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Michèle Petit: “El relato es esencial para organizar nuestra experiencia”. Algunas notas sobre las palabras de Michèle Petit en la 41 Feria Internacional del libro de Buenos Aires Reflexiono aquí sobre algunas de sus palabras y cito algunos de los contenidos que me han parecido más interesantes

“Somos animales poéticos”. Estas tres palabras son de las que más se me han quedado marcadas en la primera escucha de Michèle Petit. Y además, es de agradecer que ella hable en la lengua a través de la cual yo me comunico y no en francés, porque esto hace que escucharla todavía sea más cercano. Por desgracia no hablo francés y tendría que recurrir a una traducción, que seguro que podría estar muy bien. Pero me gusta más así.

El tema de habitar el mundo a través y gracias a las palabras es algo que me parece que resuena en mi cabeza mucho y que me ha enseñado bastante. Esto de que si no sabes para qué están los relatos, cómo vas a dedicarles parte de tu tiempo. Los relatos no se crean para enseñar al niño un valor determinado, no tienen un uso específico, no son una herramienta para la escuela. Pueden serlo pero no existe la literatura por eso sino para mostrar el mundo. El secreto precisamente de la narración es que nos ayuda a conocer el mundo, a habitarlo. Por esto han existido desde siempre los relatos porque ellos han sido mediadores entre la realidad y nosotros mismos. El ser humano se consuela y cura gracias a la poesía, a las palabras que no son las del uso diario, que se han vuelto cuanto menos agresivas, frías, pobres. Solo hay que poner la televisión. Existe un lenguaje narrativo que nos ayuda a imaginar, ver más allá, en otro tiempo. Cuando este no se cultiva uno se puede sentir ajeno a lo que le rodea.

Como periodista nunca me ha interesado esa manera de contar tan desarraigada, falta de alma, desnaturalizada. Me gustaría destacar de la conferencia de Michèle Petit que podéis encontrar en youtube, algunas ideas:

Trabajando sobre la lectura y la transmisión cultural me di cuenta de que ciertos usos de la lengua nos exilan, nos brutalizan sin que seamos ni siquiera conscientes de ello. Nos alejan de nosotros mismos, de nuestros seres más queridos, del mundo, de sus paisajes. Otros, en cambio, nos permiten edificar, parafraseando a Gustavo Martín Garzo, “casas de palabras”, casas sin las cuales los lugares reales, materiales donde vivimos serían posiblemente inhabitables.

Ilustración de Wolf Erlbruch

Creo que es verdad lo que dice Michèle Petit de que la gran masa social, la religión capitalista o el poder o todo junto han hecho que nos avergoncemos de las raíces nuestras, si es que ya alguien las tiene, por lo menos en España. Se ha hecho como un lugar común sobre la tradición  española donde están incluidas las tortillas de patatas y las corridas de toros. Pero qué pasa con la tradición oral, las lenguas minoritarias que quedan en lugares como en Cáceres con la fala, por ejemplo, la poesía oral, los cuentos, los acertijos, la sabiduría rural. Los cantos tradicionales no se valoran. Creo que también tiene que ver con que solo se valora aquello que da dinero. El relato del poder, que no es relato, el antirelato, ha engullido a los relatos verdaderos. Porque lo que es triste es que mucha gente actualmente ni idea tiene de la cultura familiar, los cantos del pueblo, la simbología del lenguaje que tiene que ver con la tierra. Se ha dado de lado a nuestra capacidad como animales poéticos, pero tanto por la parte de poético como de animal.

Si se desconecta de esto es difícil volver a hacerlo. Solo cuando deje de verse el leer, escuchar, como perder el tiempo, no ser prácticos, quizás se pueda valorar un paisaje olvidado y podremos empezar a ver la sensibilidad del ser humano fluir.

En todas las culturas se aprende primero la música de la lengua, su prosodia, que no se enseña pero que se transmite.

Quién no se ha consolado con el canto de la madre. Muchos lo hemos hecho. La voz de las personas que nos han mostrado el mundo de bebés se nos queda en el recuerdo, las nanas, las canciones, los acertijos, para mí por lo menos eran hogar y cobijo y tranquilidad. Cuando pongo la televisión y engancho con determinados programas creo que me podría deprimir si los veo mucho; porque me alejan, veo personas que no son yo, escuchó un lenguaje sin poesía, sin música.

Además de aprender a nombrar las cosas que están presentes, el niño aprende a nombrar la ausencia.

Ilustración Ralph Steadman

Porque todas las personas tenemos miedos y el lenguaje de los medios no nos consuela. Cierta realidad que se ha creado no nos consuela; nos pone en alerta, en tensión, nos abruma, nos violenta. Se nos muestra un mundo de una manera que da miedo. Los relatos nos ayudan a entender los miedos, ellos son consuelo. Pero claro el lenguaje de la narración no entiende de dineros, de sistema capitalista, sus motivos para existir nada tienen que ver con la rentabilidad económica. Sin embargo, los medios de comunicación masivos han perdido la relación con las palabras, buscan ganar dinero, y para hacerlo cada vez están reduciendo más la riqueza del lenguaje. Porque parece que lo sensible, lo musical, la cultura, no existe para ellos.

Cuando el bebé puede nombrar lo ausente, aparece en su mente la posibilidad de su propia ausencia. Y esa es una herida que no se curará jamás. Felizmente está la cultura y la lengua del relato que apaciguaran su tormento.

Acerca de los inmigrantes dice Michèle Petit en la conferencia: “En su lengua, son oradores y poetas. En la lengua de la inmigración son cojos y mano de obra. “El lenguaje acaba por no ser más que para la designación inmediata de las cosas. O para dar órdenes, pedir o exigir”. “Uno habita una lengua cercana al cuerpo, a las sensaciones, una lengua atenta a los detalles de la realidad, que evoca, que da lugar también a otro sitio aún más allá de lo inmediato”. Creo que deberíamos educar haciendo referencia a mucha cultura oral que se ha perdido. Que hay una gran desenfoque en muchas escuelas.

Ilustración de Carll Cneut

Aburrirse es necesario para encontrar la narración y también saber escuchar esos cuentos. Como dice Walter Benjamin: ” Por qué se acaba el arte de contar historias es una pregunta que me he hecho siempre que, aburrido, me he dejado pasar largas horas de sobremesa con otros comensales; pero aquella tarde, de pie en la cubierta de paseo del Bellver, junto a la cámara del timón, creí encontrar la respuesta mientras con mis prismáticos repasaba todos los detalles del cuadro incomparable que ofrecía Barcelona desde el barco. El sol se ponía detrás de la ciudad y parecía licuarla. La vida parecía extinguirse en los espacios de tonos pálidos que separaban el follaje de los árboles , el cemento de los edificios y los roquedales de los montes lejanos (…) Pero el aburrimiento ya no tiene cabida en nuestro mundo. Han caído en desuso aquellas actividades secretas e íntimamente unidas a él. Ésta y no otra es la razón de que desaparezca el don de contar historias, porque mientras se escuchan, ya no se teje ni se hila, se rasca o se trenza. En una palabra, pues, para que florezcan las historias tiene que darse el orden, la subordinación y el trabajo. Narrar no es sólo un arte, es además un mérito, y en Oriente hasta un oficio. Acaba en sabiduría, como a menudo e inversamente la sabiduría nos llega bajo la forma del cuento…”

Y me gustaría acabar con otra cita de Benjamin que tiene que ver con el título de esta entrada y es que dice él: “Diríase que una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias”.

La imagen de la portada de este artículo es una ilustración de Elena Odriozola.

 

 

 

Material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil en la red: charlas, discursos, conferencias, mesas redondas que poder escuchar como música para los oídos Sobre el mundo de la edición, la ilustración, la academia hay no demasiado en cuanto a vídeos pero los hay tremendamente interesantes

A veces leyendo es la mejor manera a través de la cual poder aprender, descubrir, pero hay ocasiones en las que, por diversos motivos, los ojos no tienen ganas de leer páginas y prefieren cambiar a escuchar la voz, con los oídos, de determinadas personas. Como he escuchado de algunos de mis profesores del máster, como Ana Garralón o Felipe Munita, no es necesario leer mil libros al año para ser un gran lector; basta con leer uno al año que sea significativo para uno mismo. No se trata de cantidad sino de calidad, del cómo leemos, para qué. Por ello, me gustaría compartir algunos vídeos que durante este curso de mi máster a mí me han enseñado muchísimo, tanto como las lecturas. Agradezco que estén de forma abierta a la gente en internet porque de otro modo sería difícil estar en diferentes lugares e ir presencialmente a todos estos espacios. Es posible que el encuentro físico sea mucho más poderoso, sí lo es, pero yo tengo que reconocer que en el rincón de mi casa he podido acceder a muchos conocimientos que seguramente no tendría de no existir YouTube u tras plataformas, y que no me he sentido sola escuchando en diferido y quizás a kilómetros de distancia. Algunos de estos vídeos están pasados al escrito en forma de artículos con el fin de conservarlos mejor y poder compartirlos por diferentes vías.

Necesitamos construir un lector del futuro capaz de ser crítico con los textos, con la información, capaz de construir el conocimiento; y los libros informativos todavía hoy son una oportunidad de encontrarse con la información bien explicada y bien diseñada. No solamente queremos lectores de literatura sino queremos también lectores que lean otras disciplinas.

Ana Garralón

El primer audiovisual, aunque ya he mencionado este de Ana Garralón muy breve, sobre literatura infantil y juvenil que quiero compartir es la charla de Vicente Ferrer, editor de Media Vaca con el nombre de La vida secreta de los libros. En esta charla Vicente Ferrer habla sobre su editorial, cómo funciona, cómo empezaron, qué hacen. Me parece un documento valiosísimo. Destacaría muchas cosas dichas pero por quedarme con alguna me interesa la personalidad de este editor que se sale de modas, de la corriente y que se dedica a hacer libros que, en mi opinión, pasaran a la historia, dejaran huella. Como premio a ser un gran editor, sus libros no están en librerías con la misma frecuencia que otras editoriales, y en bibliotecas en escasas ocasiones. Los bibliotecarios no lo conocen y al no tener ya distribuidores o comerciales y hacérselo ellos todo, no consiguen subir el muro del mercado del libro actual, donde hay que producir, producir y producir sin parar. Se trata de un vídeo de una hora y cuarto donde podemos apreciar cómo la manera de ser de una persona es determinante para ver la editorial que es. La gran mayoría de las editoriales independientes suelen ser llevadas por una, dos, tres personas como mucho por lo que cómo son sus editores tiene que ver con el catálogo que lleva a cabo la editorial durante su historia de vida.

El segundo material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que ha sido importante para mí durante este curso es la conferencia impartida por Adolfo Córdova con el nombre de La familia imaginada. He tenido el placer de conocer brevemente a Adolfo Córdova durante la Feria del libro de Madrid, ha sido profesor mío del máster, y creo que en este vídeo puede ver claramente la personalidad y enfoque que tiene Adolfo con respecto a la LIJ. Su estudio de los personajes secundarios y su estudio de las familias, de los cambios con respectos a aquellos libros de aventuras primeros a la actual literatura infatil y juvenil. Los huérfanos, los reales y los simbólicos, las ganas de independencia por parte del niño y la ansiada necesidad de los padres cuando no se tienen; la crueldad de los cuentos clásicos…

Hay un material audiovisual de literatura infantil y juvenil que, aunque es cierto que por momentos se me hizo un poco pesado, nos muestra el trabajo del dibujando Liniers. Es más bien sobre su personalidad, su vida, algo distendido, como un hablar entre dos amigos. Para aquellos a los que les guste la novela gráfica, el dibujo de prensa, me parece que disfrutaran con lo que cuenta Liniers. Es un vídeo muy humorístico porque él es muy divertido. Pero no todo es Macanudo. También se habla de sus trabajos previos como el Bonjour, cómo comenzó a trabajar de dibujante, su infancia… De Liniers hay bastante contenido audiovisual en la red.

En cuarto lugar me gustaría compartir un discurso muy breve pero muy especial puesto que ha significado una de las revelaciones del máster para mí. Se trata de la autora Úrsula K Le Guin. He tenido que leer para el programa de lecturas del máster Un mago de Terramar y este libro me ha abierto las puertas a una escritora que escribe desde otra manera de ver el mundo. Muchos autores escriben sobre muchas vidas posibles pero partiendo de esta sociedad destructiva; algunos dándola por hecho simplemente. K Le Guin ve el mundo sin las afectaciones sociales de su cultura; lo mira replanteándose todo, no aceptando que destrozar la naturaleza por parte de los seres humanos sea una opción. Porque ni siquiera lo es para el ser humano en sí. Investigué sobre ella más allá de la novela y he leído El nombre del mundo es bosque y estoy leyendo Las Tumbas de Atuán. Recomiendo a esta mujer defensora del bosque, de las mujeres, de las comunidades libres.

Por último, me gustaría compartir un material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que es una ponencia de Ana Garralón sobre los libros informativos. Esta especialista en literatura infantil y juvenil cita diferentes libros que podrían considerarse dentro del concepto de libro informativo, entre ellos Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno. Mi sensación es la de que Garralón ve los libros informativos como aquellos objetos libro verdaderamente de enseñanza para el niño o la niña frente a libros didácticos sin un valor artístico. La enseñanza no puede realizarse de un forma fría, carente de creatividad y esperando quitar el alma de las historias. Porque estos libros informativos de los que habla la profesora Garralón se camuflan entre los álbumes ilustrados, entre los cuentos, se trata de una manera bella de enseñar el mundo, de mostrar una realidad. Se trata de aunar de alguna manera ciencia y arte. Garralón habla de la lectura estética y de la lectura eferente según la autora Louise M. Rosenblatt explica en su obra La literatura como exploración. Los libros informativos se han enfrentado de esta manera a los literarios cuando el lector es un agente fundamental y no solo cuenta el objetivo del texto concreto. Un mismo libro no será igual para uno u otro lector, y por tanto estas diferencias no son para nada naturales.

Al término de mi viaje me di cuenta de que no había salido en busca de información sino para extraviarme y conocer el mundo que vosotros encontraréis en este libro.

Mitsumasa Anno citado por Ana Garralón

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Conocer el mundo mientras se destruye La literatura nos da dignidad (a las personas)... ¿Pero qué dignidad les ofrece al resto de la vida en la tierra?

La literatura nos da la oportunidad de conocer el mundo. Esta es la mayor razón de peso para defenderla y entender que su existencia no debería ser solo cuestión de gustos, sino que realmente debería formar parte de nuestra sociedad como parte de la cultura escrita que tenemos, reivindicando las historias que pueden leerse para llegar a ser sujetos con total dignidad nosotros, ayudándonos a comprender nuestra realidad; en la que no estamos solamente las personas. ¿Se puede llegar a tener plena dignidad sin haber estimulado lo más posible la inteligencia? De alguna manera, al menos en ese punto estoy yo, todo parece relativo: es decir los valores que se defienden ahora mutaran de aquí a un tiempo y se verán obsoletos; no serán suficiente. Entonces la literatura qué mundo muestra, ¿por qué hay historias que siempre tienen algo que decir aunque hayan pasado 100 años? Y si todo es relativo… ¿no hay algo que no lo es? Que somos animales, mamíferos; que no somos una mesa sino un ser vivo que nace y muere. Entonces, si la vida (toda la vida del planeta, no solo de la nuestra especie) es anterior a la literatura… Pienso yo que imbricarla en el ADN de la literatura debería ser inevitable. Pienso que si en el 2017 no se aboga por un futuro y presente sostenible dentro de la naturaleza, esta -la literatura- no será tan importante.

Con todo esto no estoy defendiendo que haya libros que vendan valores de amor por el medioambiente, que también si son de calidad, si no que de alguna manera creo que literatura y ecología son como dos caras de una misma pieza y que es importante tener la pieza entera en la mano. La literatura es algo interno a las personas que existe desde que el lenguaje es lenguaje y se buscaba contar historias, hacer entender un relato… Y en ese momento también estábamos siendo muy animales. La literatura antes era muy parecida a la naturaleza, mitos, creencias, porque los hombres solamente vivían en ella: el bosque, la agricultura, el uso de herramientas fabricadas a mano, las ropas… Y la literatura se fue alejando poco a poco hasta el punto de existir grandes novelas catalogadas como clásicos porque hacen una gran defensa de tantas cosas preciosas… Y sin embargo, se burlan de otros animales, pisotean el campo, le dan la espalda, no importa, lo queman, lo mean; y ese enfoque de ese autor que no estaba interesado en una de las libertades más bonitas, se suple porque hace un retrato sobrecogedor sobre la psicología humana. Bueno.

Considero que igual que una novela bien escrita que defienda barbaridades sobre los derechos humanas no sería bien recibida tampoco lo deberían ser aquellas que tienen un desconocimiento pleno del derecho de los demás seres vivos. Pongo un ejemplo: si estoy leyendo un libro que aboga por la igualdad entre las personas y en una escena en la cena se dice que se comen un chuletón. A mí me parece que en la literatura no se trata de salvar al hombre mientras se le separa de lo que precisamente es: un ser que defiende derechos y con capacidad para defender los de los demás animales, al menos desde su punto de vista de sociedad humana. No estoy atacando el comer carne, simplemente digo que hay que presentarlo de modos menos familiares y cuestionar esa actividad. Porque comer carne significa: matar a otro animal y en qué condiciones -ha vivido y se le mata- Y si quieres ser un hombre poco machista mientras se comenten otro delitos por lo menos que la voz narrativa se entere. Si la literatura que nos da la oportunidad de conocer no es capaz de pensar en ello me pregunto, ¿quién? Porque la literatura es la que dialoga y a través del diálogo está esa esperanza. El barón rampante fue una novela que me interesó mucho. Estamos ante una mala realidad donde sabemos que el ser humano ha provocado la destrucción de mucha masa forestal, que hemos violado los derechos de tantos animales. Que nos hemos cargado árboles en una noche que llevaban ahí cientos de años… Hemos predicado la ignorancia y provocado caos, incertidumbre en un mundo que lleva funcionando miles de años. Solo pensamos en el corto plazo. Todo rápido y como no reflexionamos sobre la muerte nos creemos invencibles y superficiales. Y destruimos. Precisamente la lectura es una acto lento que requiere tiempo. Un libro hay que leerlo: sus palabras, sus párrafos, sus capítulos… Como igualmente paciente es la madre naturaleza, ya que el tiempo para ella no es una hora, ni dos. Ella no tiene prisa. Por ello la literatura debería tener esa fuerza primitiva que nos une a todos.

A estas reflexiones un tanto desajustadas y no del todo certeras me ayudan mis estudios en el máster en libros y literatura infantil de la UAB. Profesores como Daniel Goldin, Adolfo Córdova, Teresa Colomer y otros como Michele Petit son fuente de inspiración para mí. Muchas de sus ideas las he abrazado porque estoy muy de acuerdo con ellas pero sin sus enseñanzas no hubiera podido tenerlas.

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Sobre la señorita Honey del libro de Matilda No solo he leído Matilda, sino que he ido a la biblioteca a buscarlo y todo ha sido muy divertido

Estoy segura de que de pequeña había leído el libro de Matilda, y qué niño no: ¡todos deberían poder leerlo!; aunque la verdad es que no me acuerdo de nada y la película se mezcla en mi mente de tal manera que ya no sé si lo leí o no. Quiero pensar que sí. Me gustaría, sin embargo, ahora no hablar de Matilda -cosa que deseo puesto que me cae genial-, sino de otro personaje entrañable de la novela: la señorita Honey. Me he quedado pensando en ella mucho. Es un personaje secundario que me encantaría poder conocer. Es una mujer joven, en el libro se dice que tiene 23 años, profesora de Matilda en la escuela. Es un personaje vejado por su tía que no es otra que la Trunchbull, con la cual se ha criado sola desde los cinco años. Una mujer que con toda probabilidad ha perdido su infancia, su adolescencia y va camino de su juventud. Un personaje que ha sufrido un maltrato brutal, lleno de pasajes oscuros sobre ella y de muerte de sus seres queridos. La señorita Honey vive rozando la indigencia sola en una casa de un granjero minúscula desde que dos años atrás de la historia consigue escapar de su tía. Y pese a todo tiene todo el amor del mundo que dar. La señorita Honey es, junto a Matilda, una oprimida. Una sin voz, una rara, una marginada. La señorita Honey es una especie de ser excepcional probablemente con un montón de taras.

Matilda es un obra considerada de literatura infantil y juvenil y que dentro de la obra se reflexiona sobre la misma literatura infantil y juvenil. Qué obras son para niños y cuáles no. Porque Matilda lee de todo. Aquí me gustaría mencionar a la autora de álbumes Isol cuando en un vídeo hablando de los libros que ha leído que le han inspirado tiene entre las manos un cómic de Astérix y Obélix -que guarda con cariño- y recuerda un pasaje donde hay una orgía, y ella se ríe y dice que entonces no sabía muy bien qué era eso. Pero que el cómic lo disfrutaba de lo lindo por todo lo que guardaba de historia, aventuras, dinamismo, detalles en las ilustraciones, texto… Matilda al igual que Isol dice que hay algunos asuntos que no ha entendido pero que le ha gustado el libro. Por otro lado, en este punto me gustaría mencionar a Elsa Aguiar que en una de las entradas de su blog hablaba de lo que no es literatura infantil y juvenil y dice que desde luego literatura infantil y juvenil no es solo aquella etiquetada como tal. A veces los niños hacen suyos determinados libros porque les gustaron.

Retomando el hilo de que la obra de Matilda es LIJ que habla de LIJ, la señorita Honey es la profesora, la persona ideal. Creo que ella entendería muy bien lo que es la LIJ. Ella es capaz de ver el talento de Matilda y ambas establecen una relación más que de madre a hija, de amiga a amiga, de igual a igual. Ella no ve a Matilda como menor. Todo, todo lo contrario. Y no ejerce en absoluto la relación esperable maestra-alumna. Ella podría haber apreciado a Matilda y mucho pero haberse mantenido distante como hace la bibliotecaria. Pero se lanza, se atreve, se acerca. Es un personaje bastante libre dentro de que parece representar lo contrario. Invita a Matilda a su casa y nace una amistad muy poderosa entre ellas basada en las confesiones, en el diálogo. Matilda aprecia esa valentía y no duda en ayudar a su profesora después.

La casa de la profesora resulta ser un lugar completamente sorprendente para Matilda puesto que, como decía, vive sin apenas muebles, coge agua del pozo que tiene fuera y con ella cocina y se ducha, tiene un hornillo para hacer las comidas y calentar el agua… Todo esto resulta misterioso para Matilda.

Le asustaba un poco aquel sitio. Le parecía irreal, aislado y fantástico y, por tanto, muy alejado de este mundo. Era como una ilustración de un cuento de los Hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. Recordaba la casa en que vivía el pobre leñador con Hansel y Gretel, donde vivía la abuela de Caperucita Roja y, también, la casa de los siete enanitos, la de los tres osos y la de muchos más. Parecía sacada de un cuento de hadas.

Y aquí las referencias a los cuentos clásicos. El bosque es un elemento recurrente en todos ellos y la casa en medio del bosque también. En Matilda hay un bosque que esta recorre junto a su amiga para llegar a un espacio simbólico -porque físicamente no es una casa que represente lo mismo-: el hogar.

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Día Internacional de Libro Infantil 2017 el 2 de abril Este año es el IBBY en Rusia el encargado de seleccionar a un escritor y a un ilustrador de su país

El Día Internacional del Libro infantil se lleva celebrando desde 1967. Este día, el 2 de abril, coincide con la fecha de nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. El IBBY promueve esta celebración con el fin de promocionar los buenos libros infantiles y juveniles y la lectura entre los más jóvenes.

Cada año una Sección Nacional es la encargada de ser la patrocinadora internacional del día internacional del Libro Infantil seleccionando un escritor/a representativo así como un conocido también ilustrador/a de su país para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños del mundo así como el cartel con el fin de que la la celebración de este día llegue ya no solo a los niños sino a los espacios que pueden acercarles los libros a los niños como son las bibliotecas, librerías, colegios, etc. La idea es que estos promuevan actividades de celebración para ese día.Este año ha sido Rusia la escogida. Este es el precioso texto de Sergey Makhotini (1953), el escritor seleccionado. Su mensaje es el mensaje para todos los niños, lectores, este 2 de abril.

¡Crezcamos con los libros!

En mi más tierna infancia me gustaba construir casitas con bloques y todo tipo de juguetes, solía usar como tejado libros infantiles ilustrados; en sueños, subía hasta el interior la casa, me acostaba en la cama hecha con cajas de cerillas y contemplaba las nubes o el cielo estrellado, todo dependía de la imagen que más me gustase.

Instintivamente, seguí la ley de vida de todo niño que busca inventarse un ambiente cómodo y seguro, para conseguirlo, un libro infantil fue de auténtica ayuda.

Después me hice mayor y aprendí a leer, en mi imaginación, un libro comenzó a parecerse más una mariposa o incluso un pájaro, que a un tejado. Las páginas del libro eran como alas y susurros. Era como si el libro situado en el alféizar saliera volando inesperadamente por la ventana abierta hacia espacios desconocidos. Lo cogí, lo empecé a leer y el libro se tranquilizó. Después lo seguí a través de otros mundos y parajes, mientras mi universo imaginario se iba extendiendo.

¡Qué alegría tener un nuevo libro en mis manos! Al principio no sabes de qué trata, te resistes a la tentación de abrirlo por la última página, ¡y qué bien huele! No es posible descomponer su olor: tinta, pegamento… no, no lo es. Tiene un aroma especial a libro, uno excitante y único. Las puntas de algunas páginas se pegaban como si el libro no se hubiera despertado aún, se despierta cuando lo empiezas a leer.

A medida que vas creciendo el mundo de alrededor se va complicando. Te enfrentas a cuestiones que incluso un adulto es incapaz de resolver. Sin embargo, es conveniente poder compartir las dudas y los secretos con alguien, por tanto aquí es cuando el libro viene en tu ayuda. Probablemente muchos de nosotros nos hemos planteado: ¡yo he escrito este libro! Y el personaje favorito de pronto parece ser como tú. Vive los mismos problemas y los trata con dignidad; otro personaje no se parece a ti en nada pero quieres que sea como tu ideal, pretendes ser tan valiente y capaz como él.

Me hace reír cuando un chico o una chica dice “no me gusta leer”, no les creo, seguro que toman helado, juegan y ven películas muy interesantes. En otras palabras, les gusta divertirse. La lectura, frente el desarrollo de los sentimientos y la personalidad, no es una tarea tan agotadora, si bien, ante todo, es un gran placer.

¡Precisamente, esta es la intención de los autores que escriben libros para niños!

El texto para el Día Internacional del Libro Infantil está escrito por Sergey Makhotini
Traducido por Yana Shvedova
Ilustrado por Mikhail Fedorov

El ilustrador seleccionado ha sido Mikhail Fedorov (1941). En la web de OEPLI se puede descargar el folleto en español donde además del cartel se puede ampliar información sobre los autores. En la web de OEPLI también se pueden ver las bases para participar en el concurso Andersen Hoy. Desde las cuatro Secciones de la OEPLI se anima fundamentalmente a librerías, bibliotecas para que organicen actos. Y se ofrece un listado de las bibliotecas, librerías y otras instituciones adheridas a la celebración del Día Internacional del Libro Infantil.

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Miguel Hernández: 75 años de su muerte este 28 de marzo El año 2017 es el año para recordar todavía, más si cabe, al poeta Miguel Hernández

Miguel Hernández ha sido sin duda uno de los poetas más importantes del siglo XX. De origen humilde Miguel Hernández consiguió lo que pocos en aquella época podían: escribir y relacionarse con muchos escritores con orígenes mucho menos sencillos.

Sería interesante recordar que con Federico García Lorca tuvo una relación algo tirante así como con otros poetas de la generación del 27. Se ha declarado oficialmente este año 2017 como año de Miguel Hernández y se realizarán actividades conmemorativas como recitales, encuentros, charlas.

Miguel Hernández nació en 1910 en Orihuela, Alicante, una tierra que le recuerda mucho y donde se celebra un premio apreciado en el ámbito de la literatura infantil y juvenil como es el premio internacional de poesía para niños Ciudad de Orihuela. Fue pastor de cabras como su padre deseaba que fuera toda su vida para continuar la tradición familiar; su familia no veía demasiado bien que continuara estudiando. Pero a Miguel le gustaba más leer y deseaba poder ser escritor, ir a Madrid y poder ser aceptado como un poeta más.

Uno de sus grandes amigos fue Ramón Sijé con el que compartió tertulia en Orihuela y con el que tuvo una relación no siempre buena. Miguel Hernández dedicó su célebre Elegía a su “compañero del alma”; un poema completamente emotivo, potente, verdadero. Su amigo Ramón Sijé, más conservador, tradicional, no entendió el rumbo más revolucionario que tomaba Miguel en sus ideas y de ahí surgió el distanciamiento.

Este poeta oriolano comenzó a escribir sus primeras colaboraciones en la revista El Gallo Crisis. Su primera obra fue Perito en lunas en 1934. Su segunda obra El rayo que no cesa le dio un gran éxito. En la obra Viento del pueblo plasmó sus creencias republicanas. Otras obras suyas del período de la Guerra Civil son Teatro en guerra (1937) y El hombre acecha que no se publicó hasta 1981.

Hablamos en su momento de un libro que recordaba la infancia de Miguel Hernández, escrito por Javier Sobrino e ilustrado por Ulises Wensell.

Doble página del libro ‘Las nanas de Miguel’ del cual hablamos en el antiguo blog de la gata.

 

Fue autodidacta y aprendió a escribir de todo lo que leyó.

Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

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Las ilustradoras que más me gustan Esta es una pequeña y breve lista de las ilustradoras que más me gustan hasta la fecha

Llevo escribiendo en este blog (en serio) hará cosa de año y medio. Desde entonces creo que más que enseñar a otras personas he aprendido yo y que el blog me ha hecho saber mucho más de lo que sabría sin él. Escoger a las ilustradoras que más me gustan no es sencillo. Y seguro variará con el tiempo.

Tener un blog es como tener algo que tienes que cuidar porque si lo abandonas, se abandona, si lo tienes feo, se pone feo. Así que muchas veces me documento en algo por él, voy a algún lado por él, saco algunas fotos o leo otros artículos por él.

Ahora mismo estas son las ilustradoras que más me gustan y con esto me refiero que me hacen querer más la literatura infantil y juvenil, ver un motivo a mis esfuerzos, querer ir elaborando mis proyectos propios.

Isol. Es una de las grandes ilustradoras del momento y tiene una fuerza en sus trabajos que te alegra el día. Es poética y busca de verdad ese universo infantil, que tan difícil es ponerse en la posición del niño o de la niña. Pienso que ella debe gustar mucho a los más pequeños dándoles color, experimentación, secretos, sombras, juegos…

isol

Beatrice Alemagna

Chiara Carrer

chiara-carrer

Elena Odriozola

elenaodrizola

Manon Gauthier

manongauthier

Carme Solé

carmesolevendrell

Guridi

guridi

Habría más ilustradoras por decir pero estas son algunas de ellas. Es verdad que todas o casi todas no tienen un estilo muy diferente así que creo que esta manera de ilustrar me comunica más y me hace entender mejor lo que desean contar. Por supuesto, hay ilustradores increíbles que hacen trabajos hiperrealistas o trabajan con grandes lienzos al óleo o tienen una técnica precisa; aunque no los he incluído aquí también son fuente de inspiración.

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(Ejercicio para el máster) Una piedra extraordinaria, unas ranas y un pollo… A veces los adultos presuponemos el juego de mentes de los libros porque ya lo tenemos interiorizado y este es un álbum cargado de complejidades

El máster que estoy llevando a cabo de literatura infantil y juvenil no me deja demasiado tiempo para poder hacer entradas muy extensas en el blog. Es por ello y porque creo que es bueno compartir (con todos los errores que tendré) que os dejo al igual que hice con Cuore reflexiones que hago para el máster. Voy a hablar del álbum ilustrado Una piedra extraordinariaUna piedra extraordinaria plantea como principal reto para el lector implícito la comprensión de la ironía: texto e ilustración se contradicen y el lector debe dar un paso más que es dibujar una sonrisa y darse cuenta que las ranas piensan que ese algo es un pollo cuando no lo es en absoluto.

Como decía Teresa Colomer en una parte de la conferencia Literatura infantil y alfabetización inicial la literatura puede aplicarse a necesidades concretas de aprendizaje en el aula pero principalmente no sirve (solo) para eso, sino para dar una comprensión del mundo, para ser parte de la vida y del entendimiento de las personas…

Por eso este álbum aunque podría servir para dar a conocer los animales -la diferencia entre pollo y caimán, las ranas, el pájaro- y otros objetos como la diferencia entre huevo y piedra, está trabajando a nivel simbólico lo que es la obstinación, creer ciegamente, estar equivocado en una posición y no ser capaz de verlo, la presión del grupo, hablar sin saber y las consecuencias que son el vivir en una mentira. Ignorantes felices acaba el álbum. Es verdad que si se toma completamente con humor este libro no son más que tres ranas chifladas, pero por lo menos sí hay que percibir ese desajuste entre texto e imagen.

Este es un gran reto para el lector implícito, llegar a este código metafórico dentro de la clasificación de diferentes códigos para comprender un texto según Maria Nikolajeva. En este sentido Una piedra extraordinaria puede ser complejo para un lector acostumbrado a quedarse en lo literal, en lo denotativo, cosa que hacemos muchas veces todos porque creemos que el nivel simbólico es algo más subjetivo, psicológico y no nos atrevemos a entrar y no lo valoramos por igual. Creo que las tres ranas puede ser la metáfora también de una familia poco unida: pocas veces se miran directamente como hacen Jessica y el pollo muy claramente.

Es un reto, como decía, para el lector implícito llegar a decir que lo que dice el texto no es lo mismo que hay en la ilustración. Es un reto para él entender que la rana Marilyn no trata bien a Jessica y se cree más lista que ella, cosa que a veces hacen los niños con otros niños. Este distanciamiento a través de las ranas puede hacerles vimg_1899erse reflejados y darse cuenta de hasta qué punto la rana Marilyn genera un problema en el álbum, porque el niño puede llegar a decir: ¡Pero que eso no es un pollo!

El gritar la verdad y que todos lo sepan y la injusticia de estar engañado pero no tener la valentía de decirlo y preferir creer porque uno duda de sus propias ideas, estos supuestos están ahí. Creo que llegar a esto es un reto. Los niños a veces pecan de sabiondos y dicen barbaridades y este es un álbum que podría enseñarles a observar más y ser más humildes.

A nivel linguístico se debe entender que la palabra pedregoso tiene que ver con la palabra piedra, que pedregoso significa un lugar lleno de piedras y que el nombre de la isla no es arbitrario. Si el niño no lo sabe no pasa nada pero no entendería el juego de hasta qué punto Jessica es feliz con cualquier cosa, que se maravilla con las piedras en un lugar repleto de ellas. Aquí podríamos encontrarnos con un nivel interpretativo, hermenéutico. La portada y las guardas nos refuerzan esa idea de que la isla tiene muchas piedras. Pienso que se ayuda al niño con las ilustraciones a entender que la isla tiene muchas piedras si no entienden la palabra: en todas las ilustraciones salen piedras cerrando el encuadre en una esquina, en medio de la doble página…

Siempre están ahí haciendo una metáfora de la masa frente a lo distinto. El nombre de las ranas tampoco creo que sea arbitrario cuando Marilyn (Marilyn Monroe) y Augusto (emperador romano) parecen nombres tan importantes en el imaginario colectivo de los adultos, mientras que el de Jessica es de lo más corriente. Como la piedra (palabra muy corriente) extraordinaria, Jessica también resulta especial, no es una rana más. Por otro lado la palabra ensenada pienso que no será entendida al menos por un lector español, incluso dependiendo de qué lector la palabra caimán no resulta tan familiar como la de cocodrilo aquí en España. La palabra tibio, poza, arremolinaba, quebraba… puede ser vocabulario para aprender también.

En cuanto a las convenciones pienso que este álbum trabaja el tiempo de la manera más común en las obras para niños: de manera lineal. Además el tiempo que transcurre es breve: desde que se encuentra Jessica el huevo hasta que van a ver la madre del caimán-pollo y este se queda con él -aquí aparece el apego mamá y cría frente al quedarse con los amigos: es donde tiene que estar con su madre-. Como digo, ni siquiera transcurre mucho tiempo en el cual habría que crear una elipsis grande y que el lector pudiera entender que ha pasado un año, por ejemplo. Solo a través del cambio de día a una ilustración con la luna el niño puede pensar que ha pasado algo de tiempo, algo más de tiempo.

La voz narrativa es familiar para el lector implícito: es un narrador omnisciente que nos cuenta que Érase una vez tres ranas… En esta ocasión, sin embargo, el narrador no nos cuenta todo lo que sabe; él sabe que es mentira lo que dicen las ranas, pero juega a hacernos pensar que no lo sabe. ¿Quizás como hace Jessica? ¿O como hace el pollo-caimán? No se trata por tanto de la clásica y fiable voz narrativa, con lo que sí que es verdad que el lector implícito debería estar algo familiarizado con un narrador que puede engañarle, jugar con él, hacerle pensar en algo más…

Y no sentarse a escuchar un cuento como si fuera su propia madre o padre la que se lo contara y simplemente tuviera que escuchar pensando que su madre o padre le dicen la verdad sobre las cosas, que esa voz del cuento es la propia voz de mamá o papá o quien sea en confianza.

Con respecto a las ilustraciones los movimientos de izquierda a derecha cuando van de su punto de partida -donde viven las ranas- a otro lado, y la posición de Jessica en el extremo izquierdo de la doble página cuando deja a su amigo el pollo y va a volver en este caso, no a ir. El niño si comprende esto puede interiorizar mucho mejor los movimientos en el espacio.

Por otro lado el lector implícito puede distinguir a Jessica de las demás ranas cuando no está claro por la sonrisa con una línea a diferencia de la boca abierta de las demás, sonrisa que suele tener cuando mira al pollo.img_1897 Existe intriga cuando se nos dice “y otra que siempre andaba por ahí vagando”, queremos saber quién es esa otra y pasar la página. Pasa lo mismo cuando se dice “se encontraron con la criatura más extraordinaria que jamás habían visto” y el pollo y Jessica están en el borde derecho de la página.

Pienso que el lector implícito debe tener la capacidad también para creer en la ilustración antes que en el texto, fiarse más del código de la imagen, para que se pueda dar el juego, aunque creo que esto lo tienen como algo inherente. Todos pensamos que lo ilustrado es lo verdadero porque se ve. También el lector implícito debería entender que los colores llamativos, dorados, muestran cierta magia en este álbum en la doble página señalada en la imagen anterior mientras ocurre lo común del marrón en otras páginas o que las ranas viven donde hay unas flores rojas.

Hay cosas que puede que no estén en el álbum como, por ejemplo, si el pollo sabe decir mamá: por qué no se extraña cuando le llaman pollo y por lo menos no pregunta qué es.

Se sobreentiende que es como un bebé y que no sabe hablar pero sí puede decir mamá y nadie se sorprende de que hable y al principio del álbum también habla. Por otro lado, pienso que se ayuda al lector implícito cuando el texto dice que es una piedra y en el mismo texto a través de la voz de Marilyn se aclara que es un huevo.

Aquí hay una especie de primera estructura donde alguien encuentra algo que parece una cosa y resulta que alguien aclara es otra cosa. Cuando el huevo eclosiona se da la misma situación y Marilyn dice que es un pollo: es entonces cuando se invita al lector a que diga que no lo es, al igual que antes Marilyn lo ha hecho con Jessica.

En cuanto a la educación literaria que se puede mostrar pienso que se puede enseñar a empatizar con personajes para sentir que podemos vivir con ellos lo que ellos viven, como pasa con la rana Jessica. Aprender a aproximarnos pero también a alejarnos como cuando hay personas que no nos gustan como cuando Jessica se junta a las otras dos ranas. Pienso que hay empatía con Jessica cuando se va con el pollo a ver sitios bonitos o cuando el pollo lo rescata del agua, hay un vínculo especial, pero que no la hay esa empatía cuando se vuelve sumisa ante las mentiras de Marilyn. Se puede enseñar a saber que los personajes, las personas, cambian dependiendo de con quien estén.

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Cuore o Corazón

Corazón o como se publicó originalmente Cuore es un libro italiano publicado en 1886 en la recientemente Italia unificada, una Italia nueva necesitada de definición. El tono exageradamente sentimental y de moral cristiana llega a ser perfectamente aburrido después de que haya pasado más de un siglo. No obstante, lo que te queda al leerlo es un Qué buenos son todos; y casi te gusta y casi no tienes nada que reprochar. En el año 2016 en España ser católico es lo común y los principios tan arraigados de esta religión hacen que pueda ser muy bien tolerado este libro. Todos vivimos bajo esa moral, católicos o no. Aburrido o no el libro para el lector actual lo que sí parece clara es la intencionalidad y función de la obra en su momento histórico. Y mi duda de hasta qué punto los valores ensalzados siguen importando a las familias actuales…

Como apuntaba Carranza en su artículo Cursis y relamidas mujercitas no ocurre lo mismo cuando lees de niño que cuando tu pensamiento crítico madura. Ella, por ejemplo, según apunta en el artículo leyó Mujercitas de niña y no le creó rechazo mientras que en el artículo se dedica a criticar esa obra ya de adulta que no le daría para leer a su hija. Para muchos niños actuales creo que estos fragmentos no tendrían nada de traumático así como quizás sí lo tendrían algunos libros como Rey y Rey. Esto demuestra mi idea inicial de que todavía los lectores asimilan mejor estos valores del siglo XIX que algunos que sí les escandalizarían de pleno presente. Puede que estos fragmentos no gusten a nivel estético a muchos lectores pero pocos serán los que digan: este texto alecciona a los niños y no respeta su individualidad, ni su creatividad y además es nacionalista, machista, artificial, religioso… Y no obstante muchos más hablarán mal de un libro incómodo como El niño perfecto. Aunque quizás me equivoque.

Enrique es un niño feliz de clase media, una burguesía que estaba emergiendo, que se mueve de lágrima en lágrima. Todo parece ser emotivo a su alrededor. La compasión, el perdón, la familia, son valores bien marcados. Me pareció curioso encontrar un podcast de fragmentos de este libro Corazón, el cual no tendrá mucho tiempo, leído por personas que adoran este libro y sus valores para poder aplicarlos en el presente. El podcast estaba hecho por personas de Latinoamérica, no sé el lugar exactamente. En la introducción decían que era un libro hermoso perfectamente leíble a los niños actuales. Exactamente: “Es un placer para nosotros que en estos momentos tengan en sus oídos, así como en su mente y con suerte en su corazón este audiolibro (…) pero lo que sí es igual en nuestra época son los valores humanos y morales; los relatos de fe, de valentía, de amor al prójimo, a dios y a la patria”.  

Para las zonas muy católicas estos fragmentos resaltan la ayuda al prójimo, el ser buen compatriota, un buen caballero, el respeto absoluto a los mayores y a los padres. Ven este libro como tierno, bonito, bueno, perfecto. Todo irá bien mientras se sigan las reglas del país, su moral y sus valores. Todo estará bien y tú serás querido. Es con la unificación cuando la clase burguesa empieza a emerger. Las familias de Cuore pertenecen a esa media y se intenta enseñar a estas familias a funcionar para que el país, el estado-nación funcione.

Cuando leo estas cosas lo que pienso es que un niño jamás sería así. Un niño es un niño. No es posible que viva como un poeta la llegada de la primavera: sus palabras están filtradas por la pluma adulta, con lo que como lectora me siento engañada. Es como si al niño le hubieran lavado el cerebro y solo quisiera hacer el bien en el planeta, como si fuera un pequeño dios dispuesto a hacer derramar lágrimas de emoción a su alrededor a cada palabra, a ver a sus seres queridos como personas honrosas y casi semidioses a los que hay que adorar y jamás cuestionar, ni tampoco a los profesores. Se da una visión de las personas como buenas y malas y cada frase tiene una emotividad impostada, teatral, molesta. “Oh, en ese momento habría puesto a sus pies todos mis juguetes y mis libros, me habría quitado de la boca el último pedazo de pan para dárselo a él, y despojado de mi ropa para vestirlo (…)”. Esto último es sentir una compasión de santo hacia los más necesitados. Es limosna, es ser generoso y sentir pena, lástima por el débil. No se habla de verdaderamente ser feliz porque el bien es el de la nación. Los personajes están reprimidos cumpliendo su deber. Pienso que esta obra el objetivo didáctica está mucho más latente que su literariedad.

Cuando era pequeña y vi Marcos. De los Apeninos a los Andes recuerdo que era como ver un entierro y no recuerdo más. No me gustaba nada. Ahora he podido leer que Marcos está inspirado en un cuento de esta obra. Esta obra fue pensada para llevar a los colegios y la idea de la infancia era la de sumisión a los adultos. Su autor Edmundo de Amicis quizás escribió algo bonito pero yo no lo encuentro honesto. Sé que a mis padres, por ejemplo, les gustaría y me parecen muy bonitos momentos como cuando el profesor defiende a aquel alumno del cual se están riendo y además no les castiga por lo malo que hacían: les perdona. Su ideología socialista quizás también está aquí. Y es verdad que se aboga por la paz y por el fin de los abusos, valores que no pueden menospreciarse, así como la extensión de la educación a todos los niños italianos.

Encuentro que para las actuales personas católicas leer estos dos fragmentos resultara justo y bueno pero esos valores para personas no católicas resultan artificiales dentro del tono de estos fragmentos. Estoy leyendo estos días el libro de Heidi y me he dado cuenta de cuánto tienen en común; es un libro cuya calidad literaria también se pierde y se ven demasiado frecuentemente las intenciones de la autora a través de las voces de los personajes. En principio a estos dos fragmentos de la obra no hay nada que reprocharles porque están defendiendo que las personas deshonestas no triunfen mientras que se motiva a ser un buen hombre, no meterse con los compañeros en clase. Pero el individuo como tal está anulado y Enrique tiene su destino hecho y debe comportarse como todos los niños deben. Es una oda al buen país a través de niños que no tienen libertad y que están constreñidos a un único modelo de sociedad que se espera ellos lleven a cabo. En estos fragmentos los padres. el profesor, siempre hay un adulto supervisando la escena, dando el visto bueno, acabando las frases.

Se habla, no obstante, de sustituir las armas por el empoderamiento que puede darte la escuela que es el mejor ejército, así se lo dice el padre a Enrique en una parte del libro, y se intenta que los niños vean en la educación su vida. Que Italia crezca, evolucione y deje atrás las divisiones. Que el buen católico y conciudadano pueda ser feliz porque así lo merece por portarse bien. Este libro es un instrumento para hacer un país apelando a los sentimientos, a las emociones que forman parte de un talante parecido al que yo recuerdo tenían las abuelas: resignación.

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La literatura infantil y juvenil es una literatura menor

Considero que, en muchas ocasiones, se percibe la literatura infantil como una literatura menor porque precisamente así son sus lectores, pequeños, menores. Pero los niños son de lo más importante que tiene el presente y la literatura precisamente les ayuda a saber moverse en la vida… Esta literatura está plagada de tópicos que una se va dando cuenta hasta qué punto no son nada merecidos.
La literatura infantil y juvenil tiene actualmente algunos másters en España como es el caso del máster de Libros y literatura infantil y juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona, el máster de Promoción de la lectura y literatura infantil de la Universidad de Castilla La Mancha que se imparte en Cuenca y el máster en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles de la Universidad de Zaragoza; resulta curioso pensar que solo estas personas que pululan por estos estudios y otros tantos profesores de colegios, alumnos, algunos lectores particulares, bibliotecarios y algunos profesionales alrededor del proceso editorial son los que no ven a la LIJ (como se la llama comúnmente) como una literatura por debajo de la literatura
en serio, pero es posible que sean demasiado pocos… Solo estas personas parecen tener un lenguaje propio que hace que se entiendan entre ellas y diréis: “Bueno, como en cualquier sector…” Pero es que estamos hablando de todos los libros que leen todos los niños que hay, como para que solo sepan entender esto unos cuantos.

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Trabajo de Elena Queralt

¿Un máster de literatura infantil? A la gente le falta reírse en mi cara cuando digo esto aunque normalmente ponen una expresión de no saber bien a lo que me estoy refiriendo y no interesarles nada. Y es que, como todo, hay que romper con los prejuicios y determinadas personas deben ser las primeras y estos estudios de posgrado no son precisamente extendidamente conocidos y además es como paradójico pensar en estudios académicos para estudiar algo que tiene que ver con lo que leen los niños. Es cierto que me estoy poniendo en el lugar de personas que quizás no tengan que saberlo todo, igual que yo no sabré otras muchas cosas, pero aquí me estoy refiriendo a la cultura y creo que cuando se la menciona la mayoría de las personas deberían tener unas nociones básicas. No voy a hablar de tantas personas prácticas que ya tienen decidido que sus hijos jamás harán cosas de esas de humanidades que, por supuesto, creen que estás pasando el rato y otros tantos que creen que esos másters los imparten personajes infantilizados y no verdaderos profesionales como la copa de un pino. Luego censuraran algunos libros para sus hijos porque efectivamente son demasiado buenos para sus frivolidades y podrían hacerles pensar demasiado, podrían incluso empatizar, ponerles tristes, cambiar, pensar en los roles de género, en cuidar de los árboles. O peor aún no censuraran porque sus proveedores, las tiendas donde los cogen, ya lo han hecho por ellos. Sin mencionar que leer un libro triste no te hace ponerte triste o quedarte triste por días igual que leer un libro racista no te hace serlo, la literatura no es un medicamento que se inyecta como dice Perry Nodelman en el artículo Todos somos censores, pero claro para eso…

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No me ha pasado pocas veces el hecho de ver una especie mueca burlona, un jajaj de estos completamente lejos de ti por el whatssapp o una voz no del todo interesada al teléfono cuando he contestado que estaba leyendo, por ejemplo, Winny de Puh a la pregunta de qué estás leyendo o qué te han regalado… La gente se cree que eres una especie de niña pequeña leyendo chorradas, que verdaderamente no estás leyendo buenos libros precisamente porque son libros para niños, y yo me quedo algo frustrada pero, por otro lado, pienso que no podemos cambiar todo en este mundo y que hay que saber lidiar, digamos, con ciertas injusticias. Parece que te tiene que faltar salir con un bolso de Hello Kitty y ser tremendamente delicada y feliz. Porque me parece inmerecido que el ya citado libro del oso Puh, que Heidi, que Pippi Calzaslargas que incluso Huckleberry Finn no sean tratados como merecen y las personas no acepten que un autor escribió pensando en un niño pero que de igual modo se trata de una obra maestra. Menciono Huckleberry Finn porque creo que hay muchos lectores adultos de esta obra y que la admiran pero probablemente no contestarán por este motivo que es una obra juvenil. El hecho de decir que es para niños es incompatible con decir que es bueno. Por otro lado, muchas personas muy feministas, aunque muchas veces de palo, piensan que andas dedicándote a temas banales como si en la LIJ no hubiera compromiso y cuánto precisamente hay.

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La literatura es literatura y el lector infantil simplemente es una persona con un “grado menor de experiencia”, según he aprendido. No podríamos darle ciertos libros con muchos capítulos en los que ocurre una historia tremendamente larga con saltos en el tiempo, ironía, elipsis porque simplemente se aburriría al no entenderlo, de la misma manera está el debate de la censura y es que quizás no todos los temas valen, ¿le daríamos a un niño a leer un libro sobre una violación? En la literatura infantil también está el adulto porque raramente el niño lee solo y menos se compra los libros solo; es por ello que la mayor parte de los libros de LIJ tienen un doble destinatario.

Ni qué decir tiene que, en general, uno cree que escribir un cuento es tarea fácil y me duele ver que hay tantas profesiones que se toman a la ligera sin saber de todos los estudios literarios que hay detrás, de todas las investigaciones (porque quien bien escribe bien sabe) de tanto trabajo que estoy todavía lejos de conocer y entender y que algún listo pueda creer que no tiene tiempo para leerle un libro a su hijo, cualquier libro roto que haya por casa que ni siquiera sea capaz de entender; y es entonces cuando uno se mueve en la cultura de masas de producto malo en producto malo porque realmente ese individuo no ha profundizado en nada; de tópico en tópico ha llegado a la conclusión de que los libros para niños son algo simplemente por lo que hay que pasar si se tienen hijos, que la literatura infantil es para profesorAs de escuela o peor aún que no hace falta entender esta literatura y que simplemente hay que dejarse llevar por los buenos libros.

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