reprime sus sentimientos y sus creencias y sigue al puñado de hombres más ruidosos. A veces el puñado ruidoso tiene razón, y a veces no; pero no le importa, la multitud lo sigue. La enorme mayoría de la raza, tanto si es salvaje como si es civilizada, son personas secretamente bondadosas y rehúyen causar dolor; pero en presencia de la minoría agresiva y desalmada no se atreven a imponerse.

Es interesante cómo El forastero misterioso es una lectura que no tiene fecha de caducidad, que leída ahora tiene pleno significado aunque el tiempo histórico en el que se basa la historia sea remoto y aunque fuera escrita hace un siglo, en 1916. Es una historia que se lee rápido en la cual unos niños se encuentran con Satanás -el sobrino del mismísimo Satanás- que es un ángel, un ser que ve a los seres humanos como verdaderas bestias que se matan entre ellos sin motivo alguno y que le producen una gran repulsa a la vez que plena indiferencia. Para él somos muñecos jugando. Estos niños van aprendiendo lo ridículas de las conductas humanas a través del relato que les hace Satanás que normalmente suele obrar mal hacia los seres humanos porque los mata porque ve su futuro y dice que con la muerte les hace un favor. Sin embargo, para Satanás el bien y el mal no existen y solo son obras de los seres humanos lo que les hace escoger caminos del mal precisamente porque ellos lo inventaron.

Es una obra dividida en capítulos donde estos niños van descubriendo asuntos de la vida desde el lado más inmortal, desde la visión de un ser que le hace también al lector sentirse pequeño, absurdo e inútil, avergonzado.

Hay una escena donde se cuenta cómo en un pueblo quemaron a unas niñas porque tenían las espaldas rojas e inflamadas y eso eran señales del diablo. Ellas dijeron que era debido a las pulgas, pero fueron encerradas y alimentadas a pan negro y agua hasta que delirando confesaron ser brujas. Y Satanás dice:

– Ahí lo tienes, él no llevaría a la locura a niñas a fuerza de hambre y terror y soledad, para luego quemarlas por confesar cosas inventadas que nunca ocurrieron.

La edición de este libro es cálida, con un papel rugoso y unas ilustraciones que hacen una obra más completa. Un libro con 174 páginas. Las ilustraciones de Atak producen ese distanciamiento del lector porque son abruptas, algo tenebrosas, no son cómodas. Precisamente el lector no va a encontrar consuelo en ningún personaje, todos son dudosos, nadie tiene una bondad que transmita seguridad, no hay un personaje al cual el narrador le de su simpatía para que nos posicionemos con él. Ni siquiera Theothor Fischer, el niño que narra. Son personajes bastante inexpresivos, casi inexistentes, imaginados, los cuales apenas podemos pensar como reales. Atak tiene influencias de El Bosco en su trabajo.

Esta obra tuvo la Mención de Honor Bologna Ragazzi Awards de ficción en 2013. Está editada por Libros del zorro rojo con un texto de Twain que corresponde a la primera edición con la revisión de Albert Bigelow Paine, primer albacea de Twain, y su editor Frederick A. Duneka.

Se podría generar un debate sobre si este libro sería para niños o no. Mi idea es que sí porque me parece un libro para todas las edades. Habría que ver cómo ofrecérselo al niño y entender que no es una historia sencilla, que probablemente le surjan muchas dudas y algo de tristeza. Pero precisamente por eso es un libro importante para los niños porque pueden entender parte de este mundo. Además, no necesariamente tienen que entristecerse, al final es interesante que el niño genere esa distancia con la ficción.

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Chiquilladas El francés Gérard Dubois crea una obra vintage con un humor negro que ponen en marcha los niños, para todos los lectores

Chiquilladas es un libro publicado por la editorial Impedimenta en mayo de 2017. Lo conocí por casualidad paseando por Santiago de Compostela este verano. Iba buscando librerías de literatura infantil y juvenil por el casco antiguo y no parecía haber ninguna hasta que me topé sin ya esperarlo con un espacio maravilloso: librería Lila de Lilith, con una selección de mujeres autoras, respetuosa con el medio ambiente, divulgando ecofeminismo y con una amplia selección de libros de LIJ. Pero este es otro tema porque no fue allí donde encontré este libro, sino en una tienda que tenía una gran variedad de objetos especiales. A veces nunca sabes dónde un libro puede sorprenderte. Chiquilladas estaba colocado a la entrada de esta tienda que se situaba en un portal grande y aparentemente bastante antiguo de Santiago. Estaba él solo de pie, ningún otro libro y tenía un papelito donde se contaba que había tenido una mención especial en la feria de Bolonia en la categoría de ficción en 2016.

Es esta una obra con una estética a la altura de las modas actuales y al mismo tiempo que parecería de hace incluso algún siglo. La tipografía de la portada ya nos sitúa en el presente pero las ilustraciones del interior parecen remontarnos al siglo XIX. Y uno piensa si un niño o niña será capaz de captar esa ironía en la lectura; si es él o ella el lector implícito de la obra, ¿cuáles pueden ser sus reacciones? Y si nosotros mismos podemos estar a la altura de esta obra, si somos capaces de entender que los niños son crueles a veces, que anhelan la libertad completa por encima del peligro, y que desean el propio control sobre sus aventuras, que su imaginación es ilimitada y que no todo durante la llamada infancia es de color de rosa. Las chiquilladas de estos niños no son meras chiquilladas, ¿o sí?, son juegos que pueden desencadenar en la muerte. Es una diversión en humor negro donde la inocencia persiste pero donde no parece haber límites que censuren hasta dónde juega el niño.

Pero tampoco fue en esta tienda donde conocí más a fondo Chiquilladas porque finalmente no lo compré y ahora en este mes de agosto llega a mis manos por cumplir 26 años. Ya no lo esperaba y lo he leído con más gusto si cabe. Me parece que no es un libro que se vea fácilmente por la librerías, posiblemente porque es uno de esos libros inclasificables que siendo de literatura infantil y juvenil más de uno puede mirar con dudas.  Porque dentro de lo que se considera literatura infantil y juvenil hay intereses comerciales que van de la mano del fomento de determinados valores del momento en detrimento de la calidad literaria. Da miedo plantear la edición de determinados libros que se sabe que la mayor parte de los padres o potenciales compradores no van a ver interesantes para los niños, desgraciadamente. Pero la labor de la edición debe ir más allá de esto. Y a los mismos adultos compradores también les da miedo “errar” y ofrecer una realidad a un niño que le haga salirse del “buen camino”. Lo raro, lo diferente, los subversivo está en tela de juicio.

Es este un libro que remite a las ilustraciones clásicas de los libros infantiles donde el color era escaso y la tinta negra abundante; que pretende parecer de otra época, lo parece. Si pensamos en Maurice Sendak podemos ver algunos puntos en común, pero yo me remitiría más allá, a los Limericks de Edward Lear, así como a los dibujos de Heinrich Hoffmann en Pedro Melenas. A las ilustraciones de Winny de Puh por Shepard. Hay un regusto vintage en toda la estética del libro donde se emplea el color de una forma inteligente: solo hay uno en la mayor parte de la obra para remarcar ciertos puntos, un rosa que pierde las connotaciones de igual a niña, y se convierte en un color pastel más bien de connotación a envejecido, que marca el enfado, la vergüenza, el dolor. También es el de la sangre y cuando lo suavizas se vuelve rosado, “el color de las niñas”, de la delicadeza, de lo cursi.

Chiquilladas es un libro pequeño, de tapa dura, impreso en España en papel 100% procedente de bosques gestionados de acuerdo con criterios de sostenibilidad. Tiene un separador de tela, 93 páginas y unas guardas iguales de entrada que de salida en forma de cuadrícula hecha a mano y con unos puntos con los colores que aparecen en el libro, más allá de ese rojo-rosado: el amarillo y el azul. Está traducido al español por Jorge García Valcárcel.

El juego entre el texto y las ilustraciones es básico. El propio texto solamente no tiene el sentido que se genera en la suma, quizás la ilustración tiene más fuerza por sí misma y se parece más a la suma. Los niños siguen sin ser conscientes de que sus acciones resultan de esta o aquella manera a la vista del adulto, por eso el adulto es el que encuentra ese humorcillo cruel, pero quizás no el niño lector. Si se pone el pequeño lector las gafas de sus padres, de lo políticamente correcto, entonces caerá en la cuenta de que esta niña de la última imagen está haciendo una gran faena a su madre regalándole las flores de un cuadro de su casa… ¿Pero llegará a reírse? ¿Llegará a comprender el humor que se genera al mostrar una superficie tierna con un fondo amargo donde solamente es el lector el que puede darse cuenta? En cualquier caso es un libro para todas las edades, lo cual es lo que más debería definir a la LIJ. Y los libros nunca se entienden en su complejidad, sino que cada lector hace su lectura perfectamente válida. Es un libro que seguramente despierte inteligencia en el lector infantil, le ofrezca una lectura con matices y le lance una mano hacia la rebeldía.

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Mucha gente pequeña Os voy a hablar del libro de Gustavo Duch, Mucha gente pequeña, en el que resuenan muchas voces invisibles a las que Duch ha dado protagonismo

En algún sitio he leído hace poco, no recuerdo dónde, que Eduardo Galeano decía que a él le gustaba mirar por la mirilla de la puerta. Desde el lugar más minúsculo me parece que le gustaría mirar y no con la puerta abierta de par en par. Lo que hay al otro lado de la puerta es lo mismo, pero la perspectiva cambia. Cuando tenemos Mucha gente pequeña entre las manos, lo primero que podemos ver es un texto de Galeano que dice así sobre Gustavo Duch: “Desde hace mucho tiempo, leo y disfruto todo lo que Gustavo publica. Tiene el encanto de los libros escritos para niños, pero con una diferencia fundamental: sus palabras no ayudan a dormir, pero sí que ayudan a despertar”. Por supuesto, los libros para niños y niñas no solamente ayudan a dormir, pero esto no voy a matizarlo porque no lo creo necesario.

Es Mucha gente pequeña un libro minúsculo como la gente pequeña de la que habla. Ya sabemos que, como se dice en este libro… “Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivarán pequeños huertos que alimentaran al mundo”. Este libro de pequeñas dimensiones que pasa desapercibido guarda pequeños tesoros, detalles de la vida que por tan sencillos son la evidencia del secreto de nuestra existencia. Mucha gente pequeña crítica al sistema capitalista con su agroindustria que deforesta, empobrece los suelos, que no da tregua a habitantes de todo la vida de los pueblos para que puedan generar proyectos simples para alimentarse y alimentar. Están también las relaciones humanas y nuestra necesidad de ellas, así como situaciones muy complicadas de abusos para las mujeres. Duch une la dignidad humana con la del bosque, como si de un mismo todo fuera. Mucha gente pequeña es un libro de relatos breves, algunos muy breves, donde aparecen personas de la vida de todos los días, las cuales si nos ponemos de acuerdo y comenzamos a lanzar “bombas de semillas” podremos situarnos en un mundo “justo y perdurable”.

He mencionado ya algunos de los relatos sutilmente pero me gustaría abordar algunos de ellos directamente. Derecho a decidir, Los chiflados, Ser de barrio, La farmacia, Garbanzos con carne, Como las cigueñas, Profesiones, son algunos de los nombres de estos fragmentos de vida. En ellos aparece la soberanía alimentaria, la comida ecológica, el respecto a la naturaleza, pero también la infelicidad de quien vive alejado de las maneras animales de ser, en lugares grises. 

En Profesiones el protagonista es un niño-árbol, “un tierno brote verde”. Que imagina lo que le gustaría ser de mayor y lo que no le gustaría. No le gustaría que sus ramas sirvieran para colocar al ahorcado y sí le gustaría que su tronco sirviera de cobijo para reuniones clandestinas donde se sueñen revoluciones; y hay más.

En Como las cigueñas nos encontramos con otra soñadora, en este caso, una joven y su vida llena de luz donde rememora su día en el que ha puesto en marcha junto a otras personas una cooperativa de consumo ecológico y local; al mediodía ha comido con unos amigos para dar los primeros pasos de una asociación que hable de alimentación y salud; por último, se ha pasado por la panadería ecológica que han montado unos jóvenes seducidos por ella misma. Escrito en forma de cuento es muy entrañable leerlo.

En Ser de barrio nos tenemos que reír porque se habla de un ladronzuelo de barrio que aunque ya poco tiene que robar a las gente que apenas nada ya tienen, él sigue queriendo robar en su barrio de toda la vida.

Garbanzos con carne tiene también su humor. Unos señores debaten en una taberna sobre si es mejor reivindicar la carne que ha desaparecido debido a la falta de dinero o ver el lado positivo y es que se puede recuperar la dieta de garbanzos de siempre.

La farmacia es un relato donde se habla de un doctor que receta amor, igualdad, risas, lloros cuando se tienen ganas, nada de patriarcado… “el terror de las farmacéuticas”.

Los chiflados son una familia al igual que “los bermellones” y otras de una comarca asturiana. Estos eran vistos como muy atrasados porque no sabían lo que era el dinero ni lo precisaban teniendo ellos unas relaciones de trueque que les iban muy bien, con sus huertas, la miel, los cerdos. Pero eso, eran vistos como pobres gentes subdesarrolladas. Cuando llegó la crisis los chiflados y el resto de vecinos de la comarca siguieron “intercambiando verduras, ganado, esfuerzo y saberes, todo de fabricación local, al mismo ritmo natural de siempre.

Derecho a decidir es un completo canto a la sencillez. Siempre deseamos ser más y mejores y realmente lo bonito, lo que tiene sentido, es que deseáramos poder vivir como siempre lo hemos hecho. Que nuestros bosques no sean talados, que el que vive de su huerto pueda seguir haciéndolo en la tranquilidad de su pueblo, que esta última no se vea alterada por el silencio absoluto del éxodo rural o por la llegada de grúas para “desarrollar”.

Se sabía que entre vegas, páramos, altiplanos, sabanas y selvas, había muchas mujeres y hombres apegados a la tierra; donde, en el más absoluto silencio, creaban y recreaban la palabra mundo, un espacio abierto donde cabían todas y todos. Se sabía que entre tanta amalgama de paisajes y paisanajes se escondían auténticas maravillas construyendo lo común, como el hacer agricultura con la sabiduría de las ancianas para alimentar a la gente.

La ilustración de portada es de Laia Arqueros.

Gustavo Duch tiene también otros libros publicados los cuales recomiendo.

Se puede ver en la parte de los créditos del libro el “Cálculo de la mochila ecológica de un ejemplar de la publicación”.

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La miel en los labios

No está de moda sentir nada más que ciertas formas de solidaridad vacías y reduccionistas. No está de moda sentirte árbol, saber que eres naturaleza. Y menos, mucho menos, ser consecuente con esto. Simplemente no está nada de moda porque quien ama a un bosque puede hacerlo en su tiempo libre, después del trabajo que tiene que ver con el éxito, que tiene que ver con la riqueza según la entiende el capitalismo, pero no puede ser bosque; que no está bien visto que sea su modo de vida lo sencillo. La sociedad en la que vivimos no está bien, anda enferma, con la enfermedad de la autorepresión, del no deber sentir deseos de ser animal, de jamás haberse levantado con el sonido de los pájaros, de ser incapaz de oler la tierra mojada tras la lluvia de la noche. Ni el olor de la madera después de la tormenta, ni el ratoncillo que viaja por el matorral, ni el viento en la hojas, ni el musgo en los ojos son realidades valiosas para una sociedad que solo aprecia aquello que tiene un precio. Pongámosle un precio a un bosque de robles, a un paisaje entre nieblas a través del cual remonta el vuelo un vencejo.

No está de moda la verdad. Los plásticos nos inundan, ocurren incendios que sorprenden a la historia de los últimos cien años, al calentamiento global lo llaman ola de calor, nuestras ropas en China y nuestras verduras de suelos estériles; maltratamos al cerdo, arrebatamos la vida de ovejas, cabras y vacas que nacieron para nada, y constantemente nos justificamos con la lógica del fuerte, la ceguera de quien en el fondo es bueno; al que respeta el bosque lo llaman utópico y el realismo este político se adueña de las palabras coherencia, seriedad, compromiso, pero esas palabras no son suyas: coherencia, seriedad y compromiso son palabras ya viejas que merecen ser libres, merecen respeto; no son realidades reducidas, la coherencia va con la vida en la tierra, no con una sola especie. En la nevera todo lleno de envases. No sabemos de dónde viene aquello que comemos: ¿quién ha cultivado este pimiento? Nuestras manos no sirven más que para un presente sin recuerdos, los oficios se pierden, la memoria qué es, uno no conoce la esencia de una patata; y una cebolla, un puerro, un calabacín, un melocotón, una sandía son palabras sin historias. Hacer pan o trabajar la madera de forma artística son parte del atraso de este mundo.

Y el poder es el culpable. Y esta sociedad patriarcal competitiva invasiva es la culpable. Y los culpables también somos todas aquellas que no nos juntamos, acampamos en medio de la faena del lunes por la mañana y decimos que ya basta. Todavía no ha ocurrido esto por nuestra amiga la tierra, sí por el paro. Al final todos somos culpables de, en el fondo, no importarnos nada que los invisibles sean pertrechados con fuego y violencia, con ruidos ajenos; que la vida del tejón sea sorprendida por la deforestación, que sus crías no sobrevivan porque el bosque anda empobrecido: ya a veinte kilómetros de distancia llega el humano imberbe y aséptico. Los robles, los castaños, los avellanos tienen sus derechos. Tienen derecho a la vida. Y ni siquiera diré que sin ellos nosotros también morimos porque no por ello hay que respetarlos. Hay que respetarlos porque son seres de pleno derecho. Tienen derecho a prosperar en sus bosques, a ser la casa de mamíferos, aves, insectos, de dejar caer sus semillas, de ofrecer poesía en otoño, de tener a su lado a unas cuantas setas gracias a la humedad del suelo, de la hojarasca, del humus. Tienen derecho a su propia lengua, sus cantos; tienen derecho a su presente porque su historia es digna de todo reconocimiento, los bosques lo son todo. Estaban ahí mucho antes de que tuviéramos tres coches y un campo de golf donde antes vivían las abejas.

Quiero recomendar estos cuatro libros que tienen que ver con la vida sencilla: Koko. Una fantasía ecológica, Escarabajo en compañía, Mucha gente pequeña y El barón rampante.

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El Ayuntamiento de Orihuela junto con la editorial Kalandraka convocan el X Premio Internacional de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela El X Premio Internacional de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela recibirá originales hasta el día 19 de septiembre a las 12:00 horas siendo uno de los premios más importantes de poesía infantil en lengua española

El Premio Internacional de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela rinde homenaje a la figura de Miguel Hernández, poeta nacido en esta ciudad y que tanto apreciaba su tierra y sus raíces. El escritor o escritora del poemario premiado recibirá su premio en esta ciudad, dando de esta manera visibilidad a este paisaje alicantino, de alguna manera todavía rural. Un paisaje de memoria donde recordar la figura de nuestros muertos que tanto aportaron a las palabras, hicieron más comprensible y habitable el mundo que nos rodea.

La editorial Kaladranka junto con la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Orihuela llevan unos cuantos años ya convocando a poetas en lengua española a que compartan sus poemarios y puedan optar a este premio tan importante. Importante especialmente porque los lectores hemos tenido la oportunidad de leer preciosos poemarios para todas las edades; ilustrados de manera ingeniosa y necesaria. Así que pienso que como difusión de la poesía infantil, tan invisible a veces, hacen una labor necesaria.

Gran teatrillo del mundo,

pequeño mundo en mis manos,

cuando se abre el telón,

¿qué es de verdad y qué es falso?

Las olas son de cartón

y en el mar navega un barco.

La luna cuelga de un hilo,

pero ilumina el tejado.

Gran teatrillo del mundo,

mundo pequeño y mágico,

cuando se cierra el telón,

¿qué es real, qué imaginario?

Cualquier persona mayor de edad con un libro inédito en castellano podrá optar al X Premio Internacional de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela. El libro debe estar dedicado a la poesía infantil no pudiendo participar antiguos ganadores del certamen ni el personal de Kalandraka. El plazo de presentación de originales se ha abierto el 20 de junio y se cerrará el 19 de septiembre a las 12:00 horas. Con ello, básicamente, se tiene todo el verano para poder presentar el poemario. El Premio Internacional de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela está dotado económicamente de 5.000 euros en concepto de adelanto por los derechos de autoría. La obra premiada será publicada por Kalandraka sobre el 21 de marzo de 2018, Día de la Poesía. También podrán publicar aquellas obras que hayan recibido mención especial por parte del jurado, derecho de prioridad de publicación que tendrán durante un año.

He tenido la suerte de poder leer algunos de los poemarios que han ganado este certamen como Versos del libro tonto; Mundinovi: El gran teatrillo del mundo; El secreto del oso hormiguero; Ciudad Laberinto y Gorigori. El último poemario premiado se llama Arroz con leche, de Natalí Tentori e ilustrado por Elizabeth Builes. La imagen de la portada de este artículo pertenece a esta obra.

El fallo del jurado se llevará a cabo el día 30 de octubre, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del poeta oriolano Miguel Hernández. Este año se ha conmemorado el 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, el 28 de marzo concretamente de 2017 se cumplió esta fecha. La dirección a la que deben enviarse las obras es el Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela, calle de López Pozas, s/n, 03300, Orihuela. Se enviará un sobre grande en el que se indicará  únicamente el título o lema y optativamente pseudónimo del autor/a. En el sobre se hará constar “Para el Premio Internacional de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela”.

Podéis ampliar información aquí.

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Libros conmovidos. El valor que se da al cuidado de los cuerpos tiene que ver con el tipo de sociedades patriarcales que tenemos Pequeños grandes gestos por el planeta, Pippi Calzaslargas, El nombre del mundo es bosque y El ratón y la montaña son algunos de los libros que creo tienen personajes capaces de revolucionar con su sentido común

Hace un tiempo según iba a la sierra de Madrid escuché un programa muy interesante de los que me gustan de El bosque habitado, pero este especialmente me significó muchísimo; hablaba, antes de volver a escucharlo, sobre esta forma de economía que se nos ha impuesto donde hay elementos invisibles a los que no se ha puesto precio, por lo que no se respetan, al contrario, se atacan porque es como si no importaran: como la polinización de las plantas, el ciclo del agua, la fotosíntesis. “Procesos esenciales para que exista la vida, pero que ni tienen ni deben tener valor económico”, en palabras de Yayo Herrero. Me gustaría hablar de libros conmovidos protagonizados por voces raras, diferentes, sonoras, atrevidas. 

Volviendo a escuchar el programa rescato palabras, ideas, consuelos, como la de que precisamente en los cuentos, especialmente los cuentos clásicos, los niños se dan cuenta de que son dependientes, que si la familia les abandona es muy posible que no sobrevivan, que precisamos radicalmente de la vida en comunidad, del cuidado que otras personas hacen de nuestros cuerpos. Y el quedarse solo es un miedo que afrontan los niños, el miedo a la ausencia de los seres queridos. Como el miedo en el álbum ¡Scric Scrac bibib blub! Las lecturas que se pueden hacer para superar estos miedos tampoco son visibilizadas porque tampoco tienen un valor en esta economía reduccionista. Y más allá, no solo dependemos de otras personas sino que dependemos de lo que la naturaleza nos ofrece.

El primer libro del que me gustaría hablar es de Pequeños grandes gestos por el planeta, cuyo título tiene que ver con la idea de Mucha gente pequeña o de Los nadie. Personas anónimas que en determinado momento tuvieron sabiduría, lucidez y dijeron basta a las injusticias, al abuso de sus tierras, al ver cómo sus espacios eran destruídos por el poder, detrozada la vida en favor de intereses económicos, de personas que dejaron de sentir. Se nos habla de  una chica inuit que demandó a Estados Unidos porque su emisión de gases nocivos estaba cambiando el paisaje de su infancia; de Severn Suzuki, Peter Willcox el famoso capitán del Rainbow Warrior de Greenpeace; William Kamkwamba, un chico de Malaui que construyó él mismo molinos, paneles solares para su pueblo, energía renovable ideada por una persona de la comunidad para mejorar sus vidas; Omar Castillo Gallegos un niño que quiso ver con sus propios ojos esas selvas de Chiapas devastadas que había escuchado en la televisión e inició un camino en defensa de los bosques; todos ellos defensores del medioambiente desde pequeños caminaron para hacer escuchar la voz de aquellos que viven anónimamente, entre ellos los árboles, y que son manejados al antojo por ciertas élites. Este libro está escrito por Francisco Llorca que es el escritor también de Pequeños grandes gestos por el deporte, Pequeños grandes gestos contra la discriminación, Pequeños grandes gestos por la tolerancia y Pequeños grandes gestos por la libertad de expresión. 

Por otro lado, El ratón y la montaña es un álbum ilustrado sobre la importancia de la cooperación; precisamente que no somos seres individuales, que la prosperidad es una palabra compartida. La tierra vejada será miseria para todos. Mantener los bosques es la verdadera riqueza. Esquilmar un monte no es una broma. Y el ciclo vital se parará. Donde han desaparecido los bosques no se puede esperar nada más que miseria. Este libro está editado por Milrazones, escritor por Antonio Gramsci e ilustrado por Laia Doménech. Se trata de la recuperación de un cuento que Gramsci contó a su mujer cuando estaba encarcelado para que esta se lo transmitiera a sus hijos. “Es un cuento típico de un país arruinado por la deforestación. Queridísima Giulia, tienes que contarles este cuento y explicarme después las impresiones de los niños”. Las guardas tienen cierta función narrativa ya que comienzan con unos troncos de árboles partidos y acaban con un bosque húmedo que parece plagado de vida. En las guardas finales hay una historia entre esa niebla instalada en la montaña de la cual salen algunas copas de los árboles, sin embargo, en las primeras, es un dibujo plano, repetitivo, sin apenas nada que contar, esconder.

Pippi Calzaslargas es un libro escrito en 1959 sujeto a la posible censura incluso hoy en día, con titulares como el de El País que dicen Leer o no leer a Pippi Calzaslargas y un subtítulo no menos impactante “La reedición de la novela por el 70º aniversario del personaje renueva el debate sobre su ejemplo para los pequeños aficionados”. Y es que claramente Pippi es una niña profundamente defensora de toda forma de vida, pero esto no se censura a los niños, ni se destaca, ni nada porque sencillamente no se le da importancia, los animalitos son muy monos y hay que querorlos; que representa la más absoluta anarquía, y esto ya en términos políticos empieza a preocupar. Pippi es más fuerte y derrumba cualquier forma de poder, cosa que no agrada, claro. Pippi no estudia en el colegio ni quiere, y recordemos que es una niña y no un niño. Es absurda para los ojos cansados de la mayoría. La he escogido porque Pippi representa la sabiduría más elemental que muchos estudios oficiales no ofrecen.

Por último voy a mencionar un libro que leía y que inspira mucho el espacio de La gata y es El nombre del mundo es bosque. Creo que puede ser una novela para los jóvenes muy interesante que puede despertarles de la realidad creada por determinados poderes. Los lectores pueden darse cuenta a través de la historia creada en esta obra de Úrsula K. L Guin de que nos jugamos un planeta habitable. De que las sociedades patriarcales donde los hombres hacen abusos de poder precisamente están en la antítesis de las emociones, las comunidades respetuosas, comunitativas, sensibles, poéticas, con palabras, con cantos, con historias. La autora de este libro es conocida como gran defensora de las mujeres, ecologista, taoísta. En sus libros está presente su feminismo, un anarquismo en la forma de relacionarse las comunidades y una mentalidad de pertencer a la naturaleza. Selver vive en Nueva Tahití con su comunidad, seres pacíficos en armonía con los bosques; poseen un tiempo-mundo y un tiempo-sueño y se sorprenden porque los seres humanos que llegan a su planeta no sueñan. Se generará un conflicto entre los humanos de la tierra que llegan para deforestar el nuevo lugar y los autóctonos que ven a los humanos como seres locos que mutilan los bosques. Selver es un personaje esencial, por todo lo que sufre ya que su mujer es violada y asesinada por Davidson, un humano muy humano. Los humanos ven a los autóctonos como salvajes, como animales de otra especie. La manera de vivir de los asthstianos es preciosa; ellos están vinculados a los árboles fuertemente, viven bajo ellos, y son un elemento más.

Cuando yo digo Tierra, Kees, me refiero a la gente. A los hombres. A ti te preocupan los ciervos y los árboles y las 12 fibrillas, la madera, fantástico, eso es asunto tuyo. Pero a mí me gusta ver las cosas en perspectiva, de cabo a rabo, y el cabo, por el momento, somos nosotros, los humanos. Ahora estamos aquí, y por lo tanto este mundo marchará a nuestro modo. (…) Pero ahora estaban aquí los hombres, para acabar con la oscuridad y convertir la maraña de árboles en tablones pulcramente aserrados, más preciados que el oro en la Tierra. Literalmente, porque el oro se podía encontrar en el agua de los mares y bajo el hielo de la Antártida, pero la madera no; la madera solo la producían los árboles. Y en la Tierra era un lujo realmente necesario (…)

En este programa de Radio3, el que he nombrado al principio, que lleva el nombre de Clase magistral de Yayo Herrero: ecodependencia, esta “pensadora necesaria” explica a los oyentes lo que es el ecofeminismo, la ecodependencia, y escuchamos hablar sobre la devaluación de las emociones en favor del patriarcado, sobre los bienes fondo de la naturaleza, sobre el analfabetismo ecológico.

 

El ecofeminismo es un movimiento social y una corriente de pensamiento, las dos cosas a la vez, esto es muy importante, porque a mí me resulta muy difícil el poder entender la gente que piensa sobre el mundo, sobre los problemas que le afectan y luego tiene dificultades para actuar en él, para mí son dos cosas que van de la mano. Y es fundamentalmente un diálogo entre el movimiento feminista y el movimiento ecologista. Un diálogo en plano de igualdad. ¿Y por qué este diálogo nos parece importante? Pues porque el ecologismo llama la atención sobre el hecho de que las personas somos naturaleza. Somos radicalmente ecodependientes en esa naturaleza que tiene límites físicos y llama la atención sobre la tensión que hay entre una economía que pretende crecer ilimitadamente sobre un planeta que tiene límites físicos y el feminismo llama la atención sobre la vulnerabilidad de cada ser humano en solitario sobre el hecho de que vivamos encarnadas en cuerpos que son vulnerables, que son finitos, en cuerpos que hay que cuidar y llama la atención sobre el hecho de que a lo largo de la historia y en casi todos los lugares son mayoritariamente mujeres quienes han cuidado de los cuerpos finitos, tanto en los momentos de especial vulnerabilidad, como es la infancia, la vejez, la enfermedad, pero a lo largo de toda la vida. Y también, nuestra economía es una economía que no mira los cuerpos, que vive de espaldas a ellos y tampoco visibiliza ni valora los trabajos que están dedicados a cuidar de esos cuerpos. El feminismo lo que reclama, igual que el ecologismo, una economía y una vida compatible y respetuosa con los límites del planeta. El feminismo dice, del cuidado de los cuerpos vulnerables, del cuidado de la vida se tienen que hacer cargo, hombres, mujeres, instituciones, estados, y no solamente mujeres en situación de subordinación.

Yayo Herrero

Quiero acabar mencionando libros que tengo pendiente leerme que son parte de todas estas palabras que comparto: Palabras dibujadas de Fernando Fuello, Mucha gente pequeña de Gustuvo Duch, La memoria del bosque y Crónicas del país de los árboles de Ignacio Abella. “Desde el mismo momento que nacemos hasta que morimos, las personas dependemos física y emocionalmente del tiempo de trabajo y dedicación que otras personas nos dan. Durante toda la vida, pero sobretodo en algunos momentos del ciclo vital, las personas no podríamos sobrevivir si no fuese porque otras dedican tiempo y energía a cuidar de nuestros cuerpos. Y este trabajo se encuentra invisibilizado y desvalorizado en las sociedades patriarcarles”, dice Yayo Herrero.

La ilustración de portada es de Laia Doménech.

Cuando el hombre perdió la memoria y olvidó el lenguaje de los pájaros y los árboles, supuso que éstos no podían contarle nada de provecho, que la única inteligencia digna de nombrarse como tal era un don exclusivo del ser humano.

El hombre perdió también las otras inteligencias, incluso la inteligencia del bosque, de la que él mismo formaba parte…
Desde entonces busca con desesperación sin saber cuál es el objeto de su búsqueda.

Ignacio Abella en Crónicas del país de los árboles

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La Huerta de Simón, X Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado La autora argentina Rocío Alejandro ha sido la ganadora del premio con una obra que fomenta la cercanía con la naturaleza

Rocío Alejandro, afincada en Buenos Aires, es la autora del álbum ilustrado La Huerta de Simón que ha recibido el X Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado, un certamen convocado por el Departamento de Educación y Ciudadanía del Ayuntamiento de Santiago y por la editorial Kalandraka. El premio está dotado con 9.000 euros y el libro será publicado en todas las lenguas peninsulares por Kalandraka el próximo mes de noviembre.

La obra según se ha explicado tiene una “clara intención ecológica” a través de la “relación colectiva con la tierra” y un carácter “universal”. Además, se ha destacado por su “progresividad narrativa” y en cuanto a las ilustraciones se ha valorado la “resolución visual de los personajes y su planteamiento “sencillo pero no simple”.  Se ha explicado como “muy acertada la contención del color y la construcción de la página” por los “múltiples niveles de lectura” que proporciona. En definitiva, “un álbum ideal para niños y niñas”.

El jurado ha elegido esta obra por unanimidad tras una larga deliberación. El jurado ha estado compuesto por la autora Teresa Durán, el escritor Xavier P. Docampo, el ilustrador Miguel Calatayud, el concejal de Educación y Ciudadanía, Manuel Dios, el jefe del Departamento de Educación y Ciudadanía, Xosé Manuel Rodríguez-Abella, Beatriz Varela como secretaria y Manuela Rodríguez representando a la editorial Kalandraka.

Rocío Alejandro se ha formado como diseñadora gráfica pero considera la ilustración infantil como su “verdadera vocación”. Ha ilustrado libros publicados en su país y fuera de sus fronteras. Al Premio Compostela se han presentado en esta convocatoria 212 trabajos procedentes de Argentina, México, Colombia, Ecuador, Cuba, El Salvador, Brasil, Sri Lanka, India, Israel, Japón, Grecia, Chipre, Italia, Reino Unido, Noruega, Holanda, Polonia, Portugal y España. La obra finalista ha sido Distinta de la ilustradora ecuatoriana Diana Sofía Zapata Ochoa.

Los libros premiados hasta la fecha con el Premio Compostela al Álbum Ilustrado son La última carta (2016), Después de la lluvia (2015), Ícaro (2014), Mamá (2013), Bandada (2012), Olaf (2011), La familia C (2010), Un gran sueño (2009) y Cerca (2008).

El álbum ilustrado parece que goza de buena salud, aunque nada más lejos de la realidad, lo que hay es una sobreproducción actualmente y una calidad muchas veces baja al servicio de los intereses comerciales, del dinero. Barbara Kieckebusch dice que “la contradicción de que, siendo un oficio esencialmente artesanal -la edición de cada libro es un proceso único, en el que se coordinan numerosos agentes, personas, puede haber mil imprevistos, y cada texto, cada título tiene sus retos (…)-, ha vivido un proceso de industrialización y aceleración que llegó a su cénit en los años que se consideran de bonanza, cuando, al igual que en el sector inmobiliario, se creó una burbuja que, como todas, acabó explotando. Sin embargo, el ritmo de publicación no ha descendido en relación con el descenso del consumo. Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas, y éste alimente el resto de la producción y compense los fracasos.

No obstante, en editoriales como Kalandraka, y este premio que organiza es un ejemplo, hay todavía espacios donde el interés parece más el de ofrecer libros que pasen la mera novedad a la hora de publicarse. Kalandraka está editando clásicos como el de La conejita Marcela (Esther Tusquets), Leocadio, un león de armas tomar (Shel Silverstein), El libro de los guarripios (Arnold Lobel), Arturo y Clementina (Adella Turin y Nella Bosnia), Rosa Caramelo (Adela Turin y Nella Bosnia), Alex y el ratón de cuerda (Leo Leonni), La ventana de Kenny (Maurice Sendak). En un intento, creo yo, de recuperar la memoria sobre este género, de ver grandes obras que exploran la mente humana, tocan la política en cuanto a nuestra manera de organizarnos, los mecanismos de la amistad. No tiene demasiado sentido producir y producir mientras lo bueno se mezcla con lo mediocre y no se sabe discernir, porque no hay tanto que contar, si de lo que se trata es de hacer arte, porque al final esto es un álbum. Todo se intenta pasar por las fauces de este capitalismo agresivo y más bien este último tendría que pasar por nuestra estructura cultural, a ver qué quedaba de él.

Hay voces que a mí me suenan auténticas, como la de Asun Balzola:

Yo creo que son esos libros -los que aguantan el paso del tiempo y que seguirán aguantándolo- que tú haces con pleno convencimiento de que estás siendo fiel a ti mismo y que dices la verdad. Como estos libros no son de encargo, los he hecho porque me ha dado la gana, prácticamente he obligado al editor a aceptarlos. Yo no he tenido la vida fácil, a mí al principio me discutían mucho lo que hacía, pero yo era burra, no me he apeado de lo que a mí me gustaba. Son libros que tienen cierto rigor porque la acuarela está bien dada, el dibujo está cuidado y el texto también. En Historia de un erizo, por ejemplo, el texto es simple pero está claro; yo quería hablar de los niños diferentes, del adulto, de cualquier persona con minúsculas o diferencias psíquicas, raciales…

Fragmento de la entrevista realizada por la revista Peonza

Y otra voz, la de Sendak, que también hablaba mucho del ser honesto a la hora de trabajar:

Un libro ilustrado no es sólo lo que piensa la mayoría: una cosa con muchas imágenes, fácil de leer a los niños pequeños. Para mí es una cosa condenadamente difícil de hacer, muy similar a una complicada forma poética. A algunos poetas les gusta realmente entrar en formas difíciles, porque éste es el mayor reto en poesía. Pienso que un libro ilustrado es una de esas bellas y desafiantes formas que tanto exigen dado que se necesita dominar continuamente la situación, para, finalmente, lograr algo que parece tan fácil de hacer: combinar —si es posible, sin costuras—texto e ilustración.

Fragmento de la entrevista realizada por la revista Parapara

 

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