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Libros conmovidos. El valor que se da al cuidado de los cuerpos tiene que ver con el tipo de sociedades patriarcales que tenemos Pequeños grandes gestos por el planeta, Pippi Calzaslargas, El nombre del mundo es bosque y El ratón y la montaña son algunos de los libros que creo tienen personajes capaces de revolucionar con su sentido común

Hace un tiempo según iba a la sierra de Madrid escuché un programa muy interesante de los que me gustan de El bosque habitado, pero este especialmente me significó muchísimo; hablaba, antes de volver a escucharlo, sobre esta forma de economía que se nos ha impuesto donde hay elementos invisibles a los que no se ha puesto precio, por lo que no se respetan, al contrario, se atacan porque es como si no importaran: como la polinización de las plantas, el ciclo del agua, la fotosíntesis. “Procesos esenciales para que exista la vida, pero que ni tienen ni deben tener valor económico”, en palabras de Yayo Herrero. Me gustaría hablar de libros conmovidos protagonizados por voces raras, diferentes, sonoras, atrevidas. 

Volviendo a escuchar el programa rescato palabras, ideas, consuelos, como la de que precisamente en los cuentos, especialmente los cuentos clásicos, los niños se dan cuenta de que son dependientes, que si la familia les abandona es muy posible que no sobrevivan, que precisamos radicalmente de la vida en comunidad, del cuidado que otras personas hacen de nuestros cuerpos. Y el quedarse solo es un miedo que afrontan los niños, el miedo a la ausencia de los seres queridos. Como el miedo en el álbum ¡Scric Scrac bibib blub! Las lecturas que se pueden hacer para superar estos miedos tampoco son visibilizadas porque tampoco tienen un valor en esta economía reduccionista. Y más allá, no solo dependemos de otras personas sino que dependemos de lo que la naturaleza nos ofrece.

El primer libro del que me gustaría hablar es de Pequeños grandes gestos por el planeta, cuyo título tiene que ver con la idea de Mucha gente pequeña o de Los nadie. Personas anónimas que en determinado momento tuvieron sabiduría, lucidez y dijeron basta a las injusticias, al abuso de sus tierras, al ver cómo sus espacios eran destruídos por el poder, detrozada la vida en favor de intereses económicos, de personas que dejaron de sentir. Se nos habla de  una chica inuit que demandó a Estados Unidos porque su emisión de gases nocivos estaba cambiando el paisaje de su infancia; de Severn Suzuki, Peter Willcox el famoso capitán del Rainbow Warrior de Greenpeace; William Kamkwamba, un chico de Malaui que construyó él mismo molinos, paneles solares para su pueblo, energía renovable ideada por una persona de la comunidad para mejorar sus vidas; Omar Castillo Gallegos un niño que quiso ver con sus propios ojos esas selvas de Chiapas devastadas que había escuchado en la televisión e inició un camino en defensa de los bosques; todos ellos defensores del medioambiente desde pequeños caminaron para hacer escuchar la voz de aquellos que viven anónimamente, entre ellos los árboles, y que son manejados al antojo por ciertas élites. Este libro está escrito por Francisco Llorca que es el escritor también de Pequeños grandes gestos por el deporte, Pequeños grandes gestos contra la discriminación, Pequeños grandes gestos por la tolerancia y Pequeños grandes gestos por la libertad de expresión. 

Por otro lado, El ratón y la montaña es un álbum ilustrado sobre la importancia de la cooperación; precisamente que no somos seres individuales, que la prosperidad es una palabra compartida. La tierra vejada será miseria para todos. Mantener los bosques es la verdadera riqueza. Esquilmar un monte no es una broma. Y el ciclo vital se parará. Donde han desaparecido los bosques no se puede esperar nada más que miseria. Este libro está editado por Milrazones, escritor por Antonio Gramsci e ilustrado por Laia Doménech. Se trata de la recuperación de un cuento que Gramsci contó a su mujer cuando estaba encarcelado para que esta se lo transmitiera a sus hijos. “Es un cuento típico de un país arruinado por la deforestación. Queridísima Giulia, tienes que contarles este cuento y explicarme después las impresiones de los niños”. Las guardas tienen cierta función narrativa ya que comienzan con unos troncos de árboles partidos y acaban con un bosque húmedo que parece plagado de vida. En las guardas finales hay una historia entre esa niebla instalada en la montaña de la cual salen algunas copas de los árboles, sin embargo, en las primeras, es un dibujo plano, repetitivo, sin apenas nada que contar, esconder.

Pippi Calzaslargas es un libro escrito en 1959 sujeto a la posible censura incluso hoy en día, con titulares como el de El País que dicen Leer o no leer a Pippi Calzaslargas y un subtítulo no menos impactante “La reedición de la novela por el 70º aniversario del personaje renueva el debate sobre su ejemplo para los pequeños aficionados”. Y es que claramente Pippi es una niña profundamente defensora de toda forma de vida, pero esto no se censura a los niños, ni se destaca, ni nada porque sencillamente no se le da importancia, los animalitos son muy monos y hay que querorlos; que representa la más absoluta anarquía, y esto ya en términos políticos empieza a preocupar. Pippi es más fuerte y derrumba cualquier forma de poder, cosa que no agrada, claro. Pippi no estudia en el colegio ni quiere, y recordemos que es una niña y no un niño. Es absurda para los ojos cansados de la mayoría. La he escogido porque Pippi representa la sabiduría más elemental que muchos estudios oficiales no ofrecen.

Por último voy a mencionar un libro que leía y que inspira mucho el espacio de La gata y es El nombre del mundo es bosque. Creo que puede ser una novela para los jóvenes muy interesante que puede despertarles de la realidad creada por determinados poderes. Los lectores pueden darse cuenta a través de la historia creada en esta obra de Úrsula K. L Guin de que nos jugamos un planeta habitable. De que las sociedades patriarcales donde los hombres hacen abusos de poder precisamente están en la antítesis de las emociones, las comunidades respetuosas, comunitativas, sensibles, poéticas, con palabras, con cantos, con historias. La autora de este libro es conocida como gran defensora de las mujeres, ecologista, taoísta. En sus libros está presente su feminismo, un anarquismo en la forma de relacionarse las comunidades y una mentalidad de pertencer a la naturaleza. Selver vive en Nueva Tahití con su comunidad, seres pacíficos en armonía con los bosques; poseen un tiempo-mundo y un tiempo-sueño y se sorprenden porque los seres humanos que llegan a su planeta no sueñan. Se generará un conflicto entre los humanos de la tierra que llegan para deforestar el nuevo lugar y los autóctonos que ven a los humanos como seres locos que mutilan los bosques. Selver es un personaje esencial, por todo lo que sufre ya que su mujer es violada y asesinada por Davidson, un humano muy humano. Los humanos ven a los autóctonos como salvajes, como animales de otra especie. La manera de vivir de los asthstianos es preciosa; ellos están vinculados a los árboles fuertemente, viven bajo ellos, y son un elemento más.

Cuando yo digo Tierra, Kees, me refiero a la gente. A los hombres. A ti te preocupan los ciervos y los árboles y las 12 fibrillas, la madera, fantástico, eso es asunto tuyo. Pero a mí me gusta ver las cosas en perspectiva, de cabo a rabo, y el cabo, por el momento, somos nosotros, los humanos. Ahora estamos aquí, y por lo tanto este mundo marchará a nuestro modo. (…) Pero ahora estaban aquí los hombres, para acabar con la oscuridad y convertir la maraña de árboles en tablones pulcramente aserrados, más preciados que el oro en la Tierra. Literalmente, porque el oro se podía encontrar en el agua de los mares y bajo el hielo de la Antártida, pero la madera no; la madera solo la producían los árboles. Y en la Tierra era un lujo realmente necesario (…)

En este programa de Radio3, el que he nombrado al principio, que lleva el nombre de Clase magistral de Yayo Herrero: ecodependencia, esta “pensadora necesaria” explica a los oyentes lo que es el ecofeminismo, la ecodependencia, y escuchamos hablar sobre la devaluación de las emociones en favor del patriarcado, sobre los bienes fondo de la naturaleza, sobre el analfabetismo ecológico.

 

El ecofeminismo es un movimiento social y una corriente de pensamiento, las dos cosas a la vez, esto es muy importante, porque a mí me resulta muy difícil el poder entender la gente que piensa sobre el mundo, sobre los problemas que le afectan y luego tiene dificultades para actuar en él, para mí son dos cosas que van de la mano. Y es fundamentalmente un diálogo entre el movimiento feminista y el movimiento ecologista. Un diálogo en plano de igualdad. ¿Y por qué este diálogo nos parece importante? Pues porque el ecologismo llama la atención sobre el hecho de que las personas somos naturaleza. Somos radicalmente ecodependientes en esa naturaleza que tiene límites físicos y llama la atención sobre la tensión que hay entre una economía que pretende crecer ilimitadamente sobre un planeta que tiene límites físicos y el feminismo llama la atención sobre la vulnerabilidad de cada ser humano en solitario sobre el hecho de que vivamos encarnadas en cuerpos que son vulnerables, que son finitos, en cuerpos que hay que cuidar y llama la atención sobre el hecho de que a lo largo de la historia y en casi todos los lugares son mayoritariamente mujeres quienes han cuidado de los cuerpos finitos, tanto en los momentos de especial vulnerabilidad, como es la infancia, la vejez, la enfermedad, pero a lo largo de toda la vida. Y también, nuestra economía es una economía que no mira los cuerpos, que vive de espaldas a ellos y tampoco visibiliza ni valora los trabajos que están dedicados a cuidar de esos cuerpos. El feminismo lo que reclama, igual que el ecologismo, una economía y una vida compatible y respetuosa con los límites del planeta. El feminismo dice, del cuidado de los cuerpos vulnerables, del cuidado de la vida se tienen que hacer cargo, hombres, mujeres, instituciones, estados, y no solamente mujeres en situación de subordinación.

Yayo Herrero

Quiero acabar mencionando libros que tengo pendiente leerme que son parte de todas estas palabras que comparto: Palabras dibujadas de Fernando Fuello, Mucha gente pequeña de Gustuvo Duch, La memoria del bosque y Crónicas del país de los árboles de Ignacio Abella. “Desde el mismo momento que nacemos hasta que morimos, las personas dependemos física y emocionalmente del tiempo de trabajo y dedicación que otras personas nos dan. Durante toda la vida, pero sobretodo en algunos momentos del ciclo vital, las personas no podríamos sobrevivir si no fuese porque otras dedican tiempo y energía a cuidar de nuestros cuerpos. Y este trabajo se encuentra invisibilizado y desvalorizado en las sociedades patriarcarles”, dice Yayo Herrero.

La ilustración de portada es de Laia Doménech.

Cuando el hombre perdió la memoria y olvidó el lenguaje de los pájaros y los árboles, supuso que éstos no podían contarle nada de provecho, que la única inteligencia digna de nombrarse como tal era un don exclusivo del ser humano.

El hombre perdió también las otras inteligencias, incluso la inteligencia del bosque, de la que él mismo formaba parte…
Desde entonces busca con desesperación sin saber cuál es el objeto de su búsqueda.

Ignacio Abella en Crónicas del país de los árboles

La conejita Marcela y La zanahoria. Conejos en portada, diferentes maneras de hacer presente al bosque y de ser con los demás Voy a hablar de dos álbumes ilustrados que comparten un conejo en la portada y que hablan de asuntos parecidos pero uno recordando sonidos del lenguaje oral y el otro teniendo en cuenta situaciones presentes

Conocí el álbum de La conejita Marcela leyendo una entrevista a Esther Tusquets, la autora del texto. En este caso, como no suele ocurrir ya que normalmente texto e ilustración son indivisibles, las ilustraciones del álbum que ahora pueden verse llegaron años después a la escritura del texto, en 2011, un año antes de la muerte de Esther Tusquets. Esta nueva edición ha sido publicada por Kalandraka, siendo el original publicado por Lumen en 1980. Por otro lado, La zanahoria es un álbum reciente relativamente, de 2015, realizado por Laia Doménech, inspirado por un cuento tradicional chino. Es bastante cierto que se ha abusado de las adaptaciones de textos como para mostrar la valía de algún ilustrador cuando no parece que haya un texto a la altura; pero creo que en este caso se crea una obra nueva, inspirada por culturas solidarias que generaban cuentos para transmitir a las próximas generaciones; cuentos arraigados a la tierra.

Es recurrente el hecho de utilizar animales en los libros para los niños como dice Diego Gutiérrez en el número #115 de Peonza: “Los animales han sido protagonistas de los mitos, leyendas y cuentos originados como explicación del mundo y los misterios de la vida en tiempos remotos, desde el mismo origen de nuestra especie. Y han acompañado a la Humanidad como fuente de consuelo, socialización, diversión y aprendizaje en el largo proceso de civilización hasta nuestros días”. Lo que bien es cierto es que no siempre el hecho de que aparezcan animales en un libro quiere decir que se busque respetarlos, darles voz; en numerosas ocasiones no se trata más que un instrumento para hacer un metáfora sobre la sociedad humana, y solo está importando eso. Por otro lado, es verdad que para un lector que no lo lea de esta manera, se sumergirá en un bosque donde puede que genere mayor empatía con los animales  y la vida en él. A mí me parecen, no obstante, más interesantes aquellos libros que tienen como fondo un respeto por el bosque y no una cura de los problemas humanos que solo tienen que ver con los humanos.

He seleccionado estos dos álbumes, La conejita Marcela cogido de la biblioteca del barrio, porque por un lado quería hablar de dos álbumes donde apareciera el bosque como escenario o por lo menos la naturaleza y, por otro, ver cómo se integraba esa naturaleza en la historia, qué papel jugaba. En el caso del álbum La zanahoria este juega un papel estético fundamental y esta me parece que es parte de la poesía del álbum, la sensibilidad con la que Doménech retrata el bosque: un espacio lleno de vida, cosa que desde las guardas se ve. En las guardas podemos observan un montón de insectos diferentes, cada uno con sus características e introducirnos en un espacio donde hay tamaños diversos en cada animal, en las montañas, y todos hacen el conjunto. Este último álbum rescata una historia que tendrá siglos de vida para recuperar los cuentos que forman parte de nosotros como seres humanos. Como decía Eduardo Galeano: “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. La editorial Milrazones ha querido mostrar a los lectores su raíces, porque aunque se trata de un cuento tradicional chino, al final la cooperación, la gestión de los recursos de manera solidaria, el ambiente rural, son creencias que pienso que se han dado en la mayor parte de las sociedades. Los conceptos del bien común, la inteligencia campesina, la cultura local, el respeto por las raíces, la solidaridad entre especies, están presente en este libro. Tiene algo que ver este álbum con el de Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno donde también pasa que si se tiene paciencia y uno no es avaricioso, la tierra siempre recompensa con comida suficiente.

El bosque es un espacio de vida donde nos encontramos lo invisible, al sin voz, al ninguno, a los nadie, como decía Galeano. Porque desgraciadamente hemos dejado de ser capaces de escuchar los sonidos que hay en él. Hemos dejado de oler sus fragancias, de tocar las cortezas, de jugar con los nidos. Ese lenguaje que era parte de nosotros mismos nos ha sido amputado y con él los cuentos, la simbología de la comunidad… En la literatura tenemos la oportunidad de poder volver a conectar con las historias que nos definen, que nos consuelan, que nos muestran espacios que podemos hacer nuestros. Dice Michèle Petit en su libro Leer el mundo: “A lo largo de los años, Beatriz Helena Robledo pudo medir, dice, las infinitas posibilidades que ofrecen la lectura y la escritura para reconstruir el sentido de la vida, curar las heridas, ensanchar el mundo. Con los más frágiles, los más desprovistos de vínculos, ella observó cómo la literatura (gracias al arte de un mediador) creaba dentro de los participantes un anclaje, “un sedimento de verdad, de certeza afectiva”.

Por otro lado, La conejita Marcela es un álbum sobre las desigualdades humanas, el racismo, las jerarquías, las censuras, las revoluciones, cuando todos somos iguales, y no está bien que unos humillemos a los otros. Esta idea de donde hay pobres hay ricos, donde hay feos hay guapos, donde hay negros hay blancos, incluso donde hay mujeres hay hombres, es una visión injusta de la sociedad. Somos todos personas y no deberíamos estar tan pendientes de la parte externa de nosotros mismos que no es más que una construcción social, en los últimos tiempos apoyada en el capitalismo más agresivo, que genera violencias porque usa un lenguaje violento, el del crecimiento, el del dinero, el de la competición, el del usar y tirar.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Eduardo Galeano

Las ilustraciones de Laia Doménech no resultan demasiado actuales encajando muy bien con la época en la que fue escrito el fragmento. De hecho pareciera más ilustrado hace veinte años que hace seis. Todo lo contrario ocurre con La zanahoria que tiene un estilo bastante actual, menos clásico, no hay un realismo en las ilustraciones de los animales como en el caso del álbum de Tusquets.

Con respecto al bosque este no nos transmite belleza en Marcela, no es demasiado explícito. Se sabe que ahí está porque los conejos viven en él pero no es un elemento a destacar que genere belleza, sensaciones. No hay un lenguaje del bosque. Es todo bastante minimalista. Aparecen algunas hojas de árboles o los troncos, árboles en la lejanía, algunos brotes en forma de rayajos, algo de agua muy solitaria. Quizás sea también la deforestación que está sintiendo el mundo. Este es un álbum que me recuerda a Rosa Caramelo o Julia, la niña que tenía sombra de chico.

 

Érase un bosque lejano,

jamás pisado por los pies

de los hombres.

Fragmento de La zanahoria

 

*La ilustración de portada es de Adolfo Serra.

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Michèle Petit: “El relato es esencial para organizar nuestra experiencia”. Algunas notas sobre las palabras de Michèle Petit en la 41 Feria Internacional del libro de Buenos Aires Reflexiono aquí sobre algunas de sus palabras y cito algunos de los contenidos que me han parecido más interesantes

“Somos animales poéticos”. Estas tres palabras son de las que más se me han quedado marcadas en la primera escucha de Michèle Petit. Y además, es de agradecer que ella hable en la lengua a través de la cual yo me comunico y no en francés, porque esto hace que escucharla todavía sea más cercano. Por desgracia no hablo francés y tendría que recurrir a una traducción, que seguro que podría estar muy bien. Pero me gusta más así.

El tema de habitar el mundo a través y gracias a las palabras es algo que me parece que resuena en mi cabeza mucho y que me ha enseñado bastante. Esto de que si no sabes para qué están los relatos, cómo vas a dedicarles parte de tu tiempo. Los relatos no se crean para enseñar al niño un valor determinado, no tienen un uso específico, no son una herramienta para la escuela. Pueden serlo pero no existe la literatura por eso sino para mostrar el mundo. El secreto precisamente de la narración es que nos ayuda a conocer el mundo, a habitarlo. Por esto han existido desde siempre los relatos porque ellos han sido mediadores entre la realidad y nosotros mismos. El ser humano se consuela y cura gracias a la poesía, a las palabras que no son las del uso diario, que se han vuelto cuanto menos agresivas, frías, pobres. Solo hay que poner la televisión. Existe un lenguaje narrativo que nos ayuda a imaginar, ver más allá, en otro tiempo. Cuando este no se cultiva uno se puede sentir ajeno a lo que le rodea.

Como periodista nunca me ha interesado esa manera de contar tan desarraigada, falta de alma, desnaturalizada. Me gustaría destacar de la conferencia de Michèle Petit que podéis encontrar en youtube, algunas ideas:

Trabajando sobre la lectura y la transmisión cultural me di cuenta de que ciertos usos de la lengua nos exilan, nos brutalizan sin que seamos ni siquiera conscientes de ello. Nos alejan de nosotros mismos, de nuestros seres más queridos, del mundo, de sus paisajes. Otros, en cambio, nos permiten edificar, parafraseando a Gustavo Martín Garzo, “casas de palabras”, casas sin las cuales los lugares reales, materiales donde vivimos serían posiblemente inhabitables.

Ilustración de Wolf Erlbruch

Creo que es verdad lo que dice Michèle Petit de que la gran masa social, la religión capitalista o el poder o todo junto han hecho que nos avergoncemos de las raíces nuestras, si es que ya alguien las tiene, por lo menos en España. Se ha hecho como un lugar común sobre la tradición  española donde están incluidas las tortillas de patatas y las corridas de toros. Pero qué pasa con la tradición oral, las lenguas minoritarias que quedan en lugares como en Cáceres con la fala, por ejemplo, la poesía oral, los cuentos, los acertijos, la sabiduría rural. Los cantos tradicionales no se valoran. Creo que también tiene que ver con que solo se valora aquello que da dinero. El relato del poder, que no es relato, el antirelato, ha engullido a los relatos verdaderos. Porque lo que es triste es que mucha gente actualmente ni idea tiene de la cultura familiar, los cantos del pueblo, la simbología del lenguaje que tiene que ver con la tierra. Se ha dado de lado a nuestra capacidad como animales poéticos, pero tanto por la parte de poético como de animal.

Si se desconecta de esto es difícil volver a hacerlo. Solo cuando deje de verse el leer, escuchar, como perder el tiempo, no ser prácticos, quizás se pueda valorar un paisaje olvidado y podremos empezar a ver la sensibilidad del ser humano fluir.

En todas las culturas se aprende primero la música de la lengua, su prosodia, que no se enseña pero que se transmite.

Quién no se ha consolado con el canto de la madre. Muchos lo hemos hecho. La voz de las personas que nos han mostrado el mundo de bebés se nos queda en el recuerdo, las nanas, las canciones, los acertijos, para mí por lo menos eran hogar y cobijo y tranquilidad. Cuando pongo la televisión y engancho con determinados programas creo que me podría deprimir si los veo mucho; porque me alejan, veo personas que no son yo, escuchó un lenguaje sin poesía, sin música.

Además de aprender a nombrar las cosas que están presentes, el niño aprende a nombrar la ausencia.

Ilustración Ralph Steadman

Porque todas las personas tenemos miedos y el lenguaje de los medios no nos consuela. Cierta realidad que se ha creado no nos consuela; nos pone en alerta, en tensión, nos abruma, nos violenta. Se nos muestra un mundo de una manera que da miedo. Los relatos nos ayudan a entender los miedos, ellos son consuelo. Pero claro el lenguaje de la narración no entiende de dineros, de sistema capitalista, sus motivos para existir nada tienen que ver con la rentabilidad económica. Sin embargo, los medios de comunicación masivos han perdido la relación con las palabras, buscan ganar dinero, y para hacerlo cada vez están reduciendo más la riqueza del lenguaje. Porque parece que lo sensible, lo musical, la cultura, no existe para ellos.

Cuando el bebé puede nombrar lo ausente, aparece en su mente la posibilidad de su propia ausencia. Y esa es una herida que no se curará jamás. Felizmente está la cultura y la lengua del relato que apaciguaran su tormento.

Acerca de los inmigrantes dice Michèle Petit en la conferencia: “En su lengua, son oradores y poetas. En la lengua de la inmigración son cojos y mano de obra. “El lenguaje acaba por no ser más que para la designación inmediata de las cosas. O para dar órdenes, pedir o exigir”. “Uno habita una lengua cercana al cuerpo, a las sensaciones, una lengua atenta a los detalles de la realidad, que evoca, que da lugar también a otro sitio aún más allá de lo inmediato”. Creo que deberíamos educar haciendo referencia a mucha cultura oral que se ha perdido. Que hay una gran desenfoque en muchas escuelas.

Ilustración de Carll Cneut

Aburrirse es necesario para encontrar la narración y también saber escuchar esos cuentos. Como dice Walter Benjamin: ” Por qué se acaba el arte de contar historias es una pregunta que me he hecho siempre que, aburrido, me he dejado pasar largas horas de sobremesa con otros comensales; pero aquella tarde, de pie en la cubierta de paseo del Bellver, junto a la cámara del timón, creí encontrar la respuesta mientras con mis prismáticos repasaba todos los detalles del cuadro incomparable que ofrecía Barcelona desde el barco. El sol se ponía detrás de la ciudad y parecía licuarla. La vida parecía extinguirse en los espacios de tonos pálidos que separaban el follaje de los árboles , el cemento de los edificios y los roquedales de los montes lejanos (…) Pero el aburrimiento ya no tiene cabida en nuestro mundo. Han caído en desuso aquellas actividades secretas e íntimamente unidas a él. Ésta y no otra es la razón de que desaparezca el don de contar historias, porque mientras se escuchan, ya no se teje ni se hila, se rasca o se trenza. En una palabra, pues, para que florezcan las historias tiene que darse el orden, la subordinación y el trabajo. Narrar no es sólo un arte, es además un mérito, y en Oriente hasta un oficio. Acaba en sabiduría, como a menudo e inversamente la sabiduría nos llega bajo la forma del cuento…”

Y me gustaría acabar con otra cita de Benjamin que tiene que ver con el título de esta entrada y es que dice él: “Diríase que una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias”.

La imagen de la portada de este artículo es una ilustración de Elena Odriozola.

 

 

 

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Material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil en la red: charlas, discursos, conferencias, mesas redondas que poder escuchar como música para los oídos Sobre el mundo de la edición, la ilustración, la academia hay no demasiado en cuanto a vídeos pero los hay tremendamente interesantes

A veces leyendo es la mejor manera a través de la cual poder aprender, descubrir, pero hay ocasiones en las que, por diversos motivos, los ojos no tienen ganas de leer páginas y prefieren cambiar a escuchar la voz, con los oídos, de determinadas personas. Como he escuchado de algunos de mis profesores del máster, como Ana Garralón o Felipe Munita, no es necesario leer mil libros al año para ser un gran lector; basta con leer uno al año que sea significativo para uno mismo. No se trata de cantidad sino de calidad, del cómo leemos, para qué. Por ello, me gustaría compartir algunos vídeos que durante este curso de mi máster a mí me han enseñado muchísimo, tanto como las lecturas. Agradezco que estén de forma abierta a la gente en internet porque de otro modo sería difícil estar en diferentes lugares e ir presencialmente a todos estos espacios. Es posible que el encuentro físico sea mucho más poderoso, sí lo es, pero yo tengo que reconocer que en el rincón de mi casa he podido acceder a muchos conocimientos que seguramente no tendría de no existir YouTube u tras plataformas, y que no me he sentido sola escuchando en diferido y quizás a kilómetros de distancia. Algunos de estos vídeos están pasados al escrito en forma de artículos con el fin de conservarlos mejor y poder compartirlos por diferentes vías.

Necesitamos construir un lector del futuro capaz de ser crítico con los textos, con la información, capaz de construir el conocimiento; y los libros informativos todavía hoy son una oportunidad de encontrarse con la información bien explicada y bien diseñada. No solamente queremos lectores de literatura sino queremos también lectores que lean otras disciplinas.

Ana Garralón

El primer audiovisual, aunque ya he mencionado este de Ana Garralón muy breve, sobre literatura infantil y juvenil que quiero compartir es la charla de Vicente Ferrer, editor de Media Vaca con el nombre de La vida secreta de los libros. En esta charla Vicente Ferrer habla sobre su editorial, cómo funciona, cómo empezaron, qué hacen. Me parece un documento valiosísimo. Destacaría muchas cosas dichas pero por quedarme con alguna me interesa la personalidad de este editor que se sale de modas, de la corriente y que se dedica a hacer libros que, en mi opinión, pasaran a la historia, dejaran huella. Como premio a ser un gran editor, sus libros no están en librerías con la misma frecuencia que otras editoriales, y en bibliotecas en escasas ocasiones. Los bibliotecarios no lo conocen y al no tener ya distribuidores o comerciales y hacérselo ellos todo, no consiguen subir el muro del mercado del libro actual, donde hay que producir, producir y producir sin parar. Se trata de un vídeo de una hora y cuarto donde podemos apreciar cómo la manera de ser de una persona es determinante para ver la editorial que es. La gran mayoría de las editoriales independientes suelen ser llevadas por una, dos, tres personas como mucho por lo que cómo son sus editores tiene que ver con el catálogo que lleva a cabo la editorial durante su historia de vida.

El segundo material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que ha sido importante para mí durante este curso es la conferencia impartida por Adolfo Córdova con el nombre de La familia imaginada. He tenido el placer de conocer brevemente a Adolfo Córdova durante la Feria del libro de Madrid, ha sido profesor mío del máster, y creo que en este vídeo puede ver claramente la personalidad y enfoque que tiene Adolfo con respecto a la LIJ. Su estudio de los personajes secundarios y su estudio de las familias, de los cambios con respectos a aquellos libros de aventuras primeros a la actual literatura infatil y juvenil. Los huérfanos, los reales y los simbólicos, las ganas de independencia por parte del niño y la ansiada necesidad de los padres cuando no se tienen; la crueldad de los cuentos clásicos…

Hay un material audiovisual de literatura infantil y juvenil que, aunque es cierto que por momentos se me hizo un poco pesado, nos muestra el trabajo del dibujando Liniers. Es más bien sobre su personalidad, su vida, algo distendido, como un hablar entre dos amigos. Para aquellos a los que les guste la novela gráfica, el dibujo de prensa, me parece que disfrutaran con lo que cuenta Liniers. Es un vídeo muy humorístico porque él es muy divertido. Pero no todo es Macanudo. También se habla de sus trabajos previos como el Bonjour, cómo comenzó a trabajar de dibujante, su infancia… De Liniers hay bastante contenido audiovisual en la red.

En cuarto lugar me gustaría compartir un discurso muy breve pero muy especial puesto que ha significado una de las revelaciones del máster para mí. Se trata de la autora Úrsula K Le Guin. He tenido que leer para el programa de lecturas del máster Un mago de Terramar y este libro me ha abierto las puertas a una escritora que escribe desde otra manera de ver el mundo. Muchos autores escriben sobre muchas vidas posibles pero partiendo de esta sociedad destructiva; algunos dándola por hecho simplemente. K Le Guin ve el mundo sin las afectaciones sociales de su cultura; lo mira replanteándose todo, no aceptando que destrozar la naturaleza por parte de los seres humanos sea una opción. Porque ni siquiera lo es para el ser humano en sí. Investigué sobre ella más allá de la novela y he leído El nombre del mundo es bosque y estoy leyendo Las Tumbas de Atuán. Recomiendo a esta mujer defensora del bosque, de las mujeres, de las comunidades libres.

Por último, me gustaría compartir un material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que es una ponencia de Ana Garralón sobre los libros informativos. Esta especialista en literatura infantil y juvenil cita diferentes libros que podrían considerarse dentro del concepto de libro informativo, entre ellos Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno. Mi sensación es la de que Garralón ve los libros informativos como aquellos objetos libro verdaderamente de enseñanza para el niño o la niña frente a libros didácticos sin un valor artístico. La enseñanza no puede realizarse de un forma fría, carente de creatividad y esperando quitar el alma de las historias. Porque estos libros informativos de los que habla la profesora Garralón se camuflan entre los álbumes ilustrados, entre los cuentos, se trata de una manera bella de enseñar el mundo, de mostrar una realidad. Se trata de aunar de alguna manera ciencia y arte. Garralón habla de la lectura estética y de la lectura eferente según la autora Louise M. Rosenblatt explica en su obra La literatura como exploración. Los libros informativos se han enfrentado de esta manera a los literarios cuando el lector es un agente fundamental y no solo cuenta el objetivo del texto concreto. Un mismo libro no será igual para uno u otro lector, y por tanto estas diferencias no son para nada naturales.

Al término de mi viaje me di cuenta de que no había salido en busca de información sino para extraviarme y conocer el mundo que vosotros encontraréis en este libro.

Mitsumasa Anno citado por Ana Garralón

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Conocer el mundo mientras se destruye La literatura nos da dignidad (a las personas)... ¿Pero qué dignidad les ofrece al resto de la vida en la tierra?

La literatura nos da la oportunidad de conocer el mundo. Esta es la mayor razón de peso para defenderla y entender que su existencia no debería ser solo cuestión de gustos, sino que realmente debería formar parte de nuestra sociedad como parte de la cultura escrita que tenemos, reivindicando las historias que pueden leerse para llegar a ser sujetos con total dignidad nosotros, ayudándonos a comprender nuestra realidad; en la que no estamos solamente las personas. ¿Se puede llegar a tener plena dignidad sin haber estimulado lo más posible la inteligencia? De alguna manera, al menos en ese punto estoy yo, todo parece relativo: es decir los valores que se defienden ahora mutaran de aquí a un tiempo y se verán obsoletos; no serán suficiente. Entonces la literatura qué mundo muestra, ¿por qué hay historias que siempre tienen algo que decir aunque hayan pasado 100 años? Y si todo es relativo… ¿no hay algo que no lo es? Que somos animales, mamíferos; que no somos una mesa sino un ser vivo que nace y muere. Entonces, si la vida (toda la vida del planeta, no solo de la nuestra especie) es anterior a la literatura… Pienso yo que imbricarla en el ADN de la literatura debería ser inevitable. Pienso que si en el 2017 no se aboga por un futuro y presente sostenible dentro de la naturaleza, esta -la literatura- no será tan importante.

Con todo esto no estoy defendiendo que haya libros que vendan valores de amor por el medioambiente, que también si son de calidad, si no que de alguna manera creo que literatura y ecología son como dos caras de una misma pieza y que es importante tener la pieza entera en la mano. La literatura es algo interno a las personas que existe desde que el lenguaje es lenguaje y se buscaba contar historias, hacer entender un relato… Y en ese momento también estábamos siendo muy animales. La literatura antes era muy parecida a la naturaleza, mitos, creencias, porque los hombres solamente vivían en ella: el bosque, la agricultura, el uso de herramientas fabricadas a mano, las ropas… Y la literatura se fue alejando poco a poco hasta el punto de existir grandes novelas catalogadas como clásicos porque hacen una gran defensa de tantas cosas preciosas… Y sin embargo, se burlan de otros animales, pisotean el campo, le dan la espalda, no importa, lo queman, lo mean; y ese enfoque de ese autor que no estaba interesado en una de las libertades más bonitas, se suple porque hace un retrato sobrecogedor sobre la psicología humana. Bueno.

Considero que igual que una novela bien escrita que defienda barbaridades sobre los derechos humanas no sería bien recibida tampoco lo deberían ser aquellas que tienen un desconocimiento pleno del derecho de los demás seres vivos. Pongo un ejemplo: si estoy leyendo un libro que aboga por la igualdad entre las personas y en una escena en la cena se dice que se comen un chuletón. A mí me parece que en la literatura no se trata de salvar al hombre mientras se le separa de lo que precisamente es: un ser que defiende derechos y con capacidad para defender los de los demás animales, al menos desde su punto de vista de sociedad humana. No estoy atacando el comer carne, simplemente digo que hay que presentarlo de modos menos familiares y cuestionar esa actividad. Porque comer carne significa: matar a otro animal y en qué condiciones -ha vivido y se le mata- Y si quieres ser un hombre poco machista mientras se comenten otro delitos por lo menos que la voz narrativa se entere. Si la literatura que nos da la oportunidad de conocer no es capaz de pensar en ello me pregunto, ¿quién? Porque la literatura es la que dialoga y a través del diálogo está esa esperanza. El barón rampante fue una novela que me interesó mucho. Estamos ante una mala realidad donde sabemos que el ser humano ha provocado la destrucción de mucha masa forestal, que hemos violado los derechos de tantos animales. Que nos hemos cargado árboles en una noche que llevaban ahí cientos de años… Hemos predicado la ignorancia y provocado caos, incertidumbre en un mundo que lleva funcionando miles de años. Solo pensamos en el corto plazo. Todo rápido y como no reflexionamos sobre la muerte nos creemos invencibles y superficiales. Y destruimos. Precisamente la lectura es una acto lento que requiere tiempo. Un libro hay que leerlo: sus palabras, sus párrafos, sus capítulos… Como igualmente paciente es la madre naturaleza, ya que el tiempo para ella no es una hora, ni dos. Ella no tiene prisa. Por ello la literatura debería tener esa fuerza primitiva que nos une a todos.

A estas reflexiones un tanto desajustadas y no del todo certeras me ayudan mis estudios en el máster en libros y literatura infantil de la UAB. Profesores como Daniel Goldin, Adolfo Córdova, Teresa Colomer y otros como Michele Petit son fuente de inspiración para mí. Muchas de sus ideas las he abrazado porque estoy muy de acuerdo con ellas pero sin sus enseñanzas no hubiera podido tenerlas.

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Sobre la señorita Honey del libro de Matilda No solo he leído Matilda, sino que he ido a la biblioteca a buscarlo y todo ha sido muy divertido

Estoy segura de que de pequeña había leído el libro de Matilda, y qué niño no: ¡todos deberían poder leerlo!; aunque la verdad es que no me acuerdo de nada y la película se mezcla en mi mente de tal manera que ya no sé si lo leí o no. Quiero pensar que sí. Me gustaría, sin embargo, ahora no hablar de Matilda -cosa que deseo puesto que me cae genial-, sino de otro personaje entrañable de la novela: la señorita Honey. Me he quedado pensando en ella mucho. Es un personaje secundario que me encantaría poder conocer. Es una mujer joven, en el libro se dice que tiene 23 años, profesora de Matilda en la escuela. Es un personaje vejado por su tía que no es otra que la Trunchbull, con la cual se ha criado sola desde los cinco años. Una mujer que con toda probabilidad ha perdido su infancia, su adolescencia y va camino de su juventud. Un personaje que ha sufrido un maltrato brutal, lleno de pasajes oscuros sobre ella y de muerte de sus seres queridos. La señorita Honey vive rozando la indigencia sola en una casa de un granjero minúscula desde que dos años atrás de la historia consigue escapar de su tía. Y pese a todo tiene todo el amor del mundo que dar. La señorita Honey es, junto a Matilda, una oprimida. Una sin voz, una rara, una marginada. La señorita Honey es una especie de ser excepcional probablemente con un montón de taras.

Matilda es un obra considerada de literatura infantil y juvenil y que dentro de la obra se reflexiona sobre la misma literatura infantil y juvenil. Qué obras son para niños y cuáles no. Porque Matilda lee de todo. Aquí me gustaría mencionar a la autora de álbumes Isol cuando en un vídeo hablando de los libros que ha leído que le han inspirado tiene entre las manos un cómic de Astérix y Obélix -que guarda con cariño- y recuerda un pasaje donde hay una orgía, y ella se ríe y dice que entonces no sabía muy bien qué era eso. Pero que el cómic lo disfrutaba de lo lindo por todo lo que guardaba de historia, aventuras, dinamismo, detalles en las ilustraciones, texto… Matilda al igual que Isol dice que hay algunos asuntos que no ha entendido pero que le ha gustado el libro. Por otro lado, en este punto me gustaría mencionar a Elsa Aguiar que en una de las entradas de su blog hablaba de lo que no es literatura infantil y juvenil y dice que desde luego literatura infantil y juvenil no es solo aquella etiquetada como tal. A veces los niños hacen suyos determinados libros porque les gustaron.

Retomando el hilo de que la obra de Matilda es LIJ que habla de LIJ, la señorita Honey es la profesora, la persona ideal. Creo que ella entendería muy bien lo que es la LIJ. Ella es capaz de ver el talento de Matilda y ambas establecen una relación más que de madre a hija, de amiga a amiga, de igual a igual. Ella no ve a Matilda como menor. Todo, todo lo contrario. Y no ejerce en absoluto la relación esperable maestra-alumna. Ella podría haber apreciado a Matilda y mucho pero haberse mantenido distante como hace la bibliotecaria. Pero se lanza, se atreve, se acerca. Es un personaje bastante libre dentro de que parece representar lo contrario. Invita a Matilda a su casa y nace una amistad muy poderosa entre ellas basada en las confesiones, en el diálogo. Matilda aprecia esa valentía y no duda en ayudar a su profesora después.

La casa de la profesora resulta ser un lugar completamente sorprendente para Matilda puesto que, como decía, vive sin apenas muebles, coge agua del pozo que tiene fuera y con ella cocina y se ducha, tiene un hornillo para hacer las comidas y calentar el agua… Todo esto resulta misterioso para Matilda.

Le asustaba un poco aquel sitio. Le parecía irreal, aislado y fantástico y, por tanto, muy alejado de este mundo. Era como una ilustración de un cuento de los Hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. Recordaba la casa en que vivía el pobre leñador con Hansel y Gretel, donde vivía la abuela de Caperucita Roja y, también, la casa de los siete enanitos, la de los tres osos y la de muchos más. Parecía sacada de un cuento de hadas.

Y aquí las referencias a los cuentos clásicos. El bosque es un elemento recurrente en todos ellos y la casa en medio del bosque también. En Matilda hay un bosque que esta recorre junto a su amiga para llegar a un espacio simbólico -porque físicamente no es una casa que represente lo mismo-: el hogar.

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Día Internacional de Libro Infantil 2017 el 2 de abril Este año es el IBBY en Rusia el encargado de seleccionar a un escritor y a un ilustrador de su país

El Día Internacional del Libro infantil se lleva celebrando desde 1967. Este día, el 2 de abril, coincide con la fecha de nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. El IBBY promueve esta celebración con el fin de promocionar los buenos libros infantiles y juveniles y la lectura entre los más jóvenes.

Cada año una Sección Nacional es la encargada de ser la patrocinadora internacional del día internacional del Libro Infantil seleccionando un escritor/a representativo así como un conocido también ilustrador/a de su país para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños del mundo así como el cartel con el fin de que la la celebración de este día llegue ya no solo a los niños sino a los espacios que pueden acercarles los libros a los niños como son las bibliotecas, librerías, colegios, etc. La idea es que estos promuevan actividades de celebración para ese día.Este año ha sido Rusia la escogida. Este es el precioso texto de Sergey Makhotini (1953), el escritor seleccionado. Su mensaje es el mensaje para todos los niños, lectores, este 2 de abril.

¡Crezcamos con los libros!

En mi más tierna infancia me gustaba construir casitas con bloques y todo tipo de juguetes, solía usar como tejado libros infantiles ilustrados; en sueños, subía hasta el interior la casa, me acostaba en la cama hecha con cajas de cerillas y contemplaba las nubes o el cielo estrellado, todo dependía de la imagen que más me gustase.

Instintivamente, seguí la ley de vida de todo niño que busca inventarse un ambiente cómodo y seguro, para conseguirlo, un libro infantil fue de auténtica ayuda.

Después me hice mayor y aprendí a leer, en mi imaginación, un libro comenzó a parecerse más una mariposa o incluso un pájaro, que a un tejado. Las páginas del libro eran como alas y susurros. Era como si el libro situado en el alféizar saliera volando inesperadamente por la ventana abierta hacia espacios desconocidos. Lo cogí, lo empecé a leer y el libro se tranquilizó. Después lo seguí a través de otros mundos y parajes, mientras mi universo imaginario se iba extendiendo.

¡Qué alegría tener un nuevo libro en mis manos! Al principio no sabes de qué trata, te resistes a la tentación de abrirlo por la última página, ¡y qué bien huele! No es posible descomponer su olor: tinta, pegamento… no, no lo es. Tiene un aroma especial a libro, uno excitante y único. Las puntas de algunas páginas se pegaban como si el libro no se hubiera despertado aún, se despierta cuando lo empiezas a leer.

A medida que vas creciendo el mundo de alrededor se va complicando. Te enfrentas a cuestiones que incluso un adulto es incapaz de resolver. Sin embargo, es conveniente poder compartir las dudas y los secretos con alguien, por tanto aquí es cuando el libro viene en tu ayuda. Probablemente muchos de nosotros nos hemos planteado: ¡yo he escrito este libro! Y el personaje favorito de pronto parece ser como tú. Vive los mismos problemas y los trata con dignidad; otro personaje no se parece a ti en nada pero quieres que sea como tu ideal, pretendes ser tan valiente y capaz como él.

Me hace reír cuando un chico o una chica dice “no me gusta leer”, no les creo, seguro que toman helado, juegan y ven películas muy interesantes. En otras palabras, les gusta divertirse. La lectura, frente el desarrollo de los sentimientos y la personalidad, no es una tarea tan agotadora, si bien, ante todo, es un gran placer.

¡Precisamente, esta es la intención de los autores que escriben libros para niños!

El texto para el Día Internacional del Libro Infantil está escrito por Sergey Makhotini
Traducido por Yana Shvedova
Ilustrado por Mikhail Fedorov

El ilustrador seleccionado ha sido Mikhail Fedorov (1941). En la web de OEPLI se puede descargar el folleto en español donde además del cartel se puede ampliar información sobre los autores. En la web de OEPLI también se pueden ver las bases para participar en el concurso Andersen Hoy. Desde las cuatro Secciones de la OEPLI se anima fundamentalmente a librerías, bibliotecas para que organicen actos. Y se ofrece un listado de las bibliotecas, librerías y otras instituciones adheridas a la celebración del Día Internacional del Libro Infantil.

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Miguel Hernández: 75 años de su muerte este 28 de marzo El año 2017 es el año para recordar todavía, más si cabe, al poeta Miguel Hernández

Miguel Hernández ha sido sin duda uno de los poetas más importantes del siglo XX. De origen humilde Miguel Hernández consiguió lo que pocos en aquella época podían: escribir y relacionarse con muchos escritores con orígenes mucho menos sencillos.

Sería interesante recordar que con Federico García Lorca tuvo una relación algo tirante así como con otros poetas de la generación del 27. Se ha declarado oficialmente este año 2017 como año de Miguel Hernández y se realizarán actividades conmemorativas como recitales, encuentros, charlas.

Miguel Hernández nació en 1910 en Orihuela, Alicante, una tierra que le recuerda mucho y donde se celebra un premio apreciado en el ámbito de la literatura infantil y juvenil como es el premio internacional de poesía para niños Ciudad de Orihuela. Fue pastor de cabras como su padre deseaba que fuera toda su vida para continuar la tradición familiar; su familia no veía demasiado bien que continuara estudiando. Pero a Miguel le gustaba más leer y deseaba poder ser escritor, ir a Madrid y poder ser aceptado como un poeta más.

Uno de sus grandes amigos fue Ramón Sijé con el que compartió tertulia en Orihuela y con el que tuvo una relación no siempre buena. Miguel Hernández dedicó su célebre Elegía a su “compañero del alma”; un poema completamente emotivo, potente, verdadero. Su amigo Ramón Sijé, más conservador, tradicional, no entendió el rumbo más revolucionario que tomaba Miguel en sus ideas y de ahí surgió el distanciamiento.

Este poeta oriolano comenzó a escribir sus primeras colaboraciones en la revista El Gallo Crisis. Su primera obra fue Perito en lunas en 1934. Su segunda obra El rayo que no cesa le dio un gran éxito. En la obra Viento del pueblo plasmó sus creencias republicanas. Otras obras suyas del período de la Guerra Civil son Teatro en guerra (1937) y El hombre acecha que no se publicó hasta 1981.

Hablamos en su momento de un libro que recordaba la infancia de Miguel Hernández, escrito por Javier Sobrino e ilustrado por Ulises Wensell.

Doble página del libro ‘Las nanas de Miguel’ del cual hablamos en el antiguo blog de la gata.

 

Fue autodidacta y aprendió a escribir de todo lo que leyó.

Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

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Las ilustradoras que más me gustan Esta es una pequeña y breve lista de las ilustradoras que más me gustan hasta la fecha

Llevo escribiendo en este blog (en serio) hará cosa de año y medio. Desde entonces creo que más que enseñar a otras personas he aprendido yo y que el blog me ha hecho saber mucho más de lo que sabría sin él. Escoger a las ilustradoras que más me gustan no es sencillo. Y seguro variará con el tiempo.

Tener un blog es como tener algo que tienes que cuidar porque si lo abandonas, se abandona, si lo tienes feo, se pone feo. Así que muchas veces me documento en algo por él, voy a algún lado por él, saco algunas fotos o leo otros artículos por él.

Ahora mismo estas son las ilustradoras que más me gustan y con esto me refiero que me hacen querer más la literatura infantil y juvenil, ver un motivo a mis esfuerzos, querer ir elaborando mis proyectos propios.

Isol. Es una de las grandes ilustradoras del momento y tiene una fuerza en sus trabajos que te alegra el día. Es poética y busca de verdad ese universo infantil, que tan difícil es ponerse en la posición del niño o de la niña. Pienso que ella debe gustar mucho a los más pequeños dándoles color, experimentación, secretos, sombras, juegos…

isol

Beatrice Alemagna

Chiara Carrer

chiara-carrer

Elena Odriozola

elenaodrizola

Manon Gauthier

manongauthier

Carme Solé

carmesolevendrell

Guridi

guridi

Habría más ilustradoras por decir pero estas son algunas de ellas. Es verdad que todas o casi todas no tienen un estilo muy diferente así que creo que esta manera de ilustrar me comunica más y me hace entender mejor lo que desean contar. Por supuesto, hay ilustradores increíbles que hacen trabajos hiperrealistas o trabajan con grandes lienzos al óleo o tienen una técnica precisa; aunque no los he incluído aquí también son fuente de inspiración.

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(Ejercicio para el máster) Una piedra extraordinaria, unas ranas y un pollo… A veces los adultos presuponemos el juego de mentes de los libros porque ya lo tenemos interiorizado y este es un álbum cargado de complejidades

El máster que estoy llevando a cabo de literatura infantil y juvenil no me deja demasiado tiempo para poder hacer entradas muy extensas en el blog. Es por ello y porque creo que es bueno compartir (con todos los errores que tendré) que os dejo al igual que hice con Cuore reflexiones que hago para el máster. Voy a hablar del álbum ilustrado Una piedra extraordinariaUna piedra extraordinaria plantea como principal reto para el lector implícito la comprensión de la ironía: texto e ilustración se contradicen y el lector debe dar un paso más que es dibujar una sonrisa y darse cuenta que las ranas piensan que ese algo es un pollo cuando no lo es en absoluto.

Como decía Teresa Colomer en una parte de la conferencia Literatura infantil y alfabetización inicial la literatura puede aplicarse a necesidades concretas de aprendizaje en el aula pero principalmente no sirve (solo) para eso, sino para dar una comprensión del mundo, para ser parte de la vida y del entendimiento de las personas…

Por eso este álbum aunque podría servir para dar a conocer los animales -la diferencia entre pollo y caimán, las ranas, el pájaro- y otros objetos como la diferencia entre huevo y piedra, está trabajando a nivel simbólico lo que es la obstinación, creer ciegamente, estar equivocado en una posición y no ser capaz de verlo, la presión del grupo, hablar sin saber y las consecuencias que son el vivir en una mentira. Ignorantes felices acaba el álbum. Es verdad que si se toma completamente con humor este libro no son más que tres ranas chifladas, pero por lo menos sí hay que percibir ese desajuste entre texto e imagen.

Este es un gran reto para el lector implícito, llegar a este código metafórico dentro de la clasificación de diferentes códigos para comprender un texto según Maria Nikolajeva. En este sentido Una piedra extraordinaria puede ser complejo para un lector acostumbrado a quedarse en lo literal, en lo denotativo, cosa que hacemos muchas veces todos porque creemos que el nivel simbólico es algo más subjetivo, psicológico y no nos atrevemos a entrar y no lo valoramos por igual. Creo que las tres ranas puede ser la metáfora también de una familia poco unida: pocas veces se miran directamente como hacen Jessica y el pollo muy claramente.

Es un reto, como decía, para el lector implícito llegar a decir que lo que dice el texto no es lo mismo que hay en la ilustración. Es un reto para él entender que la rana Marilyn no trata bien a Jessica y se cree más lista que ella, cosa que a veces hacen los niños con otros niños. Este distanciamiento a través de las ranas puede hacerles vimg_1899erse reflejados y darse cuenta de hasta qué punto la rana Marilyn genera un problema en el álbum, porque el niño puede llegar a decir: ¡Pero que eso no es un pollo!

El gritar la verdad y que todos lo sepan y la injusticia de estar engañado pero no tener la valentía de decirlo y preferir creer porque uno duda de sus propias ideas, estos supuestos están ahí. Creo que llegar a esto es un reto. Los niños a veces pecan de sabiondos y dicen barbaridades y este es un álbum que podría enseñarles a observar más y ser más humildes.

A nivel linguístico se debe entender que la palabra pedregoso tiene que ver con la palabra piedra, que pedregoso significa un lugar lleno de piedras y que el nombre de la isla no es arbitrario. Si el niño no lo sabe no pasa nada pero no entendería el juego de hasta qué punto Jessica es feliz con cualquier cosa, que se maravilla con las piedras en un lugar repleto de ellas. Aquí podríamos encontrarnos con un nivel interpretativo, hermenéutico. La portada y las guardas nos refuerzan esa idea de que la isla tiene muchas piedras. Pienso que se ayuda al niño con las ilustraciones a entender que la isla tiene muchas piedras si no entienden la palabra: en todas las ilustraciones salen piedras cerrando el encuadre en una esquina, en medio de la doble página…

Siempre están ahí haciendo una metáfora de la masa frente a lo distinto. El nombre de las ranas tampoco creo que sea arbitrario cuando Marilyn (Marilyn Monroe) y Augusto (emperador romano) parecen nombres tan importantes en el imaginario colectivo de los adultos, mientras que el de Jessica es de lo más corriente. Como la piedra (palabra muy corriente) extraordinaria, Jessica también resulta especial, no es una rana más. Por otro lado la palabra ensenada pienso que no será entendida al menos por un lector español, incluso dependiendo de qué lector la palabra caimán no resulta tan familiar como la de cocodrilo aquí en España. La palabra tibio, poza, arremolinaba, quebraba… puede ser vocabulario para aprender también.

En cuanto a las convenciones pienso que este álbum trabaja el tiempo de la manera más común en las obras para niños: de manera lineal. Además el tiempo que transcurre es breve: desde que se encuentra Jessica el huevo hasta que van a ver la madre del caimán-pollo y este se queda con él -aquí aparece el apego mamá y cría frente al quedarse con los amigos: es donde tiene que estar con su madre-. Como digo, ni siquiera transcurre mucho tiempo en el cual habría que crear una elipsis grande y que el lector pudiera entender que ha pasado un año, por ejemplo. Solo a través del cambio de día a una ilustración con la luna el niño puede pensar que ha pasado algo de tiempo, algo más de tiempo.

La voz narrativa es familiar para el lector implícito: es un narrador omnisciente que nos cuenta que Érase una vez tres ranas… En esta ocasión, sin embargo, el narrador no nos cuenta todo lo que sabe; él sabe que es mentira lo que dicen las ranas, pero juega a hacernos pensar que no lo sabe. ¿Quizás como hace Jessica? ¿O como hace el pollo-caimán? No se trata por tanto de la clásica y fiable voz narrativa, con lo que sí que es verdad que el lector implícito debería estar algo familiarizado con un narrador que puede engañarle, jugar con él, hacerle pensar en algo más…

Y no sentarse a escuchar un cuento como si fuera su propia madre o padre la que se lo contara y simplemente tuviera que escuchar pensando que su madre o padre le dicen la verdad sobre las cosas, que esa voz del cuento es la propia voz de mamá o papá o quien sea en confianza.

Con respecto a las ilustraciones los movimientos de izquierda a derecha cuando van de su punto de partida -donde viven las ranas- a otro lado, y la posición de Jessica en el extremo izquierdo de la doble página cuando deja a su amigo el pollo y va a volver en este caso, no a ir. El niño si comprende esto puede interiorizar mucho mejor los movimientos en el espacio.

Por otro lado el lector implícito puede distinguir a Jessica de las demás ranas cuando no está claro por la sonrisa con una línea a diferencia de la boca abierta de las demás, sonrisa que suele tener cuando mira al pollo.img_1897 Existe intriga cuando se nos dice “y otra que siempre andaba por ahí vagando”, queremos saber quién es esa otra y pasar la página. Pasa lo mismo cuando se dice “se encontraron con la criatura más extraordinaria que jamás habían visto” y el pollo y Jessica están en el borde derecho de la página.

Pienso que el lector implícito debe tener la capacidad también para creer en la ilustración antes que en el texto, fiarse más del código de la imagen, para que se pueda dar el juego, aunque creo que esto lo tienen como algo inherente. Todos pensamos que lo ilustrado es lo verdadero porque se ve. También el lector implícito debería entender que los colores llamativos, dorados, muestran cierta magia en este álbum en la doble página señalada en la imagen anterior mientras ocurre lo común del marrón en otras páginas o que las ranas viven donde hay unas flores rojas.

Hay cosas que puede que no estén en el álbum como, por ejemplo, si el pollo sabe decir mamá: por qué no se extraña cuando le llaman pollo y por lo menos no pregunta qué es.

Se sobreentiende que es como un bebé y que no sabe hablar pero sí puede decir mamá y nadie se sorprende de que hable y al principio del álbum también habla. Por otro lado, pienso que se ayuda al lector implícito cuando el texto dice que es una piedra y en el mismo texto a través de la voz de Marilyn se aclara que es un huevo.

Aquí hay una especie de primera estructura donde alguien encuentra algo que parece una cosa y resulta que alguien aclara es otra cosa. Cuando el huevo eclosiona se da la misma situación y Marilyn dice que es un pollo: es entonces cuando se invita al lector a que diga que no lo es, al igual que antes Marilyn lo ha hecho con Jessica.

En cuanto a la educación literaria que se puede mostrar pienso que se puede enseñar a empatizar con personajes para sentir que podemos vivir con ellos lo que ellos viven, como pasa con la rana Jessica. Aprender a aproximarnos pero también a alejarnos como cuando hay personas que no nos gustan como cuando Jessica se junta a las otras dos ranas. Pienso que hay empatía con Jessica cuando se va con el pollo a ver sitios bonitos o cuando el pollo lo rescata del agua, hay un vínculo especial, pero que no la hay esa empatía cuando se vuelve sumisa ante las mentiras de Marilyn. Se puede enseñar a saber que los personajes, las personas, cambian dependiendo de con quien estén.

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