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Una vajilla impar es el álbum ilustrado ganador del V Premio Internacional de Álbum Ilustrado Edelvives, hablamos con su coautora Catalina González Vilar es la escritora de esta obra e Isabel Hojas la ilustradora

El Premio Internacional de Álbum Ilustrado de Edelvives llega a su quinta edición trazando un camino, todavía no muy largo, de cuatro obras premiadas y otros tantos autores (escritores e ilustradores) que se han presentado y que cuanto menos, también han activado la LIJ y tienen en común el amor por esta literatura. El hombre que quiso conocer a la luna, El barco volante y los personajes estrafalarios, Ahab y la ballena blanca y Dip han sido las cuatro historias ganadoras a las que ahora se une Una vajilla impar escrita por Catalina González Vilar e ilustrada por Isabel Hojas.

El jurado ha estado compuesto por profesionales del sector como Violante Krahe, Jefa de ediciones de literatura de Edelvives o la ilustradora Ana Juan.

De la mano de Catalina, a la que hemos podido hacer unas preguntas vamos a conocer un poco más acerca de esta historia que ha enriquecido a sus dos autoras a lo largo del proceso de creación, donde han puesto parte de su infancia y de sus vivencias también, que se ha gestado a ambos lados del oceáno entre Chile y España, y donde la sencillez y la honestidad con la vida han hecho que Una vajilla impar llegue ahora a muchas personas que ya desean tenerla entre manos.

P. Lo primero, ¿cómo te sientes al recibir esta recompensa a un trabajo bien hecho?

R. Ganar un premio como el de Edelvives es, ante todo, una gran inyección de ánimo. Generalmente este trabajo, tanto el mío como el de Isabel, la ilustradora de este álbum, es bastante solitario y de pronto algo así provoca una pequeña explosión que te pone en contacto con el resto del mundo. Por otra parte, y espero no sonar como un manual de autoayuda, lo que está claro es que hay que conseguir disfrutar de las recompensas mucho más silenciosas y discretas del trabajo diario. Eso es lo que te hace feliz a medio y largo plazo y lo que te permite seguir buscando, trabajando, escribiendo.Catalina-Gonzalez-foto-800px (1)

P. Hemos leído en tu web la bonita relación, si nos permites la palabra, gestada entre tú y la ilustradora de este libro, Isabel Hojas. ¿Cómo de importante es para ti que entre ambos creadores en este caso, haya esa “chispa”? ¿Cómo ha funcionado en Una vajilla impar?

R. La “chispa” personal entre el ilustrador y el escritor no es imprescindible para que un proyecto vea la luz, ni para que sea excelente. El editor puede hacer perfectamente de bisagra entre ambos, de tal modo que ni siquiera nos lleguemos a conocer personalmente. De hecho, probablemente este sea el camino más habitual, y yo estoy feliz con algunos libros que se han resuelto de ese modo. Sin embargo, para mí es un gran placer trabajar con ilustradores cuyo trabajo me interesa y con los que me siento cómoda, a gusto. Formar equipo con ellos, sorprenderme con los resultados que van obteniendo, encontrar el equilibrio en la forma de trabajar, distinta para cada persona, aprender a mirar a través de sus ojos. Todo eso me enriquece mucho, y me siento muy afortunada de poder disfrutarlo.

Eso incluye la relación personal que se establece con el ilustrador con el que estás armando el proyecto. Generalmente los contactos son a distancia, a través de mails y llamadas, y para alguien que trabaja muchas horas a solas, como decía antes, incluir este tipo de dinámicas dentro de la rutina cotidiana es muy refrescante.

Con Isabel Hojas la “chispa” ha estado ahí desde el primer momento. Nos conocimos, nos hicimos amigas y pensamos en hacer algo juntas. Por eso digo que para mí este álbum está unido indisolublemente a ese proceso en el que hemos ido cultivando y afianzando nuestra amistad. Y eso forma parte de las recompensas cotidianas de las que hablaba antes. Un nuevo boceto que llega a tu correo, un intercambio de opiniones sobre esta o aquella ilustración, contarnos cómo nos va la vida… todo eso hace que el trabajo esté entrelazado con lo que le da sentido.

Once tenedores de largas púas,

nueve tacitas de té,

y ejem…, solo una de café.

 

 Fragmento del libro La vajilla impar

P. Nosotros no hemos podido leer la historia de Una vajilla impar, no se ha publicado todavía claro. ¿Nos cuentas quién o quiénes o qué está en la historia?

R. La historia del álbum es muy sencilla. Utilizando como excusa el recuento de una vajilla cuyas piezas se pierden, se rompen o se destinan a otros usos, nos muestra distintas escenas en la vida de una familia, desde que los niños son pequeños hasta que crecen y el padre envejece. No grandes acontecimientos, sino sus momentos cotidianos, unos felices y otros no tan felices. De este modo el álbum trata, de una manera muy sutil y a distintos niveles, sobre las pérdidas, las cosas que se extravían o cambian, y también sobre los lazos que nos unen.

Mientras Isabel hacía pruebas y trataba de encontrar el estilo y la técnica que irían mejor, ambas hablábamos de nuestras familias. Las dos tuvimos una infancia muy feliz, con muchos hermanos y padres cariñosos, lo que no quitaba que tuviésemos tremendas peleas y provocásemos catástrofes domésticas. Pienso que ese es el espíritu del libro, lo que le da gran parte de su ternura. Una mirada afectuosa sobre la vida familiar, pero no exenta de detalles sacados de nuestras vivencias. El desconsuelo de una niña al romper una taza en la que ha plantado semillas, la pérdida de la abuela, los niños enzarzados en una pelea…

P. Por lo que hemos leído, Una vajilla impar es un libro para niñas y niños que, sin embargo, afronta los problemas de la vida. ¿La LIJ debería censurar temas o precisamente adaptarlos y evitar el escapismo, la superficialidad?

R. Este es un tema de reflexión recurrente en la literatura infantil, ¿verdad? ¿Hasta qué punto podemos contar? ¿Debemos mostrar o debemos proteger? Creo que lo que tenemos que hacer, en definitiva, es contar historias. Unas serán más superficiales, otras más profundas, algunas divertidas, otras más tristes. Lo fundamental, creo, es que de algún modo sean honestas. Puedes no contarlo todo, pero no puedes, no debes, escamotear la verdad, hacer pasar gato por liebre, simular. Los jóvenes lectores están dispuestos a jugar con la historia, a creer, a seguirte en tus invenciones, pero niños y mayores detectamos cuándo hay algo falso en la historia, cuándo nos están mintiendo sobre cosas esenciales. En cambio, ¡es tan revelador cuando hay verdad en una historia! Emily Dickinson tiene una frase preciosa sobre esto. Ella escribió: “La verdad es algo tan raro que es una delicia decirla.”

Pienso que se puede hablar de todo, pero que hay que saber hacerlo. Y a veces es muy difícil. Hay personas que tienen más talento que otras para abordar con naturalidad y sencillez temas como la muerte, la violencia, el dolor, la inseguridad. En sus historias ese no es el único tema, sino que hay un personaje sólido, y una historia que contar, y unas vivencias que incluyen, quizá de manera decisiva, alguno de estos aspectos más difíciles de la vida. Me parece que estos escritores saben dotar a sus historias no solo de profundidad y coherencia, sino que de ellas, del periplo vital de sus protagonistas, el lector extrae una vivencia que le permite afrontar eso mismo que puede estar descubriendo.

P. ¿Este premio te llega en qué etapa como escritora?

R. Pues me parece que no tengo perspectiva para decirlo. Sigo a la búsqueda, como siempre, tratando de aprender, de escribir mejor, de no conformarme, de no olvidarme tampoco de disfrutar. Cuanto más escribes más consciente eres de cuánto te queda por dominar, más ambición tienes. Esto es un estímulo y también un peligro, porque puede acabar frustrándote. Pero volvemos a las recompensas diarias, al placer de escribir, que sigue ahí, al amor por los libros y a esa conversación en la que participas como lectora y escritora.

Entrevista a Mercedes Bouzo de la editorial Narval Desde 2013 es Mercedes Bouzo la que lleva la editorial Narval, iniciada por Eva Metola

Narval es una editorial con una mirada original, convencida de la personalidad que la forjó y que poco a poco muchas personas hemos conocido. Eva Metola fue la que inició todo y en la segunda etapa que está viviendo la editorial desde 2013 con Mercedes Bouzo la madre de Eva, la línea editorial inicial se mezcla, si no se hacía antes, con el interés por los clásicos, la pintura de siglos pasados, la feria de Bolonia… El Narval es un animal maravilloso y desde la editorial desean “seguir descubriendo autores valiosos, editar textos diferentes, apuestas arriesgadas y necesarias para la sociedad de nuestro tiempo”.

  • ¿Cómo comenzó la andadura de Narval?

En el año 2010 mi hija, Eva Metola, me comentó con mucha ilusión que estaba preparando una editorial infantil. Un proyecto diferente con respecto a las otras editoriales que había en ese momento en el mercado. Se trataba de editar libros de calidad para niños (y, por supuesto, también para mayores). Libros sin moralejas, sin acotaciones por edad (los niños saben muy bien lo que quieren), sin intención pedagógica, libros en los que primara la calidad tanto en el texto como en la ilustración, libros comprometidos. Una editorial que diera cabida a buenos autores, a ser posible todos españoles. Desde el comienzo, Narval consideró autores tanto al responsable del texto como al de la ilustración. En igualdad de condiciones. La autoría es un factor clave y, como es evidente, un libro es distinto en función de quién lo haya ilustrado.

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Osa

Eva/Narval contó con el apoyo entusiasta de autores, libreros, impresores, distintos actores de la cadena del libro, etc., pues en ese momento se trataba de una apuesta arriesgada y novedosa.

Los primeros libros publicados fueron Mani Orejas de Luna (que reeditamos ahora), de Adolfo Serra y Lola Guerrera, La primera palabra de Mara, de Ángel Domingo y Miguel Tanco, y La princesa feliz, de Carlo Frabetti y Patricia Metola, el gran lanzamiento del momento. Más tarde llegaron Barba azul, de Samuel Alonso y Mónica Calvo, y Caperucita Roja, de Adolfo Serra. Y luego continuamos nuestro recorrido con la publicación de otros muchos títulos en álbum ilustrado y narrativa, pues desde el comienzo apostamos por estas dos líneas editoriales.

  • ¿Por qué el nombre de Narval, un animal tan bonito en nuestra opinión, o no tiene nada que ver con él?

Pues según lo que recuerdo, se barajaron muchos nombres y finalmente se decidió que Narval era un buen nombre. Tal vez por la singularidad de este unicornio que habita en las aguas gélidas que rodean el Ártico.

  • ¿Qué libros o películas u otras representaciones artísticas han sido vuestra inspiración a lo largo de la vida de Narval?

En la historia de Narval hay que distinguir dos etapas. A partir del 2013, inicio de la segunda etapa de la editorial, tomamos como referencias las ideas de Eva Metola y continuamos su línea editorial.

En la historia de Narval hay que distinguir dos etapas.

Mi inspiración ha sido la Feria de Bolonia. He mantenido los criterios de calidad artística con la ayuda de los profesionales que me acompañan. En este sentido, Patricia Metola, directora artística de Narval, es parte fundamental. Irene Amador hace también un magnífico trabajo en la selección. Mi intuición me sirve de guía.

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Un dragón llamado Zipo

Los clásicos han sido siempre importantes referencias literarias y artísticas. Nunca olvidaré Jim Botón y Lucas el Maquinista de Michael Ende, o Matilda de Roal Dahl, y también Mujercitas, de Louis May Alcott.
En la Feria de Bolonia descubrí un museo de arte y me enamoré de artistas grandiosos como Javier Zabala o Miguel Tanco. Me impresionaron mucho la mayor parte de los seleccionados.

Mi interés por la pintura me ha servido también de guía. Es curioso el caso de El Bosco, un pintor que me ha gustado siempre, que este año hemos tenido de plena actualidad en Madrid y que ha sido un referente para muchos ilustradores como se ha puesto de manifiesto en la exposición en Matadero Madrid, El políptico de los Iluminados. Un viaje ilustrado al legado de El Bosco. Siempre me ha interesado su forma de dibujar y el tratamiento que hace del espacio. También me han servido como fuente de inspiración los pintores impresionistas, el uso que hicieron del color… o la obra de pintores actuales como Manuel Bouzo.

  • ¿Adónde os gustaría llegar?

A la identificación de nuestro sello. A que los profesionales y el público en general quieran ver los libros que publicamos porque piensen que siempre hay algo interesante que descubrir, los compren o no. Nuestros libros se identifican como libros narvalianos. ¿Qué es esto? Libros diferentes, a veces difíciles y arriesgados, pero que gozan del reconocimiento de los buenos profesionales. Este reconocimiento ayuda a continuar porque a veces el mercado no nos premia en igual medida. Nos hemos distinguido desde el comienzo por la calidad de nuestros autores, consagrados y noveles, algunos de estos últimos ahora ya forman parte de la categoría consagrados. Queremos seguir descubriendo autores valiosos, editar textos diferentes, apuestas arriesgadas y necesarias para la sociedad de nuestro tiempo.

  • ¿Qué significa para vosotros la literatura infantil y juvenil?

Todo.

Un buen libro es un buen libro, sea para niños o para mayores. ¿Los libros de Narval son libros para mayores? ¿Son para niños? Pues nosotros decimos que son libros para niños que les gustan a los mayores o son libros para mayores que les gustan a los niños. De lo que sí estamos seguros es de que son libros magníficos y cuando los ofrecemos podemos decir con orgullo: «toma este es un buen libro». Leemos con atención todos los originales que nos llegan. Hacemos una selección rigurosa. Pedimos calidad e interés. Es un trabajo que apasiona.

  • De todos vuestros libros publicados, ¿podéis hablarnos de uno y por qué?

petsmaniaEs muy difícil porque en todos ponemos el corazón. Pero un libro que me parece que no ha tenido el reconocimiento que debiera (solo cuando lo enseñamos personalmente) es Tac, tac, tac, plof. Este álbum tiene unas maravillosas ilustraciones de Minia Regos a partir de las cuales Pepe Monteserín escribió un texto genial. Es un libro original, tierno, trata el problema de la contaminación marina de forma indirecta, contiene aventura en el sentido clásico del término, está protagonizado por una niña intrépida, audaz y curiosa. Y además existen razones afectivas importantes. Está dedicado a mis nietos, los hijos de Eva, protagonista de la historia. Tac, tac, tac, plof y Calvino (Carlo Frabetti y Patricia Metola) fueron dos libros dedicados a Eva y publicados tras su fallecimiento el 1 de octubre de 2012.

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Pequeña entrevista a Martes de cuento, un blog que encanta a los cibernautas

Conocimos a Martes de cuento porque ella, sin tener ninguna obligación, simplemente por ser amable (suponemos que algo le gustaba nuestro blog), nos empezó a comentar en la mayoría de las entradas que subíamos y a dar a me gusta en casi todas las publicaciones. Se ha ganado nuestro cariño a base de comentarios simpáticos, interesantes, tiernos…

Así que hemos querido hacerle una pequeña entrevista para conocerla algo mejor porque verdaderamente su blog Martes de cuento se ha convertido en toda una referencia si pensamos en literatura infantil y juvenil en la red, ha conseguido crear una gran comunidad de amigos de los cuentos. En él cada martes se publica un cuento, pero no solo eso sino que también hay poesía, hay una tienda, hay fichas de lectura… Y en definitiva hay un lugar que es Isla Imaginada donde todos los seres de los cuentos caben.

  • ¿Cómo comenzó la andadura de tu blog Martes de cuento? y ¿cuáles son los logros que te han hecho más ilusión a lo largo de este tiempo?

Empezó en septiembre de 2013, porque en diciembre de 2012 llegó a mi vida una pequeña personita y pensé que sería bonito recopilar cuentos para ella. Al empezar, no imaginé que un proyecto tan personal creciera como lo ha hecho, ni tampoco que gustara a otras personas. Porque en todo este tiempo, lo mejor que me ha ocurrido es, precisamente, eso: que el número de amigos de los cuentos de todas las edades no ha parado de crecer.

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  • ¿Cuáles son los nuevos proyectos?

Aunque tengo muchas ideas rondando por la cabeza, no puedo poner en marcha nada nuevo por falta de tiempo. De momento, me conformaré con seguir buscando buenos cuentos para compartir cada martes, pero seguro que durante 2017 pondré en marcha alguna novedad, o al menos lo intentaré.

  • ¿Qué opinas sobre la literatura infantil y juvenil?

Opino que hay de muy buena y hay de muy mala… (Risas) Pero esto no es un secreto y ocurre también con la literatura que se publica destinada a cualquier edad. Hay libros geniales y otros que uno no se explica que se hayan publicado. Pienso que en algunas historias de LIJ se hace tanto hincapié en los “valores” que la calidad literaria brilla por su ausencia. Considero que nunca se debería perder de vista que la literatura es, a cualquier edad y ante todo, diversión y goce y no aleccionamiento. Una de las consecuencias que trae consigo la lectura es la construcción de una mente crítica, pero si nos dicen qué es lo que debemos pensar… ¿de qué sirve leer?

Por otra parte, hay libros que te dejan sin aliento y piensas: ¡Ojalá lo hubiera escrito yo! Sobre todo, algunos álbumes ilustrados que, aunque no explican la historia con el texto, son una auténtica maravilla y viendo las imágenes puedes construir universos enteros.



  • ¿Cómo ha sido la publicación de tu libro Martes de cuento. Pasaje a Isla Imaginada? Con ilustraciones de Emmna Pumarola.

El libro fue a la vez un experimento y un sueño personal. Por una parte, tenía muchísimas ganas de publicar algo de lo que yo he escrito y, por otra, algunas de las personas que leen los cuentos cada martes en el blog me habían comentado que les gustaría tener un recopilatorio en papel; así que me decidí a autoeditar el libro. Me alegro de haberme decidido, porque está siendo una experiencia mágica que me encantaría poder repetir.

  • ¿Nos puedes hablar de tres libros de LIJ que tú nos recomiendes?

No soy muy amiga de recomendaciones; considero que los libros y el lector establecen un diálogo muy personal y vivo, y lo que me sirve a mí aquí y ahora, puede que no le sirva a los demás o que incluso no me sirva a mí misma dentro de un tiempo y esto puede hacerse extensivo a cualquier recomendación. Lo que sí te puedo mencionar son tres títulos (¡vaya aprieto!, ¡solo tres!) a los que siempre regreso y nunca me decepcionan: Alicia en el país de las maravillas, Charly y la fábrica de chocolate y Los viajes de Gulliver.

¡Gracias Martes por molestarte en contestarnos a las preguntas!

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Elena Odriozola: “cuando leo un texto veo a los personajes. Y los traslado al papel. El gesto, la actitud, la postura…” Es una de las ilustradoras más importantes del panorama nacional

Ya en su momento escribimos sobre Elena Odriozola en profundidad, pero nada mejor que hablar con ella personalmente. Hemos entrevistado a Elena Odriozola. Porque nos encanta su trabajo. Tus ilustraciones nos transmiten una sensación de calma, de ambiente agradable donde vemos gestos sutiles y movimientos leves, siempre sobre una atmósfera ausente de elementos que puedan interferir en lo principal que da sentido a la historia: los sentimientos. ¿Cómo es tu manera de extraer del texto a tus personajes?, ¿es el gesto el que hace a este?

Jugando en las ramas de Elena Odriozola

– Supongo que como cualquier persona, cuando leo un texto veo a los personajes. Y los traslado al papel. El gesto, la actitud, la postura… son muy importantes, los que describen al personaje.

Te hemos escuchado decir algo que nos ha parecido muy bonito respecto al porqué de que no tengan cuello los bebés que dibujas: “Cuando somos adultos separamos la cabeza del corazón”. ¿Crees que este alargamiento de cuello continúa según envejecemos?

– No lo sé, supongo que la mayoría de las veces sí. De todas formas ese comentario fue una deducción que hice en el momento, sin pensar, respondiendo a una pregunta que me hicieron sobre mis cuellos. No es algo que haya analizado ni puedo afirmar que lo hago así por esa razón, pero creo que tiene sentido, que puede ser.

Cuando no reconozco esa mirada lo deshecho.

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Ciertamente nos vamos deformando, moldeando o al menos cambiando de parecer respecto a nuestros sentimientos. Nos gusta tu faceta de conseguir representar esa elasticidad de modo externo. Siendo tan sutiles los gestos en las caras que dibujas, ¿Cómo es posible llegar a representar tanto en una mirada?

– Es algo que me siento incapaz de responder. Lo dibujo sabiendo lo que quiero transmitir, o lo que sentiría yo en esa situación… sin saber si lo percibirá alguien más que yo. Supongo que si yo me lo creo es más fácil transmitirlo. Cuando no reconozco esa mirada lo deshecho.

¿Qué técnica es la que más utilizas en tus ilustraciones? 

– La técnica va variando, cada vez más. Últimamente he hecho un teatrito de papel, recortar papel para componer la ilustración a capas, he utilizado rotulador, acrílico, lápiz… Hace no tanto hubiera podido decir una técnica preferida, en este momento me cuesta mucho.

Portada Educación y Biblioteca

Los personajes que vemos en tus libros andan siempre con unas vestimentas particulares y sería fácil reconocer estas ropas, telas y estampados entre las de otros ilustradores. La ropa aporta mucho color aunque carezca de ello y posee un lenguaje propio que quizá libere al personaje a la hora de explicarse o exponer su personalidad. ¿Estos personajes te vienen a la cabeza vestidos o decides sus ropas después de haber pensado previamente en ellos?

– Creo que todo va unido, que cuando pienso en el personaje él ya se ha vestido ¿O no? La verdad es que no me lo había planteado, me paro a pensarlo y no sé… Normalmente cuando empiezo a darle forma la ropa sale de forma natural.

la princesa y el guisante 150

Uno de nuestros libros favoritos es Un regalo del cielo, este libro tiene ilustraciones que para nada pierden el hilo de lo simpático de la historia. Las ilustraciones de las mamás que aparecen son bastante cómicas, esto ocurre en muchos otros libros tuyos, personajes que te sacan una sonrisa por su propia naturalidad. ¿De dónde sacas esta parte cómica?

– Ufff… no lo sé, no es algo consciente. La dulzura por sí sola me empalaga. Necesito algo de ironía, o de maldad… sin eso me resultaría vacío.

El pez que fue árbol

¿Qué te supuso ilustrar Guarda el secreto. Manual para brujas, un libro tan arraigado a las tradiciones vascas? ¿Y Eguberria?

– Tengo más fresco el recuerdo de Eguberria. Al leerlo recuerdo que me evadí a mi infancia, a la de mi Navidad, y sobre todo a las imágenes de un libro, “Xabiertxo” que miraba y remiraba cuando era pequeña. En realidad las ilustraciones están inspiradas en la estética de “Txiki”, ilustrador de ese libro y que a mí me gusta mucho. De todas formas había algunas tradiciones que no conocía, bien porque ya han desaparecido o porque se han mantenido más en los pueblos.

En cuanto a “Atxiki sekretua” (Guarda el secreto) sólo decir que mi cuarto apellido es Zugarramurdi, y se repite en el puesto 16. Digo yo que algo habré sacado de ahí…

Eguberria de Elena Odriozola

Un secreto del bosque, un libro que transmite tanto que uno parece estar dentro del bosque mismo sintiendo el susurro que fluye por sus ramas, escuchando de cerca a los protagonistas, percibiendo el amor. ¿Qué te parece lo más bonito de este libro?

– Quizá los personajes secundarios, esos pájaros testigos de la historia. Si viviera en una magnífica casa de campo invitaría a ellos y a los demás a tomar un té. Con pastas.

Cenicienta

Estos curiosos observadores andan picoteando, atontados, mirando mucho o simplemente posados o sentados sobre alguna superficie cerca del enfoque principal de la ilustración en tus libros. ¿Qué te transmiten las aves?

– Soy muy bichera en general, no tengo una afición particular por las aves. No sé, al principio no me gustaba hacerlos, y menos volando (y siguen sin volar apenas). Les gusta sentarse y observar, les he cogido cariño. Me encanta verlos dar saltitos.

Pulgarcita

Sabemos que no te gusta remontarte a algunos trabajos que quedaron atrás, que quizá formaron parte de otro momento. ¿Nos podrías resumir un poco las etapas que has tenido como ilustradora?, ¿en qué andas trabajando ahora?

– Me resulta muy difícil definir las etapas. Lo podría hacer con las técnicas, empezando por la acuarela, luego tintas, acrílicos… pasar de pintar a pincel a pintar con el dedo. Entre otras cosas. Y son procesos que han ido mezclándose, que han ido viniendo, no ha sido un dejar de golpe algo y empezar con otra cosa.

sentimientos encontrados

Una pregunta tontorrona. ¿Por dónde empezarías a dibujar un bebé?

– Una respuesta sosa: por la cabeza, como todos mis personajes. No hago distingos…

Alguien inspirador: Nathalie Parain (entre otros muchos)

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Nos gustaría que nos recomendaras un ilustrador/a que te haya sorprendido recientemente y otro/a que te sea inspirador/a.

– Alguien inspirador: Nathalie Parain (entre otros muchos). Y me siguen sorprendiendo ilustradores de hace muchísimos años que sigo descubriendo, y los que habrá que no conozca… Eso no significa que no me sorprendan los de ahora, pero en este momento no sé cuál nombrar (como siempre, una vez publicado esto, pensaré con rabia “por qué no nombaré a…”).

¿Y un libro o álbum ilustrado?

– Ya que he nombrado a Nathalie Parain: Faites votre marché.

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Daniel Montero Galán: “ya que mis dibujos viven de mí voy a hacer lo posible por vivir yo de ellos”

¡Inauguramos sección entrevistando al ilustrador Daniel Montero Galán!

Daniel Montero Galán ha ilustrado numerosos libros, álbumes ilustrados y también libros de texto. Su estilo “rectiforme espiraloide con manchitas” como él lo expone es también muy colorido, fino en sus terminaciones y redondo en sus cuerpos; un estilo muy personal que encanta no solo al público infantil, sino también al público adulto, aunque hay que decir que entre los de menor estatura resulta como un imán.

La técnica que utiliza en sus ilustraciones es prácticamente tan solo la acuarela, que maneja de un modo espectacular. También es el rotulador un aliado en otras ilustraciones.

Entre sus muchos libros destacamos estos: La costurera y el hilo de agua escrito por Mar Pavón, Los dedos escrito por Eugenio Aguirre, La princesa que quería escribir  escrito por Beatriz Berrocal Pérez, El elefante ha ocupado la catedral escrito por Juan Mayorga (con canciones de Pedro Sarmiento), Todo el mundo cuenta, escrito por J.M. Hernández Ripoll y Aro Sainz de la Maza y por supuesto una obra que merece la pena ser destacada sobre el resto por la inspiración que producen sus hojas es el Zooilógico escrito por el mismo Daniel Montero Galán.

¡Ah! y este último libro, que nos lo dejamos para el final (pero no se nos olvida) ya que es una novedad, La bruja Piruja escrito por Carlos Blanco Sánchez.

Y sin más comentarios os dejamos aquí la entrevista completa a Daniel Montero Galán.

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