Me parece que estoy en una fase que tiene que ver con leer al señor Wolf Erlbruch. En poco tiempo he hablado de él bastante y es que estoy intentando explorar los clásicos del álbum ilustrado, si es que ya se les pueden llamar así; me parece que sí. La última adquisición que he hecho de un libro de Erlbruch ha sido Los cinco horribles, editado por la editorial Juventud en 2001 la primera edición y en 2011 la segunda. Seguramente Los cinco horribles no es un libro que actualmente los padres comprarían a sus hijos. Y por eso, porque no creo ni en el estilo de vida de basarse en las novedades, ni tampoco en las modas, creo que los padres o quienes deseen tener en las manos una creación artística diferente, de calidad, deberían poder tenerlo en sus casas.

En el máster que estoy llevando a cabo hemos estado hablando en una asignatura con Ana Garralón de cierta decadencia en el tono rompedor, atrevido, subversivo de los álbumes. No es que ahora no haya literatura infantil y juvenil que no aborde temas sociales, la hay y bastante, pero no hay LIJ incómoda, inclasificable, libertaria, feísta, extraña. Conozco una editorial como Media Vaca que sí que sí que intenta situarse en un espacio raro. Porque como decía su editor Vicente Ferrer en una entrevista para el blog de Anatarambana: “El cambio más sustancial debe de ser el que he experimentado yo. Será la edad, será el sodio no asimilado de la mesalazina que tomo tres veces al día o será el clima de Valencia, quién sabe. El caso es que ya no tengo paciencia. No entiendo que sean los personas más desagradables que uno puede imaginar quienes nos dicten a los demás cómo deben hacerse las cosas y que no haya creación literaria que por lo menos lo cuente. Los cuentos sustancialmente no han cambiado, pero sí siento que todo lo demás está cambiando, y no siempre a mejor. «Uno detrás de otro, iban llegando los ministros e iban ocupando su lugar en la mesa: el sr. Patán, el sr. Nefasto, la sra. Funesta, el sr. Pelma, la sra. Lela, el sr. Inepto, la sra. Ruin, el sr. Rufián…». En otra época, esto podría ser el inicio de un relato dirigido a los niños, pero me parece que pocos autores lo ven así ahora mismo. La sociedad, y la literatura (que es su reflejo), se están haciendo, en mi opinión, cada vez más conformistas”.

Voy a hablaros de Los cinco horribles que es un libro antibelleza fácil, que no experimenta la belleza en un aspecto físico concreto sino en lo opuesto: lo periférico, los abandonado, lo que hay debajo del mundo, la piel con verrugas, la nariz muy grande, las relaciones cortantes y crueles de quienes nunca han recibido buen trato, siempre la posibilidad de un infortunio. Aquí Los cinco horribles son cinco marginados sociales, sin grandes recursos, cinco animales poco queridos por su aspecto y otros quehaceres que estos animales llevan a cabo, del todo asqueroso para humanos, como es: el sapo, la rata, el murciélago, la araña y la hiena. Digamos que el arte -en este caso la música-, la creación supera a la miseria, a los horrores de las vidas difíciles. Siempre nos puede quedar el consuelo de ciertas artes, como la literatura, que como decía Michelle Petit nos da dignidad especialmente en los lugares más crueles.

En efecto, estaban tan absortos con la magia de aquella música que se habían olvidado de su horrible aspecto.

La rata entendió lo que la hiena había querido decir. Algo insegura, pero sonriente, sacó de su bolsillo un pequeño ukelele y tocó una canción.

Bajo el puente, en el silencio de la madrugada se alzó una melodiosa y dulce voz: la araña había empezado a cantar una balada.

El murciélago se emocionó tanto que le faltó poco para caer al suelo. Cuando se recuperó, empezó a acompañarla silbando con mucho sentimiento.

Por otro lado, todos tenemos un lado sensible, ¿no es verdad? Quizás no todo el mundo. Pero algunas personas no lo sacan porque no se han criado con él, no les ha sido práctico para sobrevivir, no les han aceptado y en lugar de poder ser más naturales han tenido que crearse una coraza y convertirse en aquello que los demás veían en ellos: fealdad y marginalidad. ¿Puede una rata tocar algo tan adorable como un ukelele? Pues sí. A veces solo necesitamos que nos vean valientes, capaces, maravillosos para serlo. Vernos reflejados como personas ganadoras en la vida nos hace serlo más al mismo tiempo. Nuestra seguridad emocional depende muchas veces de cómo nos ven nuestros amigos, las personas que queremos.

Este libro está escrito por Moritz. Karl Philipp Moritz fue un pensador, un artista del siglo XVIII, que defendía la utilidad del arte con fines pedagógicos apareciendo en su obra paisajes bucólicos, exploración del alma humana teniendo en cuenta la belleza. Mortiz define lo bello como aquello que está completo en sí mismo y en esta obra suya veo belleza ante todo. Es una obra, El nuevo libro del abecedario, que aunque ilustrada posteriormente por el gran Wolf Erlbruch y editada en España por Barbara Fiore en 2011 tiene un aspecto de objeto bien definido, con un olor a libro común -para mí, que me gusta oler los libros-, un formato pequeño y un fluir de la lectura, de las ilustraciones, delicioso.

Es un libro físicamente encantador, y no precisamente por superficial y tierno, sino porque parece bien acabado, un libro-cerebro que ojear en momentos de desasosiego. No es más largo que la palma de una mano y te lo puedes llevar metido casi en el bolsillo. Es uno de estos libros que poder tener en el baño y en la terraza para momentos de soledad, entretenimiento personal. A mí me gusta a veces solo cogerlo un rato, pasar sus páginas y tratarlo bien. En este libro se habla de todo, de todo lo importante. Al niño se le puede hablar, enseñar, no obstante, este libro enseña el mundo al niño y no el adoctrinamiento sobre un contexto social, histórico concreto. Se presentan aquí los temas eternos. Por ello que la idea de este autor para este libro sigue teniendo sentido en nuestra época. Este este uno de estos libros de literatura infantil y juvenil para todas las edades, como los buenos libros de LIJ. Cualquier persona puede disfrutar con un libro que, evidentemente, no trata a los niños como seres incapaces de pensar como los adultos, sino que les habla de manera madura desde el arte y la creación literaria.

Reflexión
Hay un hombre sentado a la mesa.
Sobre la mesa hay un libro.
El hombre ha leído el libro.
El hombre reflexiona.
Yo leo este libro. Luego lo cierro.
Entonces debo reflexionar
sobre lo que he leído.
El libro está ante mí.
El pensamiento está ante mí.
El libro me lo pueden quitar.
El pensamiento no me lo pueden quitar.
Tú no sabes lo que estoy pensando.
Yo no sé lo que estás pensando.
Te veo perfectamente,
pero el pensamiento que hay en ti
no lo puede ver.
El hombre sentado junto a la mesa
no piensa con la mano,
no piensa con los ojos,
no piensa con los oídos,
piensa con la mente.
Yo no puedo ver la mente del hombre.
El genio del hombre está en su interior.

El nuevo libro del abecedario es una obra que explora la muerte, la inteligencia humana, con una lógica aplastante, una consecución de sucesos pensados aparentemente de manera espontánea como un niño haría, como para un niño; los sentidos a través de los cuales conocemos el mundo. Porque primeramente esta obra comienza con los cinco sentidos pero no se queda ahí y lleva la filosofía del universo al niño, hablando de la relación entre personas y animales, la naturaleza en contraposición a lo civilizado. Ya en el siglo XVIII parece que este autor creía en la posibilidad de hacer mensajes donde los niños entraran cargados de los mismos secretos que la literatura para adultos. En El nuevo libro del abecedario se intenta que todo entre: todo lo que los seres humanos somos capaces de pensar. Como en cualquier otro abecedario están todas sus letras de la A a la Z, divididas en 26 imágenes. De la primera imagen a la vigésimosexta imagen. En la primera imagen tenemos a la A “el ojo abierto contempla el mundo” y en la Z tenemos “y nuestros destinos los zanja el tiempo”.

La obra tiene una estructura que se repite. En cada doble página hay una imagen que tiene que ver con la letra del abecedario que corresponde. En la primera cara de la doble página hay un breve texto que reflexiona sobre diferentes temas como: “Movimiento”, “Tacto”, “El hombre civilizado”, “Personas y animales”, “La naturaleza pura”… Y en la segunda doble página está la mayor parte de la ilustración, porque esta también toca un poco de la primera cara y una frase donde está incluida la letra que corresponde. Para los temas citados la frase sería:

Movimiento: Con la fuerza del agua la Rueda gira.

Tacto: Niño, ¡guárdate de las llamas del Fuego!

El hombre civilizado: Al llegar el Otoño, abrigo y estufa es de agradecer.

Personas y animales: La oveja se como la alfalfa del prado y El hombre toma la lana del Manso animal; porque en este caso hay dos doble páginas sobre el mismo tema.

La naturaleza pura: Desnudo, el hombre no es Nada ante el frío.

El nombre original de este libro no era otro que El libro del abecedario y en la edición que yo tengo han pretendido ajustar el texto a la primera edicion de todas, “cuidadosamente modernizado”. En esta edición primera había unos grabados coloreados de Peter Haas que han sido sustituídos por las ilustraciones de Wolf Erlbruch. Este ilustrador nació en el 1948 y trabaja como grafista freelance en Wuppertal, además de ser profesor de ilustración en la Bergischen Universiät GH Wuppertal.

¿Qué es esto? ¿Un abecedario? ¿Un libro par aprender a leer? Es un libro para aprender a leer, a pensar, a mirar… Un libro colmado de una poesía sencilla, de una filosofía concreta, de un viaje lleno de sensibilidad a través del alfabeto en 26 imágenes.

La literatura nos da la oportunidad de conocer el mundo. Esta es la mayor razón de peso para defenderla y entender que su existencia no debería ser solo cuestión de gustos, sino que realmente debería formar parte de nuestra sociedad como parte de la cultura escrita que tenemos, reivindicando las historias que pueden leerse para llegar a ser sujetos con total dignidad nosotros, ayudándonos a comprender nuestra realidad; en la que no estamos solamente las personas. ¿Se puede llegar a tener plena dignidad sin haber estimulado lo más posible la inteligencia? De alguna manera, al menos en ese punto estoy yo, todo parece relativo: es decir los valores que se defienden ahora mutaran de aquí a un tiempo y se verán obsoletos; no serán suficiente. Entonces la literatura qué mundo muestra, ¿por qué hay historias que siempre tienen algo que decir aunque hayan pasado 100 años? Y si todo es relativo… ¿no hay algo que no lo es? Que somos animales, mamíferos; que no somos una mesa sino un ser vivo que nace y muere. Entonces, si la vida (toda la vida del planeta, no solo de la nuestra especie) es anterior a la literatura… Pienso yo que imbricarla en el ADN de la literatura debería ser inevitable. Pienso que si en el 2017 no se aboga por un futuro y presente sostenible dentro de la naturaleza, esta -la literatura- no será tan importante.

Con todo esto no estoy defendiendo que haya libros que vendan valores de amor por el medioambiente, que también si son de calidad, si no que de alguna manera creo que literatura y ecología son como dos caras de una misma pieza y que es importante tener la pieza entera en la mano. La literatura es algo interno a las personas que existe desde que el lenguaje es lenguaje y se buscaba contar historias, hacer entender un relato… Y en ese momento también estábamos siendo muy animales. La literatura antes era muy parecida a la naturaleza, mitos, creencias, porque los hombres solamente vivían en ella: el bosque, la agricultura, el uso de herramientas fabricadas a mano, las ropas… Y la literatura se fue alejando poco a poco hasta el punto de existir grandes novelas catalogadas como clásicos porque hacen una gran defensa de tantas cosas preciosas… Y sin embargo, se burlan de otros animales, pisotean el campo, le dan la espalda, no importa, lo queman, lo mean; y ese enfoque de ese autor que no estaba interesado en una de las libertades más bonitas, se suple porque hace un retrato sobrecogedor sobre la psicología humana. Bueno.

Considero que igual que una novela bien escrita que defienda barbaridades sobre los derechos humanas no sería bien recibida tampoco lo deberían ser aquellas que tienen un desconocimiento pleno del derecho de los demás seres vivos. Pongo un ejemplo: si estoy leyendo un libro que aboga por la igualdad entre las personas y en una escena en la cena se dice que se comen un chuletón. A mí me parece que en la literatura no se trata de salvar al hombre mientras se le separa de lo que precisamente es: un ser que defiende derechos y con capacidad para defender los de los demás animales, al menos desde su punto de vista de sociedad humana. No estoy atacando el comer carne, simplemente digo que hay que presentarlo de modos menos familiares y cuestionar esa actividad. Porque comer carne significa: matar a otro animal y en qué condiciones -ha vivido y se le mata- Y si quieres ser un hombre poco machista mientras se comenten otro delitos por lo menos que la voz narrativa se entere. Si la literatura que nos da la oportunidad de conocer no es capaz de pensar en ello me pregunto, ¿quién? Porque la literatura es la que dialoga y a través del diálogo está esa esperanza. El barón rampante fue una novela que me interesó mucho. Estamos ante una mala realidad donde sabemos que el ser humano ha provocado la destrucción de mucha masa forestal, que hemos violado los derechos de tantos animales. Que nos hemos cargado árboles en una noche que llevaban ahí cientos de años… Hemos predicado la ignorancia y provocado caos, incertidumbre en un mundo que lleva funcionando miles de años. Solo pensamos en el corto plazo. Todo rápido y como no reflexionamos sobre la muerte nos creemos invencibles y superficiales. Y destruimos. Precisamente la lectura es una acto lento que requiere tiempo. Un libro hay que leerlo: sus palabras, sus párrafos, sus capítulos… Como igualmente paciente es la madre naturaleza, ya que el tiempo para ella no es una hora, ni dos. Ella no tiene prisa. Por ello la literatura debería tener esa fuerza primitiva que nos une a todos.

A estas reflexiones un tanto desajustadas y no del todo certeras me ayudan mis estudios en el máster en libros y literatura infantil de la UAB. Profesores como Daniel Goldin, Adolfo Córdova, Teresa Colomer y otros como Michele Petit son fuente de inspiración para mí. Muchas de sus ideas las he abrazado porque estoy muy de acuerdo con ellas pero sin sus enseñanzas no hubiera podido tenerlas.

Como se dice en los créditos del libro:Ricardo Liniers ha realizado el material gráfico con tinta, acuarela y gotas de lluvia”. Lo cierto es que El globo rojo en la lluvia es una obra tierna pero que nada tiene que ver con el concepto de ternura de cierta literatura infantil y juvenil. Esta es una obra de arte y como tal es para todos aquellos lectores amantes de los buenos libros. Tenerlo en las manos es como beberte tu bebida favorita en el momento que más te gusta, con la gente que te hace más feliz. Quizás suena exagerado pero se nota tanto que es algo sublime que solo sentir el libro físicamente es placentero. Tiene un olor como a viejo y el fondo de sus hojas no es del todo blanco, sino que tiene un cierto aspecto viejito. Lo cogí de la librería Panta Rhei ya habiendo leído alguna reseña del mismo.

Lo que quería decir con la cita del principio es que la lluvia es muy importante en El globo rojo en la lluvia. Primero porque, gráficamente, dentro de su presencia se desarrollan los sencillos hechos que no son otros que un paseo de dos hermanas que disfrutan del sábado -más bien la mayor, Matilda, quiere enseñarle a la pequeña, Clementina, cómo disfrutarlo- saliendo de su casa y pasándola bajo la lluvia. La lluvia es un personaje más que lejos de dar miedo empapa la historia con su magia húmeda. Pero la lluvia es algo más. Porque mientras que Matilda la ve como un elemento más positivo para disfrutar del sábado, la pequeña es algo más reticente. Está en proceso de captar a su hermanita. La lluvia es la diversión de Matilda, pero las demás personas, no tienen por qué tener las mismas apetencias, ¿no? No obstante, es su hermana mayor y después de confiar en ella -está bien atreverse a lo nuevo también- y llegar a empatizar con Matilda y su diversión, juntas disfrutan de lo lindo. La empatía. Me ha parecido que esta obra deja ver lo que esto significa y cómo a veces cuando estamos tan felices y queremos compartir eso con aquellos que más queremos, quizás ellos nos siguen, pero tienen su propia lluvia. Sus propios impulsos ocultos. Ocurre esto cuando Matilda le da el globo de Clementina al arco iris en un acto impulsivo y se da cuenta que la falta de autonomía de la niña de repente desaparece, porque se va corriendo detrás de él sin importarle nada más. Esta escena que queda congelada mientras Matilda la mira desde detrás me parece muy significativa. Es la misma ilustración que se ve en la portada del libro.

Ese juego entre los deseos de cada persona y el conseguir ver el de los demás es la empatía, entenderlo, darte cuenta, y considero que estas hermanas tienen mucho de esto. Matilda se da cuenta perfectamente de ese impulso de su hermana por ir detrás del globo y que debería haberla pedido permiso, quizás, y es por ello que le consigue más globos cuando llegan a casa y ella misma se coloca dos de ellos en su cama. Me encanta además que se prefieran los días de lluvia a los soleados, esto quizás es algo personal, porque sin duda son días muy bonitos. La lluvia es vida, es agua para todos, es el ciclo que se activa o que sigue o que finaliza; es el ciclo de la naturaleza. Los silencios son muy importantes en esta obra con mil capas donde de lo que se trata es de lograr entender a cada personaje en un diálogo donde nos vemos reflejados como personas. Gracias a ellas podemos entendernos mejor porque son dos mentes que están ahí en dos dimensiones. Entender el significado de los pequeños momentos: detalles que ocurren en la vida diaria que son muy pero que muy importantes; uno se queda ahí pensando que se ha dado cuenta de algo esencial. O quizás es el que está detrás viéndolo todo el que también se da cuenta.

Este libro está editado en español por La casita roja. Su título original es The big wet ballon.

Es tu turno, Adrián es una propuesta plásticamente llamativa, de contrastes, nada homogénea, con pasajes muy coloridos -paleta amplia de colores- y otros más propios de la novela gráfica que en este caso son en blanco y negro a lápiz. Estos momentos en blanco y negro tienen un gran poder narrativo, no utilizándose apenas las palabras. Son escenas parecidas al storyboard plagadas de detalles en cada viñeta. En ellas puede verse a la familia de Adrián, una familia que se proporciona amor, una familia sencilla llena de silencios y de armonía; aunque Adrián no cuenta sus problemas. Pero también vemos la escuela, un lugar donde a Adrián le afloran sus miedos: miedo a relacionarse con los demás, y especialmente miedo a hablar en público, miedo a leer en público cuando llega su turno. A esto no ayuda nada un territorio hostil con chicos y chicas que se burlan de él. Los chavales le hacen el conocido como bullying. Adrián es muy callado, muy reservado, tímido y todo esto, desgraciadamente, alimenta a las personas que disfrutan riéndose de los demás, generando un mundo donde uno se puede sentir muy mal.

No obstante, cada persona tiene sus herramientas, sus armas para defenderse de lo que le asusta y le impide ser feliz. Adrián encuentra a un perro llamado Niebla que se convierte en su fuerza para que no aparezcan sus miedos, se disipen estos, él se sienta bien, cómodo, libre. Adrián es un personaje con el que muchos nos podemos sentir identificados porque todos hemos podido vivir situaciones incómodas y consciente o inconscientemente creamos modos de saberlas afrontar porque no son de nuestro agrado. Es tu turno, Adrián un libro sobre la psicología humana y cómo los problemas a veces no tienen que ver con que tengas una estructura familiar más o menos desestructurada; a veces aparecen los miedos y no se sabe muy bien por qué. Adrián es un niño imaginativo, creativo, bueno y fácilmente un lector puede sentirse de su lado. Todos al final buscamos amigos, personas o sensaciones que nos hacen volver a nuestro estado de felicidad, gracias a los cuales nos sentimos de nuevo protegidos y no perdidos en un mundo a veces hostil, grande, dificultoso, lleno de temores, de inseguridades. Hay un juego en el libro entre la dicha y el sentirse desdichado, entre la realidad cruel y una realidad donde la imaginación de uno le pone color y energía.

Este libro está editado por Ekaré en este año 2017. La edición es en tapa dura. Muy cuidada y con un olor a libro de los que me gustan. Es un libro con un formato muy cómodo, muy fácilmente transportable, más bien pequeño. Está escrito por Helena Oberg (1966) e ilustrado por Kristin Lidstrom (1984), las dos autoras suecas. Las guardas del libro tienen una función narrativa comenzando la historia ya en ellas. Es tu turno, Adrián fue nominado en 2015 al August Prize. Rodeados de libros muy amables y estéticamente monos, con mucha sencillez y pocos colores, esta pequeña novela tiene un aspecto distinto, un punto diferente, mucha fuerza en la gran variedad de colores que no teme mezclar y llenar todos los espacios. Las tipografías también son un elemento a destacar. Son muy preparadas para el libro -la del título que luego se repite en el interior del libro es genial- y es un tipo de letra, la más usada, que simula a la escritura de una persona.

La historia está contada a modo de diario, en primera persona por Adrián. Me ha recordado al libro de Jordi Sierra i Fabra de El niño que se cayó en un agujero. Las ilustraciones son fluidas pudiendo observar la facilidad con la que esta artista dibuja, el trazo fácil y el gran dominio del lápiz. Todos los elementos de la escena parecen estar ahí más allá del dibujo, como si existieran; los dibujos transmiten un placer visual mientras el ojo recorre todo el plano. Hay un punto, como decía, de cine, de escenas que están pasando, momentos que están sucediendo, pura acción, presente.

Estoy segura de que de pequeña había leído el libro de Matilda, y qué niño no: ¡todos deberían poder leerlo!; aunque la verdad es que no me acuerdo de nada y la película se mezcla en mi mente de tal manera que ya no sé si lo leí o no. Quiero pensar que sí. Me gustaría, sin embargo, ahora no hablar de Matilda -cosa que deseo puesto que me cae genial-, sino de otro personaje entrañable de la novela: la señorita Honey. Me he quedado pensando en ella mucho. Es un personaje secundario que me encantaría poder conocer. Es una mujer joven, en el libro se dice que tiene 23 años, profesora de Matilda en la escuela. Es un personaje vejado por su tía que no es otra que la Trunchbull, con la cual se ha criado sola desde los cinco años. Una mujer que con toda probabilidad ha perdido su infancia, su adolescencia y va camino de su juventud. Un personaje que ha sufrido un maltrato brutal, lleno de pasajes oscuros sobre ella y de muerte de sus seres queridos. La señorita Honey vive rozando la indigencia sola en una casa de un granjero minúscula desde que dos años atrás de la historia consigue escapar de su tía. Y pese a todo tiene todo el amor del mundo que dar. La señorita Honey es, junto a Matilda, una oprimida. Una sin voz, una rara, una marginada. La señorita Honey es una especie de ser excepcional probablemente con un montón de taras.

Matilda es un obra considerada de literatura infantil y juvenil y que dentro de la obra se reflexiona sobre la misma literatura infantil y juvenil. Qué obras son para niños y cuáles no. Porque Matilda lee de todo. Aquí me gustaría mencionar a la autora de álbumes Isol cuando en un vídeo hablando de los libros que ha leído que le han inspirado tiene entre las manos un cómic de Astérix y Obélix -que guarda con cariño- y recuerda un pasaje donde hay una orgía, y ella se ríe y dice que entonces no sabía muy bien qué era eso. Pero que el cómic lo disfrutaba de lo lindo por todo lo que guardaba de historia, aventuras, dinamismo, detalles en las ilustraciones, texto… Matilda al igual que Isol dice que hay algunos asuntos que no ha entendido pero que le ha gustado el libro. Por otro lado, en este punto me gustaría mencionar a Elsa Aguiar que en una de las entradas de su blog hablaba de lo que no es literatura infantil y juvenil y dice que desde luego literatura infantil y juvenil no es solo aquella etiquetada como tal. A veces los niños hacen suyos determinados libros porque les gustaron.

Retomando el hilo de que la obra de Matilda es LIJ que habla de LIJ, la señorita Honey es la profesora, la persona ideal. Creo que ella entendería muy bien lo que es la LIJ. Ella es capaz de ver el talento de Matilda y ambas establecen una relación más que de madre a hija, de amiga a amiga, de igual a igual. Ella no ve a Matilda como menor. Todo, todo lo contrario. Y no ejerce en absoluto la relación esperable maestra-alumna. Ella podría haber apreciado a Matilda y mucho pero haberse mantenido distante como hace la bibliotecaria. Pero se lanza, se atreve, se acerca. Es un personaje bastante libre dentro de que parece representar lo contrario. Invita a Matilda a su casa y nace una amistad muy poderosa entre ellas basada en las confesiones, en el diálogo. Matilda aprecia esa valentía y no duda en ayudar a su profesora después.

La casa de la profesora resulta ser un lugar completamente sorprendente para Matilda puesto que, como decía, vive sin apenas muebles, coge agua del pozo que tiene fuera y con ella cocina y se ducha, tiene un hornillo para hacer las comidas y calentar el agua… Todo esto resulta misterioso para Matilda.

Le asustaba un poco aquel sitio. Le parecía irreal, aislado y fantástico y, por tanto, muy alejado de este mundo. Era como una ilustración de un cuento de los Hermanos Grimm o Hans Christian Andersen. Recordaba la casa en que vivía el pobre leñador con Hansel y Gretel, donde vivía la abuela de Caperucita Roja y, también, la casa de los siete enanitos, la de los tres osos y la de muchos más. Parecía sacada de un cuento de hadas.

Y aquí las referencias a los cuentos clásicos. El bosque es un elemento recurrente en todos ellos y la casa en medio del bosque también. En Matilda hay un bosque que esta recorre junto a su amiga para llegar a un espacio simbólico -porque físicamente no es una casa que represente lo mismo-: el hogar.

Pedro Villar Sánchez, en adelante Pedro Villar, al cual pudimos descubrir cuando leímos El pastor de nubes, tiene tras de sí numerosas iniciativas en torno a la literatura como la dirección de la revista de poesía Aljibe a principios de los ochenta, donde compartió algunos de sus primeros versos; ha publicado varios libros como Los animales de la lluvia (editorial Diálogo), por el que recibió el Premio al Libro Mejor ilustrado en  2008 por la Generalitat Valenciana o el evocador Cuéntame (Fineo infantil), ilustrado por María Werniche, entre otras obras de las que hablaremos. Es un escritor nacido en Almansa, uno de los municipios más importantes de Albacete, manchego, aunque cerquita del mar; fundamentalmente ha escrito en verso: dice sentirse más cómodo escribiendo poesía que prosa.

R. Posiblemente me encuentre más cómodo escribiendo poesía porque habla de nuestras emociones, de lo que nos pasa o nos gustaría que nos sucediese, los deseos, los sueños. La poesía es el instante, lo que se nos escapa de las manos sin apenas tocarlo, al contrario que los cuentos que se desarrollan en la temporalidad. Leer o escribir poesía supone, como dice Ana Pelegrín, descubrir una mirada sensible de la realidad, ese es el punto de vista que me interesa. Para mí, escribir poesía es regresar al origen, al estado de la inocencia desde el que explicarnos el mundo. La infancia tiene esa magia indefinible, un estado no contaminado de prejuicios, lleno de ritmos, melodías, sentimientos y emociones. Hay una cita de Georges Jean que me gusta especialmente: Mediante el lenguaje poético es posible instalar el sueño en el corazón de la realidad, pero también mantener la realidad en el corazón del sueño.

Agradecemos su predisposición; Pedro Villar con sus respuestas ha hecho solito la entrevista que nosotros compartimos. No queremos resumir la misma, cortarla para extraer lo más importante, queremos compartir enteramente lo que nos ha contado. Y como aquí en internet no tenemos los problemas de espacio que pueden presentarse en el papel…

Hemos sabido que Cernuda es uno de sus poetas favoritos, que está trabajando actualmente con la editorial Libre Albedrío (entre otros proyectos). Que el recuerdo de la infancia le acompaña, así como inevitablemente los juegos del niño; que el universo de la narración oral le inspira (la literatura popular de origen medieval, los romances, la artesanía del contar…), lo entrañable le gusta, y que junto a la búsqueda de la calidad literaria y otras muchas sensibilidades como el amor por la naturaleza, nos ha facilitado que podamos conocer al escritor un poco mejor que como lectores ya intuíamos.

P. ¿Quiénes son tus referentes?

R. En poesía, y por encima de todo, La realidad o el deseo de Luis Cernuda, uno de mis poetas favoritos, su forma de decir me parece arrebatadora, una de las cumbres de la poesía española. Otras influencias notables han sido las de Miguel Hernández, Antonio Machado o García Lorca; como aprendizaje, los octasílabos del Romancero o los endecasílabos de Garcilaso. En novela, El Quijote siempre me enseñó las asombrosa capacidad de fabulación del ser humano, la ironía, el sentido del humor, la sabiduría popular del refranero. De Eduardo Galeano me emociona El libro de los abrazos por su capacidad para el asombro y la poesía, vuelvo a él cuando necesito sentir el soplo cálido de las palabras, me reconcilia con la vida. De Borges, su manera especial de acercarse al misterio y a la esencia de las cosas y de Luis Landero su forma entrañable de contar.

P. ¿Cómo crees que debería ser la literatura infantil y juvenil?

R. Para mí la literatura infantil y juvenil ha de ser siempre un espacio de libertad donde los sueños y las fantasías son todavía posibles. Pienso que en general goza de buena salud, pero me gustaría que todo lo que se publicara fuera auténtica literatura,que la calidad estuviese por encima siempre, incluso por encima de criterios comerciales. No todo vale, tenemos que ser muy cuidadosos con lo que se publica, y más si cabe cuando los receptores son los niños y niñas como lectores en formación. Creo sinceramente que hay muchos libros en el mercado que son totalmente prescindibles. Por otra parte, a veces las grandes editoriales mediatizan la literatura y la asfixian, encargando a los escritores/as libros sobre temas de actualidad y valores para intentar colocarlos rápidamente en las escuelas e institutos y donde la calidad queda en un segundo plano.

La tendencia del mercado me resulta muy curiosa porque en ocasiones observo que los libros se venden antes por valores o temas de actualidad que tratan, sin calibrar su calidad literaria. 

P. De todos tus libros, ¿nos podrías hablar de uno y decirnos por qué?

R. Resulta siempre difícil elegir un libro. Voy a hablaros deMiguel Hernández en 48 estampas (Amigos de papel). Es un homenaje al poeta universal de Orihuela. Está estructurado en 48 estampas o ilustraciones al estilo de los romances de ciego que iban acompañadas por estrofas de métrica popular. Lo planteé como un primer acercamiento para niños y otros seres sensibles a la figura de un poeta entregado a la vida y a la poesía. Quise transmitir también la necesidad de ver a Miguel Hernández como una de las grandes figuras de nuestra lírica, desvinculado de banderas y enfrentamientos que poco han ayudado a la difusión de sus versos. Percibir por encima de todo al poeta que nos enseña la humanidad de las palabras, el poder de la voluntad y el convencimiento de que siempre los sueños se pueden alcanzar. Fue mi humilde homenaje en el año del centenario de su nacimiento, una invitación en verso a conocer su vida y su obra. Las 48 ilustraciones del libro son de Pedro Villarejo que ha realizado un trabajo extraordinario.

P. Nos gusta mucho tu libro Tres veces tres la mar,  ilustrado por Leonor Pérez, y eso que no hemos podido tenerlo en las manos. ¿Se puede obtener ya en España? Ediciones El Naranjo tiene libros maravillosos (es verdad que como sensación al verlos ya que no los hemos tocado) que al parecer aquí no se pueden comprar…

R. Muchas gracias. Resulta complicado conseguirlo en España porque la editorial está ubicada en Méjico, y tiene que delegar en alguna empresa del sector que realice la distribución comercial y para eso se necesita un número elevado de ejemplares y de títulos. Ediciones El Naranjo es una pequeña editorial independiente, grande en producciones de calidad pero modesta en tirada. También influye que el precio se eleva por encima de lo habitual debido al transporte en avión y lo encarece. La distribución del libro en España así como otros libros de El Naranjo ha sido testimonial, apenas se han visto en librerías especializadas. Resultaría más efectivo para su distribución que alguna editorial española adquiriese los derechos y se pudiese imprimir y conseguir aquí, lo cual he estado intentado pero sin lograrlo hasta el momento.

P. Otro libro que nos encanta es El pastor de nubes. Qué función crees que aportan las ilustraciones, como las de Miguel Ángel Díez de este libro a tus palabras.

R. El álbum ilustrado nos aporta además de la lectura del texto, la lectura de la imagen desde la que el ilustrador crea un mundo paralelo y tangencial, una segunda piel, donde la simbiosis entre texto e imagen ha de ser equilibrada manteniendo la tensión justa, donde se redimensionan las palabras con las imágenes y las imágenes con las palabras, es entonces cuando se hace necesaria una labor de equipo que exige el contacto estrecho de ambos lenguajes. Miguel Ángel Díez es un gran ilustrador y buen amigo, así que tuve la fortuna de ir viendo cómo nacían las imágenes, además de comunicarnos con frecuencia y expresar cómo visualizaba yo algunos personajes mientras Miguel Ángel ha ido enriqueciendo la historia y poblándola de elementos que no estaban en el texto. Ese contacto mutuo en las dos direcciones ha sido muy enriquecedor para nosotros y por supuesto para el libro que ha ganado en magia y fantasía.

P. Cuáles son tus paisajes, tus sensaciones preferidas para escribir para niños y niñas.

R. Mi pasión por la poesía se debe al impulso de regresar al lugar donde fui niño y recuperar los juegos, los cantos y las palabras escritas en la arena.

Cuando escribo para niños y otros seres sensibles y curiosos, los paisajes son los de la inocencia de la infancia, ese territorio sagrado del recuerdo que me acompaña siempre.

Rumores en el agua,

infancia, infancia,

cerré los ojos,

busqué la voz,

hundí mis manos

de sal y playa,

y entre las olas

nacieron las palabras.

Fragmento del libro Tres veces tres la mar.

P. ¿Tienes ahora entre manos algún libro?

R. En proceso de escritura tengo un libro de poemas para los más pequeños y un libro de aventuras en prosa con mucho sentido del humor sobre nuestros mitos más cercanos. Pendiente de publicación tengo tres. En abril sale a la venta Doña Nube y Don Nubarrón (Colección El Tren Dorado, Enlace Editorial, Colombia), un cuento rimado con las ilustraciones de Jorge Ávila y que será distribuido en Perú, Colombia, Ecuador y Argentina. En proceso de ilustración están Los sueños de Gaudí (Diálogo infantil), álbum con textos escritos en prosa poética con las ilustraciones de Gemma Capdevila que acerca la figura del genial arquitecto y su obra a niños y adultos. Y por último estamos trabajando con una editorial española Libre Albedrío en un proyecto de versión libre de una canción popular con las ilustraciones de Tesa González.

P. Nos parece que eres una persona activa en el ciberespacio: ¿qué aportan en tu opinión las redes sociales como Twitter, Facebook o los blogs a los escritores…?

R. Las redes sociales, los blogs han revolucionado la comunicación y la han democratizado, multiplicando el intercambio de conocimientos, información y experiencias. Sobre todo las redes sociales han aportado visibilidad a la Literatura Infantil y Juvenil y la posibilidad de publicar y exponer aquello que se escribe, bien sean reseñas, informaciones o textos creativos. También facilita los encuentros, se han borrado fronteras poniendo en comunicación a personas de diversos países, supone un gran logro que sin salir de casa se pueda conocer y entrar en contacto directo con editores, escritores y lectores que posiblemente sin las redes sociales no se hubiese producido nunca dicho encuentro.

P. ¿Cuál fue el primer libro que publicaste? ¿Ves cambios estilísticos, temáticos con lo que escribes ahora?

El bosque de mi abecedario (Diálogo Infantil, 2003), con las ilustraciones de Miguel Calatayud, fue mi primer libro publicado para niños y otros seres sensibles y curiosos, un homenaje en verso a nuestra rica tradición oral: a los refranes, retahílas, adivinanzas, juegos y canciones populares que me acompañaron durante mi infancia. No veo cambios notables en temas y estilo, me sigue atrayendo el mundo de la naturaleza, de hecho hago referencias al mundo natural en Los animales de la lluvia(Diálogo infantil), El pastor de nubes (Kalandraka) y en Tres veces tres la mar (Ediciones El Naranjo, Méjico).

P. ¿Cómo ves el panorama actual de escritores de LIJ en España?

El panorama es alentador, creo que contamos con muy buenos escritores y escritoras. Vivimos una época esperanzada a pesar de la crisis económica y a pesar de que no se publica demasiada poesía, la calidad en líneas generales es alta. En estos tiempos tan alejados de la lírica y de la sensibilidad cada verso, cada libro es un milagro que se levanta de la escritura y se hace voz.

Ahora tenemos ganas de hacerle más preguntas. Para una próxima ocasión.

 

El Premio Internacional de Álbum Ilustrado de Edelvives llega a su quinta edición trazando un camino, todavía no muy largo, de cuatro obras premiadas y otros tantos autores (escritores e ilustradores) que se han presentado y que cuanto menos, también han activado la LIJ y tienen en común el amor por esta literatura. El hombre que quiso conocer a la luna, El barco volante y los personajes estrafalarios, Ahab y la ballena blanca y Dip han sido las cuatro historias ganadoras a las que ahora se une Una vajilla impar escrita por Catalina González Vilar e ilustrada por Isabel Hojas.

El jurado ha estado compuesto por profesionales del sector como Violante Krahe, Jefa de ediciones de literatura de Edelvives o la ilustradora Ana Juan.

De la mano de Catalina, a la que hemos podido hacer unas preguntas vamos a conocer un poco más acerca de esta historia que ha enriquecido a sus dos autoras a lo largo del proceso de creación, donde han puesto parte de su infancia y de sus vivencias también, que se ha gestado a ambos lados del oceáno entre Chile y España, y donde la sencillez y la honestidad con la vida han hecho que Una vajilla impar llegue ahora a muchas personas que ya desean tenerla entre manos.

P. Lo primero, ¿cómo te sientes al recibir esta recompensa a un trabajo bien hecho?

R. Ganar un premio como el de Edelvives es, ante todo, una gran inyección de ánimo. Generalmente este trabajo, tanto el mío como el de Isabel, la ilustradora de este álbum, es bastante solitario y de pronto algo así provoca una pequeña explosión que te pone en contacto con el resto del mundo. Por otra parte, y espero no sonar como un manual de autoayuda, lo que está claro es que hay que conseguir disfrutar de las recompensas mucho más silenciosas y discretas del trabajo diario. Eso es lo que te hace feliz a medio y largo plazo y lo que te permite seguir buscando, trabajando, escribiendo.Catalina-Gonzalez-foto-800px (1)

P. Hemos leído en tu web la bonita relación, si nos permites la palabra, gestada entre tú y la ilustradora de este libro, Isabel Hojas. ¿Cómo de importante es para ti que entre ambos creadores en este caso, haya esa “chispa”? ¿Cómo ha funcionado en Una vajilla impar?

R. La “chispa” personal entre el ilustrador y el escritor no es imprescindible para que un proyecto vea la luz, ni para que sea excelente. El editor puede hacer perfectamente de bisagra entre ambos, de tal modo que ni siquiera nos lleguemos a conocer personalmente. De hecho, probablemente este sea el camino más habitual, y yo estoy feliz con algunos libros que se han resuelto de ese modo. Sin embargo, para mí es un gran placer trabajar con ilustradores cuyo trabajo me interesa y con los que me siento cómoda, a gusto. Formar equipo con ellos, sorprenderme con los resultados que van obteniendo, encontrar el equilibrio en la forma de trabajar, distinta para cada persona, aprender a mirar a través de sus ojos. Todo eso me enriquece mucho, y me siento muy afortunada de poder disfrutarlo.

Eso incluye la relación personal que se establece con el ilustrador con el que estás armando el proyecto. Generalmente los contactos son a distancia, a través de mails y llamadas, y para alguien que trabaja muchas horas a solas, como decía antes, incluir este tipo de dinámicas dentro de la rutina cotidiana es muy refrescante.

Con Isabel Hojas la “chispa” ha estado ahí desde el primer momento. Nos conocimos, nos hicimos amigas y pensamos en hacer algo juntas. Por eso digo que para mí este álbum está unido indisolublemente a ese proceso en el que hemos ido cultivando y afianzando nuestra amistad. Y eso forma parte de las recompensas cotidianas de las que hablaba antes. Un nuevo boceto que llega a tu correo, un intercambio de opiniones sobre esta o aquella ilustración, contarnos cómo nos va la vida… todo eso hace que el trabajo esté entrelazado con lo que le da sentido.

Once tenedores de largas púas,

nueve tacitas de té,

y ejem…, solo una de café.

 

 Fragmento del libro La vajilla impar

P. Nosotros no hemos podido leer la historia de Una vajilla impar, no se ha publicado todavía claro. ¿Nos cuentas quién o quiénes o qué está en la historia?

R. La historia del álbum es muy sencilla. Utilizando como excusa el recuento de una vajilla cuyas piezas se pierden, se rompen o se destinan a otros usos, nos muestra distintas escenas en la vida de una familia, desde que los niños son pequeños hasta que crecen y el padre envejece. No grandes acontecimientos, sino sus momentos cotidianos, unos felices y otros no tan felices. De este modo el álbum trata, de una manera muy sutil y a distintos niveles, sobre las pérdidas, las cosas que se extravían o cambian, y también sobre los lazos que nos unen.

Mientras Isabel hacía pruebas y trataba de encontrar el estilo y la técnica que irían mejor, ambas hablábamos de nuestras familias. Las dos tuvimos una infancia muy feliz, con muchos hermanos y padres cariñosos, lo que no quitaba que tuviésemos tremendas peleas y provocásemos catástrofes domésticas. Pienso que ese es el espíritu del libro, lo que le da gran parte de su ternura. Una mirada afectuosa sobre la vida familiar, pero no exenta de detalles sacados de nuestras vivencias. El desconsuelo de una niña al romper una taza en la que ha plantado semillas, la pérdida de la abuela, los niños enzarzados en una pelea…

P. Por lo que hemos leído, Una vajilla impar es un libro para niñas y niños que, sin embargo, afronta los problemas de la vida. ¿La LIJ debería censurar temas o precisamente adaptarlos y evitar el escapismo, la superficialidad?

R. Este es un tema de reflexión recurrente en la literatura infantil, ¿verdad? ¿Hasta qué punto podemos contar? ¿Debemos mostrar o debemos proteger? Creo que lo que tenemos que hacer, en definitiva, es contar historias. Unas serán más superficiales, otras más profundas, algunas divertidas, otras más tristes. Lo fundamental, creo, es que de algún modo sean honestas. Puedes no contarlo todo, pero no puedes, no debes, escamotear la verdad, hacer pasar gato por liebre, simular. Los jóvenes lectores están dispuestos a jugar con la historia, a creer, a seguirte en tus invenciones, pero niños y mayores detectamos cuándo hay algo falso en la historia, cuándo nos están mintiendo sobre cosas esenciales. En cambio, ¡es tan revelador cuando hay verdad en una historia! Emily Dickinson tiene una frase preciosa sobre esto. Ella escribió: “La verdad es algo tan raro que es una delicia decirla.”

Pienso que se puede hablar de todo, pero que hay que saber hacerlo. Y a veces es muy difícil. Hay personas que tienen más talento que otras para abordar con naturalidad y sencillez temas como la muerte, la violencia, el dolor, la inseguridad. En sus historias ese no es el único tema, sino que hay un personaje sólido, y una historia que contar, y unas vivencias que incluyen, quizá de manera decisiva, alguno de estos aspectos más difíciles de la vida. Me parece que estos escritores saben dotar a sus historias no solo de profundidad y coherencia, sino que de ellas, del periplo vital de sus protagonistas, el lector extrae una vivencia que le permite afrontar eso mismo que puede estar descubriendo.

P. ¿Este premio te llega en qué etapa como escritora?

R. Pues me parece que no tengo perspectiva para decirlo. Sigo a la búsqueda, como siempre, tratando de aprender, de escribir mejor, de no conformarme, de no olvidarme tampoco de disfrutar. Cuanto más escribes más consciente eres de cuánto te queda por dominar, más ambición tienes. Esto es un estímulo y también un peligro, porque puede acabar frustrándote. Pero volvemos a las recompensas diarias, al placer de escribir, que sigue ahí, al amor por los libros y a esa conversación en la que participas como lectora y escritora.

Elisa Talentino es de Turín, nacida en 1981. Su trabajo es de una gran estética enorme. Elisa Talentino tiene muchos proyectos, la mayor parte sobre papel, aunque también ha llevado a cabo alguna animación que se puede ver en su web. Ha publicado trabajos preciosos como Le jardin D´hiver que fue seleccionado por la Feria de Bolonia de 2015 e Ilustrate 2014. Este libro ganó la mención Libu Art Book. Bendata di Stelle es otro de sus libros que presentó en BilBOlbul Festival Internacional de Comic e Ilustración de Bolonia -evento de Bolonia dedicado a los cómics- en noviembre de 2014. Su último trabajo Metamorphosis fue presentado en la Feria de Bolonia del año pasado.

Se puede visitar la tienda online de Elisa Talentino para comprar gran parte de su trabajo que lo tiene a la venta. Una delicia para los sentidos. Su trabajo es tremendamente delicado, frágil y por otro lado tiene fuerzo, poder evocador. Es un trabajo alegre, energético que no se sale demasiado de una paleta concreta de colores.

Según se nos cuenta en su página web, Elisa Talentino ha trabajado para el New York Times, el Instituto Goethe de Turin, Mondadori, La Stampa. También ha sido profesora.


 

Abecedario del cuerpo imaginario es un libro con 27 haikus como 27 letras tiene el abecedario. Está escrito por Mar Benegas e ilustrado por Guridi. Editado por A buen paso. La parte física de Abecedario del cuerpo imaginado es interesante: se trata de un libro en formato vertical bastante alargado y encuadernado aparentemente de modo artesanal, sin lomo y cosido con un hilo grueso.

Imagino que se trata de un intento de hacer más humano el libro, más personal, más único, más especial. Es un libro bastante expresivo gracias a su formato y sus demás elementos a la hora de editarlo. Además en Japón se escribe de arriba a abajo. Las guardas como tales no existen porque en este caso estas no son necesarias para amarrar la portada al resto del cuadernillo ya que cada página del libro, incluida la portada son individuales y están unidas por ese hilo que las cose, como decía.

Solo dos ojos
y cabe todo el cielo,
¿cómo es posible?

Al final del libro se explica al lector qué es un haiku:

Los haikus son poemas muy breves, sólo tienen tres versos, y, además, muy cortos. Son como la visión de un paisaje hermoso por la ventanilla de un tren a toda velocidad o como recibir una buena noticia: belleza intensa y fugaz.

Se plantean varias preguntas en este epílogo de Abecedario del cuerpo imaginado: ¿De dónde vienen los haikus? ¿Por qué escribí estos haikus? ¿Quieres escribir haikus?

También en este paratexto Mar Benegas nos dice que los haikus tienen muchas normas y que para escribir los suyos se saltó algunas como que los haikus solo hablan de la naturaleza y que ella también ha escrito sobre el cuerpo. Porque según Mar Benegas explica el cuerpo, las personas y sus sentimientos forman parte de la naturaleza. Hay otras normas que también se ha saltado, como el hecho de que en los haikus no se suelen utilizan metáforas o hablar de las emociones, pero como dice Mar Benegas: “lo bueno de la poesía es que puedes saltarte las normas”.

Cuerpo inocente;
su sangre derramada
mancha la historia

El tiempo pasa.
Como pájaro hambriento
comiendo migas

Los haikus de Abecedario del cuerpo imaginado, como todos los haikus, se pueden leer rápido porque son breves y sencillos, pero para comprenderlos o para entender todas o muchas de sus posibilidades, lo que a ti te dicen, hay que detenerse y saborear las palabras, pensar las palabras y observar las ilustraciones de Guridi que mezclan también naturaleza y cuerpo humano. Las ilustraciones de este artista son como una emoción, una sensación en movimiento que está sucediendo. No es exactamente la que explica el haiku sino que es como otra parte de la intención del haiku, vista una misma sensación desde otro lado. Guridi es muy elegante y en este trabajo minimalista parte de la esencia para provocar un diálogo con el espectador que podrá jugar entre el haiku y el haiga, que es una ilustración que tradicionalmente acompañaba al haiku.

Se trata de un libro que es una puerta para la vida de las pequeñas cosas. Una declaración prácticamente antisistema en muchos sentidos. Cuando en numerosos casos se nos impone una vida rápida, sin tiempo para nada, donde además la creación artística está minusvalorada y ni siquiera se piensa en ella cuando hay algo de tiempo libre. Este libro es un espacio para contemplarnos a nosotros mismos; a las personas que somos, nuestros miedos, nuestros caminos, nuestros pasados, nuestras vivencias, nuestros saberes… Se trata de una literatura curativa sin querer serlo porque los haikus parten quizás de la necesidad de curación de uno mismo, y no con intención de serlo para los demás. Pero al final somos individuos de una misma especie y tenemos un conjunto de emociones comunes.

No se me ocurre mejor pasatiempo que abrir las ventanas de uno mismo. De uno mismo hacia el mundo que es capaz de leer. Para leerlo y conocerse mejor conociendo lo que en este libro se nos ofrece.

Con nuestras manos
abrir todas las jaulas.
Vuelo de aves.