Lo que es para mí una biblioteca Mi vida siendo opositora (:

Quería contarte que desde hace unos meses he escogido el camino que creo que me faltaba encontrar. Sé que será largo o más bien tengo que aprender a saber que así será pero estoy contenta porque cuando encuentras un propósito este te ayuda a ser mejor persona. Lo voy a decir ya: estoy estudiando oposiciones para ser bibliotecaria, para trabajar en una biblioteca. Creo, y siempre me ha pasado y es sin ánimo de sobrevalorarme, que siempre he tenido una visión, un punto diferente a la masa (así se nos puede denominar) y en la mayor parte de mi vida la he expresado porque tenía la necesidad de hacerlo: más veces me sentía en desacuerdo a muchos debates que de acuerdo y cuando he contado mis ideas creo que también en la mayoría de los casos han sido recibidas con interés y esto también te da más seguridad en que lo que tú piensas no sale de la nada. Porque claramente hay mucha gente que se siente como yo. No me han gustada nunca las etiquetas y el pertenecer a un grupo ciegamente. Me ha gustado estar con gente con la que me he sentido cómoda sin buscar un por qué y sin esperar que tuviera ningún tipo de estatus social, me he sentido fuerte siendo yo con gente muy diversa, porque he visto alegría, bondad, luz en sus ojos, ganas de ser, de desear lo mejor al resto, risas locas, absurdas e inocentes. Y no he sido friki y no he sido popular y he tenido la suerte de tener una infancia feliz, una adolescencia motivante y una juventud pletórica, la verdad.

En la Universidad sentía diferencias de opinión con los compañeros y compañeras cuando decían algo y la mayoría iban en esa línea y yo tenía la necesidad de hablar porque quería aportar algo que sentía que no se estaba diciendo. Esa necesidad me impulsa y me da ilusión; también es verdad que cuando siento que no la estoy expresando me frustra. En cualquier caso hoy quería escribirte de lo que es para mí una biblioteca. Que no me he puesto a a estudiar esta oposición para ver si consigo un trabajo, ni siquiera porque me guste un poco, sino porque encuentro que estar en un biblioteca es algo para lo que estoy predestinada. Y nunca he trabajado en una pero así lo siento.

Primeramente porque las bibliotecas son espacios donde pueden entrar todas las personas, donde además no hay intercambio de dinero para conseguir cosas, donde se pone en el centro uno de los tesoros de la humanidad como es la comunidad a través de la palabra. Donde a nadie se le pide militar en nada para entrar a una biblioteca y sí un respeto hacia los demás teniendo en cuenta la diversidad de la sociedad, siempre moviéndonos sabiendo que hay personas muy diversas y que todas, repito todas, deben sentirse bien en el espacio. Es un lugar antítesis de la fragmentación social en guetos y a favor del encuentro para la charla entre personas que opinen diferente. Porque esto último me parece fundamental.  Y me lo parece precisamente para lograr mis propios intereses: si no encontramos lugares comunes difícilmente el que detesta lo que yo defiendo va a poder comprenderme e igual cambiar de opinión. Estamos en un momento en el que cada cual se define con una etiqueta y  jamás se sentaría con cualquier persona que fuera diferente a ella misma, su manera de vestir, hablar, pensar… Pero es entonces cuando es más difícil que toda la sociedad se beneficie de tus ideas interesantes, porque no se va a conseguir ser escuchado más allá, porque se generaran clichés sobre los otros, estereotipos, prejuicios que harán que cada guetos se aísle más en sí mismo y cada cual consiga todavía menos lo que desea.

Mi manera de pensar es precisamente que mediante la naturalidad de las personas, su capacidad de amar, de respetarse, de estar dispuesta a escuchar (e igual cambiar de opinión sin que se le caigan los anillos) es como seremos seres puros, felices, verdaderos que podamos vivir con el sentido común porque saldrá solo, que es en armonía con los demás, con el resto de la naturaleza… sin envidias, comparaciones, frustraciones, odios… Esta es para mí la manera de ser más revolucionaria la que une a la gente por su fortaleza vital y por ser feliz sin complejos, que cambiaría radicalmente la sociedad en la que nos movemos. Y sin meterme en consideraciones más profundas con la forma de organización entre los seres humanos que a mí más me gustaría… Creo que el concepto de biblioteca pública tiene en su mano ser un lugar para poder ser un punto de luz que inspire comunidades menos divididas, más humanas. Y que esta debe ser su razón de ser. Y así, esas personas injustas, insolidarias pueden tener oportunidad de cambiar. Que la mayoría seamos dialogantes, que esa idea de mucha gente junta no sea solamente la de cultura de masas, la del consumismo, la de la virtualidad.

Una biblioteca no es solamente una sala de lectura, ni siquiera un lugar lleno de libros. A lo largo de la historia ha podido ser esto último pero ahora no son ellas solamente quienes guardan libros que ofrecer a los demás y por lo tanto deben adaptarse a las personas de cada momento histórico. Para mí ahora deben ser lugares donde se muevan las ideas, el conocimiento: la palabra. Porque así nacieron las bibliotecas, como lugares que guardaban la historia, las historias, la memoria pero ahora esta no está únicamente en los libros y tampoco está solamente en los libros en papel. Debe ser una especie de segunda casa donde poder encontrar ocio, planes, cobijo de la lluvia y que no tengas que tener más o menos dinero o determinada ropa para poder sentirte bienvenida. Porque en un momento donde quién no tiene móvil, ordenador en su casa o puede comprar libros a un click, es precisamente cuando se pone más en valor el contacto físico. Lugares acogedores que ser incluso una primera casa para algunas personas, que ser el lugar donde poder concentrarse para otras, donde resguardarse del frío, poder leer el periódico, navegar por Internet, aprender algo nuevo, escuchar un cuentacuentos, ver una exposición, sentirse dentro de algo, proponer charlas, incluso bailar. Contar tus penas, estar triste, pedir ayuda. Ser como quieras ser. Donde poderte sentar horas y horas, sin prisa, donde poder entrar siendo cojo, diestro o verde. ¿Acaso estos lugares no son necesarios? En fin, solamente así pienso que las bibliotecas podrán sobrevivir, las públicas, las de todas las personas, porque son nuestras. Y solamente así me visualizo a mí siendo bibliotecaria, estando en un espacio con esta vocación, intentando hacer la vida de los demás más suave, con menos dificultades.

Las fotos son, respectivamente, de la Biblioteca de La Rioja en Logroño y de La Biblioteca de Eugenio Trías en el parque de El Retiro en Madrid.

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