Un espacio de libros

ilustración, ideas, creatividad y mi vida

Mes: junio 2017

La miel en los labios

No está de moda sentir nada más que ciertas formas de solidaridad vacías y reduccionistas. No está de moda sentirte árbol, saber que eres naturaleza. Y menos, mucho menos, ser consecuente con esto. Simplemente no está nada de moda porque quien ama a un bosque puede hacerlo en su tiempo libre, después del trabajo que tiene que ver con el éxito, que tiene que ver con la riqueza según la entiende el capitalismo, pero no puede ser bosque; que no está bien visto que sea su modo de vida lo sencillo. La sociedad en la que vivimos no está bien, anda enferma, con la enfermedad de la autorepresión, del no deber sentir deseos de ser animal, de jamás haberse levantado con el sonido de los pájaros, de ser incapaz de oler la tierra mojada tras la lluvia de la noche. Ni el olor de la madera después de la tormenta, ni el ratoncillo que viaja por el matorral, ni el viento en la hojas, ni el musgo en los ojos son realidades valiosas para una sociedad que solo aprecia aquello que tiene un precio. Pongámosle un precio a un bosque de robles, a un paisaje entre nieblas a través del cual remonta el vuelo un vencejo.

No está de moda la verdad. Los plásticos nos inundan, ocurren incendios que sorprenden a la historia de los últimos cien años, al calentamiento global lo llaman ola de calor, nuestras ropas en China y nuestras verduras de suelos estériles; maltratamos al cerdo, arrebatamos la vida de ovejas, cabras y vacas que nacieron para nada, y constantemente nos justificamos con la lógica del fuerte, la ceguera de quien en el fondo es bueno; al que respeta el bosque lo llaman utópico y el realismo este político se adueña de las palabras coherencia, seriedad, compromiso, pero esas palabras no son suyas: coherencia, seriedad y compromiso son palabras ya viejas que merecen ser libres, merecen respeto; no son realidades reducidas, la coherencia va con la vida en la tierra, no con una sola especie. En la nevera todo lleno de envases. No sabemos de dónde viene aquello que comemos: ¿quién ha cultivado este pimiento? Nuestras manos no sirven más que para un presente sin recuerdos, los oficios se pierden, la memoria qué es, uno no conoce la esencia de una patata; y una cebolla, un puerro, un calabacín, un melocotón, una sandía son palabras sin historias. Hacer pan o trabajar la madera de forma artística son parte del atraso de este mundo.

Y el poder es el culpable. Y esta sociedad patriarcal competitiva invasiva es la culpable. Y los culpables también somos todas aquellas que no nos juntamos, acampamos en medio de la faena del lunes por la mañana y decimos que ya basta. Todavía no ha ocurrido esto por nuestra amiga la tierra, sí por el paro. Al final todos somos culpables de, en el fondo, no importarnos nada que los invisibles sean pertrechados con fuego y violencia, con ruidos ajenos; que la vida del tejón sea sorprendida por la deforestación, que sus crías no sobrevivan porque el bosque anda empobrecido: ya a veinte kilómetros de distancia llega el humano imberbe y aséptico. Los robles, los castaños, los avellanos tienen sus derechos. Tienen derecho a la vida. Y ni siquiera diré que sin ellos nosotros también morimos porque no por ello hay que respetarlos. Hay que respetarlos porque son seres de pleno derecho. Tienen derecho a prosperar en sus bosques, a ser la casa de mamíferos, aves, insectos, de dejar caer sus semillas, de ofrecer poesía en otoño, de tener a su lado a unas cuantas setas gracias a la humedad del suelo, de la hojarasca, del humus. Tienen derecho a su propia lengua, sus cantos; tienen derecho a su presente porque su historia es digna de todo reconocimiento, los bosques lo son todo. Estaban ahí mucho antes de que tuviéramos tres coches y un campo de golf donde antes vivían las abejas.

Quiero recomendar estos cuatro libros que tienen que ver con la vida sencilla: Koko. Una fantasía ecológica, Escarabajo en compañía, Mucha gente pequeña y El barón rampante.

El Ayuntamiento de Orihuela junto con la editorial Kalandraka convocan el X Premio Internacional de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela El X Premio Internacional de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela recibirá originales hasta el día 19 de septiembre a las 12:00 horas siendo uno de los premios más importantes de poesía infantil en lengua española

El Premio Internacional de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela rinde homenaje a la figura de Miguel Hernández, poeta nacido en esta ciudad y que tanto apreciaba su tierra y sus raíces. El escritor o escritora del poemario premiado recibirá su premio en esta ciudad, dando de esta manera visibilidad a este paisaje alicantino, de alguna manera todavía rural. Un paisaje de memoria donde recordar la figura de nuestros muertos que tanto aportaron a las palabras, hicieron más comprensible y habitable el mundo que nos rodea.

La editorial Kaladranka junto con la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Orihuela llevan unos cuantos años ya convocando a poetas en lengua española a que compartan sus poemarios y puedan optar a este premio tan importante. Importante especialmente porque los lectores hemos tenido la oportunidad de leer preciosos poemarios para todas las edades; ilustrados de manera ingeniosa y necesaria. Así que pienso que como difusión de la poesía infantil, tan invisible a veces, hacen una labor necesaria.

Gran teatrillo del mundo,

pequeño mundo en mis manos,

cuando se abre el telón,

¿qué es de verdad y qué es falso?

Las olas son de cartón

y en el mar navega un barco.

La luna cuelga de un hilo,

pero ilumina el tejado.

Gran teatrillo del mundo,

mundo pequeño y mágico,

cuando se cierra el telón,

¿qué es real, qué imaginario?

Cualquier persona mayor de edad con un libro inédito en castellano podrá optar al X Premio Internacional de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela. El libro debe estar dedicado a la poesía infantil no pudiendo participar antiguos ganadores del certamen ni el personal de Kalandraka. El plazo de presentación de originales se ha abierto el 20 de junio y se cerrará el 19 de septiembre a las 12:00 horas. Con ello, básicamente, se tiene todo el verano para poder presentar el poemario. El Premio Internacional de poesía para niños y niñas Ciudad de Orihuela está dotado económicamente de 5.000 euros en concepto de adelanto por los derechos de autoría. La obra premiada será publicada por Kalandraka sobre el 21 de marzo de 2018, Día de la Poesía. También podrán publicar aquellas obras que hayan recibido mención especial por parte del jurado, derecho de prioridad de publicación que tendrán durante un año.

He tenido la suerte de poder leer algunos de los poemarios que han ganado este certamen como Versos del libro tonto; Mundinovi: El gran teatrillo del mundo; El secreto del oso hormiguero; Ciudad Laberinto y Gorigori. El último poemario premiado se llama Arroz con leche, de Natalí Tentori e ilustrado por Elizabeth Builes. La imagen de la portada de este artículo pertenece a esta obra.

El fallo del jurado se llevará a cabo el día 30 de octubre, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del poeta oriolano Miguel Hernández. Este año se ha conmemorado el 75 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, el 28 de marzo concretamente de 2017 se cumplió esta fecha. La dirección a la que deben enviarse las obras es el Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela, calle de López Pozas, s/n, 03300, Orihuela. Se enviará un sobre grande en el que se indicará  únicamente el título o lema y optativamente pseudónimo del autor/a. En el sobre se hará constar “Para el Premio Internacional de Poesía para Niños y Niñas Ciudad de Orihuela”.

Podéis ampliar información aquí.

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Libros conmovidos. El valor que se da al cuidado de los cuerpos tiene que ver con el tipo de sociedades patriarcales que tenemos Pequeños grandes gestos por el planeta, Pippi Calzaslargas, El nombre del mundo es bosque y El ratón y la montaña son algunos de los libros que creo tienen personajes capaces de revolucionar con su sentido común

Hace un tiempo según iba a la sierra de Madrid escuché un programa muy interesante de los que me gustan de El bosque habitado, pero este especialmente me significó muchísimo; hablaba, antes de volver a escucharlo, sobre esta forma de economía que se nos ha impuesto donde hay elementos invisibles a los que no se ha puesto precio, por lo que no se respetan, al contrario, se atacan porque es como si no importaran: como la polinización de las plantas, el ciclo del agua, la fotosíntesis. “Procesos esenciales para que exista la vida, pero que ni tienen ni deben tener valor económico”, en palabras de Yayo Herrero. Me gustaría hablar de libros conmovidos protagonizados por voces raras, diferentes, sonoras, atrevidas. 

Volviendo a escuchar el programa rescato palabras, ideas, consuelos, como la de que precisamente en los cuentos, especialmente los cuentos clásicos, los niños se dan cuenta de que son dependientes, que si la familia les abandona es muy posible que no sobrevivan, que precisamos radicalmente de la vida en comunidad, del cuidado que otras personas hacen de nuestros cuerpos. Y el quedarse solo es un miedo que afrontan los niños, el miedo a la ausencia de los seres queridos. Como el miedo en el álbum ¡Scric Scrac bibib blub! Las lecturas que se pueden hacer para superar estos miedos tampoco son visibilizadas porque tampoco tienen un valor en esta economía reduccionista. Y más allá, no solo dependemos de otras personas sino que dependemos de lo que la naturaleza nos ofrece.

El primer libro del que me gustaría hablar es de Pequeños grandes gestos por el planeta, cuyo título tiene que ver con la idea de Mucha gente pequeña o de Los nadie. Personas anónimas que en determinado momento tuvieron sabiduría, lucidez y dijeron basta a las injusticias, al abuso de sus tierras, al ver cómo sus espacios eran destruídos por el poder, detrozada la vida en favor de intereses económicos, de personas que dejaron de sentir. Se nos habla de  una chica inuit que demandó a Estados Unidos porque su emisión de gases nocivos estaba cambiando el paisaje de su infancia; de Severn Suzuki, Peter Willcox el famoso capitán del Rainbow Warrior de Greenpeace; William Kamkwamba, un chico de Malaui que construyó él mismo molinos, paneles solares para su pueblo, energía renovable ideada por una persona de la comunidad para mejorar sus vidas; Omar Castillo Gallegos un niño que quiso ver con sus propios ojos esas selvas de Chiapas devastadas que había escuchado en la televisión e inició un camino en defensa de los bosques; todos ellos defensores del medioambiente desde pequeños caminaron para hacer escuchar la voz de aquellos que viven anónimamente, entre ellos los árboles, y que son manejados al antojo por ciertas élites. Este libro está escrito por Francisco Llorca que es el escritor también de Pequeños grandes gestos por el deporte, Pequeños grandes gestos contra la discriminación, Pequeños grandes gestos por la tolerancia y Pequeños grandes gestos por la libertad de expresión. 

Por otro lado, El ratón y la montaña es un álbum ilustrado sobre la importancia de la cooperación; precisamente que no somos seres individuales, que la prosperidad es una palabra compartida. La tierra vejada será miseria para todos. Mantener los bosques es la verdadera riqueza. Esquilmar un monte no es una broma. Y el ciclo vital se parará. Donde han desaparecido los bosques no se puede esperar nada más que miseria. Este libro está editado por Milrazones, escritor por Antonio Gramsci e ilustrado por Laia Doménech. Se trata de la recuperación de un cuento que Gramsci contó a su mujer cuando estaba encarcelado para que esta se lo transmitiera a sus hijos. “Es un cuento típico de un país arruinado por la deforestación. Queridísima Giulia, tienes que contarles este cuento y explicarme después las impresiones de los niños”. Las guardas tienen cierta función narrativa ya que comienzan con unos troncos de árboles partidos y acaban con un bosque húmedo que parece plagado de vida. En las guardas finales hay una historia entre esa niebla instalada en la montaña de la cual salen algunas copas de los árboles, sin embargo, en las primeras, es un dibujo plano, repetitivo, sin apenas nada que contar, esconder.

Pippi Calzaslargas es un libro escrito en 1959 sujeto a la posible censura incluso hoy en día, con titulares como el de El País que dicen Leer o no leer a Pippi Calzaslargas y un subtítulo no menos impactante “La reedición de la novela por el 70º aniversario del personaje renueva el debate sobre su ejemplo para los pequeños aficionados”. Y es que claramente Pippi es una niña profundamente defensora de toda forma de vida, pero esto no se censura a los niños, ni se destaca, ni nada porque sencillamente no se le da importancia, los animalitos son muy monos y hay que querorlos; que representa la más absoluta anarquía, y esto ya en términos políticos empieza a preocupar. Pippi es más fuerte y derrumba cualquier forma de poder, cosa que no agrada, claro. Pippi no estudia en el colegio ni quiere, y recordemos que es una niña y no un niño. Es absurda para los ojos cansados de la mayoría. La he escogido porque Pippi representa la sabiduría más elemental que muchos estudios oficiales no ofrecen.

Por último voy a mencionar un libro que leía y que inspira mucho el espacio de La gata y es El nombre del mundo es bosque. Creo que puede ser una novela para los jóvenes muy interesante que puede despertarles de la realidad creada por determinados poderes. Los lectores pueden darse cuenta a través de la historia creada en esta obra de Úrsula K. L Guin de que nos jugamos un planeta habitable. De que las sociedades patriarcales donde los hombres hacen abusos de poder precisamente están en la antítesis de las emociones, las comunidades respetuosas, comunitativas, sensibles, poéticas, con palabras, con cantos, con historias. La autora de este libro es conocida como gran defensora de las mujeres, ecologista, taoísta. En sus libros está presente su feminismo, un anarquismo en la forma de relacionarse las comunidades y una mentalidad de pertencer a la naturaleza. Selver vive en Nueva Tahití con su comunidad, seres pacíficos en armonía con los bosques; poseen un tiempo-mundo y un tiempo-sueño y se sorprenden porque los seres humanos que llegan a su planeta no sueñan. Se generará un conflicto entre los humanos de la tierra que llegan para deforestar el nuevo lugar y los autóctonos que ven a los humanos como seres locos que mutilan los bosques. Selver es un personaje esencial, por todo lo que sufre ya que su mujer es violada y asesinada por Davidson, un humano muy humano. Los humanos ven a los autóctonos como salvajes, como animales de otra especie. La manera de vivir de los asthstianos es preciosa; ellos están vinculados a los árboles fuertemente, viven bajo ellos, y son un elemento más.

Cuando yo digo Tierra, Kees, me refiero a la gente. A los hombres. A ti te preocupan los ciervos y los árboles y las 12 fibrillas, la madera, fantástico, eso es asunto tuyo. Pero a mí me gusta ver las cosas en perspectiva, de cabo a rabo, y el cabo, por el momento, somos nosotros, los humanos. Ahora estamos aquí, y por lo tanto este mundo marchará a nuestro modo. (…) Pero ahora estaban aquí los hombres, para acabar con la oscuridad y convertir la maraña de árboles en tablones pulcramente aserrados, más preciados que el oro en la Tierra. Literalmente, porque el oro se podía encontrar en el agua de los mares y bajo el hielo de la Antártida, pero la madera no; la madera solo la producían los árboles. Y en la Tierra era un lujo realmente necesario (…)

En este programa de Radio3, el que he nombrado al principio, que lleva el nombre de Clase magistral de Yayo Herrero: ecodependencia, esta “pensadora necesaria” explica a los oyentes lo que es el ecofeminismo, la ecodependencia, y escuchamos hablar sobre la devaluación de las emociones en favor del patriarcado, sobre los bienes fondo de la naturaleza, sobre el analfabetismo ecológico.

 

El ecofeminismo es un movimiento social y una corriente de pensamiento, las dos cosas a la vez, esto es muy importante, porque a mí me resulta muy difícil el poder entender la gente que piensa sobre el mundo, sobre los problemas que le afectan y luego tiene dificultades para actuar en él, para mí son dos cosas que van de la mano. Y es fundamentalmente un diálogo entre el movimiento feminista y el movimiento ecologista. Un diálogo en plano de igualdad. ¿Y por qué este diálogo nos parece importante? Pues porque el ecologismo llama la atención sobre el hecho de que las personas somos naturaleza. Somos radicalmente ecodependientes en esa naturaleza que tiene límites físicos y llama la atención sobre la tensión que hay entre una economía que pretende crecer ilimitadamente sobre un planeta que tiene límites físicos y el feminismo llama la atención sobre la vulnerabilidad de cada ser humano en solitario sobre el hecho de que vivamos encarnadas en cuerpos que son vulnerables, que son finitos, en cuerpos que hay que cuidar y llama la atención sobre el hecho de que a lo largo de la historia y en casi todos los lugares son mayoritariamente mujeres quienes han cuidado de los cuerpos finitos, tanto en los momentos de especial vulnerabilidad, como es la infancia, la vejez, la enfermedad, pero a lo largo de toda la vida. Y también, nuestra economía es una economía que no mira los cuerpos, que vive de espaldas a ellos y tampoco visibiliza ni valora los trabajos que están dedicados a cuidar de esos cuerpos. El feminismo lo que reclama, igual que el ecologismo, una economía y una vida compatible y respetuosa con los límites del planeta. El feminismo dice, del cuidado de los cuerpos vulnerables, del cuidado de la vida se tienen que hacer cargo, hombres, mujeres, instituciones, estados, y no solamente mujeres en situación de subordinación.

Yayo Herrero

Quiero acabar mencionando libros que tengo pendiente leerme que son parte de todas estas palabras que comparto: Palabras dibujadas de Fernando Fuello, Mucha gente pequeña de Gustuvo Duch, La memoria del bosque y Crónicas del país de los árboles de Ignacio Abella. “Desde el mismo momento que nacemos hasta que morimos, las personas dependemos física y emocionalmente del tiempo de trabajo y dedicación que otras personas nos dan. Durante toda la vida, pero sobretodo en algunos momentos del ciclo vital, las personas no podríamos sobrevivir si no fuese porque otras dedican tiempo y energía a cuidar de nuestros cuerpos. Y este trabajo se encuentra invisibilizado y desvalorizado en las sociedades patriarcarles”, dice Yayo Herrero.

La ilustración de portada es de Laia Doménech.

Cuando el hombre perdió la memoria y olvidó el lenguaje de los pájaros y los árboles, supuso que éstos no podían contarle nada de provecho, que la única inteligencia digna de nombrarse como tal era un don exclusivo del ser humano.

El hombre perdió también las otras inteligencias, incluso la inteligencia del bosque, de la que él mismo formaba parte…
Desde entonces busca con desesperación sin saber cuál es el objeto de su búsqueda.

Ignacio Abella en Crónicas del país de los árboles

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La Huerta de Simón, X Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado La autora argentina Rocío Alejandro ha sido la ganadora del premio con una obra que fomenta la cercanía con la naturaleza

Rocío Alejandro, afincada en Buenos Aires, es la autora del álbum ilustrado La Huerta de Simón que ha recibido el X Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado, un certamen convocado por el Departamento de Educación y Ciudadanía del Ayuntamiento de Santiago y por la editorial Kalandraka. El premio está dotado con 9.000 euros y el libro será publicado en todas las lenguas peninsulares por Kalandraka el próximo mes de noviembre.

La obra según se ha explicado tiene una “clara intención ecológica” a través de la “relación colectiva con la tierra” y un carácter “universal”. Además, se ha destacado por su “progresividad narrativa” y en cuanto a las ilustraciones se ha valorado la “resolución visual de los personajes y su planteamiento “sencillo pero no simple”.  Se ha explicado como “muy acertada la contención del color y la construcción de la página” por los “múltiples niveles de lectura” que proporciona. En definitiva, “un álbum ideal para niños y niñas”.

El jurado ha elegido esta obra por unanimidad tras una larga deliberación. El jurado ha estado compuesto por la autora Teresa Durán, el escritor Xavier P. Docampo, el ilustrador Miguel Calatayud, el concejal de Educación y Ciudadanía, Manuel Dios, el jefe del Departamento de Educación y Ciudadanía, Xosé Manuel Rodríguez-Abella, Beatriz Varela como secretaria y Manuela Rodríguez representando a la editorial Kalandraka.

Rocío Alejandro se ha formado como diseñadora gráfica pero considera la ilustración infantil como su “verdadera vocación”. Ha ilustrado libros publicados en su país y fuera de sus fronteras. Al Premio Compostela se han presentado en esta convocatoria 212 trabajos procedentes de Argentina, México, Colombia, Ecuador, Cuba, El Salvador, Brasil, Sri Lanka, India, Israel, Japón, Grecia, Chipre, Italia, Reino Unido, Noruega, Holanda, Polonia, Portugal y España. La obra finalista ha sido Distinta de la ilustradora ecuatoriana Diana Sofía Zapata Ochoa.

Los libros premiados hasta la fecha con el Premio Compostela al Álbum Ilustrado son La última carta (2016), Después de la lluvia (2015), Ícaro (2014), Mamá (2013), Bandada (2012), Olaf (2011), La familia C (2010), Un gran sueño (2009) y Cerca (2008).

El álbum ilustrado parece que goza de buena salud, aunque nada más lejos de la realidad, lo que hay es una sobreproducción actualmente y una calidad muchas veces baja al servicio de los intereses comerciales, del dinero. Barbara Kieckebusch dice que “la contradicción de que, siendo un oficio esencialmente artesanal -la edición de cada libro es un proceso único, en el que se coordinan numerosos agentes, personas, puede haber mil imprevistos, y cada texto, cada título tiene sus retos (…)-, ha vivido un proceso de industrialización y aceleración que llegó a su cénit en los años que se consideran de bonanza, cuando, al igual que en el sector inmobiliario, se creó una burbuja que, como todas, acabó explotando. Sin embargo, el ritmo de publicación no ha descendido en relación con el descenso del consumo. Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas, y éste alimente el resto de la producción y compense los fracasos.

No obstante, en editoriales como Kalandraka, y este premio que organiza es un ejemplo, hay todavía espacios donde el interés parece más el de ofrecer libros que pasen la mera novedad a la hora de publicarse. Kalandraka está editando clásicos como el de La conejita Marcela (Esther Tusquets), Leocadio, un león de armas tomar (Shel Silverstein), El libro de los guarripios (Arnold Lobel), Arturo y Clementina (Adella Turin y Nella Bosnia), Rosa Caramelo (Adela Turin y Nella Bosnia), Alex y el ratón de cuerda (Leo Leonni), La ventana de Kenny (Maurice Sendak). En un intento, creo yo, de recuperar la memoria sobre este género, de ver grandes obras que exploran la mente humana, tocan la política en cuanto a nuestra manera de organizarnos, los mecanismos de la amistad. No tiene demasiado sentido producir y producir mientras lo bueno se mezcla con lo mediocre y no se sabe discernir, porque no hay tanto que contar, si de lo que se trata es de hacer arte, porque al final esto es un álbum. Todo se intenta pasar por las fauces de este capitalismo agresivo y más bien este último tendría que pasar por nuestra estructura cultural, a ver qué quedaba de él.

Hay voces que a mí me suenan auténticas, como la de Asun Balzola:

Yo creo que son esos libros -los que aguantan el paso del tiempo y que seguirán aguantándolo- que tú haces con pleno convencimiento de que estás siendo fiel a ti mismo y que dices la verdad. Como estos libros no son de encargo, los he hecho porque me ha dado la gana, prácticamente he obligado al editor a aceptarlos. Yo no he tenido la vida fácil, a mí al principio me discutían mucho lo que hacía, pero yo era burra, no me he apeado de lo que a mí me gustaba. Son libros que tienen cierto rigor porque la acuarela está bien dada, el dibujo está cuidado y el texto también. En Historia de un erizo, por ejemplo, el texto es simple pero está claro; yo quería hablar de los niños diferentes, del adulto, de cualquier persona con minúsculas o diferencias psíquicas, raciales…

Fragmento de la entrevista realizada por la revista Peonza

Y otra voz, la de Sendak, que también hablaba mucho del ser honesto a la hora de trabajar:

Un libro ilustrado no es sólo lo que piensa la mayoría: una cosa con muchas imágenes, fácil de leer a los niños pequeños. Para mí es una cosa condenadamente difícil de hacer, muy similar a una complicada forma poética. A algunos poetas les gusta realmente entrar en formas difíciles, porque éste es el mayor reto en poesía. Pienso que un libro ilustrado es una de esas bellas y desafiantes formas que tanto exigen dado que se necesita dominar continuamente la situación, para, finalmente, lograr algo que parece tan fácil de hacer: combinar —si es posible, sin costuras—texto e ilustración.

Fragmento de la entrevista realizada por la revista Parapara

 

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La conejita Marcela y La zanahoria. Conejos en portada, diferentes maneras de hacer presente al bosque y de ser con los demás Voy a hablar de dos álbumes ilustrados que comparten un conejo en la portada y que hablan de asuntos parecidos pero uno recordando sonidos del lenguaje oral y el otro teniendo en cuenta situaciones presentes

Conocí el álbum de La conejita Marcela leyendo una entrevista a Esther Tusquets, la autora del texto. En este caso, como no suele ocurrir ya que normalmente texto e ilustración son indivisibles, las ilustraciones del álbum que ahora pueden verse llegaron años después a la escritura del texto, en 2011, un año antes de la muerte de Esther Tusquets. Esta nueva edición ha sido publicada por Kalandraka, siendo el original publicado por Lumen en 1980. Por otro lado, La zanahoria es un álbum reciente relativamente, de 2015, realizado por Laia Doménech, inspirado por un cuento tradicional chino. Es bastante cierto que se ha abusado de las adaptaciones de textos como para mostrar la valía de algún ilustrador cuando no parece que haya un texto a la altura; pero creo que en este caso se crea una obra nueva, inspirada por culturas solidarias que generaban cuentos para transmitir a las próximas generaciones; cuentos arraigados a la tierra.

Es recurrente el hecho de utilizar animales en los libros para los niños como dice Diego Gutiérrez en el número #115 de Peonza: “Los animales han sido protagonistas de los mitos, leyendas y cuentos originados como explicación del mundo y los misterios de la vida en tiempos remotos, desde el mismo origen de nuestra especie. Y han acompañado a la Humanidad como fuente de consuelo, socialización, diversión y aprendizaje en el largo proceso de civilización hasta nuestros días”. Lo que bien es cierto es que no siempre el hecho de que aparezcan animales en un libro quiere decir que se busque respetarlos, darles voz; en numerosas ocasiones no se trata más que un instrumento para hacer un metáfora sobre la sociedad humana, y solo está importando eso. Por otro lado, es verdad que para un lector que no lo lea de esta manera, se sumergirá en un bosque donde puede que genere mayor empatía con los animales  y la vida en él. A mí me parecen, no obstante, más interesantes aquellos libros que tienen como fondo un respeto por el bosque y no una cura de los problemas humanos que solo tienen que ver con los humanos.

He seleccionado estos dos álbumes, La conejita Marcela cogido de la biblioteca del barrio, porque por un lado quería hablar de dos álbumes donde apareciera el bosque como escenario o por lo menos la naturaleza y, por otro, ver cómo se integraba esa naturaleza en la historia, qué papel jugaba. En el caso del álbum La zanahoria este juega un papel estético fundamental y esta me parece que es parte de la poesía del álbum, la sensibilidad con la que Doménech retrata el bosque: un espacio lleno de vida, cosa que desde las guardas se ve. En las guardas podemos observan un montón de insectos diferentes, cada uno con sus características e introducirnos en un espacio donde hay tamaños diversos en cada animal, en las montañas, y todos hacen el conjunto. Este último álbum rescata una historia que tendrá siglos de vida para recuperar los cuentos que forman parte de nosotros como seres humanos. Como decía Eduardo Galeano: “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. La editorial Milrazones ha querido mostrar a los lectores su raíces, porque aunque se trata de un cuento tradicional chino, al final la cooperación, la gestión de los recursos de manera solidaria, el ambiente rural, son creencias que pienso que se han dado en la mayor parte de las sociedades. Los conceptos del bien común, la inteligencia campesina, la cultura local, el respeto por las raíces, la solidaridad entre especies, están presente en este libro. Tiene algo que ver este álbum con el de Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno donde también pasa que si se tiene paciencia y uno no es avaricioso, la tierra siempre recompensa con comida suficiente.

El bosque es un espacio de vida donde nos encontramos lo invisible, al sin voz, al ninguno, a los nadie, como decía Galeano. Porque desgraciadamente hemos dejado de ser capaces de escuchar los sonidos que hay en él. Hemos dejado de oler sus fragancias, de tocar las cortezas, de jugar con los nidos. Ese lenguaje que era parte de nosotros mismos nos ha sido amputado y con él los cuentos, la simbología de la comunidad… En la literatura tenemos la oportunidad de poder volver a conectar con las historias que nos definen, que nos consuelan, que nos muestran espacios que podemos hacer nuestros. Dice Michèle Petit en su libro Leer el mundo: “A lo largo de los años, Beatriz Helena Robledo pudo medir, dice, las infinitas posibilidades que ofrecen la lectura y la escritura para reconstruir el sentido de la vida, curar las heridas, ensanchar el mundo. Con los más frágiles, los más desprovistos de vínculos, ella observó cómo la literatura (gracias al arte de un mediador) creaba dentro de los participantes un anclaje, “un sedimento de verdad, de certeza afectiva”.

Por otro lado, La conejita Marcela es un álbum sobre las desigualdades humanas, el racismo, las jerarquías, las censuras, las revoluciones, cuando todos somos iguales, y no está bien que unos humillemos a los otros. Esta idea de donde hay pobres hay ricos, donde hay feos hay guapos, donde hay negros hay blancos, incluso donde hay mujeres hay hombres, es una visión injusta de la sociedad. Somos todos personas y no deberíamos estar tan pendientes de la parte externa de nosotros mismos que no es más que una construcción social, en los últimos tiempos apoyada en el capitalismo más agresivo, que genera violencias porque usa un lenguaje violento, el del crecimiento, el del dinero, el de la competición, el del usar y tirar.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Eduardo Galeano

Las ilustraciones de Laia Doménech no resultan demasiado actuales encajando muy bien con la época en la que fue escrito el fragmento. De hecho pareciera más ilustrado hace veinte años que hace seis. Todo lo contrario ocurre con La zanahoria que tiene un estilo bastante actual, menos clásico, no hay un realismo en las ilustraciones de los animales como en el caso del álbum de Tusquets.

Con respecto al bosque este no nos transmite belleza en Marcela, no es demasiado explícito. Se sabe que ahí está porque los conejos viven en él pero no es un elemento a destacar que genere belleza, sensaciones. No hay un lenguaje del bosque. Es todo bastante minimalista. Aparecen algunas hojas de árboles o los troncos, árboles en la lejanía, algunos brotes en forma de rayajos, algo de agua muy solitaria. Quizás sea también la deforestación que está sintiendo el mundo. Este es un álbum que me recuerda a Rosa Caramelo o Julia, la niña que tenía sombra de chico.

 

Érase un bosque lejano,

jamás pisado por los pies

de los hombres.

Fragmento de La zanahoria

 

*La ilustración de portada es de Adolfo Serra.

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Michèle Petit: “El relato es esencial para organizar nuestra experiencia”. Algunas notas sobre las palabras de Michèle Petit en la 41 Feria Internacional del libro de Buenos Aires Reflexiono aquí sobre algunas de sus palabras y cito algunos de los contenidos que me han parecido más interesantes

“Somos animales poéticos”. Estas tres palabras son de las que más se me han quedado marcadas en la primera escucha de Michèle Petit. Y además, es de agradecer que ella hable en la lengua a través de la cual yo me comunico y no en francés, porque esto hace que escucharla todavía sea más cercano. Por desgracia no hablo francés y tendría que recurrir a una traducción, que seguro que podría estar muy bien. Pero me gusta más así.

El tema de habitar el mundo a través y gracias a las palabras es algo que me parece que resuena en mi cabeza mucho y que me ha enseñado bastante. Esto de que si no sabes para qué están los relatos, cómo vas a dedicarles parte de tu tiempo. Los relatos no se crean para enseñar al niño un valor determinado, no tienen un uso específico, no son una herramienta para la escuela. Pueden serlo pero no existe la literatura por eso sino para mostrar el mundo. El secreto precisamente de la narración es que nos ayuda a conocer el mundo, a habitarlo. Por esto han existido desde siempre los relatos porque ellos han sido mediadores entre la realidad y nosotros mismos. El ser humano se consuela y cura gracias a la poesía, a las palabras que no son las del uso diario, que se han vuelto cuanto menos agresivas, frías, pobres. Solo hay que poner la televisión. Existe un lenguaje narrativo que nos ayuda a imaginar, ver más allá, en otro tiempo. Cuando este no se cultiva uno se puede sentir ajeno a lo que le rodea.

Como periodista nunca me ha interesado esa manera de contar tan desarraigada, falta de alma, desnaturalizada. Me gustaría destacar de la conferencia de Michèle Petit que podéis encontrar en youtube, algunas ideas:

Trabajando sobre la lectura y la transmisión cultural me di cuenta de que ciertos usos de la lengua nos exilan, nos brutalizan sin que seamos ni siquiera conscientes de ello. Nos alejan de nosotros mismos, de nuestros seres más queridos, del mundo, de sus paisajes. Otros, en cambio, nos permiten edificar, parafraseando a Gustavo Martín Garzo, “casas de palabras”, casas sin las cuales los lugares reales, materiales donde vivimos serían posiblemente inhabitables.

Ilustración de Wolf Erlbruch

Creo que es verdad lo que dice Michèle Petit de que la gran masa social, la religión capitalista o el poder o todo junto han hecho que nos avergoncemos de las raíces nuestras, si es que ya alguien las tiene, por lo menos en España. Se ha hecho como un lugar común sobre la tradición  española donde están incluidas las tortillas de patatas y las corridas de toros. Pero qué pasa con la tradición oral, las lenguas minoritarias que quedan en lugares como en Cáceres con la fala, por ejemplo, la poesía oral, los cuentos, los acertijos, la sabiduría rural. Los cantos tradicionales no se valoran. Creo que también tiene que ver con que solo se valora aquello que da dinero. El relato del poder, que no es relato, el antirelato, ha engullido a los relatos verdaderos. Porque lo que es triste es que mucha gente actualmente ni idea tiene de la cultura familiar, los cantos del pueblo, la simbología del lenguaje que tiene que ver con la tierra. Se ha dado de lado a nuestra capacidad como animales poéticos, pero tanto por la parte de poético como de animal.

Si se desconecta de esto es difícil volver a hacerlo. Solo cuando deje de verse el leer, escuchar, como perder el tiempo, no ser prácticos, quizás se pueda valorar un paisaje olvidado y podremos empezar a ver la sensibilidad del ser humano fluir.

En todas las culturas se aprende primero la música de la lengua, su prosodia, que no se enseña pero que se transmite.

Quién no se ha consolado con el canto de la madre. Muchos lo hemos hecho. La voz de las personas que nos han mostrado el mundo de bebés se nos queda en el recuerdo, las nanas, las canciones, los acertijos, para mí por lo menos eran hogar y cobijo y tranquilidad. Cuando pongo la televisión y engancho con determinados programas creo que me podría deprimir si los veo mucho; porque me alejan, veo personas que no son yo, escuchó un lenguaje sin poesía, sin música.

Además de aprender a nombrar las cosas que están presentes, el niño aprende a nombrar la ausencia.

Ilustración Ralph Steadman

Porque todas las personas tenemos miedos y el lenguaje de los medios no nos consuela. Cierta realidad que se ha creado no nos consuela; nos pone en alerta, en tensión, nos abruma, nos violenta. Se nos muestra un mundo de una manera que da miedo. Los relatos nos ayudan a entender los miedos, ellos son consuelo. Pero claro el lenguaje de la narración no entiende de dineros, de sistema capitalista, sus motivos para existir nada tienen que ver con la rentabilidad económica. Sin embargo, los medios de comunicación masivos han perdido la relación con las palabras, buscan ganar dinero, y para hacerlo cada vez están reduciendo más la riqueza del lenguaje. Porque parece que lo sensible, lo musical, la cultura, no existe para ellos.

Cuando el bebé puede nombrar lo ausente, aparece en su mente la posibilidad de su propia ausencia. Y esa es una herida que no se curará jamás. Felizmente está la cultura y la lengua del relato que apaciguaran su tormento.

Acerca de los inmigrantes dice Michèle Petit en la conferencia: “En su lengua, son oradores y poetas. En la lengua de la inmigración son cojos y mano de obra. “El lenguaje acaba por no ser más que para la designación inmediata de las cosas. O para dar órdenes, pedir o exigir”. “Uno habita una lengua cercana al cuerpo, a las sensaciones, una lengua atenta a los detalles de la realidad, que evoca, que da lugar también a otro sitio aún más allá de lo inmediato”. Creo que deberíamos educar haciendo referencia a mucha cultura oral que se ha perdido. Que hay una gran desenfoque en muchas escuelas.

Ilustración de Carll Cneut

Aburrirse es necesario para encontrar la narración y también saber escuchar esos cuentos. Como dice Walter Benjamin: ” Por qué se acaba el arte de contar historias es una pregunta que me he hecho siempre que, aburrido, me he dejado pasar largas horas de sobremesa con otros comensales; pero aquella tarde, de pie en la cubierta de paseo del Bellver, junto a la cámara del timón, creí encontrar la respuesta mientras con mis prismáticos repasaba todos los detalles del cuadro incomparable que ofrecía Barcelona desde el barco. El sol se ponía detrás de la ciudad y parecía licuarla. La vida parecía extinguirse en los espacios de tonos pálidos que separaban el follaje de los árboles , el cemento de los edificios y los roquedales de los montes lejanos (…) Pero el aburrimiento ya no tiene cabida en nuestro mundo. Han caído en desuso aquellas actividades secretas e íntimamente unidas a él. Ésta y no otra es la razón de que desaparezca el don de contar historias, porque mientras se escuchan, ya no se teje ni se hila, se rasca o se trenza. En una palabra, pues, para que florezcan las historias tiene que darse el orden, la subordinación y el trabajo. Narrar no es sólo un arte, es además un mérito, y en Oriente hasta un oficio. Acaba en sabiduría, como a menudo e inversamente la sabiduría nos llega bajo la forma del cuento…”

Y me gustaría acabar con otra cita de Benjamin que tiene que ver con el título de esta entrada y es que dice él: “Diríase que una facultad que nos pareciera inalienable, la más segura entre las seguras, nos está siendo retirada: la facultad de intercambiar experiencias”.

La imagen de la portada de este artículo es una ilustración de Elena Odriozola.

 

 

 

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Dibujar a lo grande es el nombre de los dos cursos de verano para niños que organiza este año el Museo ABC de Madrid El Museo ABC es un espacio especializado en dibujo e ilustración situado en la calle Amaniel del centro de la capital; siempre tiene exposiciones que poder visitar además de las actividades

Si este verano te vas a quedar en Madrid, me ha parecido interesante el curso de verano que realiza el Museo ABC para los niños y las niñas. Así que te lo recomiendo. Un curso, como no podía ser de otra manera, que gira entorno al dibujo. Summer Drawing que es como se llama la escuela de verano del Museo ABC abre dos cursos de verano de una semana cada uno con el nombre de Dibujar a lo grande. El Museo ABC para quien no lo conozca se encuentra en el centro de Madrid en la zona de San Bernardo, al lado del barrio de Malasaña y muy próximo al Centro Conde Duque. Es un Museo que habitualmente tiene exposiciones como la que hay en la actualidad sobre el trabajo de Ana Juan. Esta última la podéis visitar hasta el 18 de junio.

Además, hasta el 12 de junio está Alfredo. La ventana de atrás. Desmemorias de un dibujante; y hasta mañana día 9 de junio está la exposición Y este cuento no ha acabado.

El objetivo de Dibujar a lo grande es que los niños aprendan conceptos básicos de arte, ilustración, danza y arquitectura. Son dos cursos, el primero del 26 al 30 de junio y el segundo del 3 a l 7 de julio. Están dirigidos a niños de 6 a 12 años. El curso es apetecible para todos los públicos viendo el programa. Uno de los puntos que más me ha gustado es el del día jueves -en el programa viene bien explicado- donde se reflexionará entre la diferencia entre arte y vandalismo. Se hablará del arte callejero, de las técnicas de sprays y plantillas.

Descubriremos un montón de cosas sobre el arte callejero, sus técnicas y materiales. Además reflexionaremos para diferenciar entre arte y vandalismo.

Se llevará a cabo también ese día un mural colectivo.

Prepararemos nuestras propias plantillas y nos pondremos las mascarillas para crear nuestro propio mural inspirados por el Street Art.

Por días, para hablar también de los otros, los nombres del monográfico que se hará cada día son: el lunes, ¿para qué sirve un dibujo?; el martes, dibujo y movimiento; el miércoles, David contra Goliat; el jueves, ¿arte o vandalismo?; el viernes, dibujar a lo grande.

El horario de los cursos, según viene especificado en la página web del Museo, será el siguiente:

08.30 — 09.00 h Acogida

09.00 — 10.00 h Actividad en inglés

10.00 — 11.00 h Actividad artística

11.00 — 11.30 h Desayuno (por cuenta de los participantes)

11.30 — 13.45 H Actividad o taller

14.00 —1 5.00 h Comida (servida en el Museo por un catering especializado en comidas para escolares)

15.00 — 15.30 h Recogida

El precio es de 30 euros la jornada y 125 euros la semana. Podéis descargar el pdf con el programa completo aquí. Primeramente se deben confirmar las plazas por correo o por teléfono y una vez se sepa que quedan libres se debe enviar el formulario de inscripción cumplimentado.

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Material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil en la red: charlas, discursos, conferencias, mesas redondas que poder escuchar como música para los oídos Sobre el mundo de la edición, la ilustración, la academia hay no demasiado en cuanto a vídeos pero los hay tremendamente interesantes

A veces leyendo es la mejor manera a través de la cual poder aprender, descubrir, pero hay ocasiones en las que, por diversos motivos, los ojos no tienen ganas de leer páginas y prefieren cambiar a escuchar la voz, con los oídos, de determinadas personas. Como he escuchado de algunos de mis profesores del máster, como Ana Garralón o Felipe Munita, no es necesario leer mil libros al año para ser un gran lector; basta con leer uno al año que sea significativo para uno mismo. No se trata de cantidad sino de calidad, del cómo leemos, para qué. Por ello, me gustaría compartir algunos vídeos que durante este curso de mi máster a mí me han enseñado muchísimo, tanto como las lecturas. Agradezco que estén de forma abierta a la gente en internet porque de otro modo sería difícil estar en diferentes lugares e ir presencialmente a todos estos espacios. Es posible que el encuentro físico sea mucho más poderoso, sí lo es, pero yo tengo que reconocer que en el rincón de mi casa he podido acceder a muchos conocimientos que seguramente no tendría de no existir YouTube u tras plataformas, y que no me he sentido sola escuchando en diferido y quizás a kilómetros de distancia. Algunos de estos vídeos están pasados al escrito en forma de artículos con el fin de conservarlos mejor y poder compartirlos por diferentes vías.

Necesitamos construir un lector del futuro capaz de ser crítico con los textos, con la información, capaz de construir el conocimiento; y los libros informativos todavía hoy son una oportunidad de encontrarse con la información bien explicada y bien diseñada. No solamente queremos lectores de literatura sino queremos también lectores que lean otras disciplinas.

Ana Garralón

El primer audiovisual, aunque ya he mencionado este de Ana Garralón muy breve, sobre literatura infantil y juvenil que quiero compartir es la charla de Vicente Ferrer, editor de Media Vaca con el nombre de La vida secreta de los libros. En esta charla Vicente Ferrer habla sobre su editorial, cómo funciona, cómo empezaron, qué hacen. Me parece un documento valiosísimo. Destacaría muchas cosas dichas pero por quedarme con alguna me interesa la personalidad de este editor que se sale de modas, de la corriente y que se dedica a hacer libros que, en mi opinión, pasaran a la historia, dejaran huella. Como premio a ser un gran editor, sus libros no están en librerías con la misma frecuencia que otras editoriales, y en bibliotecas en escasas ocasiones. Los bibliotecarios no lo conocen y al no tener ya distribuidores o comerciales y hacérselo ellos todo, no consiguen subir el muro del mercado del libro actual, donde hay que producir, producir y producir sin parar. Se trata de un vídeo de una hora y cuarto donde podemos apreciar cómo la manera de ser de una persona es determinante para ver la editorial que es. La gran mayoría de las editoriales independientes suelen ser llevadas por una, dos, tres personas como mucho por lo que cómo son sus editores tiene que ver con el catálogo que lleva a cabo la editorial durante su historia de vida.

El segundo material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que ha sido importante para mí durante este curso es la conferencia impartida por Adolfo Córdova con el nombre de La familia imaginada. He tenido el placer de conocer brevemente a Adolfo Córdova durante la Feria del libro de Madrid, ha sido profesor mío del máster, y creo que en este vídeo puede ver claramente la personalidad y enfoque que tiene Adolfo con respecto a la LIJ. Su estudio de los personajes secundarios y su estudio de las familias, de los cambios con respectos a aquellos libros de aventuras primeros a la actual literatura infatil y juvenil. Los huérfanos, los reales y los simbólicos, las ganas de independencia por parte del niño y la ansiada necesidad de los padres cuando no se tienen; la crueldad de los cuentos clásicos…

Hay un material audiovisual de literatura infantil y juvenil que, aunque es cierto que por momentos se me hizo un poco pesado, nos muestra el trabajo del dibujando Liniers. Es más bien sobre su personalidad, su vida, algo distendido, como un hablar entre dos amigos. Para aquellos a los que les guste la novela gráfica, el dibujo de prensa, me parece que disfrutaran con lo que cuenta Liniers. Es un vídeo muy humorístico porque él es muy divertido. Pero no todo es Macanudo. También se habla de sus trabajos previos como el Bonjour, cómo comenzó a trabajar de dibujante, su infancia… De Liniers hay bastante contenido audiovisual en la red.

En cuarto lugar me gustaría compartir un discurso muy breve pero muy especial puesto que ha significado una de las revelaciones del máster para mí. Se trata de la autora Úrsula K Le Guin. He tenido que leer para el programa de lecturas del máster Un mago de Terramar y este libro me ha abierto las puertas a una escritora que escribe desde otra manera de ver el mundo. Muchos autores escriben sobre muchas vidas posibles pero partiendo de esta sociedad destructiva; algunos dándola por hecho simplemente. K Le Guin ve el mundo sin las afectaciones sociales de su cultura; lo mira replanteándose todo, no aceptando que destrozar la naturaleza por parte de los seres humanos sea una opción. Porque ni siquiera lo es para el ser humano en sí. Investigué sobre ella más allá de la novela y he leído El nombre del mundo es bosque y estoy leyendo Las Tumbas de Atuán. Recomiendo a esta mujer defensora del bosque, de las mujeres, de las comunidades libres.

Por último, me gustaría compartir un material audiovisual sobre literatura infantil y juvenil que es una ponencia de Ana Garralón sobre los libros informativos. Esta especialista en literatura infantil y juvenil cita diferentes libros que podrían considerarse dentro del concepto de libro informativo, entre ellos Las semillas mágicas de Mitsumasa Anno. Mi sensación es la de que Garralón ve los libros informativos como aquellos objetos libro verdaderamente de enseñanza para el niño o la niña frente a libros didácticos sin un valor artístico. La enseñanza no puede realizarse de un forma fría, carente de creatividad y esperando quitar el alma de las historias. Porque estos libros informativos de los que habla la profesora Garralón se camuflan entre los álbumes ilustrados, entre los cuentos, se trata de una manera bella de enseñar el mundo, de mostrar una realidad. Se trata de aunar de alguna manera ciencia y arte. Garralón habla de la lectura estética y de la lectura eferente según la autora Louise M. Rosenblatt explica en su obra La literatura como exploración. Los libros informativos se han enfrentado de esta manera a los literarios cuando el lector es un agente fundamental y no solo cuenta el objetivo del texto concreto. Un mismo libro no será igual para uno u otro lector, y por tanto estas diferencias no son para nada naturales.

Al término de mi viaje me di cuenta de que no había salido en busca de información sino para extraviarme y conocer el mundo que vosotros encontraréis en este libro.

Mitsumasa Anno citado por Ana Garralón

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Bárbara Serrano Kieckebusch de la editorial La casita roja: “Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas” Esta entrevista a la editora de La Casita roja la he llevado a cabo para la asignatura Editar para niños cómo se construye un catálogo del Máster en Libros y Literatura Infantil y Juvenil de la UAB con la profesora Ana Garralón

La casita roja nace en septiembre de 2016 en Barcelona, un nacimiento interesante de conocer en parte por ser una novedad: ¿qué hacen las editoriales que dan sus primeros pasos en esta década de los años diez del siglo XXI?; en un momento aparentemente florido para la literatura infantil y juvenil pero donde se aprecia una adaptación de los libros al mercado más agresivamente capitalista y donde tras esas numerosas floraciones lo que hay es mucha flor de plástico, y un distanciamiento de la naturaleza de la literatura. Bárbara Serrano Kieckebusch es su editora, junto con Julián Pérez Aragón; hacen una propuesta por la producción local porque como nos comentaba Bárbara en los correos que he intercambiado con ella: “Para mí es inconcebible publicar fuera, soy una radical en eso. Tanto que he rechazado libros que me encantaban sólo porque me obligaban a participar en una coedición en Asia. El ecologismo no es una postura política: es una cuestión ética y de supervivencia.” Apuestan por el cómic en un catálogo que libro a libro les parezca coherente; donde el humor, pero también la aventura, la narrativa y el aprendizaje puedan formar parte del universo de los niños. Como dicen en su página web: “Nos tomamos la literatura tan en serio que ofrecemos risas”.

¿Cómo os decidisteis a empezar a editar libros precisamente en este momento en el que parece que hay una saturación de literatura infantil y juvenil en el mercado? Es cierto que el mercado infantil está saturado, en parte porque muchas editoriales que hasta ahora no publicaban libros infantiles han visto en él un nicho en el que crecer (durante un tiempo, el género ha resistido la crisis mejor que otros); lo mismo ha ocurrido con la novela gráfica y con los libros de cocina.

Por eso, desde el primer momento decidimos buscar un hueco propio dentro del nicho, editando libros con unas características muy marcadas: todos nuestros títulos tienen humor, porque es una buena forma de que los pequeños descubran la lectura como una fuente de placer y se aficionen a ella, que es el objetivo último de esta aventura. De ahí que apostemos asimismo con fuerza por el cómic. No obstante, no queremos hacer libros meramente divertidos: buscamos que todos tengan, aunque sea de forma sutil, una estructura narrativa clásica (planteamiento, nudo y desenlace) y algo de aventura, a diferencia de muchos títulos actuales, que son descriptivos y gravitan en torno a la ilustración, o a la inversa, tienen textos potentes pero gráficamente cojean un poco.

En tercer lugar, todos nuestros libros ofrecen un aprendizaje, transmiten algún valor y pretenden dar pie a que los padres reflexionen con los niños sobre algún tema. Por ejemplo, con ​¡Demasiados juguetes!​ se puede hablar sobre la tendencia a la acumulación; con ​Las aventuras de Lester y Bob​, ​Caja y ​Rodrigo y su mejor amigo​, sobre la amistad; sobre vencer los miedos con ​El capitán Pug​ y ​El globo rojo en la lluvia​, o la alegría de descubrir el mundo, como con ​Ovejas, muchas, muchísimas ovejas​, ​Viaje al fin del mundo​ y ​Vida en Marte​, la importancia de ser uno mismo, con ​¡Guau!​, o del poder de la imaginación y las nuevas emociones, con ​La caja sorpresa​.

Otro elemento que nos diferencia es que, por sistema, para reforzar esa vertiente, o en alguna ocasión la vertiente lúdica, preparamos materiales para las librerías que ofrecen un contenido complementario. Como sabemos que los libreros tienen poquísimo espacio, junto a la versión en papel también hacemos siempre la versión para la web. También preparamos materiales para profesores. La idea es hacerlo de todos los libros, pero como la única que trabaja exclusivamente para la editorial soy yo, así que me encargo de todo, desde la selección y el contacto con agentes y editores, hasta la entrada en máquina, la promoción y el trato con los distribuidores, y tampoco puedo externalizar mucho, lo voy haciendo cuando puedo.

Finalmente, en un proyecto tan arriesgado y personal, has de estar absolutamente convencido de lo que haces, y sentir pasión por ello, para poder soportar los momentos duros, que no son pocos: sobra decir que me apasiona mi trabajo y que no me imagino haciendo otra cosa (aunque me lo he planteado más de una vez durante mi carrera profesional), y siempre me ha encantado editar libros complejos, en color, y muy especialmente infantiles. Tengo la suerte, además, de conectar con los niños, con su humor, su imaginación, su lógica… Por eso me decanté por este género. Aparte, por más que haya quien lo considere un género menor, es esencial: constituye la semilla para crear nuevos lectores, por tanto hay que cuidar los libros al máximo, respetarlos y trabajarlos con mimo, pensando en todos los aspectos, mirándolos con lupa. Y también es así como yo necesito trabajar: no sólo por prurito profesional, sino sobre todo por respeto al autor, que te ha confiado su obra, y al lector.

Esto enlaza con que también me atrae el papel de editor como agente social, siempre he sentido la inquietud de aportar algo a la sociedad, y me gustaría que ésta fuera mi granito de arena en la formación de los niños: todos sabemos que la lectura nos ayuda a fijar el lenguaje, que estructura nuestro pensamiento, por tanto, cuanto más amplio es el lenguaje, mayores recursos tenemos para comprender el mundo; también nos ayuda a desarrollar la imaginación, a ampliar miras, a desarrollar la empatía… y a ser felices, claro.

La casita roja es una editorial muy reciente, no llegáis al año de vida. ¿Qué os gustaría llegar a conseguir? ¿Cuál es la meta? En primer lugar, que la cuenta corriente esté el menor tiempo posible a juego con el nombre de nuestra casita, para poder seguir publicando libros que adoramos y queremos compartir con los niños de nuestro país, y hacerlo de la forma que nos gusta (a un ritmo pausado, dedicando a cada proceso la atención y el tiempo que requiere) durante muchos años. Para ello, nos esforzamos por ir dando a conocer nuestro catálogo, nuestros valores, para que no sólo los libreros (a los que visitamos siempre que podemos) nos conozcan y aprecien (me alegra poder decir que en general la acogida ha sido magnífica: otro acicate para superar los momentos duros), sino también el público. Como todo editor, sueño con llegar a “crear marca”, que la gente confíe en que si compra un libro de La casita roja, no les defraudará y encontrarán sus elementos esenciales.

¿Qué diferencias encontráis entre la edición actual en España para niños y la de finales del siglo XX? Aparte de la burbuja editorial que sufre ahora mismo, en general se ha modernizado, ha empezado a abordar temas de actualidad y profundos para servir también de guía para los padres para afrontar problemas comunes, pero con libros hermosos, y en muchos casos a arriesgar más con las ilustraciones, se han ampliado los registros, imagino que en parte porque somos conscientes del bombardeo visual al que están sometidos los niños, y por tanto su registro también es más amplio. Cabe destacar asimismo que se ha extendido la deslocalización de la producción, en busca de costes más bajos. Pero eso es algo que nosotros rechazamos de plano: no sólo por la falta de control respecto al proceso que implica (me gusta ir a la entrada en máquina), y porque, en caso de que un libro tenga éxito y se agote la edición, no tienes margen de reacción y acabarás imprimiendo localmente, con lo que tu precio inicial no cuadrará con los nuevos costes. También lo rechazo porque todos sabemos que, cuando algo es más barato, es a costa de otros factores (precariedad laboral, descuido del medio ambiente).

Podríamos decir que ahora conviven las editoriales que siguen haciendo libros “de batalla” y a un ritmo industrial con otras que desde hace años apuestan por la calidad y los títulos muy selectos. Esto, a su vez, se refleja en que encontramos, a grandes rasgos, dos tipos de libros: los que gustan sobre todo a los niños (licencias, libros con mucha información pero un poco feúchos…) y los que gustan sobre todo a los adultos (ilustraciones hermosas, textos delicados, poéticos, descriptivos). Yo busco que nuestros libros puedan gustar a niños y adultos por igual: que a los adultos les parezcan hermosas las ilustraciones y los textos, y los atraigan los valores y aprendizajes de los títulos, y que los niños se diviertan con ellos, vivan aventuras, se emocionen.

¿Qué supone para La casita roja la ilustración en los libros que editáis? ¿Y el texto? Precisamente por lo que comento en el apartado anterior, ilustración y texto tienen un peso idéntico, su calidad debe estar perfectamente equilibrada. Incluso en libros con textos sencillísimos, como es el caso de O​vejas, muchas, muchísimas ovejas​ y ​¡Demasiados juguetes!​, el texto está muy pensado y trabajado: hemos reproducido la musicalidad, el ritmo y la economía del lenguaje de los originales.

Le dais bastante importancia en la editorial a la novela gráfica pero a veces la línea que diferencia esta del álbum ilustrado es muy fina. ¿Cuáles os parecen estas diferencias? En efecto, la frontera es muy fina, y de eso queremos convencer a libreros y lectores, dado que aún hay bastante prejuicio respecto al cómic, que se asocia a contenidos sencillos, superhéroes o licencias y ediciones baratas de quiosco, aparte de que se suele temer salirse de lo que se considera normal.

No obstante, la novela gráfica no sólo puede ser tan profunda y rica como un álbum ilustrado, sino que presenta ventajas respecto a éste, y unos pocos editores ya están publicando novelas gráficas infantiles de gran calidad, que aúnan la belleza del álbum ilustrado con dichas ventajas del cómic: en primer lugar, la narración descansa sobre los diálogos y la secuenciación de imágenes; así pues, con sus textos breves y el constante apoyo de las imágenes, que contextualizan el texto, de modo que puedes introducir mayor vocabulario, los cómics dan mayor independencia a los niños a la hora de leer, y pueden estimular a los más reticentes a hacerlo, pues pueden seguir la historia sólo con las imágenes. En cambio, en el álbum ilustrado el hilo argumental se divide entre texto e ilustración.

Además, en la novela gráfica la narración se construye con diversos lenguajes aparte de texto e ilustración: onomatopeyas, símbolos (notas musicales cuando alguien canta o silba, bombillas cuando uno tiene una idea…), expresiones faciales, colores con valor semántico… Así, se estimula la interpretación de símbolos, el desarrollo del lenguaje visual, esencial para interpretar información que encontramos en forma de imágenes, la capacidad de abstracción, y los acostumbra a mirar de izquierda a derecha y de arriba abajo, al igual que hacemos al leer.

Qué autores os gustaría poder llegar a publicar No tengo en mente grandes nombres: sólo quiero publicar grandes libros -o que al menos a mí me parecen grandes- sea quien sea el autor. Por ejemplo, la selección entre los Toon Books (colección en la que se publicaron originalmente todos los libros de nuestra colección de cómics salvo ​Caja​) la hago al margen del autor. Por supuesto, no negaré que me haría ilusión tener en catálogo a maestros como Ende, Roald Dahl, Sendak o Gianni Rodari. Pero sabemos que hay algunos grandes autores con obra infantil olvidada; he valorado algún caso pero los he descartado porque no tenían los elementos que busco (o tenían elementos que me echaban atrás).

Vuestro libro​ El globo rojo en la lluvia de Liniers tiene la capacidad de ser para todas las edades. ¿Cómo fue su proceso de edición? Fue un gozo poder contratar este precioso libro. La negociación fue dura, sobre todo porque la empecé cuando la editorial ni siquiera estaba constituida como empresa y yo era una completa desconocida entre los agentes y editores extranjeros (siempre he trabajado en la sombra, y mi experiencia en derechos de autor la adquirí como ayudante en el anonimato). Pero tengo la suerte de que, tras saber que llevo largos años en el sector, y que por tanto lo conozco y sé que no hay que perder de vista el aspecto financiero, captar mi entusiasmo, mi voluntad de trabajar con amor, y el espíritu del proyecto, tanto este agente en concreto como otros han confiado en nosotros y me alegra decir que de momento todos se muestran encantados con el resultado. Un problema con el que me encontré es el del lenguaje: yo quería evitar los giros argentinos del original, por ejemplo, el uso del pretérito indefinido cuando aquí empleamos el perfecto, así que hice una adaptación del texto y del título, también de algunos juegos de palabras, a un castellano estándar, que sometimos a aprobación del autor, con éxito.

Abogáis por el humor pero creo que por uno inteligente. ¿No habéis encontrado autores españoles que encajen con esto? Como te decía, los proyectos propios que he arrancado han quedado abortados, a pesar de haber invertido en ellos mucho tiempo y esfuerzo. Partían de ideas propias, eran encargos muy concretos, así que necesitaba más bien alguien que ejecutara una idea. Pero sí que he recibido algún original con ese humor inteligente, lo que pasa es que el humor no es el único denominador común de nuestro catálogo: debe convivir con los elementos enumerados al principio. No obstante, no me cabe duda de que hay creadores que encajarían con nuestro espíritu. El problema es encontrar el tiempo para buscarlos, o tener la suerte de que contacten con nosotros y se dé la circunstancia de que su propuesta tiene todo lo que buscamos.

Y por último, tengo entendido que actualmente la industria editorial se basa en las novedades y que cada vez más parece que las editoriales son como cualquier otra empresa, y deben sacar muchos libros para ser rentables. Pero los libros son arte y el arte no nace o no debería nacer de una necesidad comercial y más aún, el arte necesita tiempo y reposo. Tengo la impresión de que editoriales como Media Vaca hacen libros que pasaran a la historia, algunos han tardado años en hacerlos, pero nada tienen que hacer como empresa. ¿No creéis que hacer buenos libros está reñido con la actualidad necesidad de novedades, este sistema capitalista que está engulléndose el sentido de la literatura? Por descontado, es incompatible. Lo que apuntas es exactamente el problema último del sector editorial: la contradicción de que, siendo un oficio esencialmente artesanal (la edición de cada libro es un proceso único, en el que se coordinan numerosos agentes, personas, puede haber mil imprevistos, y cada texto, cada título tiene sus retos…; como bien dices, pide reposo, sea literatura o libro práctico, no importa), ha vivido un proceso de industrialización y aceleración que llegó a su cénit en los años que se consideran de bonanza, cuando, al igual que en el sector inmobiliario, se creó una burbuja que, como todas, acabó explotando. Sin embargo, el ritmo de publicación no ha descendido en relación con el descenso del consumo. Como si se jugara a la ruleta rusa, se sigue editando mucho, esperando que con un libro suene la flauta y se vendan cifras astronómicas, y éste alimente el resto de la producción y compense los fracasos.

Aparte hay que mencionar la concentración del sector en grandes grupos que van engullendo editoriales (y librerías), y que en efecto se dirigen como una empresa estándar, con una búsqueda de un margen de beneficio altísimo, que no es propio del mundo del libro, así como de un crecimiento constante. Aunque también hay editoriales medianas que siguen la misma lógica, precisamente por esa necesidad de novedades y por la bajada del consumo (que ha llevado a algunas a diversificar, como comentaba, publicando géneros que hasta entonces no trabajaban). ¿Y a qué responde esta necesidad de novedades? El mercado no absorbe (porque es imposible) la ingente cantidad de novedades que se publican; por tanto, gran parte de ellas acaban siendo devueltas (como os habrán explicado, la devolución es un derecho de los libreros pactado a cambio de que sea el editor el que fije el precio; tiene sus ventajas, porque ayuda a las librerías independientes y pequeñas y evidentemente al editor, pero tienen ese lado terrible, son un disgusto cuando llegan y en general condenan al libro para siempre; además, te hacen vivir en la incertidumbre constante). Para que estas devoluciones no supongan un descalabro financiero, hay que compensarlas con constante colocación en el mercado, con los ingresos correspondientes. Es una locura, una huida hacia delante.

Yo confío en que cuidando al lector (porque el que sigue yendo a las librerías es el lector de raza, el que busca y valora la calidad), dosificando la producción (¿para qué publicar 8 libros al mes, cuando es raro que uno compren más de dos al mes?) y acompañando con mimo cada libro durante todo el proceso, apoyando a distribuidores y libreros, y, en mi caso, siendo conscientes de que se trata de un mercado de goteo, y por tanto debemos estar atentos a los gastos y prever que los ingresos se producen también gota a gota, se puede mantener una editorial que obtenga el margen suficiente para cubrir gastos e ir construyendo un colchón financiero para imprevistos. No me gustaría tener que relegar la editorial a un plano secundario y trabajar en otra cosa en paralelo para poder pagarme el alquiler.

También confío en que en algún momento el mercado se racionalizará, porque la situación no va únicamente en detrimento del libro: también sufren las consecuencias los trabajadores y colaboradores, sean autónomos o pequeñas empresas, que ven como sus sueldos y tarifas están congelados (en algunos casos, desde que se hizo el cambio al euro; increíble pero cierto), cuando no se bajan, y se ven sometidos a una presión terrible, obligados a trabajar con precipitación y angustia.

En los correos intercambiados, le pedimos a Bárbara una fotografía que les pudiera gustar para introducir en la entrevista y Bárbara nos habla de La casita roja real: “Donde pasé largos veranos en mi infancia, grandes momentos en mi juventud; vamos, un refugio y sinónimo de felicidad, como quiero que sea la editorial; aparte, desde el principio de la aventura pensé que, si mis finanzas se ponían especialmente difíciles, me instalaría en ella…”. Se nos han quedado cuestiones que nos gustaría conocer, más ahora tras saber más sobre la editorial, como el hecho de que algunos de los libros editados hasta ahora estén realizados con un lomo característico o preguntas sobre la traducción de los textos, ¿tiene Bárbara también una faceta de traductora? O saber algo más sobre los personajes que ya forman parte de su catálogo, de sus autores. Sobre las distintas colecciones. En cualquier caso, su catálogo es breve todavía y apenas puede verse el recorrido del mismo. Dejemos más preguntas para una futura ocasión.

 

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