Categoría: Reseñas

Ciudad laberinto, un poemario sobre la ciudad que muchos pensamos Este poemario fue ganador del Premio de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela 2009

Ciudad laberinto es un conjunto de poemas con una temática que les une: la ciudad. La ciudad vista como un espacio donde también se puede soñar, donde también uno puede ser feliz contando con el apoyo, filtro, de la poesía. Una ciudad, al menos así lo veo yo, es vista como menos inspiradora a la hora de hacer un tipo de poesía de esta que te deja buen sabor de boca. El campo, el pueblo siempre parecen escenarios más agradables, más propicios para soñar, emular. Sin embargo, en este poemario la ciudad es vista también desde un punto entrañable, amable -aunque hay poemas que hablan de la falta de contacto humano, las prisas- que te deja unas sensaciones sobre la ciudad vista desde el punto de vista que a mí me gusta verla.

Es una ciudad donde lo bueno y lo malo puede ser divertido, se ve de un modo más o menos objetivo: esto es lo que hay. Además, podemos encontrar tres acertijos –ciudacertijos-.

Mi ciudad salvaje

Mi plaza despierta

como una tortuga:

se encoge y se extiende,

se estira y se arruga.

Mi calle se enrosca

como una serpiente:

se llena de niebla

y se traga a la gente.

Mi casa se esconde

como un caracol:

cierra las persianas

y enciende un farol.

El madrileño Pedro Mañas (1981) es el autor de este poemario ganador del Premio de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela, un premio que edita Kalandraka dentro del sello Faktoría K de Libros. La poesía parecería en peligro de extinción. Quizás porque a leer poesía también se aprende y los niños tienen un torrente de novelas y álbumes ilustrados mucho más potente que el de poesía. La poesía es una manera diferente de comunicar donde el lenguaje adquiere toda la belleza. 

El premio Ciudad de Orihuela es de los premios más prestigiosos en la actualidad en poesía dado que la poesía para niños y jóvenes es un campo poco habitual en las ediciones que se realizan en castellano.

Silvina Socolovsky es una ilustradora argentina (1965) que desde 1988 reside en Madrid, en Bustarviejo.

Para bien o para mal es difícil separar ya estos poemas de las ilustraciones, de su portada… Resulta ya un conjunto porque parte del tono del poemario lo dan las ilustraciones.

Ciudad laberinto es un poemario como en voz baja, una intimidad a la que ayudan las ilustraciones de colores sobrios y algo oníricas. Es un poemario travieso, inteligente, divertido que consta de 30 poemas., no divididos nada más que por el transcurrir de los mismos. Entre ellos podemos encontrar: Ciudad laberinto, Estaciones, Comida basura, ¡Ladrones!, Poema rascacielos, Agosto, La abeja perdida, Estrellas de feria, Los hombres hormiga, ¡Qué hambre!, A la orilla de la carretera, Canción para hacerse rico, ¡Clic!

La ciudad se presenta como simpática, aunque también tenga sus problemas -ladrones, contaminación, pobreza, mala alimentación, individualidad-. Problemas que el lector puede localizar. La ciudad se presenta como un laberinto, como un lugar lleno de caminos posibles donde no es difícil perderse, donde hay de todo: mucha gente, muchos coches, edificios altos, farolas, señoras con moño, antenas, buzones, portales, alcantarillas.

La estatua de la plaza

La estatua de la plaza,

cuando llueve,

saca su lengua de piedra

y bebe.

La estatua de la plaza,

cuando truena,

mira correr a la gente

y tiembla.

La estatua de la plaza,

cuando nieva,

se pone su traje blanco

y sueña.

Ciudad laberinto es un poemario para muchos niños que actualmente viven en la ciudad. Estos niños podrán ver su ciudad a través de la poesía, entender los problemas sociales que acontecen, la falta de comunicación, así como los paisajes evocadores de muchos barrios de ciudades con sus tejados, chimeneas, sus farolas. Es un poemario de pleno siglo XXI, de actualidad.

Escarabajo en compañía, escenas idílicas de la vida misma

A Pep Bruno lo conozco porque sé que imparte talleres en el blog de Antarambana, que es el blog de la profesional de literatura infantil y juvenil Ana Garralón. Sabía que Pep Bruno era un autor de literatura para niños pero no sabía mucho más. Escarabajo en compañía está escrito por este autor e ilustrado por Rocío Martínez, editado en 2014 por Ekaré.

Llevo veinte años contando cuentos, ese es mi oficio, contar cuento a niños y niñas, jóvenes y público adulto. […] Este libro de cuentos es un homenaje a algunos de esos cuentos y autores que me acompañan desde hace años.

img_2074-1-1Escarabajo en compañía guarda cinco relatos tiene influencias de Arnold Lobel en especial de uno de sus libros Saltamontes va de viaje, pero también de Eric Carle destacando el libro de El grillo silencioso, Leo Lionni con Frederick, Milne y su oso de peluche de poco seso, Jutta Bauer y su oveja Selma; y de los narradores orales. Todo esto ha inspirado al universo creado por Pep Bruno donde en este caso los personajes son un grillo, un escarabajo, un ciempiés y tres hormigas.

Y nos lo explica en Nota del autor en el libro. No tengo el gusto de haber leído a todos los autores que ha querido homenajear Pep Bruno pero sí percibo la contemplación que hay en Winny de Puh en este libro, la amistad por la amistad en un lugar idílico. Es una vida muy animal: yo tengo dos gatas y su vida es jugar y hacer fechorías, estar en compañía familiar, darse paseos, comer, darse besitos en unas sábanas recién puestas, oler la calle cuando las ventanas están abiertas  y asomarse… Por otro lado, la poesía de Frederick también está aquí.

Al pie del árbol los esperaban Tres Hormigas y Grillo. Se sentaron todos juntos y charlaron un rato hasta que, poco a poco, las voces se fueron apagando y acabaron en silencio. Solo se oía el rumor de la hierba y el breve agitarse de las hojas de la vieja encina. Pasaban los minutos. En el cielo, unas pequeñas nubes iban lentas por el azul.

La placidez de la vida, los buenos momentos -que son los que uno disfruta sintiéndose libre y saboreando cada instante-, las buenas compañías, pero también este Escarabajo en compañía tiene que ver con todo lo bueno del pasado: las buenas compañías con las que pasamos en su momento un día maravilloso que acaba en una tranquila noche sintiéndonos completos. Y es verdad, suelen ser días donde no hay pretensiones, no hay obligaciones, sola hay deseos de vivir, y que solemos asociar a viajes que hemos hecho o a cuando éramos niños.

El narrador nos los cuenta de tú a tú en una relación lineal con el lector e intentado ser un medio hacia los hechos y poco más para que así el lector pueda sentirse como un amigo más en la historia. El narrador típico de los cuentos clásicos. Los diálogos son abundantes y podemos ver cómo piensan cada uno de los personajes a través de las diferentes voces. El lector podrá implantar los estados de ánimo en cada uno de ellos teniendo en cuenta sus propias experiencias.

Las ilustraciones de Rocío Martínez son pequeñas y delicadas, detallistas y bastante nostálgicas, como si de un recuerdo se tratara. Como si de un momento bonito que la mente ha convertido en más bonito todavía, que ha idealizado. Los colores suaves encajan con la representación de un mundo pequeño lleno de flores, animales que también están por ahí haciendo sus tareas, detalles que observar. El tono es amable, alegre, simpático, divertido… Todo preparado para que el niño sienta que puede aburrirse, que no tiene que tener un objetivo útil oficialmente en sus horas, que puede tener sus propios deseos, ánimos, pasatiempos y que no existe asunto que carezca de sentido. Se presenta un universo donde el niño podrá rememorar sus propios momentos felices o crearlos gracias a ver cómo los viven estos personajes, donde se fomenta el pensamiento lateral, la imaginación.

El niño podrá asomarse a las relaciones de amistad y a cómo funcionan, podrá conocer lo que es el disfrute máximo y cuáles son los elementos que lo producen. Podemos conocer las intenciones de los personajes que no son otras que las de agradar a los amigos. Escarabajo en compañía es un libro inocente pero la inocencia forma parte de la literatura y también es algo que se puede ofrecer al lector.

Estos son los relatos de los que consta el libro:

Escarabajo en compañía
Ciempiés y un zapato
Aburrimiento
La visita
La fiesta de despedida
[Arriba]

El Menino es sin duda el niño que todos conocemos

El Menino es un álbum ilustrado gordito de unas treinta páginas, cosa no tan común en álbumes y cosa que encuentro para los más fetichistas del álbum como objeto físico: deliciosa. El Menino es un niño -además, menino significa niño en portugués-, que representa a cualquier niño o niña que llega al mundo, y muchos quizás nos preguntemos: ¿cómo es un niño? Isol nos lo cuenta como si de cualquier animal se tratara, prácticamente como una guía de comportamiento animal.

Isol, como decíamos es la autora de un álbum ilustrado despejado, tranquilo, directo, que tiene mucha seguridad. Esta artista concentra la información en pocos elementos y de un vistazo se entiende un mundo porque consigue mostrar un punto de vista en la vida, una manera de vivir, un estilo. Evoca unas sensaciones en el lector adulto, por lo menos en mí de una cierta familiaridad con determinados lugares comunes que comparto con determinada gente.

Y el niño lector podrá curiosear sobre sí mismo aunque quizás él ya se vea mayor. Isol es una ilustradora con una gran personalidad y con una gran sensibilidad. Emplea unos colores naturales -con esto me refiero a aquellos que podrían sacarse de la naturaleza para tintar de forma natural-, unos tracitos finos creando unos personajes divertidos, estéticos.

El Menino come

hasta que se llena

y entonces hace

una ruido de sapo feliz…

img_1977

Con respecto a la edición valoramos las obras impresas en España o en los lugares donde se han creado. No creemos que una buena obra literaria tenga completa capacidad de ser algo bueno en sí si por el momento, la editorial que la ha editado la ha impreso en China, un país que no tiene que ver nada con el proceso de creación. El Menino está impreso en España y hecho en México por OCEANO Travesía con una edición de Daniel Goldin.img_1981

El Menino

también

es un espejo.

Es inutil fingir

delante suyo.

Simplemente,

no funciona.

Muchas veces no nos paramos a pensar en ¿qué es un niño? ¿Qué es para nosotros un niño? ¿Qué entendemos por niño? Porque dependiendo de las respuestas que tengan los creadores harán unas obras u otras y dependiendo de las respuestas que tengan los lectores leerán unas u otras obras. Para este libro el niño es llegada de felicidad, es un ser que está conociendo el mundo desde cero y que se dará cuenta de que el tiempo existe y vivirá en el lugar donde ha caído que intentará entender.

Tiene este álbum una visión primitiva, natural del niño y va a lo más esencial de lo que es una persona: relaciones humanas y relaciones fisiológicas. Somos seres sociables y esto se ve en cada página de El Menino.

El hecho de que texto e ilustración estén hechos por la misma artista hace del álbum un obra más unida. Isol, como Lionni o Jimmy Liao -por poner ejemplos-, es una artista que crea de forma completa el álbum y entonces lo que ambos códigos quieren decir va mucho más en la línea de una sola cosa como si fueran un mismo lenguaje que ya uno no supiera en qué elementos se divide.

Con este álbum nos adentramos en el universo del niño que realmente es muy creado por el adulto pero a la vez solo el niño parece comprenderlo. Adultos y niños somos lo mismo en diferentes momentos de la vida. El niño es un adulto con menos experiencia sobre lo que le rodea. Simplemente.

[Arriba]

Pájaros en la Cabeza es poético y nostálgico: la libertad que el niño es capaz de tener La autora es Rocío Araya que ilustra y escribe este álbum ilustrado primeramente autoeditado y publicado ahora por Litera en 2016

Es este un álbum ilustrado de Pájaros en la cabeza un libro cargado de poesía y buenas intenciones. En Pájaros en la Cabeza (Litera, 2016) una serie de preguntas que transcienden el mundo infantil son planteadas por una niña; es más, el valor simbólico entre líneas del libro es más posible que sea captado por ese lector adulto: tenemos mucho que aprender de los niños y de las niñas y entre estas cosas está el vivir despierto, preguntarse cosas sobre la vida, no dar nada por supuesto…

      Si mi mamá no me mi mima, ¿tengo seguir escribiéndolo?

Al igual que hacen muchos niños. A veces los adultos estamos, digamos, demasiado normativizados.

No obstante, un niño disfrutará con el ritmo, se preguntará quizás por qué se pregunta eso la niña, intentará contestar a esas preguntas él mismo, pensará que la profesora está triste, o reaccionará de un modo que no se puede saber.

Si lo que pienso es muy grande, ¿puedo salirme de la línea?

Me pregunto si es este un libro femenino. ¿Si en lugar de una niña fuera un niño el protagonista podría continuar siendo igual el libro? Pienso que sí, que completamente. Es verdad que se utilizan elementos femeninos en la niña como los vestidos, las faldas, la coleta… pero no hay muestras de estereotipos estructurales femeninos en el libro sino más bien al contrario: es la niña que piensa, la niña activa, la niña que siente que puede preguntarse cualquier cosa.

Sin embargo, la maestra es todo lo contrario. Quizás también se plantea ese cambio generacional. En cualquier caso, se ven, maestra y niña, dos mujeres independientes.

No hay más personajes que intervengan marcadamente en el libro de tal manera que el lector puede rellenar esos huecos: yo pienso que, como digo y por las pistas son dos personajes autónomos, una económicamente hablando y la otra a nivel mental.

Pájaros en la cabeza tiene un estilo inocente con unas ilustraciones de Rocío Araya de tipo espontáneas, mezcla de técnicas -recortables, lápiz…- y aportaciones personales de la propia autora -también es la escritora- en algunos collages. Parece un libro muy personal. Ver que el autor pone algo de sí mismo, físicamente hablando, me parece un elemento que genera calidez y cercanía con el lector: porque todos guardamos cartas, notas, papeles sucios que realmente representan nuestros recuerdos  -nuestro pasado- que se hacen muy vivos al mirarlos.

Hay marcas del proceso creativo por todas partes, es una ilustración, digámoslo así, sucia llena de cicatrices. El lector puede pasear agradablemente por las páginas recreando memorias de uno mismo, puedes observar las páginas que parecen usadas como si mucho tiempo hubiera pasado por ellas; puede contemplar el lector porque es un libro para contemplar.

Nos llega la voz de la niña a través de sus preguntas -y en todo el libro-, aunque bien sabemos que es como una niña-adulta. Profesora y niña son dos caras de la misma moneda. La voz de la profesora también la conocemos. No parece exactamente desagradable, simplemente ve las cosas de otro modo.

La maestra que comienza siendo grande con una gran falda roja, acaba siendo dibujada al final del libro con apenas unas líneas negras de contorno, todo lo demás en la doble página está vacío. Porque cuando nos centramos tanto en nuestro horarios, el mundo que se puede respirar, oler, pensar sencillamente no existe.

 Sé en cada momento lo que tengo que hacer.

[Arriba]

(Ejercicio para el máster) Rosa caramelo, un libro sobre la igualdad que ha vuelto a ser editado De nuevo, con todos mis fallos, comparto mis impresiones sobre la ideología en Rosa caramelo

Detectar la ideología de un texto se presupone más sencillo en la literatura infantil y juvenil que en la literatura para adultos porque a veces se piensa que la razón de existir de esta literatura es la de enseñar algo. Voy a hablar de la ideología en Rosa carameloMuchos álbumes infantiles están hechos para enseñar determinado valor o valores a un niño o niña pero realmente su calidad literaria (o su valor estético como obra de arte) puede no estar reñida a ese objetivo educativo. He escogido el álbum ilustrado de Rosa caramelo que la profesora Teresa Colomer mencionó en la presentación de la asignatura para poder hablar de un álbum con un objetivo claro ideológico -es el motivo de su existencia-, pero con una belleza artística que está a la altura.

Este álbum forma parte de la colección A favor de las niñas traducido por Esther Tusquets de la editorial Lumeny fue editado por primera vez en 1976 en Italia; por vez primera en España en Lumen, con el objetivo de fomentar la igualdad y la educación por igual en ambos sexos.

Es difícil distanciarse de los valores en los que uno cree y es verdad que los álbumes que defienden valores con los que uno está de acuerdo no parece que adoctrinen, pero es verdad que si queremos ofrecer a los niños literatura, muchos de los álbumes que enseñan bonitos, buenos, necesarios valores no tienen una calidad artística y pueden aburrir al niño, desmotivándole como lector y enseñándole quizás a ir en contra.

Si se trata de una guía o de un libro informativo es conveniente que el lector lo sepa para no romper con sus expectativas. Me gustaría, que no sé si existen, ver álbumes ilustrados donde los protagonistas sean homosexuales, por ejemplo, pero donde esto no tenga que ver con la narración y lo que se está contando, la literatura, el valor de la obra; simplemente se escogieran los personajes de manera aparentemente inocente, se pensara en una familia y no tuviera que ser obligatoriamente hombre y mujer siempre.

En Rosa caramelo vemos una crítica al color rosa que simboliza realmente la opresión de las niñas, el encierro, una palabra que se repite en el álbum. Hay una oposición de sentido en frases como: “Desde su encierro de peonías y anémonas”, “Encerradas allí dentro las elefantitas jugaban” o “Los hermosos charcos de lodo”. El color rosa, retomando, se utiliza despectivamente y en lugar de resultar alegre resulta desconcertante y algo tenebroso en el libro. Es un rosa demasiado empalagoso, demasiado homogéneo y constante, es un rosa feo y más todavía unido al gris, y lo que pudiera parecer un producto para niñas a simple vista resulta ser un libro con el que las niñas no se quedarán como su libro preferido rosa y bonito.img_1917

Se puede ver la ideología en ese desprestigiado rosa pero sin decirlo: en ningún momento se nos anuncia que se nos va a enseñar nada e incluso al final el niño o la niña, pensando en elefantes, puede distanciarse y pensar que por eso ahora a los elefantes no se los distingue. Este álbum ofrece la posibilidad de ser leído como una historia sobre unos elefantes.

Y, para favorecer

que apareciese el color rosa,

le ponían a las elefantitas

zapatos rosas, cuellos rosas

y hermosos lazos rosas

en sus rabos.

No obstante, en cuanto que los niños y niñas puedan aprender el valor simbólico de las obras podrán entender que no solo es eso. Cuando hay rosa hay tristeza, cuando hay gris hay libertad, cuando hay rosa hay chicas y cuando hay gris hay chicos. Se pueden distinguir claramente ambos mundos gracias a los colores y también aquí podemos ver una ideología que critica la desigualdad, las diferencias, los roles de género. En este álbum los elefantes macho son grises y las hembras rosas debido a que comen flores y plantas bonitas que también les dejan unos ojos bonitos, grandes y brillantes, pero hay una niña elefante que no se pone rosa pero no dice la causa de ello y el niño que perciba la causa podrá percibir la ideología.img_1918

Esta elefanta, Margarita, provoca que todas las demás elefantas salgan de su encierro y disfruten corriendo, jugando en el barro… como lo hacen los machos. Nuestra sociedad es patriarcal y aunque sea una palabra quizás desprestigiada a base de encerrarla con unas cuantas pocas personas, así es. Así lo cuenta el artículo de Harari: Él y Ella; y aunque muchísimas cosas en términos de igualdad han cambiado en cuarenta años, las mujeres siguen siendo visiblemente inferiores a los hombres, no tienen el mismo poder y se valora más su físico que su inteligencia. Este álbum encierra esta ideología y, no obstante, es un álbum para todos y todas.

Es Rosa caramelo un álbum para todos y todas porque tiene una intención artística también e interés por no ser solo un panfleto sobre la igualdad para los niños y por eso ha sido editado este mismo año por una de la principales editoriales del panorama de la LIJ en nuestro país como es Kalandraka. Este tipo de literatura estaría en oposición a esos libros de pleno siglo XXI que enseñan a las niñas los mismos estereotipos que hace cuarenta años, un siglo, dos siglos… Libros actuales que vienen a enseñar a ser, en última instancia, sumisas, buenas chicas y tener unos patrones iguales entre las mujeres para ser queridas por los hombres, por la sociedad.

Lo peor de todo es que muchas jóvenes llenas de precioso descaro creen que controlan esa sexualidad atrevida que tienen y su poder no está en ellas sino en la medida en que son atendidas por el hombre. Viven para el hombre, para ser contempladas. Esta nueva literatura explicada en el artículo de Colomer y Olid Princesitas con tatuaje: las nuevas caras del sexismo en la ficción infantil tristemente es vista como la literatura normal y no otras literaturas que meten cosas en la cabeza a los jóvenes. Porque comportarse como una chica sigue siendo lo normal y rebelarte en el sentido de no querer maquillarse, no llevar tacones a una entrevista de trabajo, no hablar de cosas escatológicas, esperar estar bonita y sin pelos, sigue siendo criticable y anormal.

Se hace referencia en Rosa caramelo a elementos de los estereotipos femeninos: la piel suave y rosada, el gusto por las flores, el jardincito, ser hermosa para encontrar marido, zapatos rosas, cuellos rosas, lazos rosas. Frente a ello no se pone un estereotipo masculino, sino lo natural en los elefantes ya sean machos o hembras: comer la hierba verde, probar las duchas frescas, comer los sabrosos frutos, jugar alegremente, echarse la siesta bajo la sombra de los árboles frondosos… Aunque suene duro decirlo imagino a muchos profesores no queriendo leer un libro como este a sus alumnos.

Con la excusa de que quizás muchos niños o niñas pertenecen a familias las cuales no estarían cómodas con un libro innecesario porque la igualdad ya existe buscarían apartarlo.

Creo que, por lo menos en la escuela pública estos libros deberían estar. Las escuelas más conservadoras, religiosas, privadas probablemente de forma clara vean incómodo este libro. Estamos hablando de niñas que visten un uniforme diferente a los niños que llevan falda todos los días mientras que los niños llevan pantalones todos los días del año. Por mucha igualdad que se defienda, si es que se hace, de raíz hay una diferencia clara en la manera de vestir por la cual cualquier extraterrestre podría hacer dos bandos. Como dice Harari la división hombre-mujer ha existido en todas las sociedades mientras que otras clasificaciones varían dependiendo del lugar o la época. Pienso que a ser mujer así como a ser hombre se aprende culturalmente y no tiene que ver con ver con tener útero o no. Así que opino como Harari.

Margarita, cada vez más gris, callaba.

Y para contentarlos comía

otro bocado de anémonas

y otro de peonías.

Ya el nombre de la colección denota una ideología Dalla parte delle bambine – creada la colección por Turin y Bosnia- o A favor de las niñas en español como decíamos. Este mismo año la editorial gallega Kalandraka ha reeditado este Rosa caramelo que, según la editorial, “sigue siendo necesario” y es que es imposible no querer enseñar nada dirigiéndose a los niños, o muy complicado. Por desgracia, después de cuarenta años este álbum sigue siendo necesario… Podríamos enmarcar este álbum en una ideología progresista, de izquierdas, socialista, también feminista y en la actualidad acorde a las ideologías más críticas con la situación de la mujer.

En Rosa caramelo las pequeñas elefantas se unen y se apoyan con lo que pasa de ser un acto individual a una realidad colectiva. Muchas veces las mujeres están más preocupadas por competir entre ellas que por cooperar y muchas veces compiten precisamente por ser las más valoradas frente a los hombres. En este caso no ocurre esto y precisamente las sociedades de elefantes son sociedades donde las hembras son los miembros más considerados y dirigentes de la manada.

[Arriba]

Historias de Winny de Puh

Creo que no me gustaba Winny de Puh. Lo recuerdo como un oso algo pesado y tristón y yo no empatizaba demasiado con lo que veía. No sé por qué no me gustaba, aunque he dado alguna razón ya, porque ni siquiera había leído sus historias y simplemente de pequeña había alguna vez visto la serie (imagino que la de Walt Disney) o más bien en mi recuerdo hay fragmentos de un oso que no me decía mucho pero que quizás vi un día estando enfadada o cambiando los canales de la televisión…

Qué injusto que un niño no sea capaz de entender esta obra o que ni siquiera tenga la oportunidad. Puede que el momento no fuera el idóneo en mi caso o que simplemente la serie no me gustara. En cualquier caso hasta hoy no me doy cuenta del valor de esta lectura, porque primeramente fue libro. Un libro escrito por el autor para su hijo basándose en su osito de peluche. Hasta hoy no he leído esta obra y hoy soy capaz de decir que la literatura infantil hay que leerla, que este libro tiene más de 300 páginas; que la literatura infantil hay que pensarla. Creo que este libro nos enseña, entre otras cosas, a querer a los amigos por lo que son simplemente, porque están ahí, y no por lo que debamos esperar de ellos. Que la amistad es la propia vida y que se basa en un apoyo mutuo.

Por eso, porque es maravilloso, que este libro no sea muy leído en España no es culpa de Puh ni de ninguno de sus amigos como Porquete o Christopher Robin; y no sé quién tendrá la culpa, pero la verdad es que no entiendo por qué este libro con todas las historias entrañables que guarda no es tremenda e inevitablemente leído por todos. No entiendo por qué no se conoce más y por qué los chicos y chicas de diez años no lo tienen entre sus lecturas porque a mí me da la sensación de que está algo olvidado… Que Winny de Puh este oso sin cerebro que sin embargo tiene tanto que mostrar con toda su humildad está olvidado. Todos los amigos están olvidados y Alan Alexander Milne es más que desconocido en nuestro país.

Leemos el libro como si estuviéramos leyendo a un niño: hay palabras mal escritas por todas partes y expresiones que solo un niño dice porque no están del todo bien construidas, sin ir más lejos el título de muchos capítulos. El lector implícito es un niño pero como bien se dice en el prólogo: “Estas primeras líneas son para tranquilizar a los adultos que se sorprendan disfrutando inadvertidamente con la lectura de este clásico de la lectura infantil y juvenil”. Hay un doble destinatario y un prólogo dedicado a los adultos donde se deja claro que Los niños no necesitan prólogo. El narrador es omnisciente que empieza siendo el padre más claramente, pero como decíamos habla como un niño focalizándose en el personaje de Puh y de Christopher. Por otro lado hay muchas voces cada una de ellas muy diferenciadas entre sí ya que ninguno de los amigos es igual al otro, son tan diferentes como personas podemos encontrar: el burro es tristón y melancólico dado a la soledad, Porquete es miedoso y muy amigo de sus amigos, Puh es algo lento y demasiado humilde, Conejo es algo pedante y Búho habla como un señor y tiene un poco de mala leche; Tigle es juguetón y valiente… Christopher Robin es un niño normal que va a la escuela pero en este libro se abren las puertas a su mundo de fantasía ayudado por su padre y ocurre que se hace real lo imaginario y todo el resto de la vida de este niño queda relegado a un diálogo al principio del libro donde el niño le pide a su padre que le hable de Puh y de las historias que él mismo ha vivido pero que a veces no se acuerda de ellas.

Puh es un oso sin cerebro, como decía, así como Porquete, Tigle e Iíyoo el burro que tampoco tienen. Son peluches que cobran vida y que se mueven por el bosque junto a otros amigos animales como Conejo y Búho. Son pequeñitos porque tienen tamaño de peluche y esto en las ilustraciones delicadas y de reducido tamaño puede también apreciarse. En este mundo el más alto es Christopher. Puh es humilde y amoroso y parece ser que hay gente que tanto amor le empalaga. Yo pienso que el amor y la bondad no pueden cansar a no ser que nos hayamos vuelto demasiado rancios (cuyos motivos pueden estar perfectamente justificados, en eso no me meto).

Es un libro sobre la amistad y en concreto sobre la amistad en las diferencias porque ninguno de los amigos es igual al otro y sin embargo todos tienen ganas de verse constantemente y se respetan aprendiendo de los demás y cambiando en la medida de sus posibilidades para mejor. Su mundo es pequeño y simple pero ¿acaso no es ese el punto de la felicidad? Ellos tienen su bosque y cada uno su casita en él y comen miel y otros frutos que el bosque da y este es su espacio y sus límites y viven de manera armoniosa, cuanto menos ellos están hechos para el niño y por lo tanto en la medida que este les necesita ahí estarán siempre.

[Arriba]

Piara Libro editado por Narval, escrito por Mónica Rodríguez

Título: Piara
Editado por Narval, noviembre 2016
Ilustraciones de Patricia Metola Escrito por Mónica Rodríguez

Me gustan los libros para niños donde no todo es bueno, aunque también es cierto que no comprendo tampoco buscar lo malo solo porque la vida sea así, porque hay personas que tienen una vida bastante plácida. Eso me parece bastante relativo. Pero Piara me ha sorprendido porque me imaginaba un libro sensible y poético completamente agradable pero va más allá todavía y tiene de todo Piara, tiene mucha verdad e incluye la muerte como parte de esa verdad, pero todo es plácido al mismo tiempo. Y en este caso me parece que hace redonda la historia. Es una historia que ni es triste ni es alegre pero tiene tristeza y alegría, tiene amor, el primer amor, y la espontaneidad de la vida vivida en el campo donde todo es más instintivo y primitivo y visceral. Es una historia campechana llena de referencias a las vivencias en el campo; es un canto a la sencillez y al cariño por todos los animales pero de un modo más profundo e íntimo que otros libros para niños. Es un libro que si tuviera un niño cerca me encantaría que leyera para ver qué siente porque creo que indirectamente puede enseñar un camino a los más pequeños muy poderoso: y es que ser sensibles es bueno, que querer cuidar de la naturaleza también, que no pasa nada por no estar siempre contentos, que los niños también sienten lo que los adultos, esa tristeza y sentido de la vida… Todo es a través de Ángela.

Porque Piara es un libro que ya como el título suena se desarrolla en el campo y concretamente en una dehesa con cerdos, en una granja donde vive Ángela con su familia compuesta por sus padres y sus tíos que se dedican todos a labores típicas de los pueblos, en este caso sin contar nada relacionado con el turismo. Ángela suele ir con los cerdos a la dehesa a pasear con ellos y cuidarles y se conoce todos sus nombres. Les entiende y quiere ser de mayor veterinaria. Es una niña muy maja y madura, observadora, silenciosa, natural a la que no le gusta estar guapa porque ella se siente cómoda y atractiva siendo ella misma, algo sucia, desarreglada, ama la naturaleza, ama el pueblo, y tiene una gran personalidad que enamora. La verdad que dan ganas al acabar Piara de leer más cosas sobre la niña Ángela y su manera de  ver el mundo. La voz narrativa es la de esta niña ya de mayor y entre todo ese campo aparece otro niño como ella llamado Pedro. Y también está el percherón, Membrillo, Garufo, Romina, Juana, la tía Guillermina, el pollo sin plumas…

Patricia Metola pone ese misterio cálido a la historia, esa poesía sutil que tiene Ángela. El amarillo y el negro son predominantes en las ilustraciones. Quizás no todos puedan sentirlo pero nosotros que hemos pasado tiempo en nuestro pueblo de niños, precisamente en Extremadura, podemos captar esa oscuridad de los pueblos frente a la luminosidad por la noche de las ciudades. Esa especie de miedo a lo que no se controla que es el que te da estar en una dehesa o en un casa en medio del campo. Todo se simplifica y se vuelve a los esencial, el frío se nota más y el calor, que en las ciudades se pierde y solo llega el resultado de un trabajo secreto en la tierra. En los pueblos también la muerte suele estar más aceptada, los animales que se tienen mueren o los salvajes se depredan, ese el ciclo de la vida. Y los más pequeños no temen a la muerte como en las ciudades que suele ser tabú. Suena a tópico porque habrá de todo en cada sitio pero por experiencias propias así lo creemos.

[Arriba]

Nana de tela. La vida tejida de Louise Bourgeois de los primeros libros infantiles de Impedimenta

Según voy leyendo más y más libros de literatura infantil y juvenil me doy cuenta de que esta a veces solo funciona cuando tiene algo oscuro entre manos o por lo menos guardado en algún bolsillo. A veces no necesariamente oscuro, pero sí encerrando algún tipo de misterio, aunque este sea bueno y con luz, que haga al lector tener que ser partícipe en la lectura para desentrañar lo oculto, para entender todo lo que ocurre en esta historia. Porque si no la lectura sería más bien un contemplar a los demás en lugar de un suceso donde existimos nosotros también.

He leído Nana de tela y me ha parecido un libro muy nostálgico cargado de simbolismo, y me ha recordado a mi reciente lectura del cuento de La tejedora de Marina Colasanti. Y ya no sólo en la presencia en ambos del acto de tejer sino en el tono poético y en los temas que ambos tienen presentes: la fuerza de las mujeres como creadoras de vida, de vida que va unida a la naturaleza y la capacidad de los personajes para sobreponerse a los problemas y tomar el control de sus vidas a través del arte. Y en ambos casos el tejer es la vida misma, define, forma parte de lo es que es el personaje. En Nana de tela tanto en el caso de la madre como de la hija, Louise. La voz narrativa omnisciente del álbum que también tiene el olor dulce y susurrante de La tejedora llega a decir: “Tejer era su manera de sanar”. Se mezcla la ficción del relato con la vida en la que se basa.

img_1887

En este álbum ilustrado por Isabelle Arsenault y escrito por Amy Novesky, se cuenta la vida de Louise Bourgeois una artista, especialmente escultora, que vivió una infancia que le marcó el resto de su vida, una infancia cerca de la naturaleza, del río , en el campo, junto al oficio de su madre que era restaurada de tapices y su familia tenía un taller de restauración de tapices; en palabras de la misma Louise que podemos leer en este álbum (al final encontramos una nota de la escritora Amy donde habla de Louise, así como citas y fuentes de ella que salen en el álbum): “La magia de mi infancia no se perdió nunca. Nunca se perdió su misterio. Ni se perdió su dramatismo”.

El lector implícito es un niño o una niña aunque de alguna forma creo que también lo es un adolescente y un adulto. No estoy muy segura de si tantos padres querrán leer un libro donde acontece la muerte de una madre y sobre la vida que encierra pesadumbres a un niño o niña porque también es verdad que la vida encierra muchas otras cosas buenas y a veces las familias prefieren quitar los libros tristes. No obstante creo que La pequeña Impedimenta trabaja con la reflexión y las historias que sí merecen existir (está es un vivo ejemplo), no como tantas otras que hay, y los padres quizás deban dar un paso y ver a sus hijos como animales necesitados de verdad. Creo, hablando de nuevo del contenido del álbum, que las infancias en la naturaleza son más felices o por lo menos más significativas que en la ciudad. Son más duras porque al final la naturaleza te muestra que no siempre es tierna pero son tremendamente vitales los momentos de los niños en el campo. Ayer acabé de leer Paira de Narval y en este sentido hay conexiones entre ambas historias. Quizás se esté produciendo un cambio en la LIJ donde la tristeza bella mostrada a los niños invita a estos a ser más más alegres y conscientes en sus vidas, en lugar de lo que se cree.

img_1890

Es un libro sobre los recuerdos que nos hacen ser como somos y siempre vienen con nosotros y sobre la relación que se establece entre madre e hija. Las madres son en tantas familias ese elemento que mantiene todo cosido. En este álbum se establece la metáfora entra la madre y la araña porque para el personaje en el que se basa la historia, Louise, su madre era como una araña que lejos de darnos miedo simplemente reparada, sanaba lo que tocaba. El pueblo, las casas dispersas, las flores, los árboles, el río, los telares… Arsenault destaca elementos fundamentales en la infancia de Louise, ilustrando de un modo disperso con formas y técnicas distintas y a la vez todo tan bello a los ojos del lector. Y aparece un padre en color negro y se le menciona como que plantó álamos… Está dicho de tal modo en el libro que algo parece no encajar. Tendréis que verlo en el libro para entenderlo mejor.

En la fértil orilla del río  brotó

un jardín,  y en él Louise y su familia

cultivaron geranios, peonías, esparragueras

y cerezos. Manzanos y perales,

tamariscos violáceos, espinos de

flores rosas y aromáticas madreselvas.

        Su padre plantó álamos

        a ambos lados del río

Y es desconcertante este personaje y quizás tenga que ver con la parte dramática de la vida de Louise Bourgeois.

Editorial: Impedimenta, septiembre 2016

Título original: Cloth Lullaby. The woven life of Louise Bourgeois

Traducción: Pilar Adón

Comprado en: Librería Jarcha

La edición de Nana de tela es PRECIOSA cosa que creo es muy destacable porque no sólo compra el lector un texto y unas ilustraciones que hacen una narración. Las páginas tienen un tacto consistente, grueso sin brillos con una encuadernación de estilo muy artesanal con el lomo en tela con la información en color plata marcadas. Se juega con los sentidos, uniendo la música que escuchamos con la tipografía del título que es fina, recta y larga como las patas de una araña que tienen que ver con la tela que tiene que ver con el tacto. La flores que se huelen también aparecen en la portada y ese color de las flores sigue a Louise a lo largo del álbum, son rojizas, como su vestido.

[Arriba]

Trenfugiados, un álbum ilustrado que toca la temática de los refugiados

Trenfugiados es un álbum ilustrado publicado en octubre de este año por la editorial La fragatina en un momento en el que las personas refugiadas (guerras, política, religión) que buscan un hogar seguro han llegado a nuestros hogares en España, y no solo por las noticias; y no nos es, o no nos debería ser, nada ajeno. Nos parece un libro que enfrenta un problema actual a los niños apostando por contar los temas difíciles, que parecen moverse únicamente en territorio adulto.

Unos niños, que son primos, charlan en casa de su abuela sobre lo que son los trenfugiados; Laura, una de las primas, opina que no se dice así sino que se dice refugiados; intentan entender por qué han salido de sus casas y todo comienza cuando uno de los primos, Juan, el que los llama trenfugiados, dice que han llevado comida para ellos a la escuela.

image

El tono es dulce, la voz narrativa te invita a entrar en la historia como si fueras uno más, y qué opinas tú, qué opina el niño o niña que lee el libro. Se te invita a integrarte a comprometerte tú también, a no ser únicamente un espectador. Además, cualquier persona puede ser un refugiado, tú como lector también. Quienes ayudan ahora han vivido a través de sus familias anteriormente lo que es serlo. Abrir los brazos a los demás es fundamental. La última escena del libro es tremendamente generosa: dejar una cama para quien lo necesite es un gesto muy bonito aunque no sea más aparentemente que un momento de niños.

image

Las ilustraciones de Trenfugiados cuentan la libertad y bienestar de unos niños; tienen predominantemente tonos pasteles, enfocándose en los personajes antes que en los fondos, en su ropa, pelo; hay estampados florales por las páginas, en un ambiente tradicional que nos transporta a las casas de pueblo con esas cocinas enormes con suelo de baldosas viejas, mesas grandes para mucha familia, chimenea… Hay referentes al pueblo en Trenfugiados donde los niños van en verano, a la unión familiar con esos primos que pasan tiempo juntos y duermen juntos.

image

Está ilustrado por Evelyn Daviddi y escrito por José Campanari

image

Trenfugiados es un libro de un tamaño más bien grande que resalta las relaciones sociales como valores fundamentales, la comunicación y el escuchar como hace la abuela, sin censurarles. Rescata momentos cotidianos envueltos en los problemas de nuestro presente en un tono alegre que es el de los niños, con un ánimo cariñoso sin la dramatización que por otro lado no sería coherente con los personajes. El final es travieso, mirando la narradora al lector e imaginando a un niño queriendo dejar un espacio también en su habitación al acabar el libro. Se retrata a los refugiados como personas iguales a través de las ilustraciones.

[Arriba]

Achimpa

Tenemos este libro desde hace poco en casa y nos encanta. Quizás sea porque somos unos enamorados de las bibliotecas y de todo lo que por lo menos evoca, lo que debiera ser una biblioteca.

Achimpa es un libro que cuenta la historia de las palabras, cómo las personas las usamos y le damos vida a través de una de esas palabras que es achimpa. El niño podrá entender las diferentes categorías de las palabras y también adentrarse en un mundo un poco académico y profesional de las mismas, pero también ver cómo se usa en la calle.


[youtube https://www.youtube.com/watch?v=o7uw11UNnwY]

[Arriba]