Un espacio de libros

ilustración, ideas, creatividad y mi vida

Categoría: Entrevistas

Bárbara Serrano Kieckebusch de la editorial La casita roja: “Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas” Esta entrevista a la editora de La Casita roja la he llevado a cabo para la asignatura Editar para niños cómo se construye un catálogo del Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la UAB con la profesora Ana Garralón

La casita roja nace en septiembre de 2016 en Barcelona, un nacimiento interesante de conocer en parte por ser una novedad: ¿qué hacen las editoriales que dan sus primeros pasos en esta década de los años diez del siglo XXI?; en un momento aparentemente florido para la literatura infantil y juvenil pero donde se aprecia una adaptación de los libros al mercado más agresivamente capitalista y donde tras esas numerosas floraciones lo que hay es mucha flor de plástico, y un distanciamiento de la naturaleza de la literatura. Bárbara Serrano Kieckebusch es su editora, junto con Julián Pérez Aragón; hacen una propuesta por la producción local porque como nos comentaba Bárbara en los correos que he intercambiado con ella: “Para mí es inconcebible publicar fuera, soy una radical en eso. Tanto que he rechazado libros que me encantaban sólo porque me obligaban a participar en una coedición en Asia. El ecologismo no es una postura política: es una cuestión ética y de supervivencia.” Apuestan por el cómic en un catálogo que libro a libro les parezca coherente; donde el humor, pero también la aventura, la narrativa y el aprendizaje puedan formar parte del universo de los niños. Como dicen en su página web: “Nos tomamos la literatura tan en serio que ofrecemos risas”.

¿Cómo os decidisteis a empezar a editar libros precisamente en este momento en el que parece que hay una saturación de literatura infantil y juvenil en el mercado? Es cierto que el mercado infantil está saturado, en parte porque muchas editoriales que hasta ahora no publicaban libros infantiles han visto en él un nicho en el que crecer (durante un tiempo, el género ha resistido la crisis mejor que otros); lo mismo ha ocurrido con la novela gráfica y con los libros de cocina.

Por eso, desde el primer momento decidimos buscar un hueco propio dentro del nicho, editando libros con unas características muy marcadas: todos nuestros títulos tienen humor, porque es una buena forma de que los pequeños descubran la lectura como una fuente de placer y se aficionen a ella, que es el objetivo último de esta aventura. De ahí que apostemos asimismo con fuerza por el cómic. No obstante, no queremos hacer libros meramente divertidos: buscamos que todos tengan, aunque sea de forma sutil, una estructura narrativa clásica (planteamiento, nudo y desenlace) y algo de aventura, a diferencia de muchos títulos actuales, que son descriptivos y gravitan en torno a la ilustración, o a la inversa, tienen textos potentes pero gráficamente cojean un poco.

En tercer lugar, todos nuestros libros ofrecen un aprendizaje, transmiten algún valor y pretenden dar pie a que los padres reflexionen con los niños sobre algún tema. Por ejemplo, con ​¡Demasiados juguetes!​ se puede hablar sobre la tendencia a la acumulación; con ​Las aventuras de Lester y Bob​, ​Caja y ​Rodrigo y su mejor amigo​, sobre la amistad; sobre vencer los miedos con ​El capitán Pug​ y ​El globo rojo en la lluvia​, o la alegría de descubrir el mundo, como con ​Ovejas, muchas, muchísimas ovejas​, ​Viaje al fin del mundo​ y ​Vida en Marte​, la importancia de ser uno mismo, con ​¡Guau!​, o del poder de la imaginación y las nuevas emociones, con ​La caja sorpresa​.

Otro elemento que nos diferencia es que, por sistema, para reforzar esa vertiente, o en alguna ocasión la vertiente lúdica, preparamos materiales para las librerías que ofrecen un contenido complementario. Como sabemos que los libreros tienen poquísimo espacio, junto a la versión en papel también hacemos siempre la versión para la web. También preparamos materiales para profesores. La idea es hacerlo de todos los libros, pero como la única que trabaja exclusivamente para la editorial soy yo, así que me encargo de todo, desde la selección y el contacto con agentes y editores, hasta la entrada en máquina, la promoción y el trato con los distribuidores, y tampoco puedo externalizar mucho, lo voy haciendo cuando puedo.

Finalmente, en un proyecto tan arriesgado y personal, has de estar absolutamente convencido de lo que haces, y sentir pasión por ello, para poder soportar los momentos duros, que no son pocos: sobra decir que me apasiona mi trabajo y que no me imagino haciendo otra cosa (aunque me lo he planteado más de una vez durante mi carrera profesional), y siempre me ha encantado editar libros complejos, en color, y muy especialmente infantiles. Tengo la suerte, además, de conectar con los niños, con su humor, su imaginación, su lógica… Por eso me decanté por este género. Aparte, por más que haya quien lo considere un género menor, es esencial: constituye la semilla para crear nuevos lectores, por tanto hay que cuidar los libros al máximo, respetarlos y trabajarlos con mimo, pensando en todos los aspectos, mirándolos con lupa. Y también es así como yo necesito trabajar: no sólo por prurito profesional, sino sobre todo por respeto al autor, que te ha confiado su obra, y al lector.

Esto enlaza con que también me atrae el papel de editor como agente social, siempre he sentido la inquietud de aportar algo a la sociedad, y me gustaría que ésta fuera mi granito de arena en la formación de los niños: todos sabemos que la lectura nos ayuda a fijar el lenguaje, que estructura nuestro pensamiento, por tanto, cuanto más amplio es el lenguaje, mayores recursos tenemos para comprender el mundo; también nos ayuda a desarrollar la imaginación, a ampliar miras, a desarrollar la empatía… y a ser felices, claro.

La casita roja es una editorial muy reciente, no llegáis al año de vida. ¿Qué os gustaría llegar a conseguir? ¿Cuál es la meta? En primer lugar, que la cuenta corriente esté el menor tiempo posible a juego con el nombre de nuestra casita, para poder seguir publicando libros que adoramos y queremos compartir con los niños de nuestro país, y hacerlo de la forma que nos gusta (a un ritmo pausado, dedicando a cada proceso la atención y el tiempo que requiere) durante muchos años. Para ello, nos esforzamos por ir dando a conocer nuestro catálogo, nuestros valores, para que no sólo los libreros (a los que visitamos siempre que podemos) nos conozcan y aprecien (me alegra poder decir que en general la acogida ha sido magnífica: otro acicate para superar los momentos duros), sino también el público. Como todo editor, sueño con llegar a “crear marca”, que la gente confíe en que si compra un libro de La casita roja, no les defraudará y encontrarán sus elementos esenciales.

¿Qué diferencias encontráis entre la edición actual en España para niños y la de finales del siglo XX? Aparte de la burbuja editorial que sufre ahora mismo, en general se ha modernizado, ha empezado a abordar temas de actualidad y profundos para servir también de guía para los padres para afrontar problemas comunes, pero con libros hermosos, y en muchos casos a arriesgar más con las ilustraciones, se han ampliado los registros, imagino que en parte porque somos conscientes del bombardeo visual al que están sometidos los niños, y por tanto su registro también es más amplio. Cabe destacar asimismo que se ha extendido la deslocalización de la producción, en busca de costes más bajos. Pero eso es algo que nosotros rechazamos de plano: no sólo por la falta de control respecto al proceso que implica (me gusta ir a la entrada en máquina), y porque, en caso de que un libro tenga éxito y se agote la edición, no tienes margen de reacción y acabarás imprimiendo localmente, con lo que tu precio inicial no cuadrará con los nuevos costes. También lo rechazo porque todos sabemos que, cuando algo es más barato, es a costa de otros factores (precariedad laboral, descuido del medio ambiente).

Podríamos decir que ahora conviven las editoriales que siguen haciendo libros “de batalla” y a un ritmo industrial con otras que desde hace años apuestan por la calidad y los títulos muy selectos. Esto, a su vez, se refleja en que encontramos, a grandes rasgos, dos tipos de libros: los que gustan sobre todo a los niños (licencias, libros con mucha información pero un poco feúchos…) y los que gustan sobre todo a los adultos (ilustraciones hermosas, textos delicados, poéticos, descriptivos). Yo busco que nuestros libros puedan gustar a niños y adultos por igual: que a los adultos les parezcan hermosas las ilustraciones y los textos, y los atraigan los valores y aprendizajes de los títulos, y que los niños se diviertan con ellos, vivan aventuras, se emocionen.

¿Qué supone para La casita roja la ilustración en los libros que editáis? ¿Y el texto? Precisamente por lo que comento en el apartado anterior, ilustración y texto tienen un peso idéntico, su calidad debe estar perfectamente equilibrada. Incluso en libros con textos sencillísimos, como es el caso de O​vejas, muchas, muchísimas ovejas​ y ​¡Demasiados juguetes!​, el texto está muy pensado y trabajado: hemos reproducido la musicalidad, el ritmo y la economía del lenguaje de los originales.

Le dais bastante importancia en la editorial a la novela gráfica pero a veces la línea que diferencia esta del álbum ilustrado es muy fina. ¿Cuáles os parecen estas diferencias? En efecto, la frontera es muy fina, y de eso queremos convencer a libreros y lectores, dado que aún hay bastante prejuicio respecto al cómic, que se asocia a contenidos sencillos, superhéroes o licencias y ediciones baratas de quiosco, aparte de que se suele temer salirse de lo que se considera normal.

No obstante, la novela gráfica no sólo puede ser tan profunda y rica como un álbum ilustrado, sino que presenta ventajas respecto a éste, y unos pocos editores ya están publicando novelas gráficas infantiles de gran calidad, que aúnan la belleza del álbum ilustrado con dichas ventajas del cómic: en primer lugar, la narración descansa sobre los diálogos y la secuenciación de imágenes; así pues, con sus textos breves y el constante apoyo de las imágenes, que contextualizan el texto, de modo que puedes introducir mayor vocabulario, los cómics dan mayor independencia a los niños a la hora de leer, y pueden estimular a los más reticentes a hacerlo, pues pueden seguir la historia sólo con las imágenes. En cambio, en el álbum ilustrado el hilo argumental se divide entre texto e ilustración.

Además, en la novela gráfica la narración se construye con diversos lenguajes aparte de texto e ilustración: onomatopeyas, símbolos (notas musicales cuando alguien canta o silba, bombillas cuando uno tiene una idea…), expresiones faciales, colores con valor semántico… Así, se estimula la interpretación de símbolos, el desarrollo del lenguaje visual, esencial para interpretar información que encontramos en forma de imágenes, la capacidad de abstracción, y los acostumbra a mirar de izquierda a derecha y de arriba abajo, al igual que hacemos al leer.

Qué autores os gustaría poder llegar a publicar No tengo en mente grandes nombres: sólo quiero publicar grandes libros -o que al menos a mí me parecen grandes- sea quien sea el autor. Por ejemplo, la selección entre los Toon Books (colección en la que se publicaron originalmente todos los libros de nuestra colección de cómics salvo ​Caja​) la hago al margen del autor. Por supuesto, no negaré que me haría ilusión tener en catálogo a maestros como Ende, Roald Dahl, Sendak o Gianni Rodari. Pero sabemos que hay algunos grandes autores con obra infantil olvidada; he valorado algún caso pero los he descartado porque no tenían los elementos que busco (o tenían elementos que me echaban atrás).

Vuestro libro​ El globo rojo en la lluvia de Liniers tiene la capacidad de ser para todas las edades. ¿Cómo fue su proceso de edición? Fue un gozo poder contratar este precioso libro. La negociación fue dura, sobre todo porque la empecé cuando la editorial ni siquiera estaba constituida como empresa y yo era una completa desconocida entre los agentes y editores extranjeros (siempre he trabajado en la sombra, y mi experiencia en derechos de autor la adquirí como ayudante en el anonimato). Pero tengo la suerte de que, tras saber que llevo largos años en el sector, y que por tanto lo conozco y sé que no hay que perder de vista el aspecto financiero, captar mi entusiasmo, mi voluntad de trabajar con amor, y el espíritu del proyecto, tanto este agente en concreto como otros han confiado en nosotros y me alegra decir que de momento todos se muestran encantados con el resultado. Un problema con el que me encontré es el del lenguaje: yo quería evitar los giros argentinos del original, por ejemplo, el uso del pretérito indefinido cuando aquí empleamos el perfecto, así que hice una adaptación del texto y del título, también de algunos juegos de palabras, a un castellano estándar, que sometimos a aprobación del autor, con éxito.

Abogáis por el humor pero creo que por uno inteligente. ¿No habéis encontrado autores españoles que encajen con esto? Como te decía, los proyectos propios que he arrancado han quedado abortados, a pesar de haber invertido en ellos mucho tiempo y esfuerzo. Partían de ideas propias, eran encargos muy concretos, así que necesitaba más bien alguien que ejecutara una idea. Pero sí que he recibido algún original con ese humor inteligente, lo que pasa es que el humor no es el único denominador común de nuestro catálogo: debe convivir con los elementos enumerados al principio. No obstante, no me cabe duda de que hay creadores que encajarían con nuestro espíritu. El problema es encontrar el tiempo para buscarlos, o tener la suerte de que contacten con nosotros y se dé la circunstancia de que su propuesta tiene todo lo que buscamos.

Y por último, tengo entendido que actualmente la industria editorial se basa en las novedades y que cada vez más parece que las editoriales son como cualquier otra empresa, y deben sacar muchos libros para ser rentables. Pero los libros son arte y el arte no nace o no debería nacer de una necesidad comercial y más aún, el arte necesita tiempo y reposo. Tengo la impresión de que editoriales como Media Vaca hacen libros que pasaran a la historia, algunos han tardado años en hacerlos, pero nada tienen que hacer como empresa. ¿No creéis que hacer buenos libros está reñido con la actualidad necesidad de novedades, este sistema capitalista que está engulléndose el sentido de la literatura? Por descontado, es incompatible. Lo que apuntas es exactamente el problema último del sector editorial: la contradicción de que, siendo un oficio esencialmente artesanal (la edición de cada libro es un proceso único, en el que se coordinan numerosos agentes, personas, puede haber mil imprevistos, y cada texto, cada título tiene sus retos…; como bien dices, pide reposo, sea literatura o libro práctico, no importa), ha vivido un proceso de industrialización y aceleración que llegó a su cénit en los años que se consideran de bonanza, cuando, al igual que en el sector inmobiliario, se creó una burbuja que, como todas, acabó explotando. Sin embargo, el ritmo de publicación no ha descendido en relación con el descenso del consumo. Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas, y éste alimente el resto de la producción y compense los fracasos.

Aparte hay que mencionar la concentración del sector en grandes grupos que van engullendo editoriales (y librerías), y que en efecto se dirigen como una empresa estándar, con una búsqueda de un margen de beneficio altísimo, que no es propio del mundo del libro, así como de un crecimiento constante. Aunque también hay editoriales medianas que siguen la misma lógica, precisamente por esa necesidad de novedades y por la bajada del consumo (que ha llevado a algunas a diversificar, como comentaba, publicando géneros que hasta entonces no trabajaban). ¿Y a qué responde esta necesidad de novedades? El mercado no absorbe (porque es imposible) la ingente cantidad de novedades que se publican; por tanto, gran parte de ellas acaban siendo devueltas (como os habrán explicado, la devolución es un derecho de los libreros pactado a cambio de que sea el editor el que fije el precio; tiene sus ventajas, porque ayuda a las librerías independientes y pequeñas y evidentemente al editor, pero tienen ese lado terrible, son un disgusto cuando llegan y en general condenan al libro para siempre; además, te hacen vivir en la incertidumbre constante). Para que estas devoluciones no supongan un descalabro financiero, hay que compensarlas con constante colocación en el mercado, con los ingresos correspondientes. Es una locura, una huida hacia delante.

Yo confío en que cuidando al lector (porque el que sigue yendo a las librerías es el lector de raza, el que busca y valora la calidad), dosificando la producción (¿para qué publicar 8 libros al mes, cuando es raro que uno compren más de dos al mes?) y acompañando con mimo cada libro durante todo el proceso, apoyando a distribuidores y libreros, y, en mi caso, siendo conscientes de que se trata de un mercado de goteo, y por tanto debemos estar atentos a los gastos y prever que los ingresos se producen también gota a gota, se puede mantener una editorial que obtenga el margen suficiente para cubrir gastos e ir construyendo un colchón financiero para imprevistos. No me gustaría tener que relegar la editorial a un plano secundario y trabajar en otra cosa en paralelo para poder pagarme el alquiler.

También confío en que en algún momento el mercado se racionalizará, porque la situación no va únicamente en detrimento del libro: también sufren las consecuencias los trabajadores y colaboradores, sean autónomos o pequeñas empresas, que ven como sus sueldos y tarifas están congelados (en algunos casos, desde que se hizo el cambio al euro; increíble pero cierto), cuando no se bajan, y se ven sometidos a una presión terrible, obligados a trabajar con precipitación y angustia.

En los correos intercambiados, le pedimos a Bárbara una fotografía que les pudiera gustar para introducir en la entrevista y Bárbara nos habla de La casita roja real: “Donde pasé largos veranos en mi infancia, grandes momentos en mi juventud; vamos, un refugio y sinónimo de felicidad, como quiero que sea la editorial; aparte, desde el principio de la aventura pensé que, si mis finanzas se ponían especialmente difíciles, me instalaría en ella…”. Se nos han quedado cuestiones que nos gustaría conocer, más ahora tras saber más sobre la editorial, como el hecho de que algunos de los libros editados hasta ahora estén realizados con un lomo característico o preguntas sobre la traducción de los textos, ¿tiene Bárbara también una faceta de traductora? O saber algo más sobre los personajes que ya forman parte de su catálogo, de sus autores. Sobre las distintas colecciones. En cualquier caso, su catálogo es breve todavía y apenas puede verse el recorrido del mismo. Dejemos más preguntas para una futura ocasión.

 

Entrevista al poeta Pedro Villar Sánchez

Pedro Villar Sánchez, en adelante Pedro Villar, al cual pudimos descubrir cuando leímos El pastor de nubes, tiene tras de sí numerosas iniciativas en torno a la literatura como la dirección de la revista de poesía Aljibe a principios de los ochenta, donde compartió algunos de sus primeros versos; ha publicado varios libros como Los animales de la lluvia (editorial Diálogo), por el que recibió el Premio al Libro Mejor ilustrado en  2008 por la Generalitat Valenciana o el evocador Cuéntame (Fineo infantil), ilustrado por María Werniche, entre otras obras de las que hablaremos. Es un escritor nacido en Almansa, uno de los municipios más importantes de Albacete, manchego, aunque cerquita del mar; fundamentalmente ha escrito en verso: dice sentirse más cómodo escribiendo poesía que prosa.

R. Posiblemente me encuentre más cómodo escribiendo poesía porque habla de nuestras emociones, de lo que nos pasa o nos gustaría que nos sucediese, los deseos, los sueños. La poesía es el instante, lo que se nos escapa de las manos sin apenas tocarlo, al contrario que los cuentos que se desarrollan en la temporalidad. Leer o escribir poesía supone, como dice Ana Pelegrín, descubrir una mirada sensible de la realidad, ese es el punto de vista que me interesa. Para mí, escribir poesía es regresar al origen, al estado de la inocencia desde el que explicarnos el mundo. La infancia tiene esa magia indefinible, un estado no contaminado de prejuicios, lleno de ritmos, melodías, sentimientos y emociones. Hay una cita de Georges Jean que me gusta especialmente: Mediante el lenguaje poético es posible instalar el sueño en el corazón de la realidad, pero también mantener la realidad en el corazón del sueño.

Agradecemos su predisposición; Pedro Villar con sus respuestas ha hecho solito la entrevista que nosotros compartimos. No queremos resumir la misma, cortarla para extraer lo más importante, queremos compartir enteramente lo que nos ha contado. Y como aquí en internet no tenemos los problemas de espacio que pueden presentarse en el papel…

Hemos sabido que Cernuda es uno de sus poetas favoritos, que está trabajando actualmente con la editorial Libre Albedrío (entre otros proyectos). Que el recuerdo de la infancia le acompaña, así como inevitablemente los juegos del niño; que el universo de la narración oral le inspira (la literatura popular de origen medieval, los romances, la artesanía del contar…), lo entrañable le gusta, y que junto a la búsqueda de la calidad literaria y otras muchas sensibilidades como el amor por la naturaleza, nos ha facilitado que podamos conocer al escritor un poco mejor que como lectores ya intuíamos.

P. ¿Quiénes son tus referentes?

R. En poesía, y por encima de todo, La realidad o el deseo de Luis Cernuda, uno de mis poetas favoritos, su forma de decir me parece arrebatadora, una de las cumbres de la poesía española. Otras influencias notables han sido las de Miguel Hernández, Antonio Machado o García Lorca; como aprendizaje, los octasílabos del Romancero o los endecasílabos de Garcilaso. En novela, El Quijote siempre me enseñó las asombrosa capacidad de fabulación del ser humano, la ironía, el sentido del humor, la sabiduría popular del refranero. De Eduardo Galeano me emociona El libro de los abrazos por su capacidad para el asombro y la poesía, vuelvo a él cuando necesito sentir el soplo cálido de las palabras, me reconcilia con la vida. De Borges, su manera especial de acercarse al misterio y a la esencia de las cosas y de Luis Landero su forma entrañable de contar.

P. ¿Cómo crees que debería ser la literatura infantil y juvenil?

R. Para mí la literatura infantil y juvenil ha de ser siempre un espacio de libertad donde los sueños y las fantasías son todavía posibles. Pienso que en general goza de buena salud, pero me gustaría que todo lo que se publicara fuera auténtica literatura,que la calidad estuviese por encima siempre, incluso por encima de criterios comerciales. No todo vale, tenemos que ser muy cuidadosos con lo que se publica, y más si cabe cuando los receptores son los niños y niñas como lectores en formación. Creo sinceramente que hay muchos libros en el mercado que son totalmente prescindibles. Por otra parte, a veces las grandes editoriales mediatizan la literatura y la asfixian, encargando a los escritores/as libros sobre temas de actualidad y valores para intentar colocarlos rápidamente en las escuelas e institutos y donde la calidad queda en un segundo plano.

La tendencia del mercado me resulta muy curiosa porque en ocasiones observo que los libros se venden antes por valores o temas de actualidad que tratan, sin calibrar su calidad literaria. 

P. De todos tus libros, ¿nos podrías hablar de uno y decirnos por qué?

R. Resulta siempre difícil elegir un libro. Voy a hablaros deMiguel Hernández en 48 estampas (Amigos de papel). Es un homenaje al poeta universal de Orihuela. Está estructurado en 48 estampas o ilustraciones al estilo de los romances de ciego que iban acompañadas por estrofas de métrica popular. Lo planteé como un primer acercamiento para niños y otros seres sensibles a la figura de un poeta entregado a la vida y a la poesía. Quise transmitir también la necesidad de ver a Miguel Hernández como una de las grandes figuras de nuestra lírica, desvinculado de banderas y enfrentamientos que poco han ayudado a la difusión de sus versos. Percibir por encima de todo al poeta que nos enseña la humanidad de las palabras, el poder de la voluntad y el convencimiento de que siempre los sueños se pueden alcanzar. Fue mi humilde homenaje en el año del centenario de su nacimiento, una invitación en verso a conocer su vida y su obra. Las 48 ilustraciones del libro son de Pedro Villarejo que ha realizado un trabajo extraordinario.

P. Nos gusta mucho tu libro Tres veces tres la mar,  ilustrado por Leonor Pérez, y eso que no hemos podido tenerlo en las manos. ¿Se puede obtener ya en España? Ediciones El Naranjo tiene libros maravillosos (es verdad que como sensación al verlos ya que no los hemos tocado) que al parecer aquí no se pueden comprar…

R. Muchas gracias. Resulta complicado conseguirlo en España porque la editorial está ubicada en Méjico, y tiene que delegar en alguna empresa del sector que realice la distribución comercial y para eso se necesita un número elevado de ejemplares y de títulos. Ediciones El Naranjo es una pequeña editorial independiente, grande en producciones de calidad pero modesta en tirada. También influye que el precio se eleva por encima de lo habitual debido al transporte en avión y lo encarece. La distribución del libro en España así como otros libros de El Naranjo ha sido testimonial, apenas se han visto en librerías especializadas. Resultaría más efectivo para su distribución que alguna editorial española adquiriese los derechos y se pudiese imprimir y conseguir aquí, lo cual he estado intentado pero sin lograrlo hasta el momento.

P. Otro libro que nos encanta es El pastor de nubes. Qué función crees que aportan las ilustraciones, como las de Miguel Ángel Díez de este libro a tus palabras.

R. El álbum ilustrado nos aporta además de la lectura del texto, la lectura de la imagen desde la que el ilustrador crea un mundo paralelo y tangencial, una segunda piel, donde la simbiosis entre texto e imagen ha de ser equilibrada manteniendo la tensión justa, donde se redimensionan las palabras con las imágenes y las imágenes con las palabras, es entonces cuando se hace necesaria una labor de equipo que exige el contacto estrecho de ambos lenguajes. Miguel Ángel Díez es un gran ilustrador y buen amigo, así que tuve la fortuna de ir viendo cómo nacían las imágenes, además de comunicarnos con frecuencia y expresar cómo visualizaba yo algunos personajes mientras Miguel Ángel ha ido enriqueciendo la historia y poblándola de elementos que no estaban en el texto. Ese contacto mutuo en las dos direcciones ha sido muy enriquecedor para nosotros y por supuesto para el libro que ha ganado en magia y fantasía.

P. Cuáles son tus paisajes, tus sensaciones preferidas para escribir para niños y niñas.

R. Mi pasión por la poesía se debe al impulso de regresar al lugar donde fui niño y recuperar los juegos, los cantos y las palabras escritas en la arena.

Cuando escribo para niños y otros seres sensibles y curiosos, los paisajes son los de la inocencia de la infancia, ese territorio sagrado del recuerdo que me acompaña siempre.

Rumores en el agua,

infancia, infancia,

cerré los ojos,

busqué la voz,

hundí mis manos

de sal y playa,

y entre las olas

nacieron las palabras.

Fragmento del libro Tres veces tres la mar.

P. ¿Tienes ahora entre manos algún libro?

R. En proceso de escritura tengo un libro de poemas para los más pequeños y un libro de aventuras en prosa con mucho sentido del humor sobre nuestros mitos más cercanos. Pendiente de publicación tengo tres. En abril sale a la venta Doña Nube y Don Nubarrón (Colección El Tren Dorado, Enlace Editorial, Colombia), un cuento rimado con las ilustraciones de Jorge Ávila y que será distribuido en Perú, Colombia, Ecuador y Argentina. En proceso de ilustración están Los sueños de Gaudí (Diálogo infantil), álbum con textos escritos en prosa poética con las ilustraciones de Gemma Capdevila que acerca la figura del genial arquitecto y su obra a niños y adultos. Y por último estamos trabajando con una editorial española Libre Albedrío en un proyecto de versión libre de una canción popular con las ilustraciones de Tesa González.

P. Nos parece que eres una persona activa en el ciberespacio: ¿qué aportan en tu opinión las redes sociales como Twitter, Facebook o los blogs a los escritores…?

R. Las redes sociales, los blogs han revolucionado la comunicación y la han democratizado, multiplicando el intercambio de conocimientos, información y experiencias. Sobre todo las redes sociales han aportado visibilidad a la Literatura Infantil y Juvenil y la posibilidad de publicar y exponer aquello que se escribe, bien sean reseñas, informaciones o textos creativos. También facilita los encuentros, se han borrado fronteras poniendo en comunicación a personas de diversos países, supone un gran logro que sin salir de casa se pueda conocer y entrar en contacto directo con editores, escritores y lectores que posiblemente sin las redes sociales no se hubiese producido nunca dicho encuentro.

P. ¿Cuál fue el primer libro que publicaste? ¿Ves cambios estilísticos, temáticos con lo que escribes ahora?

El bosque de mi abecedario (Diálogo Infantil, 2003), con las ilustraciones de Miguel Calatayud, fue mi primer libro publicado para niños y otros seres sensibles y curiosos, un homenaje en verso a nuestra rica tradición oral: a los refranes, retahílas, adivinanzas, juegos y canciones populares que me acompañaron durante mi infancia. No veo cambios notables en temas y estilo, me sigue atrayendo el mundo de la naturaleza, de hecho hago referencias al mundo natural en Los animales de la lluvia(Diálogo infantil), El pastor de nubes (Kalandraka) y en Tres veces tres la mar (Ediciones El Naranjo, Méjico).

P. ¿Cómo ves el panorama actual de escritores de LIJ en España?

El panorama es alentador, creo que contamos con muy buenos escritores y escritoras. Vivimos una época esperanzada a pesar de la crisis económica y a pesar de que no se publica demasiada poesía, la calidad en líneas generales es alta. En estos tiempos tan alejados de la lírica y de la sensibilidad cada verso, cada libro es un milagro que se levanta de la escritura y se hace voz.

Ahora tenemos ganas de hacerle más preguntas. Para una próxima ocasión.

 

[Arriba]

Una vajilla impar es el álbum ilustrado ganador del V Premio Internacional de Álbum Ilustrado Edelvives, hablamos con su coautora Catalina González Vilar es la escritora de esta obra e Isabel Hojas la ilustradora

El Premio Internacional de Álbum Ilustrado de Edelvives llega a su quinta edición trazando un camino, todavía no muy largo, de cuatro obras premiadas y otros tantos autores (escritores e ilustradores) que se han presentado y que cuanto menos, también han activado la LIJ y tienen en común el amor por esta literatura. El hombre que quiso conocer a la luna, El barco volante y los personajes estrafalarios, Ahab y la ballena blanca y Dip han sido las cuatro historias ganadoras a las que ahora se une Una vajilla impar escrita por Catalina González Vilar e ilustrada por Isabel Hojas.

El jurado ha estado compuesto por profesionales del sector como Violante Krahe, Jefa de ediciones de literatura de Edelvives o la ilustradora Ana Juan.

De la mano de Catalina, a la que hemos podido hacer unas preguntas vamos a conocer un poco más acerca de esta historia que ha enriquecido a sus dos autoras a lo largo del proceso de creación, donde han puesto parte de su infancia y de sus vivencias también, que se ha gestado a ambos lados del oceáno entre Chile y España, y donde la sencillez y la honestidad con la vida han hecho que Una vajilla impar llegue ahora a muchas personas que ya desean tenerla entre manos.

P. Lo primero, ¿cómo te sientes al recibir esta recompensa a un trabajo bien hecho?

R. Ganar un premio como el de Edelvives es, ante todo, una gran inyección de ánimo. Generalmente este trabajo, tanto el mío como el de Isabel, la ilustradora de este álbum, es bastante solitario y de pronto algo así provoca una pequeña explosión que te pone en contacto con el resto del mundo. Por otra parte, y espero no sonar como un manual de autoayuda, lo que está claro es que hay que conseguir disfrutar de las recompensas mucho más silenciosas y discretas del trabajo diario. Eso es lo que te hace feliz a medio y largo plazo y lo que te permite seguir buscando, trabajando, escribiendo.Catalina-Gonzalez-foto-800px (1)

P. Hemos leído en tu web la bonita relación, si nos permites la palabra, gestada entre tú y la ilustradora de este libro, Isabel Hojas. ¿Cómo de importante es para ti que entre ambos creadores en este caso, haya esa “chispa”? ¿Cómo ha funcionado en Una vajilla impar?

R. La “chispa” personal entre el ilustrador y el escritor no es imprescindible para que un proyecto vea la luz, ni para que sea excelente. El editor puede hacer perfectamente de bisagra entre ambos, de tal modo que ni siquiera nos lleguemos a conocer personalmente. De hecho, probablemente este sea el camino más habitual, y yo estoy feliz con algunos libros que se han resuelto de ese modo. Sin embargo, para mí es un gran placer trabajar con ilustradores cuyo trabajo me interesa y con los que me siento cómoda, a gusto. Formar equipo con ellos, sorprenderme con los resultados que van obteniendo, encontrar el equilibrio en la forma de trabajar, distinta para cada persona, aprender a mirar a través de sus ojos. Todo eso me enriquece mucho, y me siento muy afortunada de poder disfrutarlo.

Eso incluye la relación personal que se establece con el ilustrador con el que estás armando el proyecto. Generalmente los contactos son a distancia, a través de mails y llamadas, y para alguien que trabaja muchas horas a solas, como decía antes, incluir este tipo de dinámicas dentro de la rutina cotidiana es muy refrescante.

Con Isabel Hojas la “chispa” ha estado ahí desde el primer momento. Nos conocimos, nos hicimos amigas y pensamos en hacer algo juntas. Por eso digo que para mí este álbum está unido indisolublemente a ese proceso en el que hemos ido cultivando y afianzando nuestra amistad. Y eso forma parte de las recompensas cotidianas de las que hablaba antes. Un nuevo boceto que llega a tu correo, un intercambio de opiniones sobre esta o aquella ilustración, contarnos cómo nos va la vida… todo eso hace que el trabajo esté entrelazado con lo que le da sentido.

Once tenedores de largas púas,

nueve tacitas de té,

y ejem…, solo una de café.

 

 Fragmento del libro La vajilla impar

P. Nosotros no hemos podido leer la historia de Una vajilla impar, no se ha publicado todavía claro. ¿Nos cuentas quién o quiénes o qué está en la historia?

R. La historia del álbum es muy sencilla. Utilizando como excusa el recuento de una vajilla cuyas piezas se pierden, se rompen o se destinan a otros usos, nos muestra distintas escenas en la vida de una familia, desde que los niños son pequeños hasta que crecen y el padre envejece. No grandes acontecimientos, sino sus momentos cotidianos, unos felices y otros no tan felices. De este modo el álbum trata, de una manera muy sutil y a distintos niveles, sobre las pérdidas, las cosas que se extravían o cambian, y también sobre los lazos que nos unen.

Mientras Isabel hacía pruebas y trataba de encontrar el estilo y la técnica que irían mejor, ambas hablábamos de nuestras familias. Las dos tuvimos una infancia muy feliz, con muchos hermanos y padres cariñosos, lo que no quitaba que tuviésemos tremendas peleas y provocásemos catástrofes domésticas. Pienso que ese es el espíritu del libro, lo que le da gran parte de su ternura. Una mirada afectuosa sobre la vida familiar, pero no exenta de detalles sacados de nuestras vivencias. El desconsuelo de una niña al romper una taza en la que ha plantado semillas, la pérdida de la abuela, los niños enzarzados en una pelea…

P. Por lo que hemos leído, Una vajilla impar es un libro para niñas y niños que, sin embargo, afronta los problemas de la vida. ¿La LIJ debería censurar temas o precisamente adaptarlos y evitar el escapismo, la superficialidad?

R. Este es un tema de reflexión recurrente en la literatura infantil, ¿verdad? ¿Hasta qué punto podemos contar? ¿Debemos mostrar o debemos proteger? Creo que lo que tenemos que hacer, en definitiva, es contar historias. Unas serán más superficiales, otras más profundas, algunas divertidas, otras más tristes. Lo fundamental, creo, es que de algún modo sean honestas. Puedes no contarlo todo, pero no puedes, no debes, escamotear la verdad, hacer pasar gato por liebre, simular. Los jóvenes lectores están dispuestos a jugar con la historia, a creer, a seguirte en tus invenciones, pero niños y mayores detectamos cuándo hay algo falso en la historia, cuándo nos están mintiendo sobre cosas esenciales. En cambio, ¡es tan revelador cuando hay verdad en una historia! Emily Dickinson tiene una frase preciosa sobre esto. Ella escribió: “La verdad es algo tan raro que es una delicia decirla.”

Pienso que se puede hablar de todo, pero que hay que saber hacerlo. Y a veces es muy difícil. Hay personas que tienen más talento que otras para abordar con naturalidad y sencillez temas como la muerte, la violencia, el dolor, la inseguridad. En sus historias ese no es el único tema, sino que hay un personaje sólido, y una historia que contar, y unas vivencias que incluyen, quizá de manera decisiva, alguno de estos aspectos más difíciles de la vida. Me parece que estos escritores saben dotar a sus historias no solo de profundidad y coherencia, sino que de ellas, del periplo vital de sus protagonistas, el lector extrae una vivencia que le permite afrontar eso mismo que puede estar descubriendo.

P. ¿Este premio te llega en qué etapa como escritora?

R. Pues me parece que no tengo perspectiva para decirlo. Sigo a la búsqueda, como siempre, tratando de aprender, de escribir mejor, de no conformarme, de no olvidarme tampoco de disfrutar. Cuanto más escribes más consciente eres de cuánto te queda por dominar, más ambición tienes. Esto es un estímulo y también un peligro, porque puede acabar frustrándote. Pero volvemos a las recompensas diarias, al placer de escribir, que sigue ahí, al amor por los libros y a esa conversación en la que participas como lectora y escritora.

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Entrevista a Arianna Squilloni (A buen paso): “Libros para caminantes curiosos”

Hemos querido hacer unas pocas preguntas a Arianna Squilloni, editora de A buen paso que recientemente ha participado en la coorganización del Concurso Internacional de Álbum Ilustrado Biblioteca Insular de Gran Canaria 2016 y que publicará el libro ganador, que ha sido Dorothy (de Javier Sáez Castán y Pablo Auladell), en marzo de 2017. Lo esperaremos.

El primer libro publicado por A buen paso fue Papá tatuado y de ese libro al último publicado La casa de los erizos ha pasado casi una década de andadura lo cual hace que bastantes títulos cuidadosamente nacidos aparezcan en la web de la editorial; libros tan especiales como Un jardín, Una historia verdadera, El vuelo de la familia Knitter, Una vaca, Abecedario del cuerpo imaginado, El regalo de la gigante, El silencio del bosqueSi tuviéramos que entender la editorial diríamos la palabra interesante; sus libros son inteligentes, con cierta sabiduría y saber de la época en la que están, cada uno de ellos con una gran personalidad, cuidados, difíciles, maduros porque efectivamente no tienen la impulsividad que rezuman muchas historias para niños…

  • ¿Cómo comenzó A buen paso?

Creo que a lo largo de la vida cada persona tiene que tratar de ser feliz compatiblemente con las circunstancias en las que ha nacido. Y al mismo tiempo que tiene que hacer algo por la sociedad en la que se encuentra. A buen paso empezó porque me gusta editar libros, creo que lo sé hacer y se trata de algo que me hace feliz. Al mismo tiempo me tomo la literatura y la literatura infantil en particular como algo moralmente serio e importante. Por lo tanto, A buen paso responde también a mi parte de responsabilidad social.

  • ¿Cómo definirías la editorial?

La editorial publica libros para caminantes curiosos.

  • ¿Qué es para ti la literatura infantil y juvenil?

Una literatura que también pueden leer los adultos.

  •  ¿Qué opinas del sector editorial de LIJ en España?

Se trata de un sector particularmente activo, en el que destacan algunos proyectos innovadores y necesarios como las cajas de filosofía visual Wonder Ponder o las creaciones de Milimbo. Pero, al margen de eso, hay algo que me preocupa… La literatura está dejando de ser percibida como tal, es como si la definición de lo que es literatura estuviera padeciendo una re-definición que la instrumentaliza a la vehiculación de determinados valores que se consideran correctos, y que pide textos cuya comprensión sea inmediata. El problema es que la literatura por definición tiene que suscitar preguntas y dudas. Su significado no tiene por qué ser evidente a la primera lectura, la belleza de la literatura es que su portada se va desvelando poco a poco. Didactismo e inmediatez son el antítesis de lo literario y sin embargo se está reduciendo lo literario precisamente a estos dos elementos.

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Didactismo e inmediatez son el antítesis de lo literario y sin embargo se está reduciendo lo literario precisamente a estos dos elementos.

  • ¿Es difícil vivir de esto? ¿Es posible?

Depende del estilo de vida que uno quiera llevar… Es posible, claro que sí, tiene que serlo porque se trata de un trabajo que se hace con la totalidad de mi tiempo (y también de mi espacio, la casa está llena de cajas de libros). Cada uno encuentra una manera de cuadrar gastos e ingresos, es fundamental.

  • Tu último libro publicado es La casa de los erizos. ¿Ves un cambio de este último libro al primero que publicaste? 

Cada libro es único y especial, el primer libro que publiqué en concreto fue Papá tatuado… A pesar de la diferencia tanto en el estilo literario, en el género, como en estilo de ilustración, creo que el espíritu que anima las dos obras es el mismo. Detrás de ellas hay unos autores que tenían algo importante que decir y encontraron una manera para hacerlo.image

  • ¿En qué o qué te inspira a la hora de editar un libro?

Me encantan las buenas historias. Me encantan los cuentos y los poemas que me sugieren algo, una idea inasible que se va definiendo a medida que pasa el tiempo. Me encantan las historias cuyos protagonistas son héroes improbables y tozudos y que, de ser posible, se mueven en medio de un bosque, un entorno natural.

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Entrevista a Mercedes Bouzo de la editorial Narval Desde 2013 es Mercedes Bouzo la que lleva la editorial Narval, iniciada por Eva Metola

Narval es una editorial con una mirada original, convencida de la personalidad que la forjó y que poco a poco muchas personas hemos conocido. Eva Metola fue la que inició todo y en la segunda etapa que está viviendo la editorial desde 2013 con Mercedes Bouzo la madre de Eva, la línea editorial inicial se mezcla, si no se hacía antes, con el interés por los clásicos, la pintura de siglos pasados, la feria de Bolonia… El Narval es un animal maravilloso y desde la editorial desean “seguir descubriendo autores valiosos, editar textos diferentes, apuestas arriesgadas y necesarias para la sociedad de nuestro tiempo”.

  • ¿Cómo comenzó la andadura de Narval?

En el año 2010 mi hija, Eva Metola, me comentó con mucha ilusión que estaba preparando una editorial infantil. Un proyecto diferente con respecto a las otras editoriales que había en ese momento en el mercado. Se trataba de editar libros de calidad para niños (y, por supuesto, también para mayores). Libros sin moralejas, sin acotaciones por edad (los niños saben muy bien lo que quieren), sin intención pedagógica, libros en los que primara la calidad tanto en el texto como en la ilustración, libros comprometidos. Una editorial que diera cabida a buenos autores, a ser posible todos españoles. Desde el comienzo, Narval consideró autores tanto al responsable del texto como al de la ilustración. En igualdad de condiciones. La autoría es un factor clave y, como es evidente, un libro es distinto en función de quién lo haya ilustrado.

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Osa

Eva/Narval contó con el apoyo entusiasta de autores, libreros, impresores, distintos actores de la cadena del libro, etc., pues en ese momento se trataba de una apuesta arriesgada y novedosa.

Los primeros libros publicados fueron Mani Orejas de Luna (que reeditamos ahora), de Adolfo Serra y Lola Guerrera, La primera palabra de Mara, de Ángel Domingo y Miguel Tanco, y La princesa feliz, de Carlo Frabetti y Patricia Metola, el gran lanzamiento del momento. Más tarde llegaron Barba azul, de Samuel Alonso y Mónica Calvo, y Caperucita Roja, de Adolfo Serra. Y luego continuamos nuestro recorrido con la publicación de otros muchos títulos en álbum ilustrado y narrativa, pues desde el comienzo apostamos por estas dos líneas editoriales.

  • ¿Por qué el nombre de Narval, un animal tan bonito en nuestra opinión, o no tiene nada que ver con él?

Pues según lo que recuerdo, se barajaron muchos nombres y finalmente se decidió que Narval era un buen nombre. Tal vez por la singularidad de este unicornio que habita en las aguas gélidas que rodean el Ártico.

  • ¿Qué libros o películas u otras representaciones artísticas han sido vuestra inspiración a lo largo de la vida de Narval?

En la historia de Narval hay que distinguir dos etapas. A partir del 2013, inicio de la segunda etapa de la editorial, tomamos como referencias las ideas de Eva Metola y continuamos su línea editorial.

En la historia de Narval hay que distinguir dos etapas.

Mi inspiración ha sido la Feria de Bolonia. He mantenido los criterios de calidad artística con la ayuda de los profesionales que me acompañan. En este sentido, Patricia Metola, directora artística de Narval, es parte fundamental. Irene Amador hace también un magnífico trabajo en la selección. Mi intuición me sirve de guía.

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Un dragón llamado Zipo

Los clásicos han sido siempre importantes referencias literarias y artísticas. Nunca olvidaré Jim Botón y Lucas el Maquinista de Michael Ende, o Matilda de Roal Dahl, y también Mujercitas, de Louis May Alcott.
En la Feria de Bolonia descubrí un museo de arte y me enamoré de artistas grandiosos como Javier Zabala o Miguel Tanco. Me impresionaron mucho la mayor parte de los seleccionados.

Mi interés por la pintura me ha servido también de guía. Es curioso el caso de El Bosco, un pintor que me ha gustado siempre, que este año hemos tenido de plena actualidad en Madrid y que ha sido un referente para muchos ilustradores como se ha puesto de manifiesto en la exposición en Matadero Madrid, El políptico de los Iluminados. Un viaje ilustrado al legado de El Bosco. Siempre me ha interesado su forma de dibujar y el tratamiento que hace del espacio. También me han servido como fuente de inspiración los pintores impresionistas, el uso que hicieron del color… o la obra de pintores actuales como Manuel Bouzo.

  • ¿Adónde os gustaría llegar?

A la identificación de nuestro sello. A que los profesionales y el público en general quieran ver los libros que publicamos porque piensen que siempre hay algo interesante que descubrir, los compren o no. Nuestros libros se identifican como libros narvalianos. ¿Qué es esto? Libros diferentes, a veces difíciles y arriesgados, pero que gozan del reconocimiento de los buenos profesionales. Este reconocimiento ayuda a continuar porque a veces el mercado no nos premia en igual medida. Nos hemos distinguido desde el comienzo por la calidad de nuestros autores, consagrados y noveles, algunos de estos últimos ahora ya forman parte de la categoría consagrados. Queremos seguir descubriendo autores valiosos, editar textos diferentes, apuestas arriesgadas y necesarias para la sociedad de nuestro tiempo.

  • ¿Qué significa para vosotros la literatura infantil y juvenil?

Todo.

Un buen libro es un buen libro, sea para niños o para mayores. ¿Los libros de Narval son libros para mayores? ¿Son para niños? Pues nosotros decimos que son libros para niños que les gustan a los mayores o son libros para mayores que les gustan a los niños. De lo que sí estamos seguros es de que son libros magníficos y cuando los ofrecemos podemos decir con orgullo: «toma este es un buen libro». Leemos con atención todos los originales que nos llegan. Hacemos una selección rigurosa. Pedimos calidad e interés. Es un trabajo que apasiona.

  • De todos vuestros libros publicados, ¿podéis hablarnos de uno y por qué?

petsmaniaEs muy difícil porque en todos ponemos el corazón. Pero un libro que me parece que no ha tenido el reconocimiento que debiera (solo cuando lo enseñamos personalmente) es Tac, tac, tac, plof. Este álbum tiene unas maravillosas ilustraciones de Minia Regos a partir de las cuales Pepe Monteserín escribió un texto genial. Es un libro original, tierno, trata el problema de la contaminación marina de forma indirecta, contiene aventura en el sentido clásico del término, está protagonizado por una niña intrépida, audaz y curiosa. Y además existen razones afectivas importantes. Está dedicado a mis nietos, los hijos de Eva, protagonista de la historia. Tac, tac, tac, plof y Calvino (Carlo Frabetti y Patricia Metola) fueron dos libros dedicados a Eva y publicados tras su fallecimiento el 1 de octubre de 2012.

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Pequeña entrevista a Martes de cuento, un blog que encanta a los cibernautas

Conocimos a Martes de cuento porque ella, sin tener ninguna obligación, simplemente por ser amable (suponemos que algo le gustaba nuestro blog), nos empezó a comentar en la mayoría de las entradas que subíamos y a dar a me gusta en casi todas las publicaciones. Se ha ganado nuestro cariño a base de comentarios simpáticos, interesantes, tiernos…

Así que hemos querido hacerle una pequeña entrevista para conocerla algo mejor porque verdaderamente su blog Martes de cuento se ha convertido en toda una referencia si pensamos en literatura infantil y juvenil en la red, ha conseguido crear una gran comunidad de amigos de los cuentos. En él cada martes se publica un cuento, pero no solo eso sino que también hay poesía, hay una tienda, hay fichas de lectura… Y en definitiva hay un lugar que es Isla Imaginada donde todos los seres de los cuentos caben.

  • ¿Cómo comenzó la andadura de tu blog Martes de cuento? y ¿cuáles son los logros que te han hecho más ilusión a lo largo de este tiempo?

Empezó en septiembre de 2013, porque en diciembre de 2012 llegó a mi vida una pequeña personita y pensé que sería bonito recopilar cuentos para ella. Al empezar, no imaginé que un proyecto tan personal creciera como lo ha hecho, ni tampoco que gustara a otras personas. Porque en todo este tiempo, lo mejor que me ha ocurrido es, precisamente, eso: que el número de amigos de los cuentos de todas las edades no ha parado de crecer.

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  • ¿Cuáles son los nuevos proyectos?

Aunque tengo muchas ideas rondando por la cabeza, no puedo poner en marcha nada nuevo por falta de tiempo. De momento, me conformaré con seguir buscando buenos cuentos para compartir cada martes, pero seguro que durante 2017 pondré en marcha alguna novedad, o al menos lo intentaré.

  • ¿Qué opinas sobre la literatura infantil y juvenil?

Opino que hay de muy buena y hay de muy mala… (Risas) Pero esto no es un secreto y ocurre también con la literatura que se publica destinada a cualquier edad. Hay libros geniales y otros que uno no se explica que se hayan publicado. Pienso que en algunas historias de LIJ se hace tanto hincapié en los “valores” que la calidad literaria brilla por su ausencia. Considero que nunca se debería perder de vista que la literatura es, a cualquier edad y ante todo, diversión y goce y no aleccionamiento. Una de las consecuencias que trae consigo la lectura es la construcción de una mente crítica, pero si nos dicen qué es lo que debemos pensar… ¿de qué sirve leer?

Por otra parte, hay libros que te dejan sin aliento y piensas: ¡Ojalá lo hubiera escrito yo! Sobre todo, algunos álbumes ilustrados que, aunque no explican la historia con el texto, son una auténtica maravilla y viendo las imágenes puedes construir universos enteros.



  • ¿Cómo ha sido la publicación de tu libro Martes de cuento. Pasaje a Isla Imaginada? Con ilustraciones de Emmna Pumarola.

El libro fue a la vez un experimento y un sueño personal. Por una parte, tenía muchísimas ganas de publicar algo de lo que yo he escrito y, por otra, algunas de las personas que leen los cuentos cada martes en el blog me habían comentado que les gustaría tener un recopilatorio en papel; así que me decidí a autoeditar el libro. Me alegro de haberme decidido, porque está siendo una experiencia mágica que me encantaría poder repetir.

  • ¿Nos puedes hablar de tres libros de LIJ que tú nos recomiendes?

No soy muy amiga de recomendaciones; considero que los libros y el lector establecen un diálogo muy personal y vivo, y lo que me sirve a mí aquí y ahora, puede que no le sirva a los demás o que incluso no me sirva a mí misma dentro de un tiempo y esto puede hacerse extensivo a cualquier recomendación. Lo que sí te puedo mencionar son tres títulos (¡vaya aprieto!, ¡solo tres!) a los que siempre regreso y nunca me decepcionan: Alicia en el país de las maravillas, Charly y la fábrica de chocolate y Los viajes de Gulliver.

¡Gracias Martes por molestarte en contestarnos a las preguntas!

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Elena Odriozola: “cuando leo un texto veo a los personajes. Y los traslado al papel. El gesto, la actitud, la postura…” Es una de las ilustradoras más importantes del panorama nacional

Ya en su momento escribimos sobre Elena Odriozola en profundidad, pero nada mejor que hablar con ella personalmente. Hemos entrevistado a Elena Odriozola. Porque nos encanta su trabajo. Tus ilustraciones nos transmiten una sensación de calma, de ambiente agradable donde vemos gestos sutiles y movimientos leves, siempre sobre una atmósfera ausente de elementos que puedan interferir en lo principal que da sentido a la historia: los sentimientos. ¿Cómo es tu manera de extraer del texto a tus personajes?, ¿es el gesto el que hace a este?

Jugando en las ramas de Elena Odriozola

– Supongo que como cualquier persona, cuando leo un texto veo a los personajes. Y los traslado al papel. El gesto, la actitud, la postura… son muy importantes, los que describen al personaje.

Te hemos escuchado decir algo que nos ha parecido muy bonito respecto al porqué de que no tengan cuello los bebés que dibujas: “Cuando somos adultos separamos la cabeza del corazón”. ¿Crees que este alargamiento de cuello continúa según envejecemos?

– No lo sé, supongo que la mayoría de las veces sí. De todas formas ese comentario fue una deducción que hice en el momento, sin pensar, respondiendo a una pregunta que me hicieron sobre mis cuellos. No es algo que haya analizado ni puedo afirmar que lo hago así por esa razón, pero creo que tiene sentido, que puede ser.

Cuando no reconozco esa mirada lo deshecho.

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Ciertamente nos vamos deformando, moldeando o al menos cambiando de parecer respecto a nuestros sentimientos. Nos gusta tu faceta de conseguir representar esa elasticidad de modo externo. Siendo tan sutiles los gestos en las caras que dibujas, ¿Cómo es posible llegar a representar tanto en una mirada?

– Es algo que me siento incapaz de responder. Lo dibujo sabiendo lo que quiero transmitir, o lo que sentiría yo en esa situación… sin saber si lo percibirá alguien más que yo. Supongo que si yo me lo creo es más fácil transmitirlo. Cuando no reconozco esa mirada lo deshecho.

¿Qué técnica es la que más utilizas en tus ilustraciones? 

– La técnica va variando, cada vez más. Últimamente he hecho un teatrito de papel, recortar papel para componer la ilustración a capas, he utilizado rotulador, acrílico, lápiz… Hace no tanto hubiera podido decir una técnica preferida, en este momento me cuesta mucho.

Portada Educación y Biblioteca

Los personajes que vemos en tus libros andan siempre con unas vestimentas particulares y sería fácil reconocer estas ropas, telas y estampados entre las de otros ilustradores. La ropa aporta mucho color aunque carezca de ello y posee un lenguaje propio que quizá libere al personaje a la hora de explicarse o exponer su personalidad. ¿Estos personajes te vienen a la cabeza vestidos o decides sus ropas después de haber pensado previamente en ellos?

– Creo que todo va unido, que cuando pienso en el personaje él ya se ha vestido ¿O no? La verdad es que no me lo había planteado, me paro a pensarlo y no sé… Normalmente cuando empiezo a darle forma la ropa sale de forma natural.

la princesa y el guisante 150

Uno de nuestros libros favoritos es Un regalo del cielo, este libro tiene ilustraciones que para nada pierden el hilo de lo simpático de la historia. Las ilustraciones de las mamás que aparecen son bastante cómicas, esto ocurre en muchos otros libros tuyos, personajes que te sacan una sonrisa por su propia naturalidad. ¿De dónde sacas esta parte cómica?

– Ufff… no lo sé, no es algo consciente. La dulzura por sí sola me empalaga. Necesito algo de ironía, o de maldad… sin eso me resultaría vacío.

El pez que fue árbol

¿Qué te supuso ilustrar Guarda el secreto. Manual para brujas, un libro tan arraigado a las tradiciones vascas? ¿Y Eguberria?

– Tengo más fresco el recuerdo de Eguberria. Al leerlo recuerdo que me evadí a mi infancia, a la de mi Navidad, y sobre todo a las imágenes de un libro, “Xabiertxo” que miraba y remiraba cuando era pequeña. En realidad las ilustraciones están inspiradas en la estética de “Txiki”, ilustrador de ese libro y que a mí me gusta mucho. De todas formas había algunas tradiciones que no conocía, bien porque ya han desaparecido o porque se han mantenido más en los pueblos.

En cuanto a “Atxiki sekretua” (Guarda el secreto) sólo decir que mi cuarto apellido es Zugarramurdi, y se repite en el puesto 16. Digo yo que algo habré sacado de ahí…

Eguberria de Elena Odriozola

Un secreto del bosque, un libro que transmite tanto que uno parece estar dentro del bosque mismo sintiendo el susurro que fluye por sus ramas, escuchando de cerca a los protagonistas, percibiendo el amor. ¿Qué te parece lo más bonito de este libro?

– Quizá los personajes secundarios, esos pájaros testigos de la historia. Si viviera en una magnífica casa de campo invitaría a ellos y a los demás a tomar un té. Con pastas.

Cenicienta

Estos curiosos observadores andan picoteando, atontados, mirando mucho o simplemente posados o sentados sobre alguna superficie cerca del enfoque principal de la ilustración en tus libros. ¿Qué te transmiten las aves?

– Soy muy bichera en general, no tengo una afición particular por las aves. No sé, al principio no me gustaba hacerlos, y menos volando (y siguen sin volar apenas). Les gusta sentarse y observar, les he cogido cariño. Me encanta verlos dar saltitos.

Pulgarcita

Sabemos que no te gusta remontarte a algunos trabajos que quedaron atrás, que quizá formaron parte de otro momento. ¿Nos podrías resumir un poco las etapas que has tenido como ilustradora?, ¿en qué andas trabajando ahora?

– Me resulta muy difícil definir las etapas. Lo podría hacer con las técnicas, empezando por la acuarela, luego tintas, acrílicos… pasar de pintar a pincel a pintar con el dedo. Entre otras cosas. Y son procesos que han ido mezclándose, que han ido viniendo, no ha sido un dejar de golpe algo y empezar con otra cosa.

sentimientos encontrados

Una pregunta tontorrona. ¿Por dónde empezarías a dibujar un bebé?

– Una respuesta sosa: por la cabeza, como todos mis personajes. No hago distingos…

Alguien inspirador: Nathalie Parain (entre otros muchos)

Frankenstein

Nos gustaría que nos recomendaras un ilustrador/a que te haya sorprendido recientemente y otro/a que te sea inspirador/a.

– Alguien inspirador: Nathalie Parain (entre otros muchos). Y me siguen sorprendiendo ilustradores de hace muchísimos años que sigo descubriendo, y los que habrá que no conozca… Eso no significa que no me sorprendan los de ahora, pero en este momento no sé cuál nombrar (como siempre, una vez publicado esto, pensaré con rabia “por qué no nombaré a…”).

¿Y un libro o álbum ilustrado?

– Ya que he nombrado a Nathalie Parain: Faites votre marché.

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Daniel Montero Galán: “ya que mis dibujos viven de mí voy a hacer lo posible por vivir yo de ellos”

¡Inauguramos sección entrevistando al ilustrador Daniel Montero Galán!

Daniel Montero Galán ha ilustrado numerosos libros, álbumes ilustrados y también libros de texto. Su estilo “rectiforme espiraloide con manchitas” como él lo expone es también muy colorido, fino en sus terminaciones y redondo en sus cuerpos; un estilo muy personal que encanta no solo al público infantil, sino también al público adulto, aunque hay que decir que entre los de menor estatura resulta como un imán.

La técnica que utiliza en sus ilustraciones es prácticamente tan solo la acuarela, que maneja de un modo espectacular. También es el rotulador un aliado en otras ilustraciones.

Entre sus muchos libros destacamos estos: La costurera y el hilo de agua escrito por Mar Pavón, Los dedos escrito por Eugenio Aguirre, La princesa que quería escribir  escrito por Beatriz Berrocal Pérez, El elefante ha ocupado la catedral escrito por Juan Mayorga (con canciones de Pedro Sarmiento), Todo el mundo cuenta, escrito por J.M. Hernández Ripoll y Aro Sainz de la Maza y por supuesto una obra que merece la pena ser destacada sobre el resto por la inspiración que producen sus hojas es el Zooilógico escrito por el mismo Daniel Montero Galán.

¡Ah! y este último libro, que nos lo dejamos para el final (pero no se nos olvida) ya que es una novedad, La bruja Piruja escrito por Carlos Blanco Sánchez.

Y sin más comentarios os dejamos aquí la entrevista completa a Daniel Montero Galán.

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