El globo rojo en la lluvia Se trata de un libro algo inclasificable y más bien clasificable como una obra de Liniers

Como se dice en los créditos del libro:Ricardo Liniers ha realizado el material gráfico con tinta, acuarela y gotas de lluvia”. Lo cierto es que El globo rojo en la lluvia es una obra tierna pero que nada tiene que ver con el concepto de ternura de cierta literatura infantil y juvenil. Esta es una obra de arte y como tal es para todos aquellos lectores amantes de los buenos libros. Tenerlo en las manos es como beberte tu bebida favorita en el momento que más te gusta, con la gente que te hace más feliz. Quizás suena exagerado pero se nota tanto que es algo sublime que solo sentir el libro físicamente es placentero. Tiene un olor como a viejo y el fondo de sus hojas no es del todo blanco, sino que tiene un cierto aspecto viejito. Lo cogí de la librería Panta Rhei ya habiendo leído alguna reseña del mismo.

Lo que quería decir con la cita del principio es que la lluvia es muy importante en El globo rojo en la lluvia. Primero porque, gráficamente, dentro de su presencia se desarrollan los sencillos hechos que no son otros que un paseo de dos hermanas que disfrutan del sábado -más bien la mayor, Matilda, quiere enseñarle a la pequeña, Clementina, cómo disfrutarlo- saliendo de su casa y pasándola bajo la lluvia. La lluvia es un personaje más que lejos de dar miedo empapa la historia con su magia húmeda. Pero la lluvia es algo más. Porque mientras que Matilda la ve como un elemento más positivo para disfrutar del sábado, la pequeña es algo más reticente. Está en proceso de captar a su hermanita. La lluvia es la diversión de Matilda, pero las demás personas, no tienen por qué tener las mismas apetencias, ¿no? No obstante, es su hermana mayor y después de confiar en ella -está bien atreverse a lo nuevo también- y llegar a empatizar con Matilda y su diversión, juntas disfrutan de lo lindo. La empatía. Me ha parecido que esta obra deja ver lo que esto significa y cómo a veces cuando estamos tan felices y queremos compartir eso con aquellos que más queremos, quizás ellos nos siguen, pero tienen su propia lluvia. Sus propios impulsos ocultos. Ocurre esto cuando Matilda le da el globo de Clementina al arco iris en un acto impulsivo y se da cuenta que la falta de autonomía de la niña de repente desaparece, porque se va corriendo detrás de él sin importarle nada más. Esta escena que queda congelada mientras Matilda la mira desde detrás me parece muy significativa. Es la misma ilustración que se ve en la portada del libro.

Ese juego entre los deseos de cada persona y el conseguir ver el de los demás es la empatía, entenderlo, darte cuenta, y considero que estas hermanas tienen mucho de esto. Matilda se da cuenta perfectamente de ese impulso de su hermana por ir detrás del globo y que debería haberla pedido permiso, quizás, y es por ello que le consigue más globos cuando llegan a casa y ella misma se coloca dos de ellos en su cama. Me encanta además que se prefieran los días de lluvia a los soleados, esto quizás es algo personal, porque sin duda son días muy bonitos. La lluvia es vida, es agua para todos, es el ciclo que se activa o que sigue o que finaliza; es el ciclo de la naturaleza. Los silencios son muy importantes en esta obra con mil capas donde de lo que se trata es de lograr entender a cada personaje en un diálogo donde nos vemos reflejados como personas. Gracias a ellas podemos entendernos mejor porque son dos mentes que están ahí en dos dimensiones. Entender el significado de los pequeños momentos: detalles que ocurren en la vida diaria que son muy pero que muy importantes; uno se queda ahí pensando que se ha dado cuenta de algo esencial. O quizás es el que está detrás viéndolo todo el que también se da cuenta.

Este libro está editado en español por La casita roja. Su título original es The big wet ballon.

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