Un espacio de libros

ilustración, ideas, creatividad y mi vida

Categoría: Reseñas

Mi lectura de Las brujas de Roald Dalh Uno de los libros que selecciono entre mis lecturas del último mes

Este último mes he leído varios libros. Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán o Melocotones helados de Espido Freire. También he leído Memorias de una vaca de Bernardo Atxaga y Lila Sacher y la expedición al norte de Catalina González Vilar. Ahora en esta última semana he podido leer otro libro de Roald Dalh, Charlie y el gran ascensor de cristal, y ayer mismo comencé a leer El niño bisiesto escrito por Jose Luis Alonso de Santos. Quizás algo más de un mes hace que leí La sombra del ciprés es alargada que me impactó bastante, del que tan bien escribe Miguel Delibes. Pero del libro del que voy a hablar en esta entrada es del de Las brujas; porque también me fue significante su lectura.

No voy a mencionar los álbumes ilustrados que he leído porque serán unos veinte, entre ellos -y ya los estoy mencionando-: Tragasueños, La ballena y La ballena en invierno, Nueve maneras de no pisar un charco, La llamada de la ciénaga… Y también he podido leer fragmentos de Vida, Tristán encoge. Y un libro como Escuela de fantasía. Pero como digo, el libro que hoy he escogido entre tanto montón de libros, tanta novedad, y tanto auge del álbum ilustrado es Las brujas.

De Roald Dalh he podido leer varios libros pero me parece que este es el que más me ha interesado hasta el momento. Es verdad que Dalh tiene el maravilloso don de no despistarte de la lectura ni un minuto desde que comienzas. Cuando me encaminé a leer Las brujas, me parece que un sábado por la tarde, simplemente sabía que era poseedora de un gran plan para mí misma y que tenía asegurada una tarde feliz. Desde que estoy en la librería trabajando no dejo de recomendar a Roald Dalh cada vez que entran personas preguntando por libros de niños y niñas que ya saben leer. Y para mi satisfacción y, especialmente, para la del futuro lector, se llevan a casa MatildaLa maravillosa medicina de Jorge. Y no me ha pasado todavía que duden en llevarse los libros de Roald Dalh y creo que es porque hay un fantasma -ahora que llega Halloween- alrededor de estos libros que transmite sin palabras lo que significan las historias de este escritor. Y todos sabemos que son buenas historias, que es un regalo seguro, que por lo menos estás ofreciendo una puerta real a la fantasía.

 

He escuchado maravillas de este autor, en los homenajes, especiales, recuerdos, reportajes sobre él siempre hablan expertas que realzan lo especial que ha sido poder compartir estos libros con los niños y niñas en la escuela y lo bien que les ha hecho. Escuché no recuerdo dónde una profesora que hablada de que sus alumnos se mandaban cartas no sé si con el mismo Dalh -antes de su muerte-, pero sí con la hija de este Tessa, creándose un vínculo de cariño en el que los personajes de este escritor son el centro de ese amor. Y también he podido leer artículos de la propia hija del autor Tessa diciendo que su padre no era demasiado cariñoso en su casa, más bien era algo distante aunque siempre buen padre, y que a veces en sus historias podía verse cierto miedo a las mujeres, pero que con Matilda creó una obra ya del todo a lo Dalh pero más dulce. Él que escribía pensando en los niños, que consiguió darles plenos poderes y libertad frente a los adultos, no era -y quizás por esto precisamente- un padre especialmente volcado en besar, abrazar a sus hijos.

 



Pero no me hace falta escuchar todos estos relatos que bien podrían resumirse en otros libros para darme cuenta de que sí que es un escritor que hace disfrutar, que no tiene ni pizca de moralismo hacia los niños, que tampoco tiene miedo a no ser políticamente correcto, que de verdad genera complicidad únicamente con el niño o con la niña, y no busca más cómplices. Las brujas es un libro donde básicamente se nos dice que existen brujas que son mujeres normal, prácticamente indiferenciables de nuestra madre o cualquier otra señora inofensiva; y que estas brujas que se hacen pasar por señoras adorables matan niños, solo viven para eso. Algo de miedo da porque si somos un niño y nos damos cuenta de que hay mujeres que matan niños y no podremos evitarlo, da miedo. Estas brujas en realidad son calvas, tienen garras en lugar de uñas, la saliva azul… En fin, cuando las vemos sin el traje no es agradable. Podríamos conseguir distinguirlas por estos rasgos, pero se los cubren muy bien y es complicado. Y hay un protagonista, un niño que vive con su abuela -una mujer poderosa y genial- que tendrá que darse cuenta de que hay adultos malos y con la complicidad de su abuela se enfrentan a la realidad injusta que les rodea. El final es tierno, pero no lo desvelaré.

Las ilustraciones de Quentin Blake son realmente necesarias porque ayudan a que nos adentremos en el universo de las historias de Dalh. Podría haber otras pero es como si a un escritor le quitas parte de su ritmo de escritura. Estas ilustraciones forman ya parte del texto en un mismo trabajo narrativo.

La ENCICLOPEDIA de LA TIERRA TEMPRANA Una novela gráfica de Isabel Greenberg

Como muchos libros de los que tengo en mi biblioteca, los leí al comprarlos y después ahí están en la estantería sin haber podido comentar al menos mis impresiones sobre ellos.

La enciclopedia de la tierra temprana es un buen ejemplo. Cuando llego a casa por la tarde-noche escojo el libro que más me apetece leer -releer- y lo ojeo, lo leo, lo miro, sin pretensiones, sin prisas; simplemente estoy ahí en el sofá: él y yo hacemos una cierta interacción entre nuestras historias, la manta y el flexo. Y poco a poco, a lo largo de la semana lo voy leyendo pausadamente y me voy a adentrando en su orden y lógica hasta que lo acabo. La semana pasada me pasó esto con La ENCICLOPEDIA de LA TIERRA TEMPRANA.

Esta novela gráfica recibió el premio a la Mejor Novela Gráfica del año en UK y aquí en castellano ha sido editada por Impedimenta. Es una novela de formato grande y muchas páginas, grande y gruesa, ¿existe alguna enciclopedia minúscula?, que prácticamente desde el principio consigue que no despegues los ojos de sus páginas. La manera de esta ilustradora de dibujar y de secuenciar los acontecimientos provocan unas especie de adicción inevitable que hace que nada sea cansado, aburrido para el lector. Asunto nada fácil. Todo acontece de manera rodada en una época remota llena de naturaleza, leyendas, mitología, religiones, ironía. Esa tierra temprana donde las distancias eran abismos, y los pueblos vivían sumergidos en su imaginario colectivo. Es una novela que habla de la propia manera de narrar, de los narradores, de cómo se construyen y se cuentan las historias.

Aparecen numerosos personajes, tribus, clanes, gentes, ropas, animales y todo se hace real, el mundo de la tierra temprana se nos es mostrado a través de un viaje. El viaje que hace El Narrador. Resulta que este, un chico, percibe que algo le falta, no se siente completo, y un sabio le dije que es posible que le falte un pedazo de su alma, pero que habría ido muy lejos: y él se embarca en busca de esa felicidad. Este niño fue dividido en tres partes cuando era un bebé, se hicieron tres bebés, uno para cada una de las tres hermanas que se encontraron al niño y decidieron adoptarlo ya que nadie parecía reclamarlo. No quisieron criarlo entre las tres así que a petición de ellas, el sabio hizo tres niños cada uno de ellos con la cualidad de cada una de las hermanas… Al crecer los tres niños infelices, incompletos, estos pidieron al sabio que volviera a unirle. Pero como decía, aun así, él notaba que le faltaba todavía otra parte.

Yo no estoy acostumbrada a leer cómic -imágenes secuenciadas tipo storyboard-, no he leído demasiado, y sin embargo, aquí he encontrado una lectura que me ha sido completamente absorvente, llena de vívidas escena. Mucho mejor que ver cualquier serie. Por otro lado, la sencillez con la que todo sucede provoca relajación al leer. No es sencillo con el fin de que los niños lo entiendan; es sencillo para todas las edades con esa simpleza aplastante que hace que nuestra mente entre en calma y sintonía con lo que sucede. Es una obra que habla del amor, del poder, de las batallas, de las perspectivas religiosas, todo con mucha inteligencia y humor. Las ilustraciones están llenas de detalles, pero también hay elegancia en la selección de los colores.

Esta es la primera novela gráfica de Greenberg, publicada en 2013 por la editorial Jonathan Cape; por Random House en Canadá y Little Brown en Estados Unidos. Isabel Greenberg, que vive en Londres, ha publicado otra novela llamada Las cien noches de Hero, “una nueva y subversiva historia épica”, también editada en castellano por Impedimenta y considerada por la crítica británica como uno de los mejores libros de 2016.

 

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Chiquilladas El francés Gérard Dubois crea una obra vintage con un humor negro que ponen en marcha los niños, para todos los lectores

Chiquilladas es un libro publicado por la editorial Impedimenta en mayo de 2017. Lo conocí por casualidad paseando por Santiago de Compostela este verano. Iba buscando librerías de literatura infantil y juvenil por el casco antiguo y no parecía haber ninguna hasta que me topé sin ya esperarlo con un espacio maravilloso: librería Lila de Lilith, con una selección de mujeres autoras, respetuosa con el medio ambiente, divulgando ecofeminismo y con una amplia selección de libros de LIJ. Pero este es otro tema porque no fue allí donde encontré este libro, sino en una tienda que tenía una gran variedad de objetos especiales. A veces nunca sabes dónde un libro puede sorprenderte. Chiquilladas estaba colocado a la entrada de esta tienda que se situaba en un portal grande y aparentemente bastante antiguo de Santiago. Estaba él solo de pie, ningún otro libro y tenía un papelito donde se contaba que había tenido una mención especial en la feria de Bolonia en la categoría de ficción en 2016.

Es esta una obra con una estética a la altura de las modas actuales y al mismo tiempo que parecería de hace incluso algún siglo. La tipografía de la portada ya nos sitúa en el presente pero las ilustraciones del interior parecen remontarnos al siglo XIX. Y uno piensa si un niño o niña será capaz de captar esa ironía en la lectura; si es él o ella el lector implícito de la obra, ¿cuáles pueden ser sus reacciones? Y si nosotros mismos podemos estar a la altura de esta obra, si somos capaces de entender que los niños son crueles a veces, que anhelan la libertad completa por encima del peligro, y que desean el propio control sobre sus aventuras, que su imaginación es ilimitada y que no todo durante la llamada infancia es de color de rosa. Las chiquilladas de estos niños no son meras chiquilladas, ¿o sí?, son juegos que pueden desencadenar en la muerte. Es una diversión en humor negro donde la inocencia persiste pero donde no parece haber límites que censuren hasta dónde juega el niño.

Pero tampoco fue en esta tienda donde conocí más a fondo Chiquilladas porque finalmente no lo compré y ahora en este mes de agosto llega a mis manos por cumplir 26 años. Ya no lo esperaba y lo he leído con más gusto si cabe. Me parece que no es un libro que se vea fácilmente por la librerías, posiblemente porque es uno de esos libros inclasificables que siendo de literatura infantil y juvenil más de uno puede mirar con dudas.  Porque dentro de lo que se considera literatura infantil y juvenil hay intereses comerciales que van de la mano del fomento de determinados valores del momento en detrimento de la calidad literaria. Da miedo plantear la edición de determinados libros que se sabe que la mayor parte de los padres o potenciales compradores no van a ver interesantes para los niños, desgraciadamente. Pero la labor de la edición debe ir más allá de esto. Y a los mismos adultos compradores también les da miedo “errar” y ofrecer una realidad a un niño que le haga salirse del “buen camino”. Lo raro, lo diferente, los subversivo está en tela de juicio.

Es este un libro que remite a las ilustraciones clásicas de los libros infantiles donde el color era escaso y la tinta negra abundante; que pretende parecer de otra época, lo parece. Si pensamos en Maurice Sendak podemos ver algunos puntos en común, pero yo me remitiría más allá, a los Limericks de Edward Lear, así como a los dibujos de Heinrich Hoffmann en Pedro Melenas. A las ilustraciones de Winny de Puh por Shepard. Hay un regusto vintage en toda la estética del libro donde se emplea el color de una forma inteligente: solo hay uno en la mayor parte de la obra para remarcar ciertos puntos, un rosa que pierde las connotaciones de igual a niña, y se convierte en un color pastel más bien de connotación a envejecido, que marca el enfado, la vergüenza, el dolor. También es el de la sangre y cuando lo suavizas se vuelve rosado, “el color de las niñas”, de la delicadeza, de lo cursi.

Chiquilladas es un libro pequeño, de tapa dura, impreso en España en papel 100% procedente de bosques gestionados de acuerdo con criterios de sostenibilidad. Tiene un separador de tela, 93 páginas y unas guardas iguales de entrada que de salida en forma de cuadrícula hecha a mano y con unos puntos con los colores que aparecen en el libro, más allá de ese rojo-rosado: el amarillo y el azul. Está traducido al español por Jorge García Valcárcel.

El juego entre el texto y las ilustraciones es básico. El propio texto solamente no tiene el sentido que se genera en la suma, quizás la ilustración tiene más fuerza por sí misma y se parece más a la suma. Los niños siguen sin ser conscientes de que sus acciones resultan de esta o aquella manera a la vista del adulto, por eso el adulto es el que encuentra ese humorcillo cruel, pero quizás no el niño lector. Si se pone el pequeño lector las gafas de sus padres, de lo políticamente correcto, entonces caerá en la cuenta de que esta niña de la última imagen está haciendo una gran faena a su madre regalándole las flores de un cuadro de su casa… ¿Pero llegará a reírse? ¿Llegará a comprender el humor que se genera al mostrar una superficie tierna con un fondo amargo donde solamente es el lector el que puede darse cuenta? En cualquier caso es un libro para todas las edades, lo cual es lo que más debería definir a la LIJ. Y los libros nunca se entienden en su complejidad, sino que cada lector hace su lectura perfectamente válida. Es un libro que seguramente despierte inteligencia en el lector infantil, le ofrezca una lectura con matices y le lance una mano hacia la rebeldía.

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Mucha gente pequeña Os voy a hablar del libro de Gustavo Duch, Mucha gente pequeña, en el que resuenan muchas voces invisibles a las que Duch ha dado protagonismo

En algún sitio he leído hace poco, no recuerdo dónde, que Eduardo Galeano decía que a él le gustaba mirar por la mirilla de la puerta. Desde el lugar más minúsculo me parece que le gustaría mirar y no con la puerta abierta de par en par. Lo que hay al otro lado de la puerta es lo mismo, pero la perspectiva cambia. Cuando tenemos Mucha gente pequeña entre las manos, lo primero que podemos ver es un texto de Galeano que dice así sobre Gustavo Duch: “Desde hace mucho tiempo, leo y disfruto todo lo que Gustavo publica. Tiene el encanto de los libros escritos para niños, pero con una diferencia fundamental: sus palabras no ayudan a dormir, pero sí que ayudan a despertar”. Por supuesto, los libros para niños y niñas no solamente ayudan a dormir, pero esto no voy a matizarlo porque no lo creo necesario.

Es Mucha gente pequeña un libro minúsculo como la gente pequeña de la que habla. Ya sabemos que, como se dice en este libro… “Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivarán pequeños huertos que alimentaran al mundo”. Este libro de pequeñas dimensiones que pasa desapercibido guarda pequeños tesoros, detalles de la vida que por tan sencillos son la evidencia del secreto de nuestra existencia. Mucha gente pequeña crítica al sistema capitalista con su agroindustria que deforesta, empobrece los suelos, que no da tregua a habitantes de todo la vida de los pueblos para que puedan generar proyectos simples para alimentarse y alimentar. Están también las relaciones humanas y nuestra necesidad de ellas, así como situaciones muy complicadas de abusos para las mujeres. Duch une la dignidad humana con la del bosque, como si de un mismo todo fuera. Mucha gente pequeña es un libro de relatos breves, algunos muy breves, donde aparecen personas de la vida de todos los días, las cuales si nos ponemos de acuerdo y comenzamos a lanzar “bombas de semillas” podremos situarnos en un mundo “justo y perdurable”.

He mencionado ya algunos de los relatos sutilmente pero me gustaría abordar algunos de ellos directamente. Derecho a decidir, Los chiflados, Ser de barrio, La farmacia, Garbanzos con carne, Como las cigueñas, Profesiones, son algunos de los nombres de estos fragmentos de vida. En ellos aparece la soberanía alimentaria, la comida ecológica, el respecto a la naturaleza, pero también la infelicidad de quien vive alejado de las maneras animales de ser, en lugares grises. 

En Profesiones el protagonista es un niño-árbol, “un tierno brote verde”. Que imagina lo que le gustaría ser de mayor y lo que no le gustaría. No le gustaría que sus ramas sirvieran para colocar al ahorcado y sí le gustaría que su tronco sirviera de cobijo para reuniones clandestinas donde se sueñen revoluciones; y hay más.

En Como las cigueñas nos encontramos con otra soñadora, en este caso, una joven y su vida llena de luz donde rememora su día en el que ha puesto en marcha junto a otras personas una cooperativa de consumo ecológico y local; al mediodía ha comido con unos amigos para dar los primeros pasos de una asociación que hable de alimentación y salud; por último, se ha pasado por la panadería ecológica que han montado unos jóvenes seducidos por ella misma. Escrito en forma de cuento es muy entrañable leerlo.

En Ser de barrio nos tenemos que reír porque se habla de un ladronzuelo de barrio que aunque ya poco tiene que robar a las gente que apenas nada ya tienen, él sigue queriendo robar en su barrio de toda la vida.

Garbanzos con carne tiene también su humor. Unos señores debaten en una taberna sobre si es mejor reivindicar la carne que ha desaparecido debido a la falta de dinero o ver el lado positivo y es que se puede recuperar la dieta de garbanzos de siempre.

La farmacia es un relato donde se habla de un doctor que receta amor, igualdad, risas, lloros cuando se tienen ganas, nada de patriarcado… “el terror de las farmacéuticas”.

Los chiflados son una familia al igual que “los bermellones” y otras de una comarca asturiana. Estos eran vistos como muy atrasados porque no sabían lo que era el dinero ni lo precisaban teniendo ellos unas relaciones de trueque que les iban muy bien, con sus huertas, la miel, los cerdos. Pero eso, eran vistos como pobres gentes subdesarrolladas. Cuando llegó la crisis los chiflados y el resto de vecinos de la comarca siguieron “intercambiando verduras, ganado, esfuerzo y saberes, todo de fabricación local, al mismo ritmo natural de siempre.

Derecho a decidir es un completo canto a la sencillez. Siempre deseamos ser más y mejores y realmente lo bonito, lo que tiene sentido, es que deseáramos poder vivir como siempre lo hemos hecho. Que nuestros bosques no sean talados, que el que vive de su huerto pueda seguir haciéndolo en la tranquilidad de su pueblo, que esta última no se vea alterada por el silencio absoluto del éxodo rural o por la llegada de grúas para “desarrollar”.

Se sabía que entre vegas, páramos, altiplanos, sabanas y selvas, había muchas mujeres y hombres apegados a la tierra; donde, en el más absoluto silencio, creaban y recreaban la palabra mundo, un espacio abierto donde cabían todas y todos. Se sabía que entre tanta amalgama de paisajes y paisanajes se escondían auténticas maravillas construyendo lo común, como el hacer agricultura con la sabiduría de las ancianas para alimentar a la gente.

La ilustración de portada es de Laia Arqueros.

Gustavo Duch tiene también otros libros publicados los cuales recomiendo.

Se puede ver en la parte de los créditos del libro el “Cálculo de la mochila ecológica de un ejemplar de la publicación”.

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Los cinco horribles, un álbum ilustrado realizado por el autor Wolf Erlbruch ¡Un libro feo! Porque hay mundo feo, personas feas, lugares feos, pero ¿son Los cinco horribles representantes de eso?

Me parece que estoy en una fase que tiene que ver con leer al señor Wolf Erlbruch. En poco tiempo he hablado de él bastante y es que estoy intentando explorar los clásicos del álbum ilustrado, si es que ya se les pueden llamar así; me parece que sí. La última adquisición que he hecho de un libro de Erlbruch ha sido Los cinco horribles, editado por la editorial Juventud en 2001 la primera edición y en 2011 la segunda. Seguramente Los cinco horribles no es un libro que actualmente los padres comprarían a sus hijos. Y por eso, porque no creo ni en el estilo de vida de basarse en las novedades, ni tampoco en las modas, creo que los padres o quienes deseen tener en las manos una creación artística diferente, de calidad, deberían poder tenerlo en sus casas.

En el máster que estoy llevando a cabo hemos estado hablando en una asignatura con Ana Garralón de cierta decadencia en el tono rompedor, atrevido, subversivo de los álbumes. No es que ahora no haya literatura infantil y juvenil que no aborde temas sociales, la hay y bastante, pero no hay LIJ incómoda, inclasificable, libertaria, feísta, extraña. Conozco una editorial como Media Vaca que sí que sí que intenta situarse en un espacio raro. Porque como decía su editor Vicente Ferrer en una entrevista para el blog de Anatarambana: “El cambio más sustancial debe de ser el que he experimentado yo. Será la edad, será el sodio no asimilado de la mesalazina que tomo tres veces al día o será el clima de Valencia, quién sabe. El caso es que ya no tengo paciencia. No entiendo que sean los personas más desagradables que uno puede imaginar quienes nos dicten a los demás cómo deben hacerse las cosas y que no haya creación literaria que por lo menos lo cuente. Los cuentos sustancialmente no han cambiado, pero sí siento que todo lo demás está cambiando, y no siempre a mejor. «Uno detrás de otro, iban llegando los ministros e iban ocupando su lugar en la mesa: el sr. Patán, el sr. Nefasto, la sra. Funesta, el sr. Pelma, la sra. Lela, el sr. Inepto, la sra. Ruin, el sr. Rufián…». En otra época, esto podría ser el inicio de un relato dirigido a los niños, pero me parece que pocos autores lo ven así ahora mismo. La sociedad, y la literatura (que es su reflejo), se están haciendo, en mi opinión, cada vez más conformistas”.

Voy a hablaros de Los cinco horribles que es un libro antibelleza fácil, que no experimenta la belleza en un aspecto físico concreto sino en lo opuesto: lo periférico, los abandonado, lo que hay debajo del mundo, la piel con verrugas, la nariz muy grande, las relaciones cortantes y crueles de quienes nunca han recibido buen trato, siempre la posibilidad de un infortunio. Aquí Los cinco horribles son cinco marginados sociales, sin grandes recursos, cinco animales poco queridos por su aspecto y otros quehaceres que estos animales llevan a cabo, del todo asqueroso para humanos, como es: el sapo, la rata, el murciélago, la araña y la hiena. Digamos que el arte -en este caso la música-, la creación supera a la miseria, a los horrores de las vidas difíciles. Siempre nos puede quedar el consuelo de ciertas artes, como la literatura, que como decía Michelle Petit nos da dignidad especialmente en los lugares más crueles.

En efecto, estaban tan absortos con la magia de aquella música que se habían olvidado de su horrible aspecto.

La rata entendió lo que la hiena había querido decir. Algo insegura, pero sonriente, sacó de su bolsillo un pequeño ukelele y tocó una canción.

Bajo el puente, en el silencio de la madrugada se alzó una melodiosa y dulce voz: la araña había empezado a cantar una balada.

El murciélago se emocionó tanto que le faltó poco para caer al suelo. Cuando se recuperó, empezó a acompañarla silbando con mucho sentimiento.

Por otro lado, todos tenemos un lado sensible, ¿no es verdad? Quizás no todo el mundo. Pero algunas personas no lo sacan porque no se han criado con él, no les ha sido práctico para sobrevivir, no les han aceptado y en lugar de poder ser más naturales han tenido que crearse una coraza y convertirse en aquello que los demás veían en ellos: fealdad y marginalidad. ¿Puede una rata tocar algo tan adorable como un ukelele? Pues sí. A veces solo necesitamos que nos vean valientes, capaces, maravillosos para serlo. Vernos reflejados como personas ganadoras en la vida nos hace serlo más al mismo tiempo. Nuestra seguridad emocional depende muchas veces de cómo nos ven nuestros amigos, las personas que queremos.

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El nuevo libro del abecedario Se trata de un libro ilustrado lleno de diseño, de geometría, encuadres, sencillez

Este libro está escrito por Moritz. Karl Philipp Moritz fue un pensador, un artista del siglo XVIII, que defendía la utilidad del arte con fines pedagógicos apareciendo en su obra paisajes bucólicos, exploración del alma humana teniendo en cuenta la belleza. Mortiz define lo bello como aquello que está completo en sí mismo y en esta obra suya veo belleza ante todo. Es una obra, El nuevo libro del abecedario, que aunque ilustrada posteriormente por el gran Wolf Erlbruch y editada en España por Barbara Fiore en 2011 tiene un aspecto de objeto bien definido, con un olor a libro común -para mí, que me gusta oler los libros-, un formato pequeño y un fluir de la lectura, de las ilustraciones, delicioso.

Es un libro físicamente encantador, y no precisamente por superficial y tierno, sino porque parece bien acabado, un libro-cerebro que ojear en momentos de desasosiego. No es más largo que la palma de una mano y te lo puedes llevar metido casi en el bolsillo. Es uno de estos libros que poder tener en el baño y en la terraza para momentos de soledad, entretenimiento personal. A mí me gusta a veces solo cogerlo un rato, pasar sus páginas y tratarlo bien. En este libro se habla de todo, de todo lo importante. Al niño se le puede hablar, enseñar, no obstante, este libro enseña el mundo al niño y no el adoctrinamiento sobre un contexto social, histórico concreto. Se presentan aquí los temas eternos. Por ello que la idea de este autor para este libro sigue teniendo sentido en nuestra época. Este este uno de estos libros de literatura infantil y juvenil para todas las edades, como los buenos libros de LIJ. Cualquier persona puede disfrutar con un libro que, evidentemente, no trata a los niños como seres incapaces de pensar como los adultos, sino que les habla de manera madura desde el arte y la creación literaria.

Reflexión
Hay un hombre sentado a la mesa.
Sobre la mesa hay un libro.
El hombre ha leído el libro.
El hombre reflexiona.
Yo leo este libro. Luego lo cierro.
Entonces debo reflexionar
sobre lo que he leído.
El libro está ante mí.
El pensamiento está ante mí.
El libro me lo pueden quitar.
El pensamiento no me lo pueden quitar.
Tú no sabes lo que estoy pensando.
Yo no sé lo que estás pensando.
Te veo perfectamente,
pero el pensamiento que hay en ti
no lo puede ver.
El hombre sentado junto a la mesa
no piensa con la mano,
no piensa con los ojos,
no piensa con los oídos,
piensa con la mente.
Yo no puedo ver la mente del hombre.
El genio del hombre está en su interior.

El nuevo libro del abecedario es una obra que explora la muerte, la inteligencia humana, con una lógica aplastante, una consecución de sucesos pensados aparentemente de manera espontánea como un niño haría, como para un niño; los sentidos a través de los cuales conocemos el mundo. Porque primeramente esta obra comienza con los cinco sentidos pero no se queda ahí y lleva la filosofía del universo al niño, hablando de la relación entre personas y animales, la naturaleza en contraposición a lo civilizado. Ya en el siglo XVIII parece que este autor creía en la posibilidad de hacer mensajes donde los niños entraran cargados de los mismos secretos que la literatura para adultos. En El nuevo libro del abecedario se intenta que todo entre: todo lo que los seres humanos somos capaces de pensar. Como en cualquier otro abecedario están todas sus letras de la A a la Z, divididas en 26 imágenes. De la primera imagen a la vigésimosexta imagen. En la primera imagen tenemos a la A “el ojo abierto contempla el mundo” y en la Z tenemos “y nuestros destinos los zanja el tiempo”.

La obra tiene una estructura que se repite. En cada doble página hay una imagen que tiene que ver con la letra del abecedario que corresponde. En la primera cara de la doble página hay un breve texto que reflexiona sobre diferentes temas como: “Movimiento”, “Tacto”, “El hombre civilizado”, “Personas y animales”, “La naturaleza pura”… Y en la segunda doble página está la mayor parte de la ilustración, porque esta también toca un poco de la primera cara y una frase donde está incluida la letra que corresponde. Para los temas citados la frase sería:

Movimiento: Con la fuerza del agua la Rueda gira.

Tacto: Niño, ¡guárdate de las llamas del Fuego!

El hombre civilizado: Al llegar el Otoño, abrigo y estufa es de agradecer.

Personas y animales: La oveja se como la alfalfa del prado y El hombre toma la lana del Manso animal; porque en este caso hay dos doble páginas sobre el mismo tema.

La naturaleza pura: Desnudo, el hombre no es Nada ante el frío.

El nombre original de este libro no era otro que El libro del abecedario y en la edición que yo tengo han pretendido ajustar el texto a la primera edicion de todas, “cuidadosamente modernizado”. En esta edición primera había unos grabados coloreados de Peter Haas que han sido sustituídos por las ilustraciones de Wolf Erlbruch. Este ilustrador nació en el 1948 y trabaja como grafista freelance en Wuppertal, además de ser profesor de ilustración en la Bergischen Universiät GH Wuppertal.

¿Qué es esto? ¿Un abecedario? ¿Un libro par aprender a leer? Es un libro para aprender a leer, a pensar, a mirar… Un libro colmado de una poesía sencilla, de una filosofía concreta, de un viaje lleno de sensibilidad a través del alfabeto en 26 imágenes.

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El globo rojo en la lluvia Se trata de un libro algo inclasificable y más bien clasificable como una obra de Liniers

Como se dice en los créditos del libro:Ricardo Liniers ha realizado el material gráfico con tinta, acuarela y gotas de lluvia”. Lo cierto es que El globo rojo en la lluvia es una obra tierna pero que nada tiene que ver con el concepto de ternura de cierta literatura infantil y juvenil. Esta es una obra de arte y como tal es para todos aquellos lectores amantes de los buenos libros. Tenerlo en las manos es como beberte tu bebida favorita en el momento que más te gusta, con la gente que te hace más feliz. Quizás suena exagerado pero se nota tanto que es algo sublime que solo sentir el libro físicamente es placentero. Tiene un olor como a viejo y el fondo de sus hojas no es del todo blanco, sino que tiene un cierto aspecto viejito. Lo cogí de la librería Panta Rhei ya habiendo leído alguna reseña del mismo.

Lo que quería decir con la cita del principio es que la lluvia es muy importante en El globo rojo en la lluvia. Primero porque, gráficamente, dentro de su presencia se desarrollan los sencillos hechos que no son otros que un paseo de dos hermanas que disfrutan del sábado -más bien la mayor, Matilda, quiere enseñarle a la pequeña, Clementina, cómo disfrutarlo- saliendo de su casa y pasándola bajo la lluvia. La lluvia es un personaje más que lejos de dar miedo empapa la historia con su magia húmeda. Pero la lluvia es algo más. Porque mientras que Matilda la ve como un elemento más positivo para disfrutar del sábado, la pequeña es algo más reticente. Está en proceso de captar a su hermanita. La lluvia es la diversión de Matilda, pero las demás personas, no tienen por qué tener las mismas apetencias, ¿no? No obstante, es su hermana mayor y después de confiar en ella -está bien atreverse a lo nuevo también- y llegar a empatizar con Matilda y su diversión, juntas disfrutan de lo lindo. La empatía. Me ha parecido que esta obra deja ver lo que esto significa y cómo a veces cuando estamos tan felices y queremos compartir eso con aquellos que más queremos, quizás ellos nos siguen, pero tienen su propia lluvia. Sus propios impulsos ocultos. Ocurre esto cuando Matilda le da el globo de Clementina al arco iris en un acto impulsivo y se da cuenta que la falta de autonomía de la niña de repente desaparece, porque se va corriendo detrás de él sin importarle nada más. Esta escena que queda congelada mientras Matilda la mira desde detrás me parece muy significativa. Es la misma ilustración que se ve en la portada del libro.

Ese juego entre los deseos de cada persona y el conseguir ver el de los demás es la empatía, entenderlo, darte cuenta, y considero que estas hermanas tienen mucho de esto. Matilda se da cuenta perfectamente de ese impulso de su hermana por ir detrás del globo y que debería haberla pedido permiso, quizás, y es por ello que le consigue más globos cuando llegan a casa y ella misma se coloca dos de ellos en su cama. Me encanta además que se prefieran los días de lluvia a los soleados, esto quizás es algo personal, porque sin duda son días muy bonitos. La lluvia es vida, es agua para todos, es el ciclo que se activa o que sigue o que finaliza; es el ciclo de la naturaleza. Los silencios son muy importantes en esta obra con mil capas donde de lo que se trata es de lograr entender a cada personaje en un diálogo donde nos vemos reflejados como personas. Gracias a ellas podemos entendernos mejor porque son dos mentes que están ahí en dos dimensiones. Entender el significado de los pequeños momentos: detalles que ocurren en la vida diaria que son muy pero que muy importantes; uno se queda ahí pensando que se ha dado cuenta de algo esencial. O quizás es el que está detrás viéndolo todo el que también se da cuenta.

Este libro está editado en español por La casita roja. Su título original es The big wet ballon.

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Es tu turno, Adrián Una mezcla de novela gráfica con algo de álbum ilustrado sobre los miedos a la hora de afrontar las relaciones sociales...

Es tu turno, Adrián es una propuesta plásticamente llamativa, de contrastes, nada homogénea, con pasajes muy coloridos -paleta amplia de colores- y otros más propios de la novela gráfica que en este caso son en blanco y negro a lápiz. Estos momentos en blanco y negro tienen un gran poder narrativo, no utilizándose apenas las palabras. Son escenas parecidas al storyboard plagadas de detalles en cada viñeta. En ellas puede verse a la familia de Adrián, una familia que se proporciona amor, una familia sencilla llena de silencios y de armonía; aunque Adrián no cuenta sus problemas. Pero también vemos la escuela, un lugar donde a Adrián le afloran sus miedos: miedo a relacionarse con los demás, y especialmente miedo a hablar en público, miedo a leer en público cuando llega su turno. A esto no ayuda nada un territorio hostil con chicos y chicas que se burlan de él. Los chavales le hacen el conocido como bullying. Adrián es muy callado, muy reservado, tímido y todo esto, desgraciadamente, alimenta a las personas que disfrutan riéndose de los demás, generando un mundo donde uno se puede sentir muy mal.

No obstante, cada persona tiene sus herramientas, sus armas para defenderse de lo que le asusta y le impide ser feliz. Adrián encuentra a un perro llamado Niebla que se convierte en su fuerza para que no aparezcan sus miedos, se disipen estos, él se sienta bien, cómodo, libre. Adrián es un personaje con el que muchos nos podemos sentir identificados porque todos hemos podido vivir situaciones incómodas y consciente o inconscientemente creamos modos de saberlas afrontar porque no son de nuestro agrado. Es tu turno, Adrián un libro sobre la psicología humana y cómo los problemas a veces no tienen que ver con que tengas una estructura familiar más o menos desestructurada; a veces aparecen los miedos y no se sabe muy bien por qué. Adrián es un niño imaginativo, creativo, bueno y fácilmente un lector puede sentirse de su lado. Todos al final buscamos amigos, personas o sensaciones que nos hacen volver a nuestro estado de felicidad, gracias a los cuales nos sentimos de nuevo protegidos y no perdidos en un mundo a veces hostil, grande, dificultoso, lleno de temores, de inseguridades. Hay un juego en el libro entre la dicha y el sentirse desdichado, entre la realidad cruel y una realidad donde la imaginación de uno le pone color y energía.

Este libro está editado por Ekaré en este año 2017. La edición es en tapa dura. Muy cuidada y con un olor a libro de los que me gustan. Es un libro con un formato muy cómodo, muy fácilmente transportable, más bien pequeño. Está escrito por Helena Oberg (1966) e ilustrado por Kristin Lidstrom (1984), las dos autoras suecas. Las guardas del libro tienen una función narrativa comenzando la historia ya en ellas. Es tu turno, Adrián fue nominado en 2015 al August Prize. Rodeados de libros muy amables y estéticamente monos, con mucha sencillez y pocos colores, esta pequeña novela tiene un aspecto distinto, un punto diferente, mucha fuerza en la gran variedad de colores que no teme mezclar y llenar todos los espacios. Las tipografías también son un elemento a destacar. Son muy preparadas para el libro -la del título que luego se repite en el interior del libro es genial- y es un tipo de letra, la más usada, que simula a la escritura de una persona.

La historia está contada a modo de diario, en primera persona por Adrián. Me ha recordado al libro de Jordi Sierra i Fabra de El niño que se cayó en un agujero. Las ilustraciones son fluidas pudiendo observar la facilidad con la que esta artista dibuja, el trazo fácil y el gran dominio del lápiz. Todos los elementos de la escena parecen estar ahí más allá del dibujo, como si existieran; los dibujos transmiten un placer visual mientras el ojo recorre todo el plano. Hay un punto, como decía, de cine, de escenas que están pasando, momentos que están sucediendo, pura acción, presente.

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Abecedario del cuerpo imaginado Un libro de haikus observando "una naturaleza negada donde no nos detenemos a pensar en las cosas que suceden al cuerpo"

Abecedario del cuerpo imaginario es un libro con 27 haikus como 27 letras tiene el abecedario. Está escrito por Mar Benegas e ilustrado por Guridi. Editado por A buen paso. La parte física de Abecedario del cuerpo imaginado es interesante: se trata de un libro en formato vertical bastante alargado y encuadernado aparentemente de modo artesanal, sin lomo y cosido con un hilo grueso.

Imagino que se trata de un intento de hacer más humano el libro, más personal, más único, más especial. Es un libro bastante expresivo gracias a su formato y sus demás elementos a la hora de editarlo. Además en Japón se escribe de arriba a abajo. Las guardas como tales no existen porque en este caso estas no son necesarias para amarrar la portada al resto del cuadernillo ya que cada página del libro, incluida la portada son individuales y están unidas por ese hilo que las cose, como decía.

Solo dos ojos
y cabe todo el cielo,
¿cómo es posible?

Al final del libro se explica al lector qué es un haiku:

Los haikus son poemas muy breves, sólo tienen tres versos, y, además, muy cortos. Son como la visión de un paisaje hermoso por la ventanilla de un tren a toda velocidad o como recibir una buena noticia: belleza intensa y fugaz.

Se plantean varias preguntas en este epílogo de Abecedario del cuerpo imaginado: ¿De dónde vienen los haikus? ¿Por qué escribí estos haikus? ¿Quieres escribir haikus?

También en este paratexto Mar Benegas nos dice que los haikus tienen muchas normas y que para escribir los suyos se saltó algunas como que los haikus solo hablan de la naturaleza y que ella también ha escrito sobre el cuerpo. Porque según Mar Benegas explica el cuerpo, las personas y sus sentimientos forman parte de la naturaleza. Hay otras normas que también se ha saltado, como el hecho de que en los haikus no se suelen utilizan metáforas o hablar de las emociones, pero como dice Mar Benegas: “lo bueno de la poesía es que puedes saltarte las normas”.

Cuerpo inocente;
su sangre derramada
mancha la historia

El tiempo pasa.
Como pájaro hambriento
comiendo migas

Los haikus de Abecedario del cuerpo imaginado, como todos los haikus, se pueden leer rápido porque son breves y sencillos, pero para comprenderlos o para entender todas o muchas de sus posibilidades, lo que a ti te dicen, hay que detenerse y saborear las palabras, pensar las palabras y observar las ilustraciones de Guridi que mezclan también naturaleza y cuerpo humano. Las ilustraciones de este artista son como una emoción, una sensación en movimiento que está sucediendo. No es exactamente la que explica el haiku sino que es como otra parte de la intención del haiku, vista una misma sensación desde otro lado. Guridi es muy elegante y en este trabajo minimalista parte de la esencia para provocar un diálogo con el espectador que podrá jugar entre el haiku y el haiga, que es una ilustración que tradicionalmente acompañaba al haiku.

Se trata de un libro que es una puerta para la vida de las pequeñas cosas. Una declaración prácticamente antisistema en muchos sentidos. Cuando en numerosos casos se nos impone una vida rápida, sin tiempo para nada, donde además la creación artística está minusvalorada y ni siquiera se piensa en ella cuando hay algo de tiempo libre. Este libro es un espacio para contemplarnos a nosotros mismos; a las personas que somos, nuestros miedos, nuestros caminos, nuestros pasados, nuestras vivencias, nuestros saberes… Se trata de una literatura curativa sin querer serlo porque los haikus parten quizás de la necesidad de curación de uno mismo, y no con intención de serlo para los demás. Pero al final somos individuos de una misma especie y tenemos un conjunto de emociones comunes.

No se me ocurre mejor pasatiempo que abrir las ventanas de uno mismo. De uno mismo hacia el mundo que es capaz de leer. Para leerlo y conocerse mejor conociendo lo que en este libro se nos ofrece.

Con nuestras manos
abrir todas las jaulas.
Vuelo de aves.

 

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Ciudad laberinto, un poemario sobre la ciudad que muchos pensamos Este poemario fue ganador del Premio de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela 2009

Ciudad laberinto es un conjunto de poemas con una temática que les une: la ciudad. La ciudad vista como un espacio donde también se puede soñar, donde también uno puede ser feliz contando con el apoyo, filtro, de la poesía. Una ciudad, al menos así lo veo yo, es vista como menos inspiradora a la hora de hacer un tipo de poesía de esta que te deja buen sabor de boca. El campo, el pueblo siempre parecen escenarios más agradables, más propicios para soñar, emular. Sin embargo, en este poemario la ciudad es vista también desde un punto entrañable, amable -aunque hay poemas que hablan de la falta de contacto humano, las prisas- que te deja unas sensaciones sobre la ciudad vista desde el punto de vista que a mí me gusta verla.

Es una ciudad donde lo bueno y lo malo puede ser divertido, se ve de un modo más o menos objetivo: esto es lo que hay. Además, podemos encontrar tres acertijos –ciudacertijos-.

Mi ciudad salvaje

Mi plaza despierta

como una tortuga:

se encoge y se extiende,

se estira y se arruga.

Mi calle se enrosca

como una serpiente:

se llena de niebla

y se traga a la gente.

Mi casa se esconde

como un caracol:

cierra las persianas

y enciende un farol.

El madrileño Pedro Mañas (1981) es el autor de este poemario ganador del Premio de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela, un premio que edita Kalandraka dentro del sello Faktoría K de Libros. La poesía parecería en peligro de extinción. Quizás porque a leer poesía también se aprende y los niños tienen un torrente de novelas y álbumes ilustrados mucho más potente que el de poesía. La poesía es una manera diferente de comunicar donde el lenguaje adquiere toda la belleza. 

El premio Ciudad de Orihuela es de los premios más prestigiosos en la actualidad en poesía dado que la poesía para niños y jóvenes es un campo poco habitual en las ediciones que se realizan en castellano.

Silvina Socolovsky es una ilustradora argentina (1965) que desde 1988 reside en Madrid, en Bustarviejo.

Para bien o para mal es difícil separar ya estos poemas de las ilustraciones, de su portada… Resulta ya un conjunto porque parte del tono del poemario lo dan las ilustraciones.

Ciudad laberinto es un poemario como en voz baja, una intimidad a la que ayudan las ilustraciones de colores sobrios y algo oníricas. Es un poemario travieso, inteligente, divertido que consta de 30 poemas., no divididos nada más que por el transcurrir de los mismos. Entre ellos podemos encontrar: Ciudad laberinto, Estaciones, Comida basura, ¡Ladrones!, Poema rascacielos, Agosto, La abeja perdida, Estrellas de feria, Los hombres hormiga, ¡Qué hambre!, A la orilla de la carretera, Canción para hacerse rico, ¡Clic!

La ciudad se presenta como simpática, aunque también tenga sus problemas -ladrones, contaminación, pobreza, mala alimentación, individualidad-. Problemas que el lector puede localizar. La ciudad se presenta como un laberinto, como un lugar lleno de caminos posibles donde no es difícil perderse, donde hay de todo: mucha gente, muchos coches, edificios altos, farolas, señoras con moño, antenas, buzones, portales, alcantarillas.

La estatua de la plaza

La estatua de la plaza,

cuando llueve,

saca su lengua de piedra

y bebe.

La estatua de la plaza,

cuando truena,

mira correr a la gente

y tiembla.

La estatua de la plaza,

cuando nieva,

se pone su traje blanco

y sueña.

Ciudad laberinto es un poemario para muchos niños que actualmente viven en la ciudad. Estos niños podrán ver su ciudad a través de la poesía, entender los problemas sociales que acontecen, la falta de comunicación, así como los paisajes evocadores de muchos barrios de ciudades con sus tejados, chimeneas, sus farolas. Es un poemario de pleno siglo XXI, de actualidad.

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