Mes: mayo 2018

Feria del libro de Madrid… y el viaje a Segovia

En unos días empezará la Feria del libro de Madrid 2018 y por primera vez estaré del otro lado. Es verdad que solamente será durante los fines de semana, sábados y domingos, porque el resto del tiempo estaré en la librería, que estará abierta en su horario habitual y tenemos libros deliciosos; pero pienso disfrutar mucho de la experiencia el tiempo que esté por allí intentando ayudar a la gente a encontrar su libro, resolver sus dudas. Van a ser unos días bastante cansados en los que estaré todo el día en la librería prácticamente sin descanso (: Creo que por eso he decidido cortarme el pelo, para estar bien cómoda, y evitar el calor y el tiempo dedicado a peinar melenas largas -me lo he cortado que da gusto y tenía que decirlo -. Espero que aquellas y aquellos que vayáis a la feria no dudéis en pasar a visitar la caseta número 98. Es muy emocionante pensar que vas a estar en un evento que tantas veces has visto desde el otro lado, y mirabas a los libreros, los editores, y pensabas que qué profesión tan bonita tenían. Ahora que puedo dedicarme a esto lo corroboro y también creo que o te gusta o no te gusta, que el gusto casi nunca se hace, ya se nace -casi- con él. He oído muchas veces a personas que han acabado teniendo una librería que siempre soñaron con trabajar en una, no es algo que se te ocurra de un día para otro, y pienso que como otros oficios la atracción surge mucho antes y aparece un vínculo que te lanza a ser tú misma el propio oficio.

He estado frikeando y -también con algo que me contó un pajarito-, ¡estamos justo al lado de Tres Rosas Amarillas! Una de mis librerías más queridas de Madrid. Estoy encantada con que estemos pegaditas, pegaditas, que seamos vecinas porque creo que entonces el lector tiene ahí unos metros muy interesantes que ojear entre unos y otros. Ellos están especializados en pop-up y dentro de esta técnica en los libros infantiles y juveniles y creo que podemos estar bien siendo vecinos. De cuento está cerca en la 96, con lo que estamos las tres seguidas. La librería Jarcha, de la cual soy admiradora también, no está del todo lejos, en la 85. Si podéis pasaos por ella porque seguro que tienen muy buenas recomendaciones tanto de infantil como de adulto. En la caseta 91 están los de Osera de la Sierra; no conozco la librería pero tengo ganas. Es interesante que haya proyectos de librería no solamente en Madrid capital sino también en sus pueblos. Y por el otro lado, en la 108 está el Dragón lector, ¡nada lejos! Un lujo de compañías entre las que estará Turuletras en su primer año en la feria.

Entre las firmas que tendremos en la caseta estarán las de los autores de Lechuza Detective; Pedro Mañas escritor de las Princesas Dragón o el poemario Ciudad Laberinto; Gómez-Jurado, entre otros.

Dicho esto -intentaré contaros cómo va la experiencia una vez comencemos- este puente hemos estado en Segovia asistiendo al festival Titirimundi. Pero me gustaría hablaros no del festival, sino de algunas librerías que hemos conocido, especialmente Intempestivos. Allí me compré un recopilatorio de las historietas de Liniers, un libro que ya conocía, pero no había visto el momento de poder llevármelo a casa. Yo soy muy fan de Liniers, especialmente de Enriqueta, Fellini y Madariaga. Los adoro. Tomamos un cafecito y nos reímos un poco leyendo algunas de las historietas mientras absorbíamos el café con leche. Me encantó el cartel que tenía en la puerta esta librería donde decía algo así como que hay que cuidar la tierra porque es el único planeta que tiene libros. También conocí la librería Punto y Línea, que al contrario que la primera que lleva cuatro años abierta, tiene una vida de 40 años cumplidos. Se dice pronto. Y ahí están, manteniéndose, y dando ejemplo. Una librería con un fondo también muy interesante, más clásica en su estética, más oscura y laberíntica; con el mismo encanto. Me sorprendió para bien ver que Segovia, en su casco antiguo, tenía unas cuantas librerías. Qué bien. Yo por lo menos vi cinco. Y estoy hablando de un espacio pequeño, entre el acueducto y la catedral que se camina en 10 minutos. Y además librerías muy vivas, con muy buen fondo, ilusión, energía. Eso sí, no vi ninguna especializada en literatura infantil y juvenil. No sé si sería necesario.

 

Una selección de álbumes ilustrados que me resultan interesantes Cinco álbumes que tienen alma

De mi trabajo como librera, dentro de tres meses hará una año que trabajo como tal, debo reconocer que he aprendido mucho más de lo que creía ya conocía -porque mi curiosidad mirando álbumes ilustrados me parecía enorme-; estando en la librería soy capaz de conocer más libros de lo que por mucho que investigara en las redes o en mis numerosas visitas a librerías, podría conocer. Es cierto que hay otros muchos libros que por estar descatalogados o por otros motivos no llegan y que siempre hay que seguir leyendo blogs, visitando otras librerías, en otros países también. No hay que parar. Hay mucho que descubrir y mucho que desechar.

Lo que sí es cierto es que en la librería, los libros que llegan los puedo tocar, leer tranquilamente, contemplar, colocar, limpiar, familiarizarme con ellos; y es más, hacerlo para contarle a los demás lo interesante que es esa historia. Esto es lo más bonito. Entonces, los álbumes que me parecen interesantes de la librería, los que tengo digamos en mi club selecto -así soy yo-, lo son doblemente porque además puedo darlos a conocer. No son libros que estén en mi casa, sino que son libros que están en una casa compartida y esto le da a estos libros que están dentro del club, una personalidad más valiosa.

Estos son los escogidos:

Nina y Antón es un álbum minimalista, yo los adoro porque creo mucho en la idea de contar con los menos elementos posibles y más cuando se trata del género álbum ilustrado, me parece que activa la creatividad, la reflexión, la comprensión texto-ilustración; porque hay mucho que completa el lector que percibe la poética de imágenes esenciales. Además, como ilustradora considero más difícil hacer algo que muestre al observador con poco que llenándolo de elementos. A Antonio Ventura le admiro mucho por su forma de hacer su labor alrededor del libro infantil y juvenil. Y es verdad que el sello de su nombre ya me da confianza porque no espero un libro más. A Alejandra Estrada la conozco por otros trabajos como El mar, pero no la había seguido demasiado.

Nina y Antón son dos buenos amigos, niña y gato, que a través de un cuento se relacionan en la habitación de su casa. Ella le lee y le interpela, él la contesta a su manera y juntos pasan el rato; poniéndose de relieve la comunicación, el cariño, el enfado; la herramienta favorecedora de todo esto que es un cuento, a través del cual se reúnen y pasan el rato.
Un álbum que funciona muy bien en la librería y que también he querido seleccionar es el de Pequeña en la jungla. El sello infantil de Blackie Books me parece muy interesante; creo que aunque no han estado especializados en este tipo de literatura, en su catálogo sí han podido editar a Rodari, Gloria Fuertes y creo que su visión es mucho más adecuada para editar LIJ que la de otros aun estando en el sector infantil.

Pequeña en la jungla, de Marta Altés -una autora con la que esta editorial ha trabajado también en otras ocasiones y que ahora se ha puesto bastante de moda- es la historia de una pequeña mona que se siente diminuta en comparación con sus familiares y decide experimentar la vida por ella misma. Es pequeña pero aún así tiene muchos deseos y ganas de vivir la vida como los demás. Este álbum tiene unas ilustraciones coloristas, motivantes, llenas de posibilidades. Está además editado en tapa de tela.

Otro álbum, más pequeño de tamaño, editado en tapa de tela también es el de Leotolda. La verdad es que nunca he sido muy fan de Olga de Dios porque tiendo a empatizar más con los trabajos más poéticos, que a mí me parecen más fuera de modas, porque simplemente me gusta la introspección y el contar asuntos claves de la vida como las relaciones humanas desde un punto desafectado y jugando con lo escaso. Sin embargo, he de reconocer que creo que Olga de Dios es muy buena y sus álbumes me interesan, y me parecen divertidos, sin moralina ofensiva, y con un estilo también necesario, personal, y no me parecen unos más del montón. Es  verdad que Olga de Dios está claramente enfocada a educar a los niños en sus álbumes para que rompan estereotipos de género, especialmente. Pero en fin, todos los álbumes ilustrados tienen su ideología, todo lo tiene, y sus valores, aunque no queramos; en este caso ello lo hace con brillantez, con personajes muy interesantes, que creo pueden trascender a su tiempo y al mensaje de fondo. Para mí este es el caso de Leotolda. A través de unos personajes que son monstruos, son mezcla de muchas cosas, nos adentramos en un viaje en busca de Leotolda, conociendo otros mundos. Es un álbum sencillo que yo enfocaría a niñas y niños de unos cuatro años.

Pasados estos dos álbumes ilustrados que me encantan retomo mi lado sencillo, pausado, delicado… con Blanco como nieve. En este caso el texto está rimado y es una historia la mar de simpática donde un ratón blanco siempre lleva mucho cuidado de no ensuciarse y suele estar en casa para que su pelaje se mantenga limpio, hasta que un día se pierde, conoce mundo, y se mancha y se divierte.

Por último, he escogido un álbum que tengo en casa desde hace unos años y guardo con un cariño intacto o más grande y especial: achimpa. Cuando llegó a la librería era como si lo hubieran sacado de mi casa. Y cuando recurro a él en casa recuerdo la librería y las ganas de que viaje a otros hogares. Achimpa es una historia simpátiquístima. También es verdad que yo adoro el trabajo de Catarina Sobral, que me recuerda también a Beatrice Alemagna, otra ilustradora que me inspira. Creo que este libro es para cuidarlo y leerlo sin parar a niños, niñas y otros seres como adultos, y todo aquel que pueda escuchar, como una planta. Resulta que alguien encuentra una palabra en los archivos de una biblioteca y no saben lo que es. La gente empieza a utilizarla primero como si fuese un verbo, pero después también como si se tratase de un nombre, un adjetivo… Esa palabra es achimpa, claro.

Y hasta aquí mi selección de cinco álbumes ilustrados interesantes. Si pasáis por la librería podréis verlos. No siempre los tenemos todos porque claramente se pueden vender, pero siempre habrá alguno interesante. Y también os los podemos pedir. Estos que he escogido los tengo en mente estos días y por eso los he seleccionado. Y ahora mismo los tenemos, excepto el de Leotolda.

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