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Las bibliotecas públicas Lo que sé sobre ellas (algunos retazos)

Muchas personas, especialmente cuando empecé a interesarme por este mundo de las bibliotecas, escucho que dicen que no las visitan o que me miran con cierta indiferencia o incluso desprecio cuando les pregunto que cuál es la biblioteca que tienen más cerca o simplemente hablo sobre ellas: una cara un tanto desinteresada encuentro entonces que me demuestra que hay personas que no tienen el más mínimo interés por ellas, y claramente no consideran que sean importantes, sino algo viejo y aburrido donde quizás van algunos adolescentes a amontonarse para estudiar. Y no creo que esto sea porque no pudieran interesarles si entraran en una, sino porque de inicio no tienen absolutamente ninguna necesidad de hacer un hueco en sus vidas para que las bibliotecas públicas sean parte de ellas. Y se han creado una idea de la biblioteca ajena a sus vidas e intereses.

Por supuesto, esto contrasta con la cantidad de personas que visitan las bibliotecas cuando vas un día cualquiera a una de ellas. Siempre hay gente y si es una biblioteca moderna, con presupuesto, con cierta gracia, probablemente esté abarrotada. Este contraste me da qué pensar. Pero la respuesta que me doy es que vamos hacia el mayor conocimiento y uso de las mismas y no al revés. Por ejemplo, la red de bibliotecas públicas en Madrid se creó como tal en 1991 antes se llamaban populares y antes, como en el siglo XIX no las había apenas. Servicios como los cuentacuentos, los clubes de lectura o la formación de usuarios tienen unos cuarenta años como mucho y, por ejemplo, el servicio de préstamo de películas (sí, sí, películas geniales y totalmente gratis, pasen y vean) o el de libros electrónicos (eBiblio) no tiene más de diez años de vida. Menos tienen los clubes de lectura virtuales de Madrid. Por tanto, yo creo que la tendencia es hacer mejores espacios para que más gente se una; que no hace tanto tiempo las bibliotecas eran solo para unos cuantos eruditos. Por ello lo que yo creo es que hay que tener algo de paciencia.

Ante todo tengo que decir que yo no soy bibliotecaria. ¿Me siento como tal? Casi sí. Pero también sé que cuando trabaje en ellas aprenderé mucho que ahora quizás presupongo que es de determinada manera y no tengo ni la menor idea. Pero me siento un poco bibliotecaria ya porque en los últimos dos años o año y medio mi mundo son las bibliotecas: he asistido al IX Congreso de Bibliotecas Públicas en Logroño como una friki marginada entre profesionales pero ahí he estado; he hecho tres cursos especializados en las bibliotecas que me estaba preparando. Leo constantemente artículos, noticias, temarios, manuales sobre ellas y aunque sé que luego trabajar será otra cosa, no dejo de sentirme en el gremio digamos. Por cierto, aquí me gustaría decir que hay gente valiosísima también buscando ser bibliotecaria y que si salieran más plazas el sector ganaría mucho. Porque conozco a unas pocas que, de verdad, serán todo valor humano cuando estén en ellas. Pero es una pena que a veces los gobiernos no pongan el dinero donde deben. Porque como pienso que hay bibliotecas públicas maravillosas en España también creo que hay otras muchas que dan verguenza ajena. Y es así. En algunas bibliotecas entras y te deprimes porque solo ves las cloacas de la crisis económica en el espacio público (que quiere reivindicarse como “espacio público” y eso también hay que ganárselo) y da penita. Fondos obsoletísimos que hace más de diez años que no se prestan (lo he visto yo con mis ojitos); bibliotecas oscuras como zulos (entiendo que hay veces que la decisión del arquitecto es hacer un espacio introvertido dadas las características de lo exterior pero yo prefiero ver una autopista llena de coches, muy que me pese, que no ver nada; sinceramente. Que vaya a estudiar y toda la luz que entre sea artificial); personal un tanto quemado y pasota; estética triste y vieja; es decir, si la biblioteca quiere atraer a la comunidad, a los adolescentes, niños, adultos, familias… hacerlo con un espacio roñosillo no lo va a conseguir porque para eso hay lugares privados que aunque te gastes los euros merecen mucho más la pena como tercer lugar o también hay centros sociales okupados o no que están haciendo un bueno trabajo para ofrecer presente en ideas, conversación, corrientes del siglo XXI, debates sobre la mesa, espacios para niños, familias a la comunidad que le rodea, a los vecinos.

Pero aquí yo creo que entra el debate de cómo demostrar a los gobiernos que invertir en bibliotecas públicas es rentable. Porque por desgracia creo que hay que hacerlo así para que decidan ampliar el presupuesto o simplemente llevar esos recursos económicos a otros proyectos. Esto del ROI y del valor de las bibliotecas que en España creo que se ha hecho un estudio en Navarra por parte del CCB pues va en esa línea… Yo creo que los mismos bibliotecarios y usuarios de las mismas no necesitan estos documentos para saber qué valor tiene un espacio así, igual que una persona ecologista no necesita que le digan qué valor tiene la fotosíntesis. Pero en nuestro sistema, y también a la hora de proteger espacios naturales de las manos de los especuladores, si no le pones cifra al beneficio, quizás no se entiende que tiene valor y por tanto no se respete y proteja y ayude. Me consta que para respetar bosques y ecosistemas también se trabaja sobre esto, diciéndole a la gente: ¿qué valor tiene para ti respirar el aire de este bosque? Y es que quizás, igual que pasa con las bibliotecas públicas, ese valor jamás pueda ponerse en cifras económicas porque ningún dinero del mundo puede comprar un bosque para deforestarlo o una biblioteca para hacer otra cosa. Yo creo que no se puede poner una cifra, pero se está haciendo, quizás más para presentárselo a esas personas escépticas que piensan en estos términos del gasto y el beneficio. O a políticos más conservadores o qué se yo.

Imagen sacada del Portal Lector de La Comunidad de Madrid
Imagen sacada del Portal Lector de La Comunidad de Madrid

Qué valor tiene que haya personas informadas, personas que disfruten con la lectura y tengan ese hábito. Qué valor tiene que la democracia se fomente desde las bibliotecas como máximo exponente de esta primera. Y aún así los profesionales se están preocupando por mostrarlo. Para demostrar que son espacios que generan beneficio económico: si le muestras a la gente lo que ellas pagarían si usaran los servicios de las bibliotecas públicas y lo que cuesta crear esas actividades, esos edificios, esos materiales, esos fondos. Al final, entiendo que hay parte de la población que no tiene interés en las bibliotecas porque la suya es cutre y porque además trabaja y visita librerías para tomarse un café y quizás comprarse un libro o se va simplemente en sus ratos libres a un bar que le gusta o al gimnasio. A mí me parece normal cuando como digo tu biblioteca no te estimula en absoluto. Imaginemos ahora una biblioteca como Oodi en Finlandia. En frente del parlamento, enorme, con cafetería, como un gran centro comercial donde no tienes que consumir de tu cartera y puedes conectarse con tu ordenador a Internet y sentarte por ahí de manera informal en unas escaleras, con vistas a la ciudad y donde ese edificio bien visible y moderno está diciendo a gritos que la cultura es lo más potente que tiene esa ciudad. Más allá de los centros comerciales, más allá de los gimnasios y de cualquier otro lugar. Entonces esas personas que me miran con cierta apatía cuando hablo de bibliotecas y ven en mí a una funcionaria en obras que quiere ser un pequeño ratón en una administración obsoleta mientras ellos trabajan en empresas privadas donde sí se hacen cosas; entonces verían otra cosa muy diferente. Pero que me parece de los más normal y ellos no tienen la culpa de carecer de centros de referencia culturales como tercer lugar y te vas a pasar la tarde al gimnasio y después en casa miras el móvil hasta que te vas a dormir y cuando te das cuenta hace años que no leíste un libro o que no disfrutaste con un cuadro o quizás nunca lo hiciste. Hace tiempo que olvidaste que puedes estar en un sitio sin tener que pagar algo, simplemente conversando, habitando un espacio amigable, y que ese sitio puede ser espectacular y hecho para ti y también contigo.

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